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Fandom: my hero academia

Created: 4/9/2026

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Slice of LifeFluffHurt/ComfortCurtainfic / Domestic StoryCanon SettingHumorRomanceDivergence
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Pequeños pasos, grandes recuerdos

El caos en la Academia U.A. solía tener forma de explosiones, ataques de villanos o entrenamientos intensos, pero nunca había tenido el aroma de un batido de fresa y el sonido de unos zapatos rojos diminutos golpeando el suelo de la sala común.

Shota Aizawa se masajeó las sienes con frustración, observando la escena frente a él. A su lado, All Might, en su forma delgada, parecía estar al borde de un colapso nervioso, aunque intentaba mantener una sonrisa reconfortante.

—Repítelo una vez más, Iida —ordenó Aizawa con voz cansada.

Tenya Iida, con los movimientos de brazos tan rígidos como siempre, hizo una reverencia casi perfecta de noventa grados.

—¡Sí, sensei! Durante el descanso, un estudiante de la Clase B, cuyo quirk parece estar relacionado con la regresión celular a través de la ingesta de líquidos, tropezó mientras Midoriya-kun pasaba por su lado. El batido experimental cayó directamente sobre él y... bueno... —Iida señaló con una mano temblorosa hacia el centro del sofá.

Allí, sentado entre un mar de mantas que le quedaban gigantescas, se encontraba un niño de no más de cuatro años. Tenía el cabello verde alborotado, pecas salpicando sus mejillas redondas y unos ojos esmeralda que brillaban con una mezcla de asombro y terror. Llevaba puesto el uniforme de la U.A., pero la chaqueta le servía de saco y los pantalones le sobraban por todas partes.

—¡Es tan tierno que duele! —exclamó Mina Ashido, apretando sus propias mejillas mientras Eijiro Kirishima la sostenía para que no se lanzara sobre el pequeño.

—¡Es un hombrecito muy varonil, incluso de niño! —añadió Kirishima, aunque sus ojos también brillaban de ternura.

—¡Kacchan! —El grito del pequeño Izuku rompió el murmullo general.

Katsuki Bakugo, que hasta ese momento había estado apoyado contra la pared con una expresión de puro odio hacia el universo, se tensó. El niño se había bajado del sofá con dificultad, arrastrando los pantalones, y corría hacia él con los brazos extendidos.

—¡Aléjate de mí, maldito mocoso! —rugió Bakugo, aunque no se movió de su sitio.

Izuku no se detuvo. Se abrazó a la pierna derecha de Katsuki con la fuerza que solo un niño pequeño posee, enterrando su rostro en la tela del pantalón de héroe.

—¡Kacchan está aquí! —exclamó el pequeño con una voz aguda y llena de pura adoración—. ¡Sabía que me protegerías!

El silencio que siguió fue sepulcral. Todos en la Clase 1-A sabían que Bakugo e Izuku mantenían una relación que había pasado de la rivalidad tóxica a un noviazgo intenso y protector, pero ver al explosivo rubio siendo "atacado" por la versión más pura de su novio era algo que nadie esperaba sobrevivir para contar.

Aizawa suspiró, activando su quirk por un segundo solo para enfatizar su autoridad.

—Escuchen bien. All Might y yo iremos a hablar con Recovery Girl y el departamento de apoyo para encontrar el antídoto. El estudiante de la Clase B está bajo supervisión, pero el efecto tardará al menos veinticuatro horas en revertirse. Como esto ocurrió por un accidente interno, ustedes se harán cargo de él.

—¿¡Nosotros!? —gritó Denki Kaminari, mientras Kyoka Jiro le daba un codazo en las costillas.

—Principalmente Bakugo —añadió Aizawa con una sonrisa casi imperceptible y sádica—. Ya que parece ser el único al que el "problema" no quiere soltar. Los dos squads se dividirán las tareas: vigilancia, alimentación y entretenimiento. Si Midoriya pierde un solo cabello, todos harán entrenamiento de rescate bajo la lluvia durante una semana. ¿Fui claro?

—¡Sí, sensei! —respondieron todos al unísono, excepto Bakugo, que solo emitió un gruñido.

Una vez que los profesores se marcharon, la sala común se convirtió en un centro de operaciones.

—Muy bien, escuchen —dijo Momo Yaoyorozu, asumiendo su papel de estratega con naturalidad—. Necesitamos una estructura. Bakusquad, nos encargaremos de la logística y la protección inmediata. Dekusquad, ustedes conocen mejor sus gustos y cómo calmarlo si llora.

—¡Yo puedo crear juguetes! —exclamó Momo, haciendo aparecer un pequeño peluche de All Might de su brazo.

—¡Increíble! —Los ojos del pequeño Izuku se iluminaron como estrellas—. ¡Es All Might! ¡Es el número uno!

—¡Mira esto, Midoriya-chan! —Tsuyu Asui se acercó con calma, extendiendo su lengua un poco para hacerle gracia. El niño soltó una carcajada cristalina que hizo que incluso Shoto Todoroki suavizara su expresión fría.

—Es fascinante —murmuró Todoroki, acercándose al niño—. ¿Quieres ver un poco de hielo?

—¡No lo abrumen, idiotas! —Bakugo finalmente se agachó y, con una brusquedad que ocultaba una delicadeza sorprendente, levantó al niño por las axilas—. Está sudando de los nervios.

Izuku se aferró al cuello de Bakugo, escondiendo su cara en el hombro del rubio.

—Kacchan huele a caramelo —susurró el niño, lo suficientemente alto para que Jiro, con sus jacks conectados a la pared, lo escuchara perfectamente.

—¡Oh, por Dios! —Jiro soltó una risita burlona—. ¿Oíste eso, Denki? El gran Bakugo huele a caramelo para el pequeño Midoriya.

—¡Cierra la boca, orejas de enchufe! —Bakugo lanzó una mirada asesina, pero no soltó al niño. De hecho, lo acomodó mejor en su cadera—. Vamos a la cocina. El nerd tiene que comer.

El Bakusquad lo siguió de inmediato. Kirishima iba al lado de Bakugo, vigilando que el niño no se cayera, mientras Mina intentaba hacerle muecas divertidas. Denki correteaba alrededor proponiendo juegos absurdos.

—¡Podemos usar mi electricidad para hacer luces! —sugirió Denki.

—¡Ni se te ocurra electrocutar al niño, idiota! —le reprendió Jiro, aunque caminaba cerca de ellos con una sonrisa.

En la cocina, el Dekusquad ya estaba preparando el terreno. Ochaco Uraraka usaba su quirk para hacer flotar algunos platos y entretener a Izuku, mientras Mezo Shoji usaba sus múltiples brazos para alcanzar ingredientes en las estanterías más altas con una velocidad impresionante.

—Parece que Shoji-kun es el mejor para cuidar niños —observó Tsuyu—. Tiene brazos de sobra para abrazarlo.

—Solo trato de ayudar —dijo Shoji con su voz profunda y calmada, extendiendo una mano para que Izuku la tocara. El niño miró los múltiples brazos con asombro puro.

—¡Wow! ¡Eres como un pulpo héroe! —exclamó Izuku, tocando con cuidado la mano de Shoji—. ¿Puedes darme muchos cinco a la vez?

Shoji asintió y chocó sus cinco manos con la pequeña palma de Izuku, haciendo que el niño saltara de alegría.

Sin embargo, la paz duró poco. Minoru Mineta intentó acercarse con una idea "traviesa".

—Oye, Midoriya, ¿quieres ver unas revistas de chicas que tengo en mi...?

Antes de que pudiera terminar, un guante de granada de Bakugo (que había dejado sobre la mesa) se iluminó con una chispa amenazante, y la lengua de Tsuyu ya lo había envuelto por la cintura.

—Ni se te ocurra, Mineta —dijo Tsuyu con frialdad.

—¡Fuera de aquí, enano! —rugió Bakugo, sentando a Izuku en una silla alta que Momo acababa de crear—. Deku, come esto y no te muevas.

Bakugo le puso delante un tazón de katsudon, cortado en trozos muy pequeños. El niño miró la comida y luego a Bakugo.

—Kacchan... ¿me das tú? —pidió Izuku con ojos de cachorro, extendiendo la cuchara hacia el rubio.

Kirishima tuvo que morderse el brazo para no gritar de la ternura. Mina estaba grabando todo con su teléfono desde detrás de una columna.

—¡Hazlo, Bakugo! ¡Es por el bien de la misión! —animó Kirishima.

Bakugo estaba rojo de la rabia y la vergüenza. Gruñó algo ininteligible, tomó la cuchara y, con una mano temblorosa por el esfuerzo de no explotar, llevó la comida a la boca del niño.

—Abre la boca, Deku inútil.

—¡Aaaah! —Izuku aceptó la comida con felicidad—. ¡Está rico! ¡Kacchan es el mejor cocinero del mundo!

Pasaron las horas y la tarde se convirtió en noche. La clase 1-A se había convertido en una guardería de élite. Fumikage Tokoyami había dejado que Dark Shadow saliera a jugar a las escondidas con el niño, moviéndose entre las sombras de la sala común.

—¡Te encontré, sombra! —gritaba Izuku, corriendo detrás de la entidad oscura, que se dejaba atrapar a propósito para deleite del pequeño.

—Es una criatura de luz en un mundo de tinieblas —murmuró Tokoyami poéticamente, mientras Tsuyu asentía a su lado.

Sin embargo, a medida que el reloj avanzaba, el pequeño Izuku comenzó a bostezar. Se restregaba los ojos con sus puñitos y buscaba con la mirada a una persona específica. Ignoró los juguetes de Momo, las luces de Denki y los trucos de gravedad de Uraraka.

Caminó tambaleándose hacia el sofá donde Bakugo estaba sentado, intentando mantener su imagen de tipo duro mientras leía un libro de tácticas. Izuku se subió al sofá, gateó hasta el regazo de Bakugo y se hizo un ovillo allí mismo.

—Kacchan... tengo sueño —susurró, cerrando los ojos.

Bakugo se quedó congelado. El resto de la clase se detuvo, observando la escena. El silencio era absoluto.

—Bueno —susurró Iida, bajando el volumen de su voz—, parece que es hora de dormir. Deberíamos llevarlo a su habitación.

—No —dijo Bakugo en voz baja, sorprendiendo a todos. No era su grito habitual, era una voz ronca y extrañamente protectora—. Si lo muevo, se despertará y empezará a llorar. Me quedaré aquí.

—¿Vas a dormir en el sofá? —preguntó Ashido con una sonrisa pícara.

—¡Cállate, ojos de mapache! No es asunto tuyo.

Momo, siempre previsora, creó una manta grande y suave y la colocó sobre ambos. Uraraka apagó las luces principales, dejando solo las lámparas tenues de la sala. El Dekusquad y el Bakusquad se retiraron lentamente, dejando al "líder" de la misión a cargo.

A mitad de la noche, Bakugo sintió que el niño se removía. Izuku estaba teniendo una pesadilla, murmurando algo sobre no tener un quirk y estar solo.

—Shhh —susurró Bakugo, pasando una mano por el cabello verde—. No estás solo, estúpido Deku. Siempre estoy detrás de ti, ¿no?

El niño pareció calmarse al escuchar su voz. Se aferró a la camiseta de Bakugo y volvió a sumergirse en un sueño profundo.

A la mañana siguiente, el sol entró por los grandes ventanales de la sala común. Aizawa y All Might entraron con un frasco de color azul neón.

—Tenemos el antídoto —anunció Aizawa, pero se detuvo al ver la escena.

Casi toda la clase estaba durmiendo en sacos de dormir alrededor del sofá, como si fueran una guardia pretoriana. En el centro, Bakugo seguía sentado, con la cabeza apoyada en el respaldo del sofá, profundamente dormido, y un niño pequeño roncando suavemente sobre su pecho.

—Es una imagen que merece ser recordada —dijo All Might con nostalgia—. Me recuerda a cuando eran niños en el parque.

Aizawa suspiró y se acercó.

—Bakugo, despierta. Es hora.

Katsuki abrió los ojos, instantáneamente alerta. Miró el frasco en la mano de Aizawa y luego al niño que sostenía. Por un breve segundo, hubo una pizca de tristeza en sus ojos rojos, una que nadie más vio.

—Dáselo de una vez —dijo Bakugo, entregando al pequeño Izuku a los brazos de All Might.

El proceso fue rápido. Administraron el antídoto mientras el niño aún dormía. Una luz tenue envolvió el cuerpo de Izuku y, en cuestión de segundos, las extremidades se alargaron, el rostro recuperó sus facciones adolescentes y la ropa de la U.A. volvió a ajustarse a su cuerpo atlético.

Izuku Midoriya abrió los ojos, parpadeando confundido. Se encontró en los brazos de All Might, rodeado por sus compañeros que celebraban en voz baja.

—¿Eh? ¿Qué pasó? —preguntó con su voz habitual, rascándose la nuca—. Recuerdo un batido de fresa y luego... ¿estaba soñando con un All Might de peluche?

—¡Deku-kun! —Uraraka lo abrazó con fuerza—. ¡Qué alivio que hayas vuelto!

—¡Fue toda una aventura, Midoriya! —exclamó Kirishima, dándole una palmada en el hombro.

Izuku se puso de pie, un poco mareado, y buscó a la persona que más le importaba. Bakugo estaba de pie a unos metros, con las manos en los bolsillos y su expresión de molestia habitual.

—¿Kacchan? —Izuku se acercó a él, sintiendo una calidez extraña en el pecho que no podía explicar—. Siento que... me cuidaste mucho.

Bakugo desvió la mirada, pero Izuku notó que sus orejas estaban rojas.

—No digas estupideces, nerd. Fuiste una molestia táctica durante todo el día. No vuelvas a beber nada que te dé un extraño.

—¡Lo siento! —dijo Izuku con una sonrisa nerviosa—. Pero... gracias.

Bakugo dio media vuelta para irse hacia los dormitorios, pero antes de salir de la sala, se detuvo y miró por encima del hombro.

—Oye, Deku.

—¿Sí?

—Incluso de niño eras un llorón insoportable. Pero... —Bakugo hizo una pausa, y por un segundo, su voz suavizó el tono—... siempre has tenido buenos gustos para elegir quién te cuida.

Izuku se quedó allí parado, con el rostro encendido como un tomate, mientras sus amigos empezaban a bromear sobre los detalles de su versión infantil. Momo le entregó el peluche de All Might que había sobrado, y Shoji le dio un "cinco" con sus seis manos a la vez, haciéndolo reír.

Aizawa observó a sus alumnos desde la entrada, viendo cómo el Dekusquad y el Bakusquad se mezclaban de forma natural, compartiendo anécdotas del día anterior.

—Quizás —murmuró All Might al lado del profesor—, este incidente no fue tan malo después de todo. Los ha unido más.

—Solo espero que no se convierta en una costumbre —respondió Aizawa, aunque no hizo nada para detener a Mina Ashido cuando esta comenzó a mostrarle a Izuku los videos de Bakugo dándole de comer en la boca.

Los gritos de "¡MUERE, ASHIDO!" y las explosiones controladas de Bakugo resonaron en toda la academia, marcando el regreso a la normalidad en la clase 1-A. Una normalidad que, a pesar de las peleas y el caos, estaba cimentada en una lealtad y un cariño que ni el tiempo ni los quirks de regresión podrían borrar.
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