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El pack

Fandom: Invencible, imagine comics, the darkness

Creado: 4/5/2026

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Ecos de una Guerra Olvidada

La estación espacial de Zack Thompson, el hombre detrás de la tecnología de Tech Jacket, flotaba en el vacío silencioso, un faro de acero y circuitos en la inmensidad del cosmos. Dentro, el ambiente era de una tensión eléctrica. Allen el Alienígena, con su imponente físico y su ojo único escudriñando los monitores, acababa de compartir un momento de camaradería con Zack y su hija, Zoe.

El abrazo entre padre e hija fue breve pero cargado de la melancolía de quienes saben que la guerra se avecina. Al separarse, Zack se ajustó los restos de su armadura y miró a Allen con una expresión de duda que el unopano no supo interpretar de inmediato.

—Entonces, Allen —comenzó Zack, cruzándose de brazos—, ¿crees que los Nueve estarán listos a tiempo? La Coalición no puede permitirse otro fallo.

Allen parpadeó, su único ojo moviéndose de Zack a Zoe con desconcierto.

—¿Los Nueve? —preguntó Allen, rascándose la cabeza—. Zack, creo que tus cálculos están un poco desfasados. Según mis cuentas, somos cuatro. Nolan, Mark, Zoe y yo. Cuatro piezas clave para enfrentar al Imperio Viltrumita.

Zoe soltó una risa nerviosa, una que denotaba una mezcla de incredulidad y realización. Se acercó a la consola principal y comenzó a teclear con furia, desplegando archivos que Allen no había visto antes.

—¿Cuatro? Allen, por favor —dijo Zoe, girándose hacia él—. ¿Nolan no te ha contado nada sobre lo que pasó en la Tierra mientras él estaba fuera? ¿Sobre la guerra?

—¿Qué guerra? —insistió Allen—. Nolan me dijo que la Tierra era un puesto avanzado, que Mark la protegía.

—Hablo de la Guerra de Invencible —sentenció Zoe, su rostro ensombrecido—. Y por cierto, Mark Grayson... todavía me cuesta creer que ese sea su nombre real. Juro que vi a un Mark Grayson trabajando en una tienda de cómics una vez, un tipo normal. Pero el Invencible que nosotros conocemos... él es solo una parte de una historia mucho más grande y oscura.

Allen sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío del espacio.

—Zack se refiere a los héroes que sobrevivieron a la purga de las variantes —continuó Zoe, proyectando imágenes en el aire—. Hubo una invasión, Allen. Versiones malvadas de Mark Grayson de otras dimensiones atacaron la Tierra simultáneamente. Fue una masacre. Y si no fuera por "los otros", no quedaría planeta que defender.

Mientras tanto, en la superficie de la Tierra, el aire era mucho más pesado. Nolan y Mark estaban de pie en el balcón de una casa segura, observando el atardecer. El silencio entre padre e hijo era un abismo que intentaban cerrar con palabras cuidadosamente elegidas.

—Has crecido, Mark —dijo Nolan, su voz profunda resonando con un orgullo que aún le resultaba extraño—. Tu dominio de tus poderes es... impresionante.

—Tuve que aprender rápido, papá —respondió Mark, mirando sus manos—. Pasaron muchas cosas mientras no estabas. Cosas que todavía trato de procesar.

Antes de que Nolan pudiera preguntar a qué se refería, un estallido sónico anunció la llegada de Allen. El unopano aterrizó con tal fuerza que el concreto del balcón se agrietó. Su rostro, generalmente jovial, estaba contraído en una mueca de absoluta confusión y reproche.

—¡Nolan! —exclamó Allen, ignorando las formalidades—. ¿Por qué no me dijiste que en este planeta hay terrícolas capaces de destripar viltrumitas como si fueran pescado?

Nolan frunció el ceño, mirando a Mark antes de volver a Allen.

—Allen, cálmate. Los humanos son fuertes, sí, y algunos tienen habilidades especiales, pero no son una amenaza para nuestra especie a gran escala.

—¿Ah, no? —Allen sacó un pequeño dispositivo de pulso que Zoe le había entregado—. Entonces explícame esto. Zoe me dio acceso a los registros visuales de la "Invasión de las Variantes". Nolan, vi a un tal Creed y a alguien llamado Kurr. Tipos que no solo resistieron, sino que masacraron a versiones tuyas y de Mark.

Nolan se quedó helado.

—¿De qué estás hablando? ¿Quién es Kurr?

Allen activó el dispositivo. Una serie de hologramas tridimensionales cobraron vida en el aire, iluminando la penumbra del atardecer con colores violentos y destellos de energía.

—Mira esto —dijo Allen, señalando la primera imagen.

En el holograma, un gigante de piel verde y aletas en la cabeza, Savage Dragon, estaba hundiendo su puño en el cráneo de un Mark Grayson que vestía un traje negro y azul. La fuerza del impacto fue tal que la onda expansiva se sintió incluso en la grabación.

—Ese es Kurr, o Savage Dragon —explicó Mark en voz baja, con un tono lleno de culpa—. Él detuvo a varios de ellos.

La imagen cambió. Ahora mostraba a una criatura gris, una montaña de músculos sin ojos visibles pero con una mandíbula capaz de triturar acero. Pitt. Estaba desgarrando el brazo de otra variante de Invencible mientras rugía al cielo.

Nolan dio un paso atrás, sus ojos moviéndose rápidamente por las imágenes.

—Esto... esto no es posible. Un humano no debería tener esa potencia física.

—No son solo humanos, Nolan —dijo Allen, pasando a la siguiente imagen—. Mira a este.

La imagen mostraba a un hombre envuelto en una capa roja que parecía tener vida propia, rodeado de cadenas y fuego verde espectral. Spawn. Estaba de pie sobre el cadáver de un Invencible, su máscara impasible mientras las sombras a su alrededor devoraban la energía vital del caído.

—Y hay más —continuó Allen, emocionado y aterrado a la vez—. Duncan Rosenblatt, ese chico que escupe fuego... Firebreather. Vi cómo incineraba la atmósfera alrededor de un viltrumita hasta que sus pulmones colapsaron.

Pero fue la última imagen la que hizo que Nolan guardara un silencio sepulcral.

En el holograma, un hombre joven de cabello oscuro y ojos atormentados estaba rodeado por una oscuridad líquida que emanaba de su cuerpo. De esa oscuridad brotaban mandíbulas dentadas y garras afiladas. Jackie Estacado, el portador de The Darkness.

La imagen mostraba a Jackie sosteniendo el corazón palpitante de una variante de Mark, mientras las sombras de The Darkness descuartizaban el resto del cuerpo con una eficiencia quirúrgica y brutal. Detrás de él, el cielo de Nueva York estaba teñido de un púrpura antinatural.

—Zoe me dijo que este tipo, Estacado, es el que más miedo les da —susurró Allen—. Dicen que su poder no viene de la ciencia ni de la biología, sino de algo mucho más antiguo. Algo que existía antes de que los Viltrumitas aprendieran a volar.

Nolan se acercó al holograma de Jackie Estacado, observando la frialdad en los ojos del portador de la Oscuridad. Por primera vez en siglos, el Gran Omni-Man sintió una punzada de duda. Él había viajado por la galaxia, conquistado mundos y aniquilado civilizaciones enteras, pero lo que veía en esas imágenes no era solo fuerza bruta. Era una resistencia feroz, una diversidad de poder que la homogeneidad de Viltrum nunca podría comprender.

—Mark —dijo Nolan, sin apartar la vista de la imagen de Spawn y The Darkness—, ¿tú estuviste allí? ¿Viste a estos hombres luchar?

—Vi lo suficiente, papá —respondió Mark, bajando la mirada—. Vi cómo la Tierra se defendía. No somos solo tú y yo. Hay personas aquí que... bueno, ellos no siguen las reglas de la física que nosotros conocemos. Si vamos a ir a la guerra contra Viltrum, Allen tiene razón. Necesitamos a los Nueve. Necesitamos a Jackie, a Spawn, a Dragon... a todos ellos.

Nolan apagó el dispositivo con un movimiento lento. El silencio regresó al balcón, pero ya no era el mismo silencio de antes. Era el preludio de una tormenta.

—Siempre pensé que la Tierra era un planeta de debilidad que necesitaba ser moldeado —confesó Nolan, su voz apenas un susurro—. Pero si estos... "héroes" fueron capaces de hacerle esto a guerreros de nuestra sangre, entonces el Imperio Viltrumita no tiene idea de lo que se le viene encima.

Allen asintió, recuperando su confianza.

—Zack y Zoe están preparando la logística. Pero necesitamos contactarlos. Necesitamos convencer a Estacado y a los demás de que esta no es solo nuestra guerra, sino la guerra por la supervivencia de todo lo que existe.

—No será fácil —advirtió Mark—. Jackie Estacado no es exactamente un jugador de equipo. Y Spawn... bueno, él tiene sus propios demonios, literalmente.

Nolan miró hacia el horizonte, donde las primeras estrellas empezaban a asomar.

—Entonces empezaremos de inmediato —sentenció el viltrumita—. Si la Tierra tiene monstruos capaces de matar dioses, es hora de que esos monstruos luchen de nuestro lado.

Allen sonrió, una expresión que en su rostro resultaba casi cómica si no fuera por la gravedad de la situación.

—Sabía que dirías eso. Por cierto, Nolan... Zoe mencionó algo sobre un cómic. ¿De verdad trabajaste en una tienda de cómics, Mark?

Mark se llevó una mano a la cara, suspirando con pesadez.

—Es una larga historia, Allen. Una muy larga historia.

—Bueno, tenemos todo el viaje de regreso a la estación para que me la cuentes —dijo Allen, palmeando la espalda de Mark con una fuerza que habría matado a un humano normal—. Porque si vamos a salvar el universo con un portador de sombras, un engendro del infierno y un dragón verde, al menos quiero saber por qué la gente cree que eres un cajero de tienda.

Nolan no se rió. Seguía pensando en Jackie Estacado y en la oscuridad que emanaba de aquel holograma. La guerra contra Viltrum ya no parecía una misión suicida de la Coalición de Planetas. Con los aliados adecuados, con los Nueve, podría convertirse en la caída definitiva del imperio más sangriento de la historia.

—Vamos —dijo Nolan, elevándose unos centímetros sobre el suelo—. No hagamos esperar a la Oscuridad.
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