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se convirtio en el primer idolo magico de toda inglaterra
Fandom: harry potter
Created: 3/19/2026
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Isekai / Portal FantasyAU (Alternate Universe)DivergenceDramaHurt/ComfortOmegaverseFantasySongficSurvivalCharacter Study
El Ídolo de las Sombras y el Contrato del Destino
El frío de Cokeworth no era simplemente climatológico; era una entidad viva que se filtraba por las costuras de su raída chaqueta y mordía la piel pálida de sus muñecas. Severus —o el alma que ahora habitaba ese pequeño y frágil envase de ocho años— caminaba tropezando con sus propios pies descalzos sobre el pavimento mojado. Sus recuerdos eran un caleidoscopio roto: fragmentos de una vida anterior donde leía historias sobre este mismo niño, teorías sobre su redención y fanfics donde un sistema mágico lo salvaba de la miseria.
—Esto no es lo que decía el capítulo cuatro —susurró para sí mismo, su voz apenas un hilo de seda quebrado por el viento—. Se supone que Tobias ya debería haber sido arrestado por la magia de mi madre, o que un mentor misterioso aparecería en el callejón.
Pero no había nadie. Solo el hambre punzante que le retorcía las entrañas y el eco de los gritos de su padre tras la última paliza, justo cuando Tobias descubrió que su hijo podía hacer que las flores se marchitaran con solo mirarlas. El miedo del hombre se había transformado en violencia, y Severus había decidido que morir de frío era preferible a morir bajo esas botas de cuero mugriento.
Caminó hasta que la realidad pareció doblarse. No sabía cómo había llegado a Londres, ni cómo sus pies lo habían guiado hasta esa pared de ladrillos que vibraba con una energía antigua. Al cruzar el umbral del Caldero Chorreante, el olor a cerveza de mantequilla rancia, madera vieja y tabaco mágico lo golpeó como una bofetada bienvenida.
El lugar estaba abarrotado. Magos con túnicas que parecían sacadas de una corte medieval compartían mesa con hombres de negocios muggles que portaban maletines de cuero, una extraña amalgama de épocas que Severus reconoció como una divergencia del canon original. Inglaterra estaba cambiando; la magia ya no se ocultaba tras los setos, sino que lideraba una evolución tecnológica y de entretenimiento que fusionaba lo antiguo con lo moderno.
—¿Qué buscas aquí, renacuajo? —preguntó una voz profunda.
Tom, el tabernero, lo miraba desde detrás de la barra con una mezcla de lástima y sospecha. A su lado, una mujer joven de cabello pelirrojo encendido, Molly Weasley, sostenía a un niño pequeño de unos tres años que lo miraba con ojos curiosos.
—Tengo hambre —dijo Severus, manteniendo una dignidad que no correspondía a su aspecto andrajoso—. Y puedo pagar mi comida. No con oro, porque no tengo, sino con... con talento.
Una carcajada general recorrió la taberna. Un hombre con cara de pocos amigos y una cicatriz que le cruzaba el ojo gritó desde el fondo:
—¡Escuchad al mocoso! ¡Quiere ser bufón!
Severus no se amilanó. En su mente, los guiones de los fanfics que había leído se mezclaban con su propia necesidad de afecto. Él creía que este mundo funcionaba bajo las reglas de su historia favorita, donde el protagonista siempre ganaba si mostraba su pureza. Con un valor nacido de la desesperación, se subió a una banqueta de madera y respiró hondo.
Empezó a cantar. No era una canción de este mundo, sino una balada melancólica de su vida anterior, una melodía que hablaba de almas perdidas y reencuentros bajo la lluvia. Su voz, dulce, cristalina y cargada de una inocencia que parecía brillar físicamente, envolvió el aire cargado de humo.
De repente, el tiempo pareció detenerse. Una luz dorada estalló frente a sus ojos, invisible para los demás, y una interfaz translúcida se materializó en el aire.
—[¡SISTEMA DE DEBUT COMO ÍDOLO O MORIR ACTIVADO!] —resonó una voz mecánica en su cerebro—. [Anfitrión detectado: Severus Snape (Variante Doncel). Objetivo: Convertirse en el primer Ídolo Mágico de Inglaterra para entretener a las Entidades Primigenias. Primera misión cumplida: Actuación improvisada. Recompensa: Pan de miel y 10 puntos de carisma.]
Severus parpadeó, aturdido. El sistema que tanto había esperado en sus fantasías de lector finalmente estaba aquí, pero las condiciones eran aterradoras. ¿Convertirse en ídolo o morir?
—¡Por las barbas de Merlín! —exclamó Molly Weasley, acercándose con el pequeño Bill en brazos—. Ese niño tiene la voz de un ángel. Tom, dale algo de comer, yo pagaré.
—No será necesario, Molly —dijo Tom, saliendo de detrás de la barra con una mirada de asombro—. Este chico acaba de silenciar a la mitad de la mafia de Londres que se reúne aquí. Niño, ¿cómo te llamas?
—Severus —respondió él, bajando de la banqueta con las piernas temblorosas—. Solo Severus.
—Bueno, Severus —Tom puso una mano pesada pero amable sobre su hombro—, parece que te has ganado un techo. Puedes ayudar a Molly en la cocina y cantar por las noches. Pero ten cuidado, este mundo no es tan dulce como tu canción.
Los días siguientes fueron un torbellino de aprendizaje. Severus, dotado de una inteligencia que superaba su edad biológica pero lastrado por una ingenuidad peligrosa fruto de su obsesión con los finales felices, se convirtió en el protegido de la taberna. Ayudaba a Molly a cuidar al pequeño Bill y al recién nacido Charlie, descubriendo que tenía un talento natural para la cocina —una de las habilidades que el sistema le exigía desarrollar—.
—¡Severus, mira! —gritaba el pequeño Bill, señalando un dibujo de un dragón—. ¡Canta la canción del fuego!
Severus sonreía y entonaba una melodía suave mientras revolvía un caldero de sopa que olía a gloria. El sistema le otorgaba puntos por cada sonrisa que arrancaba al niño, y él los gastaba en la tienda del sistema para mejorar su resistencia física. Sin embargo, la confusión entre lo que él creía que era el "guion" y la realidad era constante.
Él esperaba que Dumbledore apareciera en cualquier momento para adoptarlo, como en los fics de "Severitus", pero en su lugar, el mundo mágico se revelaba como un lugar de sombras. Escuchaba rumores sobre subastas de elfos domésticos y mafias muggles que traficaban con ingredientes mágicos. Inglaterra estaba en una era de caballeros y princesas modernas, donde el estatus de "Doncel" —un género raro y preciado que el sistema le había asignado— lo convertía en un objetivo valioso.
—[ALERTA] —notificó el sistema una tarde mientras Severus recolectaba hierbas en el patio trasero—. [Patrocinadores detectados. Los Dioses del Entretenimiento están observando. Misión de emergencia: Crea un universo musical en el escenario esta noche. Recompensa: Fragmento de recuerdo original.]
Esa noche, el Caldero Chorreante estaba más lleno que nunca. Había hombres con túnicas de seda oscura y miradas depredadoras. Entre ellos, un hombre joven, de una belleza fría y aristocrática, observaba a Severus desde las sombras. Era Tom Riddle, aunque en este universo fusionado, no era el Lord Voldemort de los libros, sino un líder de la mafia mágica que buscaba talentos para consolidar su poder.
Severus subió al escenario improvisado. El sistema le otorgó una habilidad temporal: "Ilusión de Escenario". Mientras cantaba una canción sobre un amor prohibido en el tiempo, luces de colores empezaron a brotar de sus dedos, creando imágenes de castillos flotantes y bosques encantados.
—Es increíble —susurró Arthur Weasley, que había venido a recoger a su familia—. Nunca he visto una magia así en un niño de ocho años. No es solo magia, es... arte.
Al terminar, el silencio fue absoluto hasta que estalló un aplauso atronador. Severus, jadeante, sintió una oleada de afecto unilateral proveniente de los hombres de la sala. El sistema le notificó que su "Harem Inverso" había comenzado a gestarse, aunque él, en su inocencia, pensó que los puntos de "Obsesión Romántica" que aparecían sobre las cabezas de algunos magos eran simplemente niveles de amistad.
—Lo has hecho bien, pequeño —le dijo Tom el tabernero al terminar la jornada—. Pero han venido hombres a preguntar por ti. Hombres peligrosos que hablan de contratos antiguos y linajes de donceles.
—¿Contratos? —preguntó Severus, ladeando la cabeza con confusión—. ¿Como en la historia de la Cenicienta?
—No, Severus —intervino Molly con preocupación—. Contratos de matrimonio que se activan cuando un doncel poderoso manifiesta su carisma. Eres demasiado joven, pero este mundo no espera a que crezcas.
Severus se retiró a su pequeño catre bajo la escalera, el mismo lugar que en el canon pertenecía a Harry Potter, creando una rima poética que él mismo notó con una sonrisa tonta.
—Todo va según el plan —se dijo a sí mismo, cerrando los ojos—. Pronto iré a Hogwarts, conoceré a mis amigos y tendré mi final feliz. El sistema dice que debo ser un ídolo, y lo seré.
Pero mientras dormía, el sistema procesaba datos que él no podía ver. El "guion" que él creía conocer estaba siendo manipulado por un Autor invisible que disfrutaba del drama. Los fragmentos de recuerdos del Severus Snape original empezaron a filtrarse en sus sueños: el olor a pociones, el desprecio de los Merodeadores, el amor no correspondido por una niña de ojos verdes.
—[ERROR DE ASIGNACIÓN] —parpadeó el sistema en la oscuridad—. [Recuerdos de viaje en el tiempo detectados. El anfitrión cree estar en un fanfic. Realidad: Universo Canon Divergente. Probabilidad de supervivencia: 15%.]
A la mañana siguiente, Severus despertó con una sensación de urgencia. Bill le trajo un pequeño dulce que había guardado para él.
—Severus, ¿me enseñarás a bailar como anoche? —preguntó el niño de tres años con adoración.
—Claro que sí, Bill —respondió Severus, dándole un beso en la frente—. Seremos los mejores ídolos de toda Inglaterra.
No sabía que, en las sombras de la aristocracia mágica, un joven Lucius Malfoy ya había recibido un informe sobre el "Doncel de la Voz de Plata", ni que en una mansión lejana, un niño llamado James Potter escuchaba a su padre hablar sobre la evolución del entretenimiento mágico y la importancia de encontrar aliados carismáticos.
El mundo mágico estaba retrocediendo a una era de caballeros donde los donceles eran trofeos, y Severus, con su alma de fanático dulce y su sistema de ídolo, estaba caminando directamente hacia una subasta de destinos.
—[NUEVA MISIÓN] —anunció el sistema mientras Severus ayudaba a Molly a bañar al bebé Charlie—. [Prueba de Creación de Universos: Convence al tabernero Tom de que te adopte legalmente para evitar la subasta de sirvientes. Tiempo restante: 48 horas.]
—¿Subasta de sirvientes? —Severus frunció el ceño, confundido—. Pero si yo soy el protagonista... los protagonistas no son esclavos, Tom me quiere como a un hijo, ¿verdad?
Su inteligencia le decía que algo andaba mal, pero su deseo de ser amado lo cegaba. Creía que su bondad era un escudo impenetrable, ignorando que en este mundo, su belleza y su voz eran monedas de cambio para hombres que no conocían la palabra "no".
Esa tarde, un grupo de hombres con capas oscuras entró en el Caldero. No eran magos ordinarios; sus túnicas llevaban el sello de la Mafia Muggle-Mágica, una organización que controlaba el mercado negro de Londres.
—Buscamos al chico —dijo el líder, un hombre de ojos fríos y manos enguantadas—. Tenemos un contrato que dice que su deuda de sangre con Tobias Snape ha sido vendida.
Tom el tabernero se puso frente a Severus, con la varita en la mano.
—El chico está bajo mi protección —gruñó Tom—. No se irá a ninguna parte.
—No tienes el oro suficiente para comprarlo, tabernero —rio el hombre—. Mañana será la gran subasta en el Mercado Mágico. Un doncel con su talento... los patrocinadores pagarán fortunas por él.
Severus miró a Molly, que lloraba en silencio mientras abrazaba a Bill. Por primera vez, la realidad del "Morir" en su sistema se sintió real. No era un juego de puntos; era una lucha por su libertad.
—[CONSEJO DEL SISTEMA] —apareció frente a él—. [Usa la habilidad "Seducción de Ídolo" para ganar el favor de un Patrocinador Primigenio. O activa el "Viaje de Entrenamiento" para huir en el tiempo.]
Severus miró a los hombres, luego a su familia prestada. Su mente, fragmentada por la reencarnación, recordó un verso de una canción que aún no había escrito.
—No iré a ninguna subasta —dijo Severus, y su voz resonó con una autoridad mágica que hizo que las lámparas de aceite parpadearan—. Soy Severus Snape, y este es mi escenario.
En ese momento, un cuervo negro entró por la ventana, dejando caer una carta lacrada con cera plateada. No era de Hogwarts. Era una invitación para una audición privada con los Dioses del Entretenimiento, los mismos que manejaban los hilos de Inglaterra.
Severus tomó la carta. El drama romántico, las tramas ocultas y la obsesión de los hombres que pronto conocería en Hogwarts estaban a punto de colisionar. Él seguía creyendo que era una historia de amor y redención, sin darse cuenta de que estaba a punto de convertirse en el primer ídolo de una nación que devoraba a sus estrellas.
—Ganaré —susurró, mientras Bill se aferraba a su pierna—. Ganaré por ellos y por mí.
El sistema brilló intensamente, aceptando el desafío. El viaje de Severus Snape, el doncel que quería amor pero encontró un imperio, acababa de comenzar. Entre besos no deseados, rivalidades femeninas que él interpretaría como simples obstáculos de carrera, y un harem que lo perseguiría por los pasillos de Hogwarts, Severus escribiría su propio guion, aunque fuera a base de tropezar y cantar bajo la lluvia de un mundo que no era el que él recordaba.
—Esto no es lo que decía el capítulo cuatro —susurró para sí mismo, su voz apenas un hilo de seda quebrado por el viento—. Se supone que Tobias ya debería haber sido arrestado por la magia de mi madre, o que un mentor misterioso aparecería en el callejón.
Pero no había nadie. Solo el hambre punzante que le retorcía las entrañas y el eco de los gritos de su padre tras la última paliza, justo cuando Tobias descubrió que su hijo podía hacer que las flores se marchitaran con solo mirarlas. El miedo del hombre se había transformado en violencia, y Severus había decidido que morir de frío era preferible a morir bajo esas botas de cuero mugriento.
Caminó hasta que la realidad pareció doblarse. No sabía cómo había llegado a Londres, ni cómo sus pies lo habían guiado hasta esa pared de ladrillos que vibraba con una energía antigua. Al cruzar el umbral del Caldero Chorreante, el olor a cerveza de mantequilla rancia, madera vieja y tabaco mágico lo golpeó como una bofetada bienvenida.
El lugar estaba abarrotado. Magos con túnicas que parecían sacadas de una corte medieval compartían mesa con hombres de negocios muggles que portaban maletines de cuero, una extraña amalgama de épocas que Severus reconoció como una divergencia del canon original. Inglaterra estaba cambiando; la magia ya no se ocultaba tras los setos, sino que lideraba una evolución tecnológica y de entretenimiento que fusionaba lo antiguo con lo moderno.
—¿Qué buscas aquí, renacuajo? —preguntó una voz profunda.
Tom, el tabernero, lo miraba desde detrás de la barra con una mezcla de lástima y sospecha. A su lado, una mujer joven de cabello pelirrojo encendido, Molly Weasley, sostenía a un niño pequeño de unos tres años que lo miraba con ojos curiosos.
—Tengo hambre —dijo Severus, manteniendo una dignidad que no correspondía a su aspecto andrajoso—. Y puedo pagar mi comida. No con oro, porque no tengo, sino con... con talento.
Una carcajada general recorrió la taberna. Un hombre con cara de pocos amigos y una cicatriz que le cruzaba el ojo gritó desde el fondo:
—¡Escuchad al mocoso! ¡Quiere ser bufón!
Severus no se amilanó. En su mente, los guiones de los fanfics que había leído se mezclaban con su propia necesidad de afecto. Él creía que este mundo funcionaba bajo las reglas de su historia favorita, donde el protagonista siempre ganaba si mostraba su pureza. Con un valor nacido de la desesperación, se subió a una banqueta de madera y respiró hondo.
Empezó a cantar. No era una canción de este mundo, sino una balada melancólica de su vida anterior, una melodía que hablaba de almas perdidas y reencuentros bajo la lluvia. Su voz, dulce, cristalina y cargada de una inocencia que parecía brillar físicamente, envolvió el aire cargado de humo.
De repente, el tiempo pareció detenerse. Una luz dorada estalló frente a sus ojos, invisible para los demás, y una interfaz translúcida se materializó en el aire.
—[¡SISTEMA DE DEBUT COMO ÍDOLO O MORIR ACTIVADO!] —resonó una voz mecánica en su cerebro—. [Anfitrión detectado: Severus Snape (Variante Doncel). Objetivo: Convertirse en el primer Ídolo Mágico de Inglaterra para entretener a las Entidades Primigenias. Primera misión cumplida: Actuación improvisada. Recompensa: Pan de miel y 10 puntos de carisma.]
Severus parpadeó, aturdido. El sistema que tanto había esperado en sus fantasías de lector finalmente estaba aquí, pero las condiciones eran aterradoras. ¿Convertirse en ídolo o morir?
—¡Por las barbas de Merlín! —exclamó Molly Weasley, acercándose con el pequeño Bill en brazos—. Ese niño tiene la voz de un ángel. Tom, dale algo de comer, yo pagaré.
—No será necesario, Molly —dijo Tom, saliendo de detrás de la barra con una mirada de asombro—. Este chico acaba de silenciar a la mitad de la mafia de Londres que se reúne aquí. Niño, ¿cómo te llamas?
—Severus —respondió él, bajando de la banqueta con las piernas temblorosas—. Solo Severus.
—Bueno, Severus —Tom puso una mano pesada pero amable sobre su hombro—, parece que te has ganado un techo. Puedes ayudar a Molly en la cocina y cantar por las noches. Pero ten cuidado, este mundo no es tan dulce como tu canción.
Los días siguientes fueron un torbellino de aprendizaje. Severus, dotado de una inteligencia que superaba su edad biológica pero lastrado por una ingenuidad peligrosa fruto de su obsesión con los finales felices, se convirtió en el protegido de la taberna. Ayudaba a Molly a cuidar al pequeño Bill y al recién nacido Charlie, descubriendo que tenía un talento natural para la cocina —una de las habilidades que el sistema le exigía desarrollar—.
—¡Severus, mira! —gritaba el pequeño Bill, señalando un dibujo de un dragón—. ¡Canta la canción del fuego!
Severus sonreía y entonaba una melodía suave mientras revolvía un caldero de sopa que olía a gloria. El sistema le otorgaba puntos por cada sonrisa que arrancaba al niño, y él los gastaba en la tienda del sistema para mejorar su resistencia física. Sin embargo, la confusión entre lo que él creía que era el "guion" y la realidad era constante.
Él esperaba que Dumbledore apareciera en cualquier momento para adoptarlo, como en los fics de "Severitus", pero en su lugar, el mundo mágico se revelaba como un lugar de sombras. Escuchaba rumores sobre subastas de elfos domésticos y mafias muggles que traficaban con ingredientes mágicos. Inglaterra estaba en una era de caballeros y princesas modernas, donde el estatus de "Doncel" —un género raro y preciado que el sistema le había asignado— lo convertía en un objetivo valioso.
—[ALERTA] —notificó el sistema una tarde mientras Severus recolectaba hierbas en el patio trasero—. [Patrocinadores detectados. Los Dioses del Entretenimiento están observando. Misión de emergencia: Crea un universo musical en el escenario esta noche. Recompensa: Fragmento de recuerdo original.]
Esa noche, el Caldero Chorreante estaba más lleno que nunca. Había hombres con túnicas de seda oscura y miradas depredadoras. Entre ellos, un hombre joven, de una belleza fría y aristocrática, observaba a Severus desde las sombras. Era Tom Riddle, aunque en este universo fusionado, no era el Lord Voldemort de los libros, sino un líder de la mafia mágica que buscaba talentos para consolidar su poder.
Severus subió al escenario improvisado. El sistema le otorgó una habilidad temporal: "Ilusión de Escenario". Mientras cantaba una canción sobre un amor prohibido en el tiempo, luces de colores empezaron a brotar de sus dedos, creando imágenes de castillos flotantes y bosques encantados.
—Es increíble —susurró Arthur Weasley, que había venido a recoger a su familia—. Nunca he visto una magia así en un niño de ocho años. No es solo magia, es... arte.
Al terminar, el silencio fue absoluto hasta que estalló un aplauso atronador. Severus, jadeante, sintió una oleada de afecto unilateral proveniente de los hombres de la sala. El sistema le notificó que su "Harem Inverso" había comenzado a gestarse, aunque él, en su inocencia, pensó que los puntos de "Obsesión Romántica" que aparecían sobre las cabezas de algunos magos eran simplemente niveles de amistad.
—Lo has hecho bien, pequeño —le dijo Tom el tabernero al terminar la jornada—. Pero han venido hombres a preguntar por ti. Hombres peligrosos que hablan de contratos antiguos y linajes de donceles.
—¿Contratos? —preguntó Severus, ladeando la cabeza con confusión—. ¿Como en la historia de la Cenicienta?
—No, Severus —intervino Molly con preocupación—. Contratos de matrimonio que se activan cuando un doncel poderoso manifiesta su carisma. Eres demasiado joven, pero este mundo no espera a que crezcas.
Severus se retiró a su pequeño catre bajo la escalera, el mismo lugar que en el canon pertenecía a Harry Potter, creando una rima poética que él mismo notó con una sonrisa tonta.
—Todo va según el plan —se dijo a sí mismo, cerrando los ojos—. Pronto iré a Hogwarts, conoceré a mis amigos y tendré mi final feliz. El sistema dice que debo ser un ídolo, y lo seré.
Pero mientras dormía, el sistema procesaba datos que él no podía ver. El "guion" que él creía conocer estaba siendo manipulado por un Autor invisible que disfrutaba del drama. Los fragmentos de recuerdos del Severus Snape original empezaron a filtrarse en sus sueños: el olor a pociones, el desprecio de los Merodeadores, el amor no correspondido por una niña de ojos verdes.
—[ERROR DE ASIGNACIÓN] —parpadeó el sistema en la oscuridad—. [Recuerdos de viaje en el tiempo detectados. El anfitrión cree estar en un fanfic. Realidad: Universo Canon Divergente. Probabilidad de supervivencia: 15%.]
A la mañana siguiente, Severus despertó con una sensación de urgencia. Bill le trajo un pequeño dulce que había guardado para él.
—Severus, ¿me enseñarás a bailar como anoche? —preguntó el niño de tres años con adoración.
—Claro que sí, Bill —respondió Severus, dándole un beso en la frente—. Seremos los mejores ídolos de toda Inglaterra.
No sabía que, en las sombras de la aristocracia mágica, un joven Lucius Malfoy ya había recibido un informe sobre el "Doncel de la Voz de Plata", ni que en una mansión lejana, un niño llamado James Potter escuchaba a su padre hablar sobre la evolución del entretenimiento mágico y la importancia de encontrar aliados carismáticos.
El mundo mágico estaba retrocediendo a una era de caballeros donde los donceles eran trofeos, y Severus, con su alma de fanático dulce y su sistema de ídolo, estaba caminando directamente hacia una subasta de destinos.
—[NUEVA MISIÓN] —anunció el sistema mientras Severus ayudaba a Molly a bañar al bebé Charlie—. [Prueba de Creación de Universos: Convence al tabernero Tom de que te adopte legalmente para evitar la subasta de sirvientes. Tiempo restante: 48 horas.]
—¿Subasta de sirvientes? —Severus frunció el ceño, confundido—. Pero si yo soy el protagonista... los protagonistas no son esclavos, Tom me quiere como a un hijo, ¿verdad?
Su inteligencia le decía que algo andaba mal, pero su deseo de ser amado lo cegaba. Creía que su bondad era un escudo impenetrable, ignorando que en este mundo, su belleza y su voz eran monedas de cambio para hombres que no conocían la palabra "no".
Esa tarde, un grupo de hombres con capas oscuras entró en el Caldero. No eran magos ordinarios; sus túnicas llevaban el sello de la Mafia Muggle-Mágica, una organización que controlaba el mercado negro de Londres.
—Buscamos al chico —dijo el líder, un hombre de ojos fríos y manos enguantadas—. Tenemos un contrato que dice que su deuda de sangre con Tobias Snape ha sido vendida.
Tom el tabernero se puso frente a Severus, con la varita en la mano.
—El chico está bajo mi protección —gruñó Tom—. No se irá a ninguna parte.
—No tienes el oro suficiente para comprarlo, tabernero —rio el hombre—. Mañana será la gran subasta en el Mercado Mágico. Un doncel con su talento... los patrocinadores pagarán fortunas por él.
Severus miró a Molly, que lloraba en silencio mientras abrazaba a Bill. Por primera vez, la realidad del "Morir" en su sistema se sintió real. No era un juego de puntos; era una lucha por su libertad.
—[CONSEJO DEL SISTEMA] —apareció frente a él—. [Usa la habilidad "Seducción de Ídolo" para ganar el favor de un Patrocinador Primigenio. O activa el "Viaje de Entrenamiento" para huir en el tiempo.]
Severus miró a los hombres, luego a su familia prestada. Su mente, fragmentada por la reencarnación, recordó un verso de una canción que aún no había escrito.
—No iré a ninguna subasta —dijo Severus, y su voz resonó con una autoridad mágica que hizo que las lámparas de aceite parpadearan—. Soy Severus Snape, y este es mi escenario.
En ese momento, un cuervo negro entró por la ventana, dejando caer una carta lacrada con cera plateada. No era de Hogwarts. Era una invitación para una audición privada con los Dioses del Entretenimiento, los mismos que manejaban los hilos de Inglaterra.
Severus tomó la carta. El drama romántico, las tramas ocultas y la obsesión de los hombres que pronto conocería en Hogwarts estaban a punto de colisionar. Él seguía creyendo que era una historia de amor y redención, sin darse cuenta de que estaba a punto de convertirse en el primer ídolo de una nación que devoraba a sus estrellas.
—Ganaré —susurró, mientras Bill se aferraba a su pierna—. Ganaré por ellos y por mí.
El sistema brilló intensamente, aceptando el desafío. El viaje de Severus Snape, el doncel que quería amor pero encontró un imperio, acababa de comenzar. Entre besos no deseados, rivalidades femeninas que él interpretaría como simples obstáculos de carrera, y un harem que lo perseguiría por los pasillos de Hogwarts, Severus escribiría su propio guion, aunque fuera a base de tropezar y cantar bajo la lluvia de un mundo que no era el que él recordaba.
