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Nuestro intenso amor

Fandom: Nsync

Creado: 23/4/2026

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Cicatrices de Terciopelo y Neón

Orlando, 1996. El calor de Florida era una masa húmeda que se pegaba a la piel, pero dentro del pequeño apartamento que compartían, el ambiente era mucho más sofocante. JC Chasez se miró en el espejo del pasillo, pasando los dedos por su cabello oscuro, asegurándose de que el flequillo de su corte Caesar estuviera perfectamente alineado sobre su frente. Tenía veinte años, la mandíbula afilada y unos ojos azules que parecían disparar chispas de electricidad cada vez que se miraba a sí mismo o a la mujer que lo volvía loco.

Se sabía guapo. Sabía que su voz era la joya de la corona de ese nuevo proyecto llamado 'N Sync, y esa seguridad en sí mismo bordeaba a menudo lo insoportable. Pero para Alii, esa arrogancia era parte del magnetismo.

Alii estaba sentada en el borde de la cama, terminando de delinear sus ojos con un negro profundo que resaltaba su mirada de chica de la Ciudad de México: intensa, directa y llena de un fuego que JC aún no lograba domar. Su cabello castaño oscuro, lacio y brillante, caía como una cortina de seda sobre sus hombros. A pesar de su corta estatura, Alii llenaba la habitación con una energía oscura y vibrante que contrastaba con el mundo pop de colores pastel que empezaba a rodear a JC.

—¿Vas a seguir admirándote o vas a venir aquí antes de que lleguen los demás? —preguntó Alii, con esa voz ronca que a JC le desarmaba los nervios.

JC se giró, una sonrisa ladeada y egocéntrica dibujándose en su rostro. Se acercó a ella con pasos lentos, disfrutando de la forma en que ella lo desafiaba con la mirada.

—Sabes que no puedo evitarlo, nena —respondió él, arrodillándose entre sus piernas—. Pero tienes razón, hay mejores cosas que mirar.

JC la tomó de la cintura con fuerza, sus manos grandes apretando la delicada figura de Alii. El contacto fue instantáneo y volcánico. No sabían quererse de otra manera; su amor era una colisión constante. JC la besó con una desesperación que mezclaba hambre y posesión. Alii respondió enredando sus dedos en el cabello de él, tirando del flequillo marcado con una agresividad que solo lo encendía más.

—Eres mía, Alii —susurró él contra sus labios, su respiración agitada—. No importa a dónde me lleve esta banda, no importa Alemania, no importa el mundo. Eres mía.

—No soy de nadie, Joshua —siseó ella, aunque su cuerpo se arqueaba hacia él, buscando más—. Pero hoy, soy tu peor pesadilla.

El encuentro fue rudo, como siempre. No había espacio para la ternura cuando dos volcanes entraban en erupción. En la penumbra de la habitación, sus cuerpos se entrelazaban con una urgencia que rayaba en lo violento. JC la dominaba con esa confianza ciega que emanaba de cada poro, mientras Alii lo arañaba, reclamando su espacio, demostrándole que, aunque él fuera la estrella en ascenso, en esa cama ella era quien dictaba las reglas. El sudor, el aroma a perfume caro y la esencia de la Ciudad de México se mezclaban en un caos adictivo.

Sin embargo, el final estaba cerca. La ambición de JC y la intensidad emocional de Alii eran dos fuerzas que no podían coexistir mucho tiempo sin destruirse.

Semanas después, en vísperas del viaje a Alemania para lanzar oficialmente la carrera del grupo, la cuerda se rompió.

—¡No voy a ser un accesorio en tu maleta, JC! —gritó Alii, lanzando una de sus botas de plataforma contra la pared del salón—. Me trajiste aquí prometiendo que estaríamos juntos, pero solo te importa tu reflejo y tus notas altas.

JC, con el rostro rojo de ira y el flequillo despeinado, la señaló con el dedo.

—¡Es mi oportunidad, Alii! ¡La oportunidad de mi vida! Si no puedes entender que el mundo no gira solo alrededor de tus dramas oscuros, entonces quizás no deberías estar aquí.

—¿Mis dramas? —Alii se acercó a él, quedando a escasos centímetros de su pecho—. Eres tan egocéntrico que no ves que me estoy asfixiando en esta ciudad de plástico. ¡Vete a Alemania! ¡Vete a ser la estrella que tanto ansías!

—¡Me voy! —rugió JC—. ¡Y no esperes que mire atrás!

Esa noche, Alii tomó un vuelo de regreso a México, con el corazón hecho pedazos pero la cabeza en alto. JC se fue a Europa, donde el éxito lo esperaba con los brazos abiertos, pero con un vacío en el pecho que ninguna horda de fans gritando su nombre lograba llenar.

***

Múnich, 1997.

Había pasado un año. 'N Sync era ahora un fenómeno en Europa. JC Chasez vivía en un torbellino de hoteles, aeropuertos y escenarios. Su estilo había evolucionado, pero mantenía ese corte Caesar que se había convertido en su marca personal. Su ego estaba más alimentado que nunca por el éxito, pero sus ojos azules a veces se perdían en la distancia, buscando un rastro de castaño oscuro entre la multitud.

El grupo tenía una firma de autógrafos y una pequeña presentación en un club exclusivo de la ciudad. JC caminaba por el backstage, ajustándose la chaqueta, cuando la vio.

Al principio pensó que era una alucinación producto del cansancio. Pero no. Era ella.

Alii estaba apoyada contra una de las cajas de equipo técnico, hablando con uno de los fotógrafos de la gira. Se veía diferente, más madura, pero conservando esa estética dark que la hacía destacar como un diamante negro en un mar de purpurina. Llevaba un vestido de terciopelo corto, botas militares y sus ojos estaban delineados con la misma ferocidad de siempre.

JC se quedó paralizado. El aire se le escapó de los pulmones.

—¿Alii? —Su voz sonó más quebrada de lo que pretendía.

Ella se giró lentamente. Al verlo, una chispa de sorpresa cruzó sus ojos cafés, seguida rápidamente por una máscara de indiferencia que JC sabía que era falsa.

—Hola, Joshua —dijo ella, usando su nombre completo como solía hacerlo cuando quería marcar distancia—. Ha pasado tiempo.

JC caminó hacia ella, ignorando a los asistentes que corrían de un lado a otro. La tensión entre ellos era tan palpable que parecía que el aire iba a estallar.

—¿Qué haces aquí? —preguntó él, deteniéndose a solo unos pasos—. ¿En Alemania?

—Estoy trabajando, créelo o no —respondió ella con una sonrisa cínica—. Estoy asistiendo a un fotógrafo de moda. Estamos cubriendo el evento. Parece que te ha ido bien con tus coreografías y tus trajes brillantes.

JC soltó una risa seca, sintiendo cómo el viejo fuego empezaba a arder en su estómago.

—Sigues siendo igual de cortante. Veo que México no te quitó lo salvaje.

—Y tú sigues siendo igual de engreído —replicó Alii, recorriéndolo con la mirada—. El flequillo sigue en su sitio, veo. ¿Te tomó mucho tiempo frente al espejo hoy?

JC se acercó un paso más, invadiendo su espacio personal. Podía oler su perfume, una mezcla de sándalo y algo metálico que le recordaba a las noches en Orlando.

—No tienes idea de cuánto te he odiado este último año —susurró él, su voz volviéndose baja y peligrosa.

—El sentimiento es mutuo —respondió ella, aunque su respiración se estaba acelerando—. Te odio tanto que me duele.

Sin previo aviso, JC la tomó del brazo y la arrastró hacia un pequeño cuarto de almacenamiento lateral, cerrando la puerta con un golpe seco. La oscuridad solo estaba rota por una pequeña rendija de luz que venía del pasillo.

—Suéltame, Chasez —dijo Alii, aunque no hizo ningún esfuerzo por zafarse.

—No —sentenció él, acorralándola contra la pared—. Me debes una explicación. Te fuiste sin decir adiós.

—¡Tú me echaste! —le gritó ella, golpeando su pecho—. ¡Me dijiste que no mirara atrás!

—¡Porque eres la única persona que puede hacerme perder la cabeza! —JC la besó entonces, no con la suavidad de un reencuentro, sino con la furia de un año de ausencia.

Fue un choque de trenes. Alii lo mordió, él la sujetó por las muñecas, y en cuestión de segundos, la ropa comenzó a estorbar. El deseo, acumulado y añejado por el rencor, explotó con una fuerza que los dejó a ambos temblando. JC la levantó, sus piernas rodeando su cintura, y la poseyó allí mismo, entre cajas de cables y equipos de sonido, con la música de 'N Sync retumbando a lo lejos en el escenario principal.

Era rudo, era intenso, era casi doloroso por lo mucho que se habían extrañado. El sudor empapaba el flequillo de JC, y Alii enterraba sus uñas en su espalda, marcándolo de nuevo como suyo. En ese momento, no importaba el éxito, ni Alemania, ni el pasado amargo. Solo importaba el calor de sus cuerpos y la chispa que, lejos de apagarse, se había convertido en un incendio incontrolable.

Cuando terminaron, ambos se quedaron jadeando, apoyados el uno en el otro en el silencio cómplice de la habitación.

—Esto no cambia nada —susurró Alii, limpiándose el maquillaje corrido con el dorso de la mano.

JC la miró, sus ojos azules brillando en la penumbra con una intensidad aterradora.

—Lo cambia todo, Alii. Porque ahora sé que todavía me perteneces, y esta vez no voy a dejar que te escapes a México.

—No soy tuya, Joshua —repitió ella, aunque su voz carecía de la convicción de antes.

—Ya veremos —dijo él, acomodándose la chaqueta y recuperando su máscara de estrella pop—. El show empieza en diez minutos. No te vayas. Es una orden.

Alii lo vio salir, sintiendo el frío de la habitación regresar de golpe. Se tocó los labios, aún hinchados por sus besos, y supo que su vida estaba a punto de volverse, una vez más, un caos delicioso y oscuro al lado del hombre que más amaba y odiaba en el mundo. El fenómeno 'N Sync apenas estaba comenzando, pero para ellos, la verdadera batalla apenas se reanudaba.
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