
← Back
0 likes
RYERS AU
Fandom: Stranger Things, IT
Created: 5/5/2026
Tags
RomanceAU (Alternate Universe)Slice of LifeFluffHumorJealousyCurtainfic / Domestic StoryExplicit Language
Píxeles, Pecas y Secretos en Pantalla
El resplandor azulado de la pantalla del iPhone era la única fuente de luz en la habitación de Richie Tozier. A sus veinte años, Richie seguía siendo el mismo torbellino de energía, bromas pesadas y verborrea incesante que recordaban sus amigos de la infancia, pero con una diferencia clave: ahora sabía cómo canalizar esa energía cuando nadie lo miraba.
Se ajustó los lentes sobre el puente de la nariz y revisó el ángulo de la cámara. Solo se veía su torso, sus manos largas y hábiles, y esa línea de la mandíbula que tanto le gustaba resaltar. No había rastro de sus pecas características ni de sus ojos oscuros. En internet, bajo el seudónimo de "R-Rated_Toz", Richie era una fantasía anónima, un escape NSFW que acumulaba miles de seguidores.
—Si Mike supiera que su primo favorito se dedica a esto, se le caería el pelo que le queda —murmuró Richie para sí mismo, soltando una risita traviesa mientras terminaba de editar un video corto donde el enfoque principal era el movimiento rítmico de sus dedos sobre una superficie de cuero.
Publicó el video con un pie de foto sugerente: *"Algo para que no puedan dormir esta noche. Disfruten"*.
Apenas unos segundos después, las notificaciones empezaron a llover. Richie las ignoró todas, excepto una que siempre buscaba. Había una cuenta privada, @ClericWill_9, que no tenía foto de perfil pero que siempre le daba "like" a todo. Richie sabía que era una cuenta de un fan muy devoto, pero no tenía idea de quién se escondía detrás.
A kilómetros de allí, en un departamento compartido con Jane y Mike, Will Byers sentía que el corazón se le salía del pecho. Al escuchar la notificación especial de Twitter, casi tira su cuaderno de bocetos.
Will tenía veinte años, el cabello castaño perfectamente peinado y unos ojos verdes que siempre parecían estar analizando el mundo con una timidez que no había desaparecido con la edad. Pero en Twitter, protegido por el candado de su cuenta privada, Will era diferente.
Abrió el video de "R-Rated_Toz" y soltó un suspiro tembloroso.
—Dios mío... —susurró, sintiendo un calor familiar subir por su cuello.
Rápidamente, le dio a "retweet" con un comentario privado que solo sus pocos seguidores (cuentas de arte y amigos muy cercanos que no sabían de quién era el video) podrían leer: *"¿Cómo es posible que alguien tenga unas manos tan perfectas? Sigo pensando en lo que harían si fueran reales. Este hombre me va a matar un día de estos"*.
Will bloqueó el teléfono y lo dejó sobre la mesa, tratando de calmar su respiración. Justo en ese momento, Mike Wheeler entró en la sala, luciendo tan serio como siempre, con su cabello negro ondulado algo despeinado.
—Will, ¿estás listo? Los chicos están por llegar. Richie dice que trae pizza y a Dustin, lo cual significa que la mitad de la pizza desaparecerá antes de que toquen el timbre.
Will se aclaró la garganta, tratando de actuar con normalidad.
—Sí, Mike. Ya terminé de ordenar los pinceles. ¿Viene Max también?
—Sí, y Lucas. Y Jane está terminando de preparar unos bocadillos —respondió Mike, sentándose en el sofá—. Richie ha estado muy intenso hoy en el chat grupal. Dice que tiene "proyectos personales" que le quitan tiempo. Seguro es algún videojuego nuevo.
Will sonrió con tristeza. Amaba a Richie. Lo amaba desde que eran adolescentes y Richie empezó a visitar Hawkins más seguido para ver a su primo Mike. Amaba su sentido del humor ácido, la forma en que sus rizos negros nunca estaban en su lugar y cómo, a pesar de ser un payaso, a veces tenía momentos de una ternura inesperada. Pero Will estaba convencido de que Richie lo veía como el "amigo tímido y aburrido" de Mike. Jamás se imaginaría que Richie, el chico que hacía chistes de penes cada cinco minutos, podría estar interesado en alguien como él.
Minutos después, el timbre sonó como si alguien estuviera tocando una sinfonía desquiciada.
—¡Abran paso al talento! —gritó Richie al entrar, cargando tres cajas de pizza y una sonrisa de oreja a oreja.
Detrás de él venían Dustin, con su eterna gorra y su risa contagiosa, y Lucas, que traía un pack de refrescos y una sonrisa brillante. Max cerraba el grupo, caminando con su seguridad habitual y saludando a Jane con un abrazo.
—¡Tozier, no grites, que los vecinos no tienen la culpa de tu existencia! —bromeó Max, sentándose en el brazo del sofá.
—Los vecinos me aman, Max. Soy el condimento que le falta a este edificio aburrido —respondió Richie, dejando las pizzas sobre la mesa.
Sus ojos buscaron de inmediato a Will. Al encontrarlo, Richie sintió ese vuelco en el estómago que siempre intentaba ocultar con una broma.
—¡Byers! El hombre, el mito, el artista que no me ha regalado ni un dibujo de mi hermoso perfil —dijo Richie, acercándose a él y dándole un apretón en el hombro que duró un segundo más de lo necesario—. Estás muy callado. ¿En qué piensas?
Will sintió que sus mejillas se encendían. No podía dejar de pensar en el video que acababa de ver y en cómo las manos de Richie se parecían sospechosamente a las del video, aunque era una locura pensarlo.
—En nada, Richie. Solo... cansado por la facultad —mintió Will, evitando la mirada intensa de Richie tras sus lentes gruesos.
—Bueno, pues deja de estar cansado, porque hoy noche de juegos —anunció Dustin, sentándose en el suelo—. He traído una edición especial de preguntas y retos.
—Oh, no —murmuró Lucas—. La última vez que jugamos a algo que Dustin trajo, terminamos discutiendo sobre si los dragones podrían sobrevivir en el vacío del espacio.
La noche transcurrió entre risas, porciones de pizza y debates absurdos. Robin, que había llegado un poco más tarde de su turno en la videotienda, mantenía el ritmo de las bromas con su ingenio de veinticuatro años, molestando a Steve por teléfono cada vez que tenía oportunidad.
En un momento de la noche, el grupo se acomodó en círculo. Richie estaba sentado justo frente a Will. El ambiente era cálido, lleno de la confianza de años de amistad.
—Bien, reto para Richie —dijo Jane con una sonrisa dulce pero traviesa—. Tienes que mostrar el último tweet al que le diste "me gusta".
Richie se congeló. Su cuenta personal de Twitter era segura, pero su cuenta NSFW... a veces olvidaba en cuál estaba logueado. Rápidamente sacó su teléfono y verificó. Por suerte, era la cuenta personal.
—Pan comido, Jane. Es un meme de un gato tocando el piano —dijo Richie, mostrando la pantalla—. Mi sofisticado humor, ya saben.
—Te toca, Will —dijo Lucas, señalándolo con un trozo de corteza de pizza—. Verdad o Reto.
—Verdad —respondió Will, esperando algo sencillo.
—¿Es cierto que tienes un "crush" secreto en alguien de internet? —preguntó Dustin con una ceja levantada—. Jane dijo que te vio muy concentrado en Twitter antes de que llegáramos y que tenías cara de estar viendo a un ángel.
Will sintió que el mundo se detenía. Richie, por su parte, sintió una punzada de celos que no esperaba. ¿Will Byers, el dulce Will, suspirando por alguien en internet?
—Yo... bueno... —Will tartamudeó, buscando una salida—. Sigo a muchos artistas. Me gusta el trabajo de mucha gente.
—No evadas la pregunta, Byers —presionó Richie, intentando sonar divertido aunque por dentro se sentía morir—. ¿Quién es el afortunado que tiene al gran Will Byers suspirando tras la pantalla?
—No es nadie importante —dijo Will, mirando al suelo—. Es solo una cuenta de... estética. Me gusta cómo... filma las cosas.
Richie entrecerró los ojos. Algo no cuadraba.
Unos minutos después, mientras Max y Lucas discutían sobre una película, Richie aprovechó para ir a la cocina por más refresco. Will estaba allí, sirviéndose un vaso de agua, de espaldas a la puerta. Richie vio que el teléfono de Will estaba sobre la encimera, con la pantalla encendida.
No era su intención espiar. O quizás sí. Pero cuando Richie pasó por al lado, sus ojos captaron una imagen familiar. Era su propio video. El video que había subido esa misma tarde.
Richie se quedó de piedra. Miró a Will, luego al teléfono, y luego otra vez a Will. El chico estaba mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos, sin notar que Richie estaba allí.
Richie sintió que el corazón le latía en los oídos. ¿Will seguía su cuenta secreta? ¿Will era @ClericWill_9?
—Ese video... —soltó Richie antes de poder procesarlo.
Will dio un salto, casi tirando el vaso de agua. Rápidamente agarró su teléfono y lo bloqueó, pero ya era tarde. Su rostro estaba más rojo que el cabello de Max.
—Richie, yo... no es lo que parece, es solo... —Will estaba al borde de un ataque de pánico.
Richie no se burló. No hizo un chiste de doble sentido. Se acercó un paso más, bajando la voz para que los demás no escucharan desde la sala.
—Will, ¿te gusta ese contenido? —preguntó Richie, con una seriedad que rara vez mostraba.
—Es... es artístico —susurró Will, mirando sus propios pies—. No sé quién es, pero... me hace sentir cosas. Es estúpido, lo sé. Seguramente es un tipo que ni siquiera vive en este estado.
Richie sintió una mezcla de euforia y asombro. Lentamente, sacó su propio teléfono. Entró en su cuenta de "R-Rated_Toz" y abrió el panel de notificaciones. Buscó la última interacción de @ClericWill_9.
—"Este hombre me va a matar un día de estos" —leyó Richie en voz alta, citando el retweet privado de Will.
Will abrió los ojos de par en par, su respiración se detuvo. Miró a Richie, luego al teléfono del pelinegro.
—¿Cómo... cómo sabes lo que escribí? Mi cuenta es privada.
Richie sonrió, pero no era su sonrisa de bufón. Era una sonrisa suave, casi vulnerable.
—Porque soy el único que puede ver tus notificaciones si me mencionas en un retweet, Will. Soy yo.
El silencio que siguió fue denso, cargado de años de palabras no dichas. Will sentía que el suelo desaparecía bajo sus pies.
—¿Tú eres...? ¿Pero las manos... y la mandíbula...? —Will balbuceó, procesando la información—. Richie, eso significa que...
—Significa que soy un exhibicionista con suerte —dijo Richie, dando otro paso hacia él—. Y significa que el chico que me gusta ha estado babeando por mí en secreto mientras yo pensaba que no me darías ni la hora.
—¿El chico que te gusta? —Will repitió, con la voz quebrada.
—Will, por favor. He estado enamorado de ti desde que Mike nos presentó en aquel sótano húmedo —confesó Richie, rascándose la nuca con nerviosismo—. Hago esos videos porque... no sé, es una forma de sentirme deseado, supongo. Pero nunca imaginé que tú fueras mi fan número uno.
Will dejó el vaso sobre la encimera y, por primera vez en toda la noche, miró a Richie directamente a los ojos. Ya no había timidez, solo una chispa de audacia que Richie nunca había visto.
—No soy solo un fan, Richie —dijo Will, acercándose hasta que sus pechos casi se tocaban—. He estado guardando cada uno de tus videos en una carpeta oculta. Si hubiera sabido que eras tú...
—¿Qué habrías hecho? —desafió Richie con un susurro, sintiendo la electricidad entre ambos.
—Te habría pedido que me los mostraras en persona —respondió Will.
Richie no esperó más. Dejó el teléfono a un lado y acortó la distancia, sellando sus labios con los de Will en un beso que sabía a pizza fría pero que se sentía como el fuego más intenso. Will respondió de inmediato, enredando sus dedos en los rizos negros de Richie, confirmando que la realidad era mil veces mejor que cualquier video en Twitter.
—¡Oigan! ¿Se cayeron en la nevera o qué? —la voz de Mike desde la sala los obligó a separarse.
Richie se ajustó los lentes, con una sonrisa triunfal en el rostro. Will se limpió los labios, tratando de recuperar la compostura, aunque sus ojos verdes brillaban con una alegría nueva.
—¡Ya vamos, Wheeler! —gritó Richie—. ¡Byers me estaba dando una lección de arte que no te puedes imaginar!
Richie le guiñó un ojo a Will y le susurró al oído antes de salir de la cocina:
—Esta noche te mando un video exclusivo. Sin censura.
Will se quedó solo en la cocina por un momento, apoyado en la encimera, con el corazón galopando. Sacó su teléfono, entró en Twitter y buscó el perfil de Richie.
*"R-Rated_Toz"*.
Sonrió y, por primera vez, no sintió la necesidad de esconderse detrás de un candado. El arte, después de todo, siempre fue mejor cuando se compartía con la persona adecuada.
Al volver a la sala, se sentó al lado de Richie. Dustin los miró con curiosidad, notando que el ambiente entre ellos había cambiado.
—¿De qué me perdí? —preguntó Dustin, repartiendo más cartas.
—De nada, Dustin —dijo Will, recostando su cabeza en el hombro de Richie por primera vez en su vida—. Solo de que Richie por fin dejó de hablar y empezó a actuar.
Richie soltó una carcajada y pasó su brazo por los hombros de Will, atrayéndolo hacia él frente a la mirada atónita de Mike y la sonrisa cómplice de Max.
—Cállate y reparte, Henderson —dijo Richie—. Que hoy es mi noche de suerte.
Y mientras el juego continuaba, bajo la mesa, las manos de Richie —esas manos que Will tanto había admirado en la pantalla— buscaron las de Will, entrelazando sus dedos en una promesa silenciosa de que los mejores videos estaban aún por filmarse, pero esta vez, sin cámaras de por medio.
Se ajustó los lentes sobre el puente de la nariz y revisó el ángulo de la cámara. Solo se veía su torso, sus manos largas y hábiles, y esa línea de la mandíbula que tanto le gustaba resaltar. No había rastro de sus pecas características ni de sus ojos oscuros. En internet, bajo el seudónimo de "R-Rated_Toz", Richie era una fantasía anónima, un escape NSFW que acumulaba miles de seguidores.
—Si Mike supiera que su primo favorito se dedica a esto, se le caería el pelo que le queda —murmuró Richie para sí mismo, soltando una risita traviesa mientras terminaba de editar un video corto donde el enfoque principal era el movimiento rítmico de sus dedos sobre una superficie de cuero.
Publicó el video con un pie de foto sugerente: *"Algo para que no puedan dormir esta noche. Disfruten"*.
Apenas unos segundos después, las notificaciones empezaron a llover. Richie las ignoró todas, excepto una que siempre buscaba. Había una cuenta privada, @ClericWill_9, que no tenía foto de perfil pero que siempre le daba "like" a todo. Richie sabía que era una cuenta de un fan muy devoto, pero no tenía idea de quién se escondía detrás.
A kilómetros de allí, en un departamento compartido con Jane y Mike, Will Byers sentía que el corazón se le salía del pecho. Al escuchar la notificación especial de Twitter, casi tira su cuaderno de bocetos.
Will tenía veinte años, el cabello castaño perfectamente peinado y unos ojos verdes que siempre parecían estar analizando el mundo con una timidez que no había desaparecido con la edad. Pero en Twitter, protegido por el candado de su cuenta privada, Will era diferente.
Abrió el video de "R-Rated_Toz" y soltó un suspiro tembloroso.
—Dios mío... —susurró, sintiendo un calor familiar subir por su cuello.
Rápidamente, le dio a "retweet" con un comentario privado que solo sus pocos seguidores (cuentas de arte y amigos muy cercanos que no sabían de quién era el video) podrían leer: *"¿Cómo es posible que alguien tenga unas manos tan perfectas? Sigo pensando en lo que harían si fueran reales. Este hombre me va a matar un día de estos"*.
Will bloqueó el teléfono y lo dejó sobre la mesa, tratando de calmar su respiración. Justo en ese momento, Mike Wheeler entró en la sala, luciendo tan serio como siempre, con su cabello negro ondulado algo despeinado.
—Will, ¿estás listo? Los chicos están por llegar. Richie dice que trae pizza y a Dustin, lo cual significa que la mitad de la pizza desaparecerá antes de que toquen el timbre.
Will se aclaró la garganta, tratando de actuar con normalidad.
—Sí, Mike. Ya terminé de ordenar los pinceles. ¿Viene Max también?
—Sí, y Lucas. Y Jane está terminando de preparar unos bocadillos —respondió Mike, sentándose en el sofá—. Richie ha estado muy intenso hoy en el chat grupal. Dice que tiene "proyectos personales" que le quitan tiempo. Seguro es algún videojuego nuevo.
Will sonrió con tristeza. Amaba a Richie. Lo amaba desde que eran adolescentes y Richie empezó a visitar Hawkins más seguido para ver a su primo Mike. Amaba su sentido del humor ácido, la forma en que sus rizos negros nunca estaban en su lugar y cómo, a pesar de ser un payaso, a veces tenía momentos de una ternura inesperada. Pero Will estaba convencido de que Richie lo veía como el "amigo tímido y aburrido" de Mike. Jamás se imaginaría que Richie, el chico que hacía chistes de penes cada cinco minutos, podría estar interesado en alguien como él.
Minutos después, el timbre sonó como si alguien estuviera tocando una sinfonía desquiciada.
—¡Abran paso al talento! —gritó Richie al entrar, cargando tres cajas de pizza y una sonrisa de oreja a oreja.
Detrás de él venían Dustin, con su eterna gorra y su risa contagiosa, y Lucas, que traía un pack de refrescos y una sonrisa brillante. Max cerraba el grupo, caminando con su seguridad habitual y saludando a Jane con un abrazo.
—¡Tozier, no grites, que los vecinos no tienen la culpa de tu existencia! —bromeó Max, sentándose en el brazo del sofá.
—Los vecinos me aman, Max. Soy el condimento que le falta a este edificio aburrido —respondió Richie, dejando las pizzas sobre la mesa.
Sus ojos buscaron de inmediato a Will. Al encontrarlo, Richie sintió ese vuelco en el estómago que siempre intentaba ocultar con una broma.
—¡Byers! El hombre, el mito, el artista que no me ha regalado ni un dibujo de mi hermoso perfil —dijo Richie, acercándose a él y dándole un apretón en el hombro que duró un segundo más de lo necesario—. Estás muy callado. ¿En qué piensas?
Will sintió que sus mejillas se encendían. No podía dejar de pensar en el video que acababa de ver y en cómo las manos de Richie se parecían sospechosamente a las del video, aunque era una locura pensarlo.
—En nada, Richie. Solo... cansado por la facultad —mintió Will, evitando la mirada intensa de Richie tras sus lentes gruesos.
—Bueno, pues deja de estar cansado, porque hoy noche de juegos —anunció Dustin, sentándose en el suelo—. He traído una edición especial de preguntas y retos.
—Oh, no —murmuró Lucas—. La última vez que jugamos a algo que Dustin trajo, terminamos discutiendo sobre si los dragones podrían sobrevivir en el vacío del espacio.
La noche transcurrió entre risas, porciones de pizza y debates absurdos. Robin, que había llegado un poco más tarde de su turno en la videotienda, mantenía el ritmo de las bromas con su ingenio de veinticuatro años, molestando a Steve por teléfono cada vez que tenía oportunidad.
En un momento de la noche, el grupo se acomodó en círculo. Richie estaba sentado justo frente a Will. El ambiente era cálido, lleno de la confianza de años de amistad.
—Bien, reto para Richie —dijo Jane con una sonrisa dulce pero traviesa—. Tienes que mostrar el último tweet al que le diste "me gusta".
Richie se congeló. Su cuenta personal de Twitter era segura, pero su cuenta NSFW... a veces olvidaba en cuál estaba logueado. Rápidamente sacó su teléfono y verificó. Por suerte, era la cuenta personal.
—Pan comido, Jane. Es un meme de un gato tocando el piano —dijo Richie, mostrando la pantalla—. Mi sofisticado humor, ya saben.
—Te toca, Will —dijo Lucas, señalándolo con un trozo de corteza de pizza—. Verdad o Reto.
—Verdad —respondió Will, esperando algo sencillo.
—¿Es cierto que tienes un "crush" secreto en alguien de internet? —preguntó Dustin con una ceja levantada—. Jane dijo que te vio muy concentrado en Twitter antes de que llegáramos y que tenías cara de estar viendo a un ángel.
Will sintió que el mundo se detenía. Richie, por su parte, sintió una punzada de celos que no esperaba. ¿Will Byers, el dulce Will, suspirando por alguien en internet?
—Yo... bueno... —Will tartamudeó, buscando una salida—. Sigo a muchos artistas. Me gusta el trabajo de mucha gente.
—No evadas la pregunta, Byers —presionó Richie, intentando sonar divertido aunque por dentro se sentía morir—. ¿Quién es el afortunado que tiene al gran Will Byers suspirando tras la pantalla?
—No es nadie importante —dijo Will, mirando al suelo—. Es solo una cuenta de... estética. Me gusta cómo... filma las cosas.
Richie entrecerró los ojos. Algo no cuadraba.
Unos minutos después, mientras Max y Lucas discutían sobre una película, Richie aprovechó para ir a la cocina por más refresco. Will estaba allí, sirviéndose un vaso de agua, de espaldas a la puerta. Richie vio que el teléfono de Will estaba sobre la encimera, con la pantalla encendida.
No era su intención espiar. O quizás sí. Pero cuando Richie pasó por al lado, sus ojos captaron una imagen familiar. Era su propio video. El video que había subido esa misma tarde.
Richie se quedó de piedra. Miró a Will, luego al teléfono, y luego otra vez a Will. El chico estaba mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos, sin notar que Richie estaba allí.
Richie sintió que el corazón le latía en los oídos. ¿Will seguía su cuenta secreta? ¿Will era @ClericWill_9?
—Ese video... —soltó Richie antes de poder procesarlo.
Will dio un salto, casi tirando el vaso de agua. Rápidamente agarró su teléfono y lo bloqueó, pero ya era tarde. Su rostro estaba más rojo que el cabello de Max.
—Richie, yo... no es lo que parece, es solo... —Will estaba al borde de un ataque de pánico.
Richie no se burló. No hizo un chiste de doble sentido. Se acercó un paso más, bajando la voz para que los demás no escucharan desde la sala.
—Will, ¿te gusta ese contenido? —preguntó Richie, con una seriedad que rara vez mostraba.
—Es... es artístico —susurró Will, mirando sus propios pies—. No sé quién es, pero... me hace sentir cosas. Es estúpido, lo sé. Seguramente es un tipo que ni siquiera vive en este estado.
Richie sintió una mezcla de euforia y asombro. Lentamente, sacó su propio teléfono. Entró en su cuenta de "R-Rated_Toz" y abrió el panel de notificaciones. Buscó la última interacción de @ClericWill_9.
—"Este hombre me va a matar un día de estos" —leyó Richie en voz alta, citando el retweet privado de Will.
Will abrió los ojos de par en par, su respiración se detuvo. Miró a Richie, luego al teléfono del pelinegro.
—¿Cómo... cómo sabes lo que escribí? Mi cuenta es privada.
Richie sonrió, pero no era su sonrisa de bufón. Era una sonrisa suave, casi vulnerable.
—Porque soy el único que puede ver tus notificaciones si me mencionas en un retweet, Will. Soy yo.
El silencio que siguió fue denso, cargado de años de palabras no dichas. Will sentía que el suelo desaparecía bajo sus pies.
—¿Tú eres...? ¿Pero las manos... y la mandíbula...? —Will balbuceó, procesando la información—. Richie, eso significa que...
—Significa que soy un exhibicionista con suerte —dijo Richie, dando otro paso hacia él—. Y significa que el chico que me gusta ha estado babeando por mí en secreto mientras yo pensaba que no me darías ni la hora.
—¿El chico que te gusta? —Will repitió, con la voz quebrada.
—Will, por favor. He estado enamorado de ti desde que Mike nos presentó en aquel sótano húmedo —confesó Richie, rascándose la nuca con nerviosismo—. Hago esos videos porque... no sé, es una forma de sentirme deseado, supongo. Pero nunca imaginé que tú fueras mi fan número uno.
Will dejó el vaso sobre la encimera y, por primera vez en toda la noche, miró a Richie directamente a los ojos. Ya no había timidez, solo una chispa de audacia que Richie nunca había visto.
—No soy solo un fan, Richie —dijo Will, acercándose hasta que sus pechos casi se tocaban—. He estado guardando cada uno de tus videos en una carpeta oculta. Si hubiera sabido que eras tú...
—¿Qué habrías hecho? —desafió Richie con un susurro, sintiendo la electricidad entre ambos.
—Te habría pedido que me los mostraras en persona —respondió Will.
Richie no esperó más. Dejó el teléfono a un lado y acortó la distancia, sellando sus labios con los de Will en un beso que sabía a pizza fría pero que se sentía como el fuego más intenso. Will respondió de inmediato, enredando sus dedos en los rizos negros de Richie, confirmando que la realidad era mil veces mejor que cualquier video en Twitter.
—¡Oigan! ¿Se cayeron en la nevera o qué? —la voz de Mike desde la sala los obligó a separarse.
Richie se ajustó los lentes, con una sonrisa triunfal en el rostro. Will se limpió los labios, tratando de recuperar la compostura, aunque sus ojos verdes brillaban con una alegría nueva.
—¡Ya vamos, Wheeler! —gritó Richie—. ¡Byers me estaba dando una lección de arte que no te puedes imaginar!
Richie le guiñó un ojo a Will y le susurró al oído antes de salir de la cocina:
—Esta noche te mando un video exclusivo. Sin censura.
Will se quedó solo en la cocina por un momento, apoyado en la encimera, con el corazón galopando. Sacó su teléfono, entró en Twitter y buscó el perfil de Richie.
*"R-Rated_Toz"*.
Sonrió y, por primera vez, no sintió la necesidad de esconderse detrás de un candado. El arte, después de todo, siempre fue mejor cuando se compartía con la persona adecuada.
Al volver a la sala, se sentó al lado de Richie. Dustin los miró con curiosidad, notando que el ambiente entre ellos había cambiado.
—¿De qué me perdí? —preguntó Dustin, repartiendo más cartas.
—De nada, Dustin —dijo Will, recostando su cabeza en el hombro de Richie por primera vez en su vida—. Solo de que Richie por fin dejó de hablar y empezó a actuar.
Richie soltó una carcajada y pasó su brazo por los hombros de Will, atrayéndolo hacia él frente a la mirada atónita de Mike y la sonrisa cómplice de Max.
—Cállate y reparte, Henderson —dijo Richie—. Que hoy es mi noche de suerte.
Y mientras el juego continuaba, bajo la mesa, las manos de Richie —esas manos que Will tanto había admirado en la pantalla— buscaron las de Will, entrelazando sus dedos en una promesa silenciosa de que los mejores videos estaban aún por filmarse, pero esta vez, sin cámaras de por medio.
