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My hero academia viendo multiverso

Fandom: My héroe academia

Creado: 14/4/2026

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El Origen del Todo: El Huevo que Eclosionó en el Vacío

La paz matutina de la ciudad de Musutafu no fue interrumpida por el ataque de un villano, ni por el estruendo de una explosión. Fue el silencio lo que dio la señal. Un silencio sepulcral que se extendió por cada rincón del planeta, desde las bulliciosas calles de Tokio hasta las oficinas de la Comisión de Seguridad en Washington.

De repente, el cielo mismo pareció fracturarse. No era una grieta física, sino una distorsión cromática que pronto se estabilizó en lo que parecía ser una pantalla monumental que cubría la bóveda celeste. En los televisores, teléfonos y pantallas publicitarias de todo el mundo, la programación habitual desapareció.

En la Academia U.A., los estudiantes de la Clase 1-A salieron al patio, alertados por las alarmas.

—¿Qué está pasando? —preguntó Midoriya, cubriéndose los ojos mientras miraba hacia arriba—. ¿Es el don de algún villano?

—No parece una amenaza inmediata —respondió Shoto Todoroki, con su habitual calma, aunque sus ojos reflejaban desconcierto—. Es... como si todo el mundo estuviera viendo lo mismo.

Bakugo gruñó, apretando los puños.

—¡Sea quien sea, voy a explotarle la cara si esto es una broma pesada!

A su lado, All Might, en su forma delgada, observaba con el ceño fruncido. Su instinto le decía que esto estaba más allá de lo que cualquier héroe o villano conocido pudiera orquestar. No había rastro de energía técnica; era algo primordial.

De pronto, una voz resonó no en sus oídos, sino directamente en sus mentes. Era una voz que no tenía género, que sonaba como el susurro del viento y el rugido de un océano al mismo tiempo.

"Contemplad el inicio. Antes de los Dones, antes de la humanidad, antes de que el tiempo tuviera un nombre. Esta es la historia del Arquitecto."

La pantalla gigante en el cielo se iluminó con un resplandor blanco cegador que, poco a poco, se transformó en una negrura absoluta. Un vacío donde no existía nada.

—¿El inicio? —susurró Ochaco Uraraka, aferrándose al brazo de Tsuyu—. ¿Se refiere a la historia de nuestro mundo?

—No lo creo, kero —respondió la chica rana—. Dijo "antes de la humanidad".

En la pantalla, un punto de luz comenzó a palpitar en el centro de la nada.

—En un lugar donde no existía el espacio, ni el tiempo, ni la materia —narró la voz mientras la imagen mostraba un huevo de colores etéreos flotando en el vacío—, apareció un huevo. Un huevo que no fue puesto por nadie, pues no había nadie para hacerlo.

—Eso es científicamente imposible —murmuró Momo Yaoyorozu, analizando la imagen con fascinación—. Pero... se siente tan real.

La imagen cambió bruscamente. El huevo eclosionó en un estallido de energía que hizo que los espectadores en la Tierra sintieran un escalofrío recorrer sus espinas dorsales. De los restos de la luz, emergió una criatura de una elegancia y poder indescriptibles. Era cuadrúpedo, de color blanco, con un arco dorado rodeando su cuerpo y ojos rojos que parecían contener la sabiduría de mil universos.

—Arceus —susurró la voz.

En la pantalla, la criatura comenzó a moverse. Con cada paso que daba sobre el vacío, la realidad comenzaba a tejerse.

—¿Eso es... un dios? —preguntó Denki Kaminari, con la boca abierta—. ¡Mirad lo que hace!

Arceus extendió lo que parecían ser mil brazos invisibles. De su esencia, nacieron tres esferas de luz que se alejaron en distintas direcciones.

—Para dar orden al caos, el Creador dio forma a sus primeros alientos —explicó la pantalla—. Dialga, el señor del tiempo. Palkia, el soberano del espacio. Y Giratina, aquel que habita en las sombras del reverso.

Los estudiantes y héroes profesionales de todo el mundo observaban hipnotizados cómo el universo cobraba forma. Vieron galaxias nacer de un simple movimiento de la cabeza de Arceus. Vieron cómo el tiempo empezaba a correr como un río infinito y cómo el espacio se expandía para dar lugar a los mundos.

—Es hermoso —dijo Midoriya, sacando inconscientemente su libreta, aunque sus manos temblaban demasiado para escribir—. No son Dones. Es... creación pura. Si esto es otro universo, las leyes de la física son completamente distintas.

—¡Fijaos en el planeta! —gritó Kirishima señalando la pantalla.

La imagen se centró en un mundo joven, cubierto de océanos y volcanes. Arceus descendió hacia él. Con un destello de su poder, la tierra comenzó a emerger de las aguas. Criaturas de formas extrañas y maravillosas empezaron a aparecer: seres de fuego, de agua, de planta.

—Los Pokémon —dijo la voz—. Compañeros de la creación, fragmentos de la voluntad de Arceus.

En la U.A., Nezu, el director, observaba con una intensidad analítica.

—Esto no es solo una película —comentó para sí mismo—. La energía que emana de esa pantalla es real. Nos están mostrando el origen de un multiverso. Pero, ¿por qué ahora?

En la pantalla, la historia avanzaba a una velocidad vertiginosa. Vieron la formación de la región de Hisui, una tierra salvaje donde los humanos apenas comenzaban a comprender a estas criaturas. Vieron a un joven, vestido con ropas extrañas, cayendo del cielo bajo la voluntad de Arceus para salvar ese mundo de una grieta espacio-temporal.

—¡Ese chico! —exclamó Iida—. ¡Se parece a un estudiante, pero está enfrentándose a monstruos que podrían destruir ciudades enteras sin usar un Don!

—No usa la fuerza bruta —observó Shoto—. Usa esos objetos... esas esferas. Y su ingenio.

La pantalla mostró el enfrentamiento final. El joven se encontraba en la cima del Monte Corona, frente a la forma imponente de Arceus en su esplendor máximo. El cielo estaba teñido de un rojo violáceo y la presión era tal que los espectadores en la Tierra sentían que les faltaba el aire.

—¿Va a pelear contra su propio creador? —preguntó Bakugo, con una mezcla de respeto y envidia—. Ese extra tiene agallas.

—No es una pelea de odio —dijo All Might en voz baja—. Es una prueba. Una prueba de voluntad entre el creador y su creación.

La batalla fue un despliegue de luces, ataques elementales y una coordinación sobrehumana. Cada vez que Arceus lanzaba su "Sentencia", el joven esquivaba por milímetros, lanzando bálsamos para calmar la furia divina. La música que emanaba de la pantalla era celestial y aterradora a la vez.

Finalmente, el resplandor cesó. Arceus, satisfecho, entregó una parte de sí mismo al joven en forma de una pequeña tabla de cristal.

—"Has demostrado que la unión entre los mundos es posible" —dijo Arceus en la pantalla, su voz resonando como mil campanas—. "Lleva contigo mi bendición, pues el futuro es un lienzo que aún debe ser pintado".

La imagen comenzó a desvanecerse, volviendo al blanco puro del inicio.

En las calles de todo el mundo, la gente permanecía en silencio. Los villanos en sus escondites, como Shigaraki, miraban sus manos con desprecio, sintiendo que sus ambiciones de destrucción eran insignificantes ante la magnitud de lo que acababan de presenciar.

—¿Eso fue todo? —preguntó Jirou, rompiendo el silencio en el patio de la U.A.

—No lo creo —respondió Midoriya, mirando cómo la pantalla en el cielo empezaba a mostrar ahora un mapa estelar, con millones de puntos brillantes—. Dijo que el futuro es un lienzo.

De repente, la pantalla cambió de nuevo. Ya no era el pasado. Ahora mostraba imágenes rápidas de diferentes realidades. En una, los humanos y los Pokémon vivían en ciudades tecnológicas; en otra, los Pokémon eran usados en guerras antiguas; y en una tercera...

—¡Esperad! —gritó Uraraka—. ¡Esa es nuestra ciudad!

Efectivamente, una de las ventanas del multiverso mostraba la Academia U.A., pero algo era diferente. En el hombro de Midoriya no había una mochila, sino una pequeña criatura verde con una hoja en la cabeza. Bakugo caminaba por los pasillos seguido por un perro de fuego que soltaba chispas.

—Estamos conectados —susurró All Might, comprendiendo finalmente—. Arceus no solo creó su mundo. Él es el origen de todas las posibilidades.

La voz volvió a hablar una última vez antes de que la pantalla se desvaneciera por completo, dejando el cielo azul de siempre.

"El encuentro de los mundos ha comenzado. Preparaos, hijos de la Tierra, pues los límites de vuestra realidad están a punto de expandirse."

Cuando el silencio regresó, nadie se movió. El mundo de los héroes acababa de hacerse mucho más grande, y mucho más misterioso.

—Deku... —dijo Bakugo, su voz extrañamente tranquila—. ¿Viste a ese perro de fuego?

—Sí, Kacchan —respondió Midoriya, con los ojos brillando de emoción y miedo—. Creo que era un Growlithe.

—Pues quiero uno —sentenció el rubio, aunque sus manos aún temblaban—. Y voy a ser el mejor entrenador de esa cosa, o como se llame.

Midoriya sonrió, mirando al cielo. La historia de Arceus no era solo un cuento antiguo de otro mundo. Era una promesa. Una promesa de que, en algún lugar entre las estrellas y las dimensiones, la aventura apenas estaba comenzando.

—¡Oigan! —gritó de pronto Kaminari, señalando hacia los arbustos cercanos a la entrada de la academia—. ¡¿Qué es eso?!

De entre las hojas, una pequeña criatura amarilla con mejillas rojas y cola en forma de rayo asomó la cabeza, mirando a los estudiantes con curiosidad antes de soltar una pequeña descarga eléctrica.

—Pika... —dijo la criatura.

El mundo de los héroes nunca volvería a ser el mismo. Arceus había decidido que era hora de que sus creaciones se conocieran.
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