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Harry Potter: Herencia Oculta

Fandom: Harry Potter

Created: 4/5/2026

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AU (Alternate Universe)FantasyDarkActionAdventureFix-itCrossoverDivergenceDrama
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Sombras de Monarcas: El Despertar del Heredero de la Llama

El aire en los pasillos de Gringotts siempre era frío, imbuido de una magia antigua y metálica que hacía que los vellos de la nuca de Harry se erizaran. Sin embargo, ese día el frío no provenía de las paredes de piedra, sino del pozo sin fondo que se había abierto en su estómago.

Sobre el escritorio de roble negro del duende Ragnok, un pergamino de pergamino amarillento brillaba con una luz violácea. No era el árbol genealógico que Harry esperaba. No había rastro de James Potter en la línea paterna, ni de Lily Evans en la materna, al menos no del modo en que él conocía la biología.

—Esto es imposible —susurró Harry, con los dedos temblando sobre el borde de la mesa.

—La sangre no miente, Sr. Potter... o debería decir, Sr. Sung-Choi —dijo Ragnok con una sonrisa afilada que mostraba demasiados dientes—. Los encantamientos de memoria y las pociones de linaje falso que Albus Dumbledore colocó sobre usted finalmente han cedido ante la mayoría de edad mágica anticipada que reclamó al entrar en la bóveda de Sirius Black.

Harry leyó los nombres de nuevo. *Padre: Jinwoo Sung (Monarca de las Sombras). Padre: Choi Jong-in (Soldado de la Llama).*

—¿Dos hombres? —preguntó Harry, confundido.

—En los niveles más altos de la jerarquía mágica de Oriente, la esencia de alma y el maná pueden engendrar vida —explicó el duende—. Usted fue robado de su cuna en Seúl durante una incursión de dimensiones. Dumbledore lo "adoptó" en el registro británico para crear al salvador perfecto. Un mártir con un poder que él pudiera moldear.

Harry sintió una oleada de náuseas. Pero lo peor estaba por venir. Ragnok deslizó otro documento: un historial de transacciones de la bóveda Potter. Miles de galeones transferidos mensualmente a las cuentas de Molly Weasley, Ronald Weasley y Hermione Granger. Contratos matrimoniales ilegales firmados con el nombre de Ginny Weasley. Y lo más doloroso: el acceso total de Dumbledore a la biblioteca privada de los Black.

—Me han estado robando... —la voz de Harry se quebró, pero no de tristeza, sino de una furia gélida que nunca antes había sentido—. Mis amigos. Mi "familia".

—No todos, primo —dijo una voz desde las sombras de la oficina.

Una chica de cabello negro azabache y ojos grises tormentosos salió a la luz. Vestía el uniforme de Hogwarts, pero el verde y plata de Slytherin brillaba con orgullo en su pecho.

—¿Lyra? —Harry la reconoció de inmediato. Lyra Black, la hija secreta de Sirius, de quien se decía que estaba en un internado en Francia, pero que en realidad había estado ocultándose bajo la identidad de una estudiante de intercambio en la casa de las serpientes.

—Papá me envió un mensaje desde donde quiera que esté escondido —dijo Lyra, cruzándose de brazos—. Él sabía que algo andaba mal. Dumbledore lo incriminó para quedarse con tu custodia legal, Harry. Pero ahora, las sombras han respondido.

En ese momento, la temperatura de la habitación cayó a niveles bajo cero. Las sombras en las esquinas de la oficina de Ragnok comenzaron a estirarse, a cobrar vida. Un portal de pura oscuridad se rasgó en el aire, y de él emergió un hombre alto, con cabello negro y ojos que brillaban con una luminiscencia azul eléctrica. A su lado, un hombre de cabello rojizo, gafas elegantes y un aura de fuego contenido lo seguía con una calma letal.

Jinwoo Sung miró a Harry. No hubo palabras de sobra, solo un reconocimiento instantáneo en el alma. El poder que Harry siempre había sentido bullir bajo su piel, ese "instinto" que lo salvaba, era una fracción de la sombra de su padre.

—Hijo —dijo Jinwoo, y su voz resonó como el eco de mil ejércitos—. He buscado por todos los mundos este rastro de energía.

—Llegamos tarde —añadió Choi Jong-in, ajustándose las gafas mientras sus ojos se encendían en un naranja ígneo al ver las cicatrices en el brazo de Harry—. Pero el castigo por tocar lo que nos pertenece será... incandescente.

Harry se puso en pie. El miedo que lo había acompañado durante años en Privet Drive desapareció, reemplazado por una seguridad absoluta. Ya no era el niño que vivía debajo de la escalera.

—Quiero que paguen —dijo Harry, mirando a sus padres—. Dumbledore, los Weasley, Hermione... Todos ellos me han usado como un peón. Creen que regresaré a Hogwarts para mi tercer año como su pequeño héroe obediente.

Lyra Black sonrió con malicia, sacando su varita de madera de ébano.

—En Slytherin aprendemos que la mejor venganza es la que se sirve antes de que el enemigo sepa que ha perdido. Harry, el expreso de Hogwarts sale en dos días. Dumbledore espera que llegues débil y asustado por los Dementores.

—Oh, no habrá Dementores que me asusten —dijo Harry, sintiendo cómo una sombra se desprendía de su propia silueta, tomando la forma de un pequeño soldado con armadura negra—. Porque voy a llevar mi propio ejército.

***

Dos días después, la plataforma 9 y ¾ estaba abarrotada. Molly Weasley buscaba frenéticamente con la mirada, flanqueada por Ron y Hermione.

—¿Dónde está? —preguntó Ron, impaciente, metiéndose un trozo de pastel en la boca—. Mamá dijo que este año debíamos pegarnos a él más que nunca. Dumbledore dice que Harry está empezando a hacer preguntas.

—No te preocupes, Ron —dijo Hermione, revisando su horario con arrogancia—. Le daremos las pociones de lealtad en el tren. He perfeccionado la mezcla este verano con los libros que el director me prestó de la sección prohibida.

—¡Ahí está! —exclamó Ginny, arreglándose el cabello y tratando de poner su mejor cara de "niña enamorada".

Pero el Harry Potter que caminaba hacia ellos no era el niño de hombros caídos y ropa de segunda mano. Vestía túnicas de seda negra con bordados de hilo de plata y oro que parecían moverse como llamas. Caminaba con una elegancia depredadora, y a su lado, Lyra Black caminaba como si fuera la dueña de la estación.

Detrás de ellos, dos hombres que irradiaban una presión mágica tan sofocante que la multitud se apartaba involuntariamente, observaban todo con ojos fríos.

—¡Harry, querido! —exclamó Molly, intentando abalanzarse para un abrazo—. Estábamos tan preocupados...

Harry se detuvo a dos metros de ella. Un muro invisible de aire gélido detuvo a la matriarca Weasley en seco.

—Sra. Weasley —dijo Harry, y su voz era tan fría que Hermione dio un paso atrás—. Me preguntaba si podría devolverme los diez mil galeones que retiró de mi bóveda el martes pasado. O quizás los libros de la familia Black que su hijo y su amiga han estado "tomando prestados".

El silencio que siguió fue absoluto. El silbato del tren sonó, pero nadie se movió.

—Harry, ¿de qué estás hablando? —preguntó Hermione, forzando una risa nerviosa—. Estás confundido, seguramente el estrés de los Dementores...

—¿Confundido? —intervino Choi Jong-in, dando un paso al frente. Un pequeño chasquido de sus dedos hizo que el aire alrededor de Hermione comenzara a humear—. Mi hijo no está confundido, jovencita. Está muy bien informado.

—¿Hijo? —tartamudeó Ron, palideciendo—. Harry es un Potter. Él... él no tiene padres.

Jinwoo Sung se adelantó. No necesitó varita. Con un simple movimiento de su mano, las sombras del suelo se dispararon como látigos, inmovilizando a Ron, Hermione y Molly contra la pared del tren. Los muggles y magos alrededor gritaron, pero una barrera de silencio ya había sido levantada por Lyra.

—Ustedes han cometido el error de intentar domesticar a un cachorro de monarca —dijo Jinwoo, y su sombra creció hasta cubrir la mitad de la plataforma—. Albus Dumbledore cree que puede jugar a ser Dios con las vidas ajenas. Díganle que su juego ha terminado.

Harry se acercó a una aterrorizada Ginny, quien temblaba mientras sostenía su varita sin atreverse a usarla.

—Dile al director que no me espere en el banquete —susurró Harry al oído de la chica—. Hogwarts tiene nuevos dueños ahora. Mi padre ha comprado la deuda del castillo a través de Gringotts. A partir de mañana, la junta de gobernadores será disuelta.

—Harry, por favor... —sollozó Molly—. Lo hicimos por tu bien, por la Luz...

—La Luz no necesita ladrones ni mentirosos para brillar —sentenció Harry.

Con un gesto de Jinwoo, las sombras soltaron a los Weasley, quienes cayeron al suelo, jadeando. El poder del Monarca de las Sombras era tan abrumador que sus núcleos mágicos se sentían como si hubieran sido aplastados por una montaña.

—Vámonos —dijo Harry, dándole la espalda al tren—. Tenemos un castillo que reclamar y un director que desalojar.

—¿Y Sirius? —preguntó Lyra, con una chispa de esperanza en los ojos.

—Mi padre ya envió a sus sombras a Azkaban —respondió Harry con una sonrisa gélida—. A estas horas, los muros de la prisión deben estar cayendo. Papá dice que los Dementores son... deliciosos para sus soldados.

Mientras el grupo caminaba hacia la salida de King's Cross, Harry sintió por primera vez la verdadera libertad. No era el "Niño que Vivió", ni el arma de Dumbledore. Era el hijo de la Sombra y la Llama, y el mundo mágico estaba a punto de aprender que no hay nada más peligroso que una familia recuperada que busca justicia.

El tercer año no sería de supervivencia. Sería de conquista.
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