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Fandom: HololiveEN

Created: 2/17/2026

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RomanceHumorFantasyCharacter StudySlice of LifeCurtainfic / Domestic StoryCanon SettingMagical Realism
Contents

La Rata y el Tiempo: Una Fusión Inesperada

Indra, o "la Rata" como le gustaba llamarse a sí mismo, un erizo azul con la velocidad del rayo y una actitud aún más rápida, se había unido a Hololive EN por una razón muy particular. Un hombre de traje, con una sonrisa demasiado grande y una promesa aún mayor, le había asegurado que allí podría cumplir su "sueño de... no sé qué". Lo que sí sabía Indra era que ese sueño venía acompañado de una cantidad ilimitada de chili dogs. Y para un erizo con un apetito insaciable por la adrenalina y la comida picante, esa era una oferta imposible de rechazar.

Al principio, la idea de trabajar en una empresa exclusivamente femenina le había parecido extraña. ¿Dónde estaban los otros chicos con los que competir en velocidad, saltos y, por supuesto, la ingesta de chili dogs? Pero Indra era un tipo adaptable. Y mientras hubiera desafíos y comida, él estaría feliz.

Meses después, se había integrado sorprendentemente bien. Su energía inagotable y su humor sarcástico, aunque a veces un poco brusco, habían encontrado un lugar entre las talentosas y diversas miembros de Hololive EN. Pero había una en particular con la que la dinámica era... diferente.

Ouro Kronii. La Guardiana del Tiempo, la perfección personificada, la encarnación de la elegancia y la compostura. O eso era lo que mostraba al mundo. Indra, con su agudeza y su habilidad para ver más allá de las apariencias, había descubierto algo más. Debajo de esa capa de perfección, de esa voz serena y esa mirada imperturbable, había algo más. Algo que él se deleitaba en provocar.

"¡Kronii, te ves tan... puntual hoy!" soltaba Indra con una sonrisa de oreja a oreja, a menudo interrumpiéndola en medio de una transmisión o una reunión. Kronii, con un suspiro apenas audible, rodaba los ojos. "Indra, ¿podrías por una vez no hacer un comentario sobre mi existencia misma?"

Pero Indra sabía que no le molestaba de verdad. O al menos, no tanto como pretendía. Había notado el ligero temblor en su labio cuando intentaba contener una sonrisa, el brillo en sus ojos cuando él hacía una broma particularmente tonta. Y eso, para Indra, era una invitación.

Las otras chicas de Hololive EN no eran tontas. Habían notado la tensión, la chispa, la innegable química entre la Rata y la Guardiana del Tiempo. Calliope Mori, con su mirada perspicaz, a menudo los observaba con una ceja arqueada, una sonrisa apenas perceptible en sus labios. Gura, con su inocencia, a veces preguntaba: "Kronii-senpai, ¿por qué siempre Indra-senpai te hace enojar?" A lo que Kronii respondía con una vaga explicación sobre "la inmadurez inherente de ciertas especies".

Fauna, con su sabiduría tranquila, simplemente los miraba con una expresión de "ya era hora". Y Mumei, con su curiosidad infantil, a menudo hacía dibujos de ellos, con corazones y flechas, lo que provocaba un sonrojo apenas visible en las mejillas de Kronii y una carcajada ruidosa de Indra.

Un día, el estudio estaba inusualmente vacío. La mayoría de las chicas estaban fuera en una sesión de fotos o en un evento especial. Solo Indra y Kronii se habían quedado atrás, cada uno inmerso en sus propias tareas. Indra estaba, como de costumbre, devorando una pila de chili dogs mientras jugaba un videojuego de alta velocidad. Kronii, por su parte, revisaba unos documentos con su habitual meticulosidad.

El silencio, a diferencia de otras ocasiones, no era incómodo. Era un silencio compartido, casi cómodo. Pero Indra, siendo Indra, no podía dejarlo así.

"Oye, Kronii," dijo con la boca llena, sin apartar los ojos de la pantalla. "Estos chili dogs están increíbles. ¿No quieres uno?"

Kronii, sin levantar la vista de sus papeles, respondió con un tono monótono: "No, gracias, Indra. Mi sistema digestivo no está diseñado para procesar tales... explosiones de sabor."

Indra resopló. "Lo dices como si fueran bombas. Son chili dogs, Kronii. ¡La comida de los dioses!"

De repente, el juego de Indra se congeló. La pantalla se quedó en negro. "¡¿Qué?!" exclamó, golpeando el control. "¡No, no, no! ¡Estaba a punto de batir mi récord personal!"

Kronii, finalmente, levantó la vista, una pequeña sonrisa jugando en sus labios. "Parece que el tiempo, incluso para ti, es ineludible, Indra."

Indra la miró, sus ojos verdes brillando con una mezcla de frustración y diversión. "¡Esto es tu culpa, Guardiana del Tiempo! ¡Me has saboteado con tu aura de perfección que frena todo!"

Kronii se rió suavemente, un sonido raro y melodioso que siempre sorprendía a Indra. "No seas ridículo, Indra. El fallo técnico no tiene nada que ver conmigo."

"¿Estás segura?" Indra se levantó, su energía palpable, y se acercó a ella. "Porque cada vez que estoy cerca de ti, siento que el tiempo se ralentiza. Como si el universo mismo quisiera que me quedara un poco más."

Kronii, por primera vez, se sintió un poco descolocada. El comentario, dicho con esa sonrisa juguetona pero con un matiz de sinceridad, la hizo sentir un calor inusual en sus mejillas. "Indra, no seas absurdo."

"¿Absurdo?" Indra se apoyó en el escritorio de Kronii, inclinándose un poco para que sus ojos estuvieran casi al mismo nivel. "Absurdo es que la Guardiana del Tiempo, la que maneja el flujo de la existencia, no sea capaz de admitir que a veces, solo a veces, le gusta que alguien la saque de su rutina perfecta."

Kronii desvió la mirada, sus ojos recorriendo los documentos en su escritorio. "Mi rutina es eficiente, Indra. No necesita ser... alterada."

"¿Ah, no?" Indra se rió, su voz baja y ronca. "Pero ¿qué hay de esa pequeña sonrisa que se te escapa cada vez que hago una broma tonta? ¿O el brillo en tus ojos cuando te gano en un juego, aunque finjas que no te importa?"

Kronii se enderezó, su postura impecable. "Indra, estás interpretando erróneamente mis reacciones."

"¿De verdad?" Indra levantó una ceja, sus ojos fijos en los de ella. "Porque yo creo que estoy leyendo el libro abierto que eres, Kronii. Debajo de toda esa capa de 'soy perfecta y no tengo emociones', hay alguien que se divierte, que se ríe, que se siente... viva."

El silencio se estiró entre ellos, cargado de una tensión diferente. Ya no era la tensión juguetona de sus típicas bromas. Era algo más profundo, más eléctrico.

"Y tú," dijo Kronii de repente, su voz un poco más baja de lo habitual, "debajo de toda esa velocidad y esa actitud despreocupada, hay alguien que se preocupa, que es sorprendentemente perspicaz. Alguien que... no es tan ruidoso todo el tiempo."

Indra se quedó en silencio por un momento, sorprendido por la observación de Kronii. Era raro que ella le devolviera sus propios juegos de palabras con tanta precisión.

"Bueno, supongo que me has atrapado," dijo Indra, una sonrisa suave reemplazando su habitual mueca juguetona. "Incluso la rata más rápida necesita un momento de calma de vez en cuando." Hizo una pausa, sus ojos brillando. "Especialmente si esa calma viene de ti."

Kronii sintió un rubor subir por su cuello y extenderse por sus mejillas. Nunca se había sentido tan expuesta, tan... vista. Era una sensación extraña, casi incómoda, pero al mismo tiempo, extrañamente agradable.

"Indra," comenzó ella, su voz un poco entrecortada.

Él dio un paso más cerca, la distancia entre ellos disminuyendo. El aire se volvió más denso, cargado de una energía innegable. "Sabes, Kronii," susurró Indra, su voz suave, casi un ronroneo, "siempre me he preguntado qué pasaría si la velocidad se encontrara con el tiempo."

Kronii lo miró a los ojos, incapaz de apartar la mirada. En sus ojos verdes, vio una profundidad que rara vez permitía ver al mundo. Vio una chispa de travesura, sí, pero también una sinceridad que la desarmaba.

"¿Y qué crees que pasaría?" preguntó ella, su propia voz apenas un susurro.

Indra sonrió, una sonrisa que no era la habitual, sino una más íntima, más genuina. "Creo que el tiempo se detendría por un momento. Y la velocidad... la velocidad encontraría un lugar donde descansar."

Sin pensarlo dos veces, Indra levantó una mano y, con una delicadeza sorprendente para alguien tan enérgico, apartó un mechón de cabello azul de la cara de Kronii. Sus dedos rozaron suavemente su mejilla, enviando un escalofrío por la columna vertebral de la Guardiana del Tiempo.

Kronii cerró los ojos por un instante, sintiendo la calidez de su toque. El mundo exterior se desvaneció, dejando solo el sonido de sus propias respiraciones y el latido acelerado de su corazón.

Cuando abrió los ojos de nuevo, Indra estaba aún más cerca. Sus rostros estaban a solo unos centímetros de distancia. Podía sentir su aliento cálido en su piel. El aroma a chili dogs y algo más, algo salvaje y embriagador, la envolvía.

"¿Y qué hay de la Guardiana del Tiempo?" preguntó Indra, su voz apenas audible. "¿Qué hace ella cuando el tiempo se detiene?"

Kronii dudó por un momento, su mente luchando por procesar la avalancha de sensaciones. Pero en el fondo, sabía la respuesta. Siempre lo había sabido.

"Ella... ella se deja llevar," respondió finalmente, sus ojos fijos en los de él, una vulnerabilidad que nunca había mostrado antes.

Una sonrisa lenta y triunfante se extendió por el rostro de Indra. "Me gusta esa respuesta."

Y antes de que Kronii pudiera decir otra palabra, Indra se inclinó y capturó sus labios en un beso.

No fue un beso apresurado, ni torpe. Fue un beso que comenzó suavemente, con una curiosidad silenciosa, explorando la textura de sus labios. Luego, a medida que la Guardiana del Tiempo respondía con una intensidad inesperada, se volvió más profundo, más apasionado.

Los brazos de Indra se envolvieron alrededor de su cintura, atrayéndola más cerca, hasta que no hubo espacio entre ellos. Kronii, por su parte, llevó sus manos a la nuca de Indra, sus dedos enredándose en su suave pelaje azul.

El tiempo, de hecho, pareció detenerse. El estudio, las responsabilidades, el mundo exterior: todo se desvaneció. Solo existían ellos dos, en un torbellino de emociones y sensaciones.

La perfección de Kronii se desmoronó, revelando la pasión y el anhelo que había mantenido ocultos bajo su fachada. Y la velocidad de Indra se aquietó, encontrando un ancla en la calidez de sus labios, en la suavidad de su cuerpo contra el suyo.

El beso se prolongó, intenso y embriagador, hasta que la necesidad de aire los obligó a separarse. Sus frentes se tocaron, sus respiraciones irregulares, sus ojos brillando con una mezcla de sorpresa, anhelo y una innegable conexión.

"Vaya," murmuró Indra, su voz ronca, una sonrisa tonta en su rostro. "Eso fue... algo más que un chili dog."

Kronii se rió suavemente, un sonido que era más un suspiro, su corazón latiendo salvajemente en su pecho. "Indra," dijo ella, todavía un poco sin aliento. "No sé qué fue eso."

"Yo sí," respondió Indra, sus ojos fijos en los de ella. "Fue el momento en que la Rata y el Tiempo finalmente se encontraron. Y descubrieron que encajaban perfectamente."

Levantó una mano y acarició su mejilla de nuevo, su pulgar rozando suavemente su labio inferior. "Y creo que podríamos tener que repetir esa... fusión... muy a menudo."

Kronii lo miró a los ojos, una mezcla de sorpresa y una nueva y emocionante emoción en su mirada. La Guardiana del Tiempo, la encarnación de la perfección y el control, se encontró a sí misma sonriendo. Una sonrisa genuina, sin reservas, que rara vez permitía ver al mundo.

"Tal vez," susurró ella, su voz llena de un nuevo matiz de promesa. "Tal vez sí."

El estudio permaneció en silencio, pero ya no era el silencio tranquilo de antes. Era un silencio lleno de posibilidades, de un futuro inesperado y emocionante, donde la velocidad y el tiempo, el caos y la perfección, habían encontrado una armonía sorprendente. Y Indra, la Rata, se dio cuenta de que este "sueño de... no sé qué" era mucho más dulce que cualquier cantidad de chili dogs. Y Kronii, la Guardiana del Tiempo, se dio cuenta de que a veces, salirse de la rutina era la forma más perfecta de vivir.
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