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QPS yo reencarnaba en el cuerpo de mayuri en el mundo de date a live
Fandom: date a live
Created: 3/10/2026
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Isekai / Portal FantasyFantasyAdventureDramaCharacter StudyGender SwapCanon SettingSlice of Life
Un Nuevo Comienzo Como Mayuri
Mi historia no es la típica de un héroe o un aventurero. Es la historia de Alex, un chico normal, quizás demasiado normal para su propio bien. Mi vida giraba en torno a la rutina: la escuela, los amigos, y por supuesto, el anime. ¡Ah, el anime! Era mi escape, mi refugio. Dragon Ball Super, Akame ga Kill, y tantos otros desfilaban por mi pantalla, pero había uno que ocupaba un lugar especial en mi corazón: Date a Live. Me había visto todas las temporadas, una y otra vez, hasta el punto de conocer cada diálogo, cada giro argumental. Era mi obsesión, mi pequeño universo personal.
Ese día, la rutina era la misma. Volvía a casa, pensando en el delicioso desayuno que me prepararía. Crucé la calle, con la mente divagando en las últimas aventuras de Shido y los Espíritus. No vi el camión. No lo escuché. Solo sentí el impacto, un golpe brutal que me arrojó por los aires como un muñeco de trapo. La oscuridad me envolvió, seguida de un silencio ensordecedor.
Cuando la conciencia regresó, lo hizo en un lugar oscuro, tan oscuro que no se veía nada. El miedo me atenazó el corazón. "¿Quieres vivir?", una voz profunda y resonante rompió el silencio. Mi corazón latía desbocado. ¿Qué era esto? ¿Un sueño? ¿El más allá? La voz volvió a hablar, con un tono más suave esta vez: "No tengas miedo, pero solamente respóndeme, ¿quieres vivir?".
La pregunta me tomó por sorpresa, pero la simplicidad de la misma me tranquilizó un poco. ¿Quería vivir? Por supuesto que sí. Asentí, aunque sabía que nadie podía verme. "Sí", dije, mi propia voz sonando extraña en la oscuridad. "Quiero vivir".
"Está bien", respondió la voz. "Pero no irás a tu mundo de origen. Irás a otro que pueda alegrarte. Pero eso sí, no me hago responsable si te pasa algo, y también habrá una consecuencia".
¿Una consecuencia? La confusión se apoderó de mí. Antes de que pudiera preguntar, todo el lugar comenzó a brillar con una luz cegadora, un blanco tan intenso que tuve que cerrar los ojos. Cuando el resplandor se disipó, sentí una extraña ligereza en mi cuerpo. Abrí los ojos lentamente, y lo primero que vi fue un cráter gigantesco, una cicatriz en la tierra que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
"¿Estoy soñando?", murmuré, la voz de una mujer saliendo de mi garganta. Me sobresalté. ¡Un momento! Esa no era mi voz. Mi corazón dio un vuelco. Miré mis manos. Eran pequeñas, delicadas, con uñas perfectamente cuidadas. ¡No eran mis manos! El pánico se apoderó de mí. Con terror, bajé la mirada hacia mi cuerpo.
Grité. Un grito agudo y femenino que resonó en el cráter. Mis ojos se abrieron desmesuradamente, mi boca formó una "O" perfecta. Mis manos se llevaron a mi cara, sintiendo la suavidad de una piel que no era la mía. Mi cabello, que antes era corto y castaño, ahora caía en cascada por mis hombros, largo y de un vibrante tono rosa. ¡Estaba usando un vestido blanco, ceñido al cuerpo, que revelaba una figura esbelta y curvilínea! No podía ser. ¡Era imposible!
Me pellizqué, una, dos, tres veces, esperando despertar de esta pesadilla. Pero el dolor era real, y la imagen que se reflejaba en el agua estancada del cráter era innegable. Era ella. Era Mayuri. La Espíritu artificial que había sido creada por el Reiryoku de los demás Espíritus y la voluntad de Shido. La que había aparecido en la película y había sido un personaje tan entrañable. ¡Yo era Mayuri!
Mi mente giraba a mil por hora. ¿Cómo había pasado esto? ¿Era esta la "consecuencia" de la que había hablado la voz? ¿Y si era así, qué significaba? ¿Estaba realmente en el mundo de Date a Live?
Mis piernas temblaban, amenazando con ceder. Caí de rodillas, el vestido blanco se arrugó a mi alrededor. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, calientes y abundantes. No eran lágrimas de tristeza, sino de una mezcla incomprensible de miedo, confusión y una pizca de asombro. Había muerto, había sido reencarnado, y lo había sido en el cuerpo de un personaje de mi anime favorito. Era una locura.
"¡Esto es una locura!", grité al cielo, mis manos apretando mi cabeza. "¿Qué diablos está pasando?".
De repente, un sonido familiar. El chirrido de un motor aéreo. Levanté la vista, secándome las lágrimas con el dorso de la mano. En el horizonte, una silueta se acercaba rápidamente. Era un dirigible. Y no cualquier dirigible, sino el Fraxinus. El corazón me dio un vuelco. ¡Era real! Realmente estaba en el mundo de Date a Live.
El Fraxinus se detuvo sobre el cráter, sus luces iluminándome. Una compuerta se abrió, y varias figuras descendieron con cuerdas. Reconocí a varias de ellas de inmediato: Kotori Itsuka, la comandante del Fraxinus, con sus cintas blancas en el cabello; Reine Murasame, la científica con su mirada perpetuamente cansada; y por supuesto, Shido Itsuka, el chico con el poder de sellar a los Espíritus.
Mi corazón se aceleró aún más. Estaba a punto de conocer a mis personajes favoritos, pero en una situación... peculiar. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Correr? ¿Explicarles que era Alex, un chico de otro mundo que ahora estaba en el cuerpo de Mayuri? Sonaba a una historia de manicomio.
Kotori fue la primera en llegar al suelo, su expresión seria y preocupada. Sus ojos se posaron en mí, y su ceño se frunció. "¡Un Espíritu!", exclamó, sacando su cuchillo de batalla. "¡Pero no tiene un cristal Sephira!".
Shido, al ver mi estado de confusión y terror, se adelantó. "¡Kotori, espera!", dijo. "No parece hostil. ¡Mírala, está asustada!".
Mis ojos se encontraron con los de Shido. Era exactamente como lo recordaba del anime, pero verlo en persona era diferente. Había una calidez en su mirada, una genuina preocupación que me hizo sentir un poco más tranquila.
"¿Quién eres?", preguntó Shido, acercándose con cautela. "Estás herida".
Mi mente corrió a toda velocidad. ¿Qué debía decir? ¿Cómo debía actuar? Recordé la historia de Mayuri. Ella había aparecido de la nada, sin recuerdos, solo con una conexión extraña con los otros Espíritus. Tal vez esa era mi mejor opción.
"Yo... yo no sé", respondí, mi voz temblorosa, intentando imitar la inocencia de Mayuri. "No recuerdo nada. Solo... desperté aquí".
Kotori, aunque todavía cautelosa, bajó su cuchillo. Reine se acercó, sus ojos escaneándome con una intensidad científica. "Interesante", murmuró. "No hay fluctuaciones de Reiryoku detectables en su cuerpo, pero su presencia es innegablemente la de un Espíritu".
Shido me ofreció una mano. "Mi nombre es Shido Itsuka. ¿Quieres venir con nosotros? Podemos ayudarte".
Miré su mano extendida, luego a Kotori y Reine, que me observaban con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Era mi oportunidad. Mi entrada a este mundo. Agarré su mano, sintiendo la calidez de su piel. Era la primera vez que tocaba a un personaje de anime, y la sensación era surrealista.
"Gracias", susurré, mis ojos llenándose de lágrimas una vez más, esta vez de alivio. "Yo... no tengo a dónde ir".
Shido me ayudó a levantarme. Mi cuerpo se sentía extraño, más ligero, más ágil. Mientras caminábamos hacia el Fraxinus, pude sentir las miradas de los demás miembros de Ratatoskr sobre mí. Era como estar en un escenario, con todos los ojos puestos en mi actuación.
Una vez a bordo del Fraxinus, me llevaron a la enfermería. Reine me sometió a una serie de exámenes, tomando muestras de sangre y escaneando mi cuerpo con aparatos futuristas. Me sentí como un conejillo de indias, pero lo soporté, sabiendo que era parte del proceso.
"No encontramos nada inusual", dijo Reine a Kotori, después de un rato. "Sus parámetros vitales son normales, y no hay indicios de una energía espiritual descontrolada. Es como si... fuera un Espíritu sin su cristal Sephira".
Kotori se frotó la barbilla. "Ya veo. Así que es un caso único. ¿Alguna idea de su origen?".
Reine negó con la cabeza. "Ninguna. Su aparición en ese cráter es un misterio completo. Es como si hubiera... materializado de la nada".
Mientras ellas hablaban, yo estaba sentada en la cama de la enfermería, escuchando cada palabra. Era increíble cómo la historia de Mayuri encajaba perfectamente con mi situación. Parecía que la voz misteriosa de la oscuridad me había dado un "paquete" completo: el cuerpo, la apariencia y el historial de amnesia.
Más tarde, Shido regresó con algo de ropa para mí. Era un uniforme escolar, el mismo que usaba Tohka y los demás Espíritus en la escuela de Raizen. Me sentí un poco incómoda al ponérmelo, pero no tenía otra opción.
"Gracias, Shido", dije, con una pequeña reverencia.
Él sonrió. "De nada. ¿Te sientes mejor?".
"Sí, un poco", respondí, mis ojos todavía explorando mi nuevo cuerpo. Era difícil acostumbrarse a la sensación de ser una chica, y una tan hermosa como Mayuri.
"Kotori dice que puedes quedarte con nosotros por ahora", continuó Shido. "Hasta que averigüemos qué te pasó. Y si quieres, puedes venir a la escuela con nosotros mañana".
¿La escuela? ¡Eso significaba conocer a Tohka, Yoshino, Kurumi y los demás! Mi corazón dio un salto de emoción. Era como un sueño hecho realidad, aunque uno muy extraño.
"Me gustaría mucho", dije, tratando de sonar lo más genuina posible.
La noche en el Fraxinus fue extraña. Dormí en una de las habitaciones de invitados, pero el sueño no venía fácilmente. Mi mente seguía procesando todo lo que había sucedido. Estaba en el mundo de Date a Live, en el cuerpo de Mayuri. ¿Qué significaba esto para el futuro? ¿Mi presencia aquí cambiaría la historia? ¿Y cuál era la "consecuencia" de la que había hablado la voz?
Al día siguiente, me desperté temprano. Me miré al espejo, examinando mi reflejo. El cabello rosa, los ojos morados, la piel pálida. Era Mayuri, sin duda alguna. Respiré hondo, tratando de calmar mis nervios. Hoy sería mi primer día en la escuela de Raizen, mi primer día como Mayuri.
Bajé a la cafetería, donde Shido y Kotori ya estaban desayunando.
"Buenos días", dije, intentando sonar alegre.
"Buenos días", respondió Shido, con una sonrisa. "Lista para la escuela?".
"Supongo", dije, tomando asiento. "Todavía me siento un poco... desorientada".
Kotori me miró con sus ojos penetrantes. "No te preocupes. Estaremos allí para ayudarte. Solo trata de no causar ningún problema".
Asentí. "Lo intentaré".
Después del desayuno, nos dirigimos a la escuela. El edificio era exactamente como lo recordaba del anime, grande y moderno. Mis nervios aumentaron a medida que nos acercábamos a la entrada.
"Aquí vamos", murmuró Shido, abriendo la puerta.
Entramos al aula, y todas las miradas se posaron en nosotros. Tohka, Yoshino, Origami, Kurumi... todos estaban allí. Mis personajes favoritos, en carne y hueso. Era abrumador.
Tohka fue la primera en reaccionar. "¡Shido! ¿Quién es ella?".
Shido me empujó suavemente hacia adelante. "Ella es... uh... Mayuri. La encontramos ayer. Estará con nosotros por un tiempo".
Las chicas me miraron con curiosidad, algunas con desconfianza. Tohka se acercó a mí, sus ojos dorados escudriñándome.
"Hola", dijo. "Soy Tohka Yatogami. ¿Eres un Espíritu?".
Sonreí, tratando de ocultar mi nerviosismo. "Hola, Tohka. Yo... no lo sé. No recuerdo nada".
Yoshino se escondió detrás de Tohka, su pequeño títere, Yoshinon, asomando por encima de su cabeza. "Hola", dijo Yoshinon. "Eres linda".
Me reí, el sonido de mi propia risa sorprendiéndome. "Gracias, Yoshinon".
Origami, como siempre, mantuvo su expresión inexpresiva, pero sus ojos me observaban con una intensidad que me hizo sentir incómoda. Kurumi, por otro lado, me miró con una sonrisa enigmática, sus ojos rojos brillando con un interés inquietante.
La profesora Tamae Okamine, la maestra de la clase, entró en ese momento, salvándome de la avalancha de preguntas.
"Clase, tenemos una nueva estudiante", dijo, con su habitual entusiasmo. "Por favor, denle una cálida bienvenida a Mayuri".
Me paré frente a la clase, sintiendo la presión de todas las miradas. Respiré hondo y me presenté.
"Hola a todos. Mi nombre es Mayuri. Es un placer conocerlos a todos. Espero que podamos llevarnos bien".
Las palabras salieron de mi boca con una facilidad sorprendente. Era como si mi cuerpo ya supiera cómo actuar, cómo hablar. Era la Mayuri que recordaba del anime, la chica inocente y amable.
El resto del día transcurrió como en un sueño. Las clases eran aburridas, pero me esforcé por prestar atención, tratando de no llamar demasiado la atención. Durante el almuerzo, me senté con Shido y las chicas. Fue surrealista. Estaba comiendo con Tohka, Yoshino, y los demás. Hablaban de cosas triviales, de la escuela, de sus planes para el fin de semana. Era como si siempre hubiera sido parte de su grupo.
A medida que pasaba el día, comencé a sentirme más cómoda en mi nuevo cuerpo y en mi nuevo entorno. La "consecuencia" de la que había hablado la voz seguía siendo un misterio, pero por ahora, estaba contenta de estar viva, de estar en este mundo, de estar con mis personajes favoritos.
Al final del día escolar, mientras caminaba a casa con Shido, no pude evitar sentir una punzada de emoción. Este era un nuevo comienzo, una segunda oportunidad. Había muerto como Alex, pero había renacido como Mayuri. Y aunque el futuro era incierto, estaba lista para enfrentarlo. Después de todo, este era el mundo de Date a Live, y yo era un Espíritu, aunque uno sin recuerdos. Mi aventura apenas comenzaba.
Ese día, la rutina era la misma. Volvía a casa, pensando en el delicioso desayuno que me prepararía. Crucé la calle, con la mente divagando en las últimas aventuras de Shido y los Espíritus. No vi el camión. No lo escuché. Solo sentí el impacto, un golpe brutal que me arrojó por los aires como un muñeco de trapo. La oscuridad me envolvió, seguida de un silencio ensordecedor.
Cuando la conciencia regresó, lo hizo en un lugar oscuro, tan oscuro que no se veía nada. El miedo me atenazó el corazón. "¿Quieres vivir?", una voz profunda y resonante rompió el silencio. Mi corazón latía desbocado. ¿Qué era esto? ¿Un sueño? ¿El más allá? La voz volvió a hablar, con un tono más suave esta vez: "No tengas miedo, pero solamente respóndeme, ¿quieres vivir?".
La pregunta me tomó por sorpresa, pero la simplicidad de la misma me tranquilizó un poco. ¿Quería vivir? Por supuesto que sí. Asentí, aunque sabía que nadie podía verme. "Sí", dije, mi propia voz sonando extraña en la oscuridad. "Quiero vivir".
"Está bien", respondió la voz. "Pero no irás a tu mundo de origen. Irás a otro que pueda alegrarte. Pero eso sí, no me hago responsable si te pasa algo, y también habrá una consecuencia".
¿Una consecuencia? La confusión se apoderó de mí. Antes de que pudiera preguntar, todo el lugar comenzó a brillar con una luz cegadora, un blanco tan intenso que tuve que cerrar los ojos. Cuando el resplandor se disipó, sentí una extraña ligereza en mi cuerpo. Abrí los ojos lentamente, y lo primero que vi fue un cráter gigantesco, una cicatriz en la tierra que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
"¿Estoy soñando?", murmuré, la voz de una mujer saliendo de mi garganta. Me sobresalté. ¡Un momento! Esa no era mi voz. Mi corazón dio un vuelco. Miré mis manos. Eran pequeñas, delicadas, con uñas perfectamente cuidadas. ¡No eran mis manos! El pánico se apoderó de mí. Con terror, bajé la mirada hacia mi cuerpo.
Grité. Un grito agudo y femenino que resonó en el cráter. Mis ojos se abrieron desmesuradamente, mi boca formó una "O" perfecta. Mis manos se llevaron a mi cara, sintiendo la suavidad de una piel que no era la mía. Mi cabello, que antes era corto y castaño, ahora caía en cascada por mis hombros, largo y de un vibrante tono rosa. ¡Estaba usando un vestido blanco, ceñido al cuerpo, que revelaba una figura esbelta y curvilínea! No podía ser. ¡Era imposible!
Me pellizqué, una, dos, tres veces, esperando despertar de esta pesadilla. Pero el dolor era real, y la imagen que se reflejaba en el agua estancada del cráter era innegable. Era ella. Era Mayuri. La Espíritu artificial que había sido creada por el Reiryoku de los demás Espíritus y la voluntad de Shido. La que había aparecido en la película y había sido un personaje tan entrañable. ¡Yo era Mayuri!
Mi mente giraba a mil por hora. ¿Cómo había pasado esto? ¿Era esta la "consecuencia" de la que había hablado la voz? ¿Y si era así, qué significaba? ¿Estaba realmente en el mundo de Date a Live?
Mis piernas temblaban, amenazando con ceder. Caí de rodillas, el vestido blanco se arrugó a mi alrededor. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, calientes y abundantes. No eran lágrimas de tristeza, sino de una mezcla incomprensible de miedo, confusión y una pizca de asombro. Había muerto, había sido reencarnado, y lo había sido en el cuerpo de un personaje de mi anime favorito. Era una locura.
"¡Esto es una locura!", grité al cielo, mis manos apretando mi cabeza. "¿Qué diablos está pasando?".
De repente, un sonido familiar. El chirrido de un motor aéreo. Levanté la vista, secándome las lágrimas con el dorso de la mano. En el horizonte, una silueta se acercaba rápidamente. Era un dirigible. Y no cualquier dirigible, sino el Fraxinus. El corazón me dio un vuelco. ¡Era real! Realmente estaba en el mundo de Date a Live.
El Fraxinus se detuvo sobre el cráter, sus luces iluminándome. Una compuerta se abrió, y varias figuras descendieron con cuerdas. Reconocí a varias de ellas de inmediato: Kotori Itsuka, la comandante del Fraxinus, con sus cintas blancas en el cabello; Reine Murasame, la científica con su mirada perpetuamente cansada; y por supuesto, Shido Itsuka, el chico con el poder de sellar a los Espíritus.
Mi corazón se aceleró aún más. Estaba a punto de conocer a mis personajes favoritos, pero en una situación... peculiar. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Correr? ¿Explicarles que era Alex, un chico de otro mundo que ahora estaba en el cuerpo de Mayuri? Sonaba a una historia de manicomio.
Kotori fue la primera en llegar al suelo, su expresión seria y preocupada. Sus ojos se posaron en mí, y su ceño se frunció. "¡Un Espíritu!", exclamó, sacando su cuchillo de batalla. "¡Pero no tiene un cristal Sephira!".
Shido, al ver mi estado de confusión y terror, se adelantó. "¡Kotori, espera!", dijo. "No parece hostil. ¡Mírala, está asustada!".
Mis ojos se encontraron con los de Shido. Era exactamente como lo recordaba del anime, pero verlo en persona era diferente. Había una calidez en su mirada, una genuina preocupación que me hizo sentir un poco más tranquila.
"¿Quién eres?", preguntó Shido, acercándose con cautela. "Estás herida".
Mi mente corrió a toda velocidad. ¿Qué debía decir? ¿Cómo debía actuar? Recordé la historia de Mayuri. Ella había aparecido de la nada, sin recuerdos, solo con una conexión extraña con los otros Espíritus. Tal vez esa era mi mejor opción.
"Yo... yo no sé", respondí, mi voz temblorosa, intentando imitar la inocencia de Mayuri. "No recuerdo nada. Solo... desperté aquí".
Kotori, aunque todavía cautelosa, bajó su cuchillo. Reine se acercó, sus ojos escaneándome con una intensidad científica. "Interesante", murmuró. "No hay fluctuaciones de Reiryoku detectables en su cuerpo, pero su presencia es innegablemente la de un Espíritu".
Shido me ofreció una mano. "Mi nombre es Shido Itsuka. ¿Quieres venir con nosotros? Podemos ayudarte".
Miré su mano extendida, luego a Kotori y Reine, que me observaban con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Era mi oportunidad. Mi entrada a este mundo. Agarré su mano, sintiendo la calidez de su piel. Era la primera vez que tocaba a un personaje de anime, y la sensación era surrealista.
"Gracias", susurré, mis ojos llenándose de lágrimas una vez más, esta vez de alivio. "Yo... no tengo a dónde ir".
Shido me ayudó a levantarme. Mi cuerpo se sentía extraño, más ligero, más ágil. Mientras caminábamos hacia el Fraxinus, pude sentir las miradas de los demás miembros de Ratatoskr sobre mí. Era como estar en un escenario, con todos los ojos puestos en mi actuación.
Una vez a bordo del Fraxinus, me llevaron a la enfermería. Reine me sometió a una serie de exámenes, tomando muestras de sangre y escaneando mi cuerpo con aparatos futuristas. Me sentí como un conejillo de indias, pero lo soporté, sabiendo que era parte del proceso.
"No encontramos nada inusual", dijo Reine a Kotori, después de un rato. "Sus parámetros vitales son normales, y no hay indicios de una energía espiritual descontrolada. Es como si... fuera un Espíritu sin su cristal Sephira".
Kotori se frotó la barbilla. "Ya veo. Así que es un caso único. ¿Alguna idea de su origen?".
Reine negó con la cabeza. "Ninguna. Su aparición en ese cráter es un misterio completo. Es como si hubiera... materializado de la nada".
Mientras ellas hablaban, yo estaba sentada en la cama de la enfermería, escuchando cada palabra. Era increíble cómo la historia de Mayuri encajaba perfectamente con mi situación. Parecía que la voz misteriosa de la oscuridad me había dado un "paquete" completo: el cuerpo, la apariencia y el historial de amnesia.
Más tarde, Shido regresó con algo de ropa para mí. Era un uniforme escolar, el mismo que usaba Tohka y los demás Espíritus en la escuela de Raizen. Me sentí un poco incómoda al ponérmelo, pero no tenía otra opción.
"Gracias, Shido", dije, con una pequeña reverencia.
Él sonrió. "De nada. ¿Te sientes mejor?".
"Sí, un poco", respondí, mis ojos todavía explorando mi nuevo cuerpo. Era difícil acostumbrarse a la sensación de ser una chica, y una tan hermosa como Mayuri.
"Kotori dice que puedes quedarte con nosotros por ahora", continuó Shido. "Hasta que averigüemos qué te pasó. Y si quieres, puedes venir a la escuela con nosotros mañana".
¿La escuela? ¡Eso significaba conocer a Tohka, Yoshino, Kurumi y los demás! Mi corazón dio un salto de emoción. Era como un sueño hecho realidad, aunque uno muy extraño.
"Me gustaría mucho", dije, tratando de sonar lo más genuina posible.
La noche en el Fraxinus fue extraña. Dormí en una de las habitaciones de invitados, pero el sueño no venía fácilmente. Mi mente seguía procesando todo lo que había sucedido. Estaba en el mundo de Date a Live, en el cuerpo de Mayuri. ¿Qué significaba esto para el futuro? ¿Mi presencia aquí cambiaría la historia? ¿Y cuál era la "consecuencia" de la que había hablado la voz?
Al día siguiente, me desperté temprano. Me miré al espejo, examinando mi reflejo. El cabello rosa, los ojos morados, la piel pálida. Era Mayuri, sin duda alguna. Respiré hondo, tratando de calmar mis nervios. Hoy sería mi primer día en la escuela de Raizen, mi primer día como Mayuri.
Bajé a la cafetería, donde Shido y Kotori ya estaban desayunando.
"Buenos días", dije, intentando sonar alegre.
"Buenos días", respondió Shido, con una sonrisa. "Lista para la escuela?".
"Supongo", dije, tomando asiento. "Todavía me siento un poco... desorientada".
Kotori me miró con sus ojos penetrantes. "No te preocupes. Estaremos allí para ayudarte. Solo trata de no causar ningún problema".
Asentí. "Lo intentaré".
Después del desayuno, nos dirigimos a la escuela. El edificio era exactamente como lo recordaba del anime, grande y moderno. Mis nervios aumentaron a medida que nos acercábamos a la entrada.
"Aquí vamos", murmuró Shido, abriendo la puerta.
Entramos al aula, y todas las miradas se posaron en nosotros. Tohka, Yoshino, Origami, Kurumi... todos estaban allí. Mis personajes favoritos, en carne y hueso. Era abrumador.
Tohka fue la primera en reaccionar. "¡Shido! ¿Quién es ella?".
Shido me empujó suavemente hacia adelante. "Ella es... uh... Mayuri. La encontramos ayer. Estará con nosotros por un tiempo".
Las chicas me miraron con curiosidad, algunas con desconfianza. Tohka se acercó a mí, sus ojos dorados escudriñándome.
"Hola", dijo. "Soy Tohka Yatogami. ¿Eres un Espíritu?".
Sonreí, tratando de ocultar mi nerviosismo. "Hola, Tohka. Yo... no lo sé. No recuerdo nada".
Yoshino se escondió detrás de Tohka, su pequeño títere, Yoshinon, asomando por encima de su cabeza. "Hola", dijo Yoshinon. "Eres linda".
Me reí, el sonido de mi propia risa sorprendiéndome. "Gracias, Yoshinon".
Origami, como siempre, mantuvo su expresión inexpresiva, pero sus ojos me observaban con una intensidad que me hizo sentir incómoda. Kurumi, por otro lado, me miró con una sonrisa enigmática, sus ojos rojos brillando con un interés inquietante.
La profesora Tamae Okamine, la maestra de la clase, entró en ese momento, salvándome de la avalancha de preguntas.
"Clase, tenemos una nueva estudiante", dijo, con su habitual entusiasmo. "Por favor, denle una cálida bienvenida a Mayuri".
Me paré frente a la clase, sintiendo la presión de todas las miradas. Respiré hondo y me presenté.
"Hola a todos. Mi nombre es Mayuri. Es un placer conocerlos a todos. Espero que podamos llevarnos bien".
Las palabras salieron de mi boca con una facilidad sorprendente. Era como si mi cuerpo ya supiera cómo actuar, cómo hablar. Era la Mayuri que recordaba del anime, la chica inocente y amable.
El resto del día transcurrió como en un sueño. Las clases eran aburridas, pero me esforcé por prestar atención, tratando de no llamar demasiado la atención. Durante el almuerzo, me senté con Shido y las chicas. Fue surrealista. Estaba comiendo con Tohka, Yoshino, y los demás. Hablaban de cosas triviales, de la escuela, de sus planes para el fin de semana. Era como si siempre hubiera sido parte de su grupo.
A medida que pasaba el día, comencé a sentirme más cómoda en mi nuevo cuerpo y en mi nuevo entorno. La "consecuencia" de la que había hablado la voz seguía siendo un misterio, pero por ahora, estaba contenta de estar viva, de estar en este mundo, de estar con mis personajes favoritos.
Al final del día escolar, mientras caminaba a casa con Shido, no pude evitar sentir una punzada de emoción. Este era un nuevo comienzo, una segunda oportunidad. Había muerto como Alex, pero había renacido como Mayuri. Y aunque el futuro era incierto, estaba lista para enfrentarlo. Después de todo, este era el mundo de Date a Live, y yo era un Espíritu, aunque uno sin recuerdos. Mi aventura apenas comenzaba.
