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no soy pasivo
Fandom: LNGSHOT
Created: 3/30/2026
Tags
RomanceDramaSlice of LifeCurtainfic / Domestic StoryCharacter StudyOmegaverseExplicit Language
Etiquetas, Roles y un León en la Piel de Cordero
Ohyul nunca había tenido problemas con las palabras. Como líder de LNGSHOT, su capacidad para organizar sus pensamientos y expresarlos con calma era, quizás, su mayor virtud. No era un hombre de arrebatos, sino de una diligencia silenciosa que mantenía al grupo a flote en medio del caos que significaba haber debutado recientemente. En las entrevistas y frente a las cámaras, se sentía cómodo asumiendo el papel que los fans le habían otorgado: el de la "mamá" del grupo.
No le molestaba en absoluto. De hecho, él mismo lo había dicho en voz alta, con esa sonrisa tranquila y elocuente que tanto lo caracterizaba. Louis y Woojin eran como sus hijos revoltosos, y Ryul... Ryul era el "papá". Era una dinámica que funcionaba, un equilibrio perfecto entre su naturaleza protectora y el espíritu animador y responsable de Ryul. Para Ohyul, ser la "mamá" significaba ser el pilar emocional, el que cuidaba las dietas, el que escuchaba las preocupaciones de los demás y el que mantenía el orden en el dormitorio. Era un título de honor, una señal de la confianza que sus compañeros y el público depositaban en él.
Sin embargo, había una delgada línea entre el afecto de los fans y la distorsión de la realidad que se gestaba en los rincones más profundos de internet.
Era una noche tranquila en el dormitorio. LNGSHOT no tenía una agenda apretada al día siguiente, algo inusual para un grupo que acababa de debutar, pero su empresa, dirigida por Jay Park, les permitía esas libertades. No eran ídolos encadenados a un guion estricto; se les permitía ser ellos mismos, vestir como quisieran y hablar con una honestidad que muchos otros envidiaban. Ohyul estaba recostado en su cama, con la luz de la lámpara de noche bañando sus rasgos suaves y sus pestañas prominentes, mientras navegaba por TikTok.
Al principio, era entretenido. Buscaba el nombre del grupo para ver las ediciones de sus presentaciones, riendo con los memes de Woojin o apreciando el talento visual de Ryul. Pero el algoritmo, ese ente caprichoso, empezó a mostrarle el contenido de las "shippers".
Apareció un video con una música lenta y melosa. En la pantalla, se repetía un clip de una transmisión reciente. Ohyul aparecía pasando un brazo por encima de los hombros de Ryul, un gesto de afecto que solía repetir a menudo. Pero la edición se centraba en sus rostros. Ryul, con su cabello negro corto y esos mechones rubios que acentuaban su estética de "chico malo", se veía imponente, con su mandíbula afilada y esa mirada neutra que gritaba masculinidad moderna. A su lado, Ohyul, a pesar de medir 1.82 y tener un cuerpo tonificado por años de baile, parecía... diferente bajo ese filtro. Sus ojos rasgados y sus pestañas largas le daban un aire etéreo, casi delicado.
Ohyul frunció el ceño y cometió el error de bajar a los comentarios.
"Es que Ohyul es tan omega, miren cómo se aferra al brazo de su alfa", decía uno con miles de 'likes'.
"¿Vieron el video del auto? Ohyul se veía tan pequeño con sus parches en las orejas, parecía un cachorrito buscando protección en Ryul. Definitivamente es el pasivo de la relación", escribía otro usuario.
Ohyul sintió una punzada de irritación. Recordaba perfectamente ese día en el auto. Había tenido una infección en las perforaciones de sus orejas y los parches le molestaban. En el video, él estaba sentado contra la ventana, con Ryul en el medio y Louis al otro lado. Sí, se había sujetado del brazo de Ryul en un momento de incomodidad, pero ¿"omega"? ¿"Pasivo"?
La primera vez que leyó la palabra "omega", tuvo que buscarla en un motor de búsqueda. Lo que encontró lo dejó atónito. Un universo entero de ficción donde los hombres se clasificaban en jerarquías animales, donde el rol de "omega" implicaba sumisión, fragilidad y una naturaleza casi femenina en lo reproductivo. Ohyul apretó los dientes tanto que le dolió la mandíbula.
Él no era frágil. Su cintura podía ser pequeña, un rasgo físico que las fans adoraban resaltar, pero debajo de la ropa holgada de ídolo había músculos de acero que se había esforzado por construir. Él era el líder. Él era quien tomaba las decisiones. Y, lo más importante, en su relación privada con Ryul, él nunca, jamás, había sido el pasivo.
—Maldita sea... —susurró para sí mismo, lanzando el teléfono sobre las sábanas—. ¿Qué demonios les pasa? ¿Acaso no ven que mido más de un metro ochenta?
Siguió murmurando insultos por lo bajo, sintiendo una mezcla de frustración y desconcierto. Odiaba los estereotipos. Odiaba que su amabilidad y sus rasgos suaves fueran interpretados como una invitación a ser posicionado en un rol de inferioridad o sumisión.
La puerta de su habitación se abrió sin previo aviso. Ryul entró con su habitual energía juguetona, aunque se detuvo en seco al notar el aura oscura que emanaba de su líder.
—Ohyul, ¿estás bien? Te escucho refunfuñar desde el pasillo —dijo Ryul, acercándose a la cama con una sonrisa curiosa—. ¿Es por Louis? ¿Volvió a dejar los calcetines en la cocina?
Ohyul levantó la vista, sus ojos rasgados inyectados en una mezcla de molestia y cansancio.
—No es Louis. Son los fans. O mejor dicho, lo que escriben —respondió, señalando el teléfono con un gesto vago.
Ryul se sentó en el borde de la cama, invadiendo el espacio personal de Ohyul con la familiaridad de quien conoce cada rincón de su alma. Tomó el dispositivo y echó un vistazo rápido a la pantalla, donde todavía se leía un hilo de comentarios sobre el "aura de omega" de Ohyul.
—Ah, esto —Ryul soltó una carcajada suave, lo que solo aumentó la irritación del otro—. Vamos, Hyul, no te lo tomes tan en serio. Sabes cómo son las fans, les encanta crear historias.
—¡Me llaman omega, Ryul! —exclamó Ohyul, incorporándose para quedar frente a él—. He buscado lo que significa. Creen que soy... que soy una especie de criatura sumisa que necesita ser protegida. Dicen que parezco una chica solo porque mis pestañas son largas o porque mi cintura es estrecha.
Ryul dejó el teléfono a un lado y miró a Ohyul con detenimiento. A pesar de que Ryul era el "papá" del grupo y proyectaba esa imagen de rapero rudo con su estética afilada, sus ojos brillaron con una diversión traviesa.
—Bueno, hay que admitir que en el video del auto te veías bastante adorable con esos parches —bromeó Ryul, ganándose un empujón en el hombro—. ¡Ey! Solo digo la verdad. Te veías pequeño, aunque seas más alto que yo por un par de centímetros.
—No es divertido —gruñó Ohyul, cruzándose de brazos—. Soy el líder. Soy quien cuida de todos ustedes. Me gusta ser la "mamá" en el sentido de cuidar, pero esto... esto de posicionarme como el pasivo solo por mi apariencia me enferma. Yo no soy así. Y tú lo sabes mejor que nadie.
Ryul suavizó su expresión. Se acercó un poco más, reduciendo la distancia hasta que sus rodillas se tocaron.
—Lo sé —dijo en voz baja, esta vez con una sinceridad que calmó un poco el fuego en el pecho de Ohyul—. Sé que eres el hombre más diligente y fuerte que conozco. Sé que esos músculos no son solo para el espectáculo. Y también sé... —Ryul bajó la voz a un susurro cómplice— que cuando las luces se apagan y estamos solos, no hay nada de "pasivo" en la forma en que me tomas.
Ohyul sintió un ligero calor subir por su cuello, pero no apartó la mirada. La seguridad de Ryul siempre era un bálsamo, pero también un desafío.
—Entonces, ¿por qué te ríes? —preguntó Ohyul, aunque su tono ya no era tan áspero.
—Porque es irónico —respondió Ryul, pasando una mano por el cabello castaño y lacio de Ohyul—. Se dejan llevar por mi cara de chico malo y tu cara de ángel. No tienen idea de que el "papá" del grupo es el que termina pidiendo clemencia entre las sábanas. Me parece divertido tener este secreto, Hyul. Deja que imaginen lo que quieran. La realidad es mucho más interesante.
Ohyul suspiró, dejando caer los hombros. La frustración seguía ahí, pero el peso se sentía más ligero.
—Aun así, odio esa palabra. Omega. Suena a... debilidad.
Ryul se inclinó hacia adelante, atrapando la mirada de Ohyul con la suya. Sus mechones rubios cayeron sobre su frente, dándole ese aspecto rebelde que tanto contrastaba con su verdadera naturaleza cuando estaba a solas con su líder.
—Entonces demuéstrame que no lo eres —desafió Ryul en un tono bajo y cargado de intención—. Olvida TikTok. Olvida los comentarios. Aquí solo estamos tú y yo. Y yo no veo a ningún omega. Veo al hombre que me vuelve loco precisamente porque no tiene nada de sumiso.
Ohyul sintió un chispazo de adrenalina recorrer su columna. El descontento por los comentarios externos se transformó rápidamente en algo mucho más tangible y ardiente. Estiró la mano y sujetó a Ryul por la nuca, atrayéndolo hacia él con una fuerza que no dejaba lugar a dudas.
—Tienes razón —murmuró Ohyul contra sus labios, su voz volviéndose profunda y autoritaria—. La gente puede decir lo que quiera sobre mi cintura o mis pestañas. Pero tú... tú eres el único que sabe exactamente qué tan "pasivo" puedo llegar a ser.
Ryul soltó un pequeño suspiro de anticipación, cerrando los ojos mientras se dejaba guiar por las manos de Ohyul.
—Eso es lo que quería escuchar, líder —susurró Ryul, con una sonrisa que ya no era juguetona, sino llena de entrega.
Ohyul lo empujó suavemente hacia atrás, obligándolo a recostarse sobre el colchón mientras él se posicionaba encima, recordándole con cada movimiento y cada gramo de su peso que, a pesar de lo que el mundo creyera ver, él siempre sería el dueño de la situación.
—Mañana puedo volver a ser la mamá del grupo —dijo Ohyul, sus ojos brillando con una intensidad depredadora mientras sus manos buscaban el borde de la camiseta de Ryul—. Pero esta noche, voy a asegurarme de que no olvides quién manda aquí.
No le molestaba en absoluto. De hecho, él mismo lo había dicho en voz alta, con esa sonrisa tranquila y elocuente que tanto lo caracterizaba. Louis y Woojin eran como sus hijos revoltosos, y Ryul... Ryul era el "papá". Era una dinámica que funcionaba, un equilibrio perfecto entre su naturaleza protectora y el espíritu animador y responsable de Ryul. Para Ohyul, ser la "mamá" significaba ser el pilar emocional, el que cuidaba las dietas, el que escuchaba las preocupaciones de los demás y el que mantenía el orden en el dormitorio. Era un título de honor, una señal de la confianza que sus compañeros y el público depositaban en él.
Sin embargo, había una delgada línea entre el afecto de los fans y la distorsión de la realidad que se gestaba en los rincones más profundos de internet.
Era una noche tranquila en el dormitorio. LNGSHOT no tenía una agenda apretada al día siguiente, algo inusual para un grupo que acababa de debutar, pero su empresa, dirigida por Jay Park, les permitía esas libertades. No eran ídolos encadenados a un guion estricto; se les permitía ser ellos mismos, vestir como quisieran y hablar con una honestidad que muchos otros envidiaban. Ohyul estaba recostado en su cama, con la luz de la lámpara de noche bañando sus rasgos suaves y sus pestañas prominentes, mientras navegaba por TikTok.
Al principio, era entretenido. Buscaba el nombre del grupo para ver las ediciones de sus presentaciones, riendo con los memes de Woojin o apreciando el talento visual de Ryul. Pero el algoritmo, ese ente caprichoso, empezó a mostrarle el contenido de las "shippers".
Apareció un video con una música lenta y melosa. En la pantalla, se repetía un clip de una transmisión reciente. Ohyul aparecía pasando un brazo por encima de los hombros de Ryul, un gesto de afecto que solía repetir a menudo. Pero la edición se centraba en sus rostros. Ryul, con su cabello negro corto y esos mechones rubios que acentuaban su estética de "chico malo", se veía imponente, con su mandíbula afilada y esa mirada neutra que gritaba masculinidad moderna. A su lado, Ohyul, a pesar de medir 1.82 y tener un cuerpo tonificado por años de baile, parecía... diferente bajo ese filtro. Sus ojos rasgados y sus pestañas largas le daban un aire etéreo, casi delicado.
Ohyul frunció el ceño y cometió el error de bajar a los comentarios.
"Es que Ohyul es tan omega, miren cómo se aferra al brazo de su alfa", decía uno con miles de 'likes'.
"¿Vieron el video del auto? Ohyul se veía tan pequeño con sus parches en las orejas, parecía un cachorrito buscando protección en Ryul. Definitivamente es el pasivo de la relación", escribía otro usuario.
Ohyul sintió una punzada de irritación. Recordaba perfectamente ese día en el auto. Había tenido una infección en las perforaciones de sus orejas y los parches le molestaban. En el video, él estaba sentado contra la ventana, con Ryul en el medio y Louis al otro lado. Sí, se había sujetado del brazo de Ryul en un momento de incomodidad, pero ¿"omega"? ¿"Pasivo"?
La primera vez que leyó la palabra "omega", tuvo que buscarla en un motor de búsqueda. Lo que encontró lo dejó atónito. Un universo entero de ficción donde los hombres se clasificaban en jerarquías animales, donde el rol de "omega" implicaba sumisión, fragilidad y una naturaleza casi femenina en lo reproductivo. Ohyul apretó los dientes tanto que le dolió la mandíbula.
Él no era frágil. Su cintura podía ser pequeña, un rasgo físico que las fans adoraban resaltar, pero debajo de la ropa holgada de ídolo había músculos de acero que se había esforzado por construir. Él era el líder. Él era quien tomaba las decisiones. Y, lo más importante, en su relación privada con Ryul, él nunca, jamás, había sido el pasivo.
—Maldita sea... —susurró para sí mismo, lanzando el teléfono sobre las sábanas—. ¿Qué demonios les pasa? ¿Acaso no ven que mido más de un metro ochenta?
Siguió murmurando insultos por lo bajo, sintiendo una mezcla de frustración y desconcierto. Odiaba los estereotipos. Odiaba que su amabilidad y sus rasgos suaves fueran interpretados como una invitación a ser posicionado en un rol de inferioridad o sumisión.
La puerta de su habitación se abrió sin previo aviso. Ryul entró con su habitual energía juguetona, aunque se detuvo en seco al notar el aura oscura que emanaba de su líder.
—Ohyul, ¿estás bien? Te escucho refunfuñar desde el pasillo —dijo Ryul, acercándose a la cama con una sonrisa curiosa—. ¿Es por Louis? ¿Volvió a dejar los calcetines en la cocina?
Ohyul levantó la vista, sus ojos rasgados inyectados en una mezcla de molestia y cansancio.
—No es Louis. Son los fans. O mejor dicho, lo que escriben —respondió, señalando el teléfono con un gesto vago.
Ryul se sentó en el borde de la cama, invadiendo el espacio personal de Ohyul con la familiaridad de quien conoce cada rincón de su alma. Tomó el dispositivo y echó un vistazo rápido a la pantalla, donde todavía se leía un hilo de comentarios sobre el "aura de omega" de Ohyul.
—Ah, esto —Ryul soltó una carcajada suave, lo que solo aumentó la irritación del otro—. Vamos, Hyul, no te lo tomes tan en serio. Sabes cómo son las fans, les encanta crear historias.
—¡Me llaman omega, Ryul! —exclamó Ohyul, incorporándose para quedar frente a él—. He buscado lo que significa. Creen que soy... que soy una especie de criatura sumisa que necesita ser protegida. Dicen que parezco una chica solo porque mis pestañas son largas o porque mi cintura es estrecha.
Ryul dejó el teléfono a un lado y miró a Ohyul con detenimiento. A pesar de que Ryul era el "papá" del grupo y proyectaba esa imagen de rapero rudo con su estética afilada, sus ojos brillaron con una diversión traviesa.
—Bueno, hay que admitir que en el video del auto te veías bastante adorable con esos parches —bromeó Ryul, ganándose un empujón en el hombro—. ¡Ey! Solo digo la verdad. Te veías pequeño, aunque seas más alto que yo por un par de centímetros.
—No es divertido —gruñó Ohyul, cruzándose de brazos—. Soy el líder. Soy quien cuida de todos ustedes. Me gusta ser la "mamá" en el sentido de cuidar, pero esto... esto de posicionarme como el pasivo solo por mi apariencia me enferma. Yo no soy así. Y tú lo sabes mejor que nadie.
Ryul suavizó su expresión. Se acercó un poco más, reduciendo la distancia hasta que sus rodillas se tocaron.
—Lo sé —dijo en voz baja, esta vez con una sinceridad que calmó un poco el fuego en el pecho de Ohyul—. Sé que eres el hombre más diligente y fuerte que conozco. Sé que esos músculos no son solo para el espectáculo. Y también sé... —Ryul bajó la voz a un susurro cómplice— que cuando las luces se apagan y estamos solos, no hay nada de "pasivo" en la forma en que me tomas.
Ohyul sintió un ligero calor subir por su cuello, pero no apartó la mirada. La seguridad de Ryul siempre era un bálsamo, pero también un desafío.
—Entonces, ¿por qué te ríes? —preguntó Ohyul, aunque su tono ya no era tan áspero.
—Porque es irónico —respondió Ryul, pasando una mano por el cabello castaño y lacio de Ohyul—. Se dejan llevar por mi cara de chico malo y tu cara de ángel. No tienen idea de que el "papá" del grupo es el que termina pidiendo clemencia entre las sábanas. Me parece divertido tener este secreto, Hyul. Deja que imaginen lo que quieran. La realidad es mucho más interesante.
Ohyul suspiró, dejando caer los hombros. La frustración seguía ahí, pero el peso se sentía más ligero.
—Aun así, odio esa palabra. Omega. Suena a... debilidad.
Ryul se inclinó hacia adelante, atrapando la mirada de Ohyul con la suya. Sus mechones rubios cayeron sobre su frente, dándole ese aspecto rebelde que tanto contrastaba con su verdadera naturaleza cuando estaba a solas con su líder.
—Entonces demuéstrame que no lo eres —desafió Ryul en un tono bajo y cargado de intención—. Olvida TikTok. Olvida los comentarios. Aquí solo estamos tú y yo. Y yo no veo a ningún omega. Veo al hombre que me vuelve loco precisamente porque no tiene nada de sumiso.
Ohyul sintió un chispazo de adrenalina recorrer su columna. El descontento por los comentarios externos se transformó rápidamente en algo mucho más tangible y ardiente. Estiró la mano y sujetó a Ryul por la nuca, atrayéndolo hacia él con una fuerza que no dejaba lugar a dudas.
—Tienes razón —murmuró Ohyul contra sus labios, su voz volviéndose profunda y autoritaria—. La gente puede decir lo que quiera sobre mi cintura o mis pestañas. Pero tú... tú eres el único que sabe exactamente qué tan "pasivo" puedo llegar a ser.
Ryul soltó un pequeño suspiro de anticipación, cerrando los ojos mientras se dejaba guiar por las manos de Ohyul.
—Eso es lo que quería escuchar, líder —susurró Ryul, con una sonrisa que ya no era juguetona, sino llena de entrega.
Ohyul lo empujó suavemente hacia atrás, obligándolo a recostarse sobre el colchón mientras él se posicionaba encima, recordándole con cada movimiento y cada gramo de su peso que, a pesar de lo que el mundo creyera ver, él siempre sería el dueño de la situación.
—Mañana puedo volver a ser la mamá del grupo —dijo Ohyul, sus ojos brillando con una intensidad depredadora mientras sus manos buscaban el borde de la camiseta de Ryul—. Pero esta noche, voy a asegurarme de que no olvides quién manda aquí.
