Fanfy
.studio
Cargando...
Imagen de fondo

Manada falsa

Fandom: Ateez

Creado: 10/5/2026

Etiquetas

OmegaversoDramaRomanceAngustiaHumorAlmas GemelasCelosCrack / Humor ParódicoHistoria Doméstica
Índice

Lazos de Sangre, Escenarios de Mentira

El aroma de Choi Jongho siempre había sido algo sutil, una mezcla de manzana verde y lluvia fresca que solía transmitir calma. Sin embargo, en ese momento, su aroma estaba cargado de una nota agria de ansiedad que amenazaba con asfixiarlo. Frente a él, apoyado contra la pared del pasillo trasero del edificio de la emisora de radio, se encontraba Minhyuk.

Minhyuk era un alfa imponente, de hombros anchos y una sonrisa que, aunque para algunos resultaba encantadora, para Jongho era el recordatorio constante de una jaula de oro. Habían pasado dos años desde que Jongho decidió terminar su relación para perseguir su sueño con ATEEZ. En aquel entonces, Minhyuk le había ofrecido todo: una casa en los suburbios, seguridad financiera y la promesa de que Jongho jamás tendría que trabajar un solo día de su vida. Pero Jongho no quería ser un adorno; él quería que el mundo escuchara su voz, quería romper manzanas con sus manos y escenarios con su talento.

—Sigues siendo tan testarudo como el día que te fuiste —dijo Minhyuk, dando un paso hacia el espacio personal de Jongho—. Mírate, estás pálido, trabajas hasta el cansancio y para colmo, tu empresa ni siquiera te permite presentarte como el omega dominante que eres. Ven conmigo, Jongho. Mi oferta sigue en pie. Puedo pagar tu contrato, podemos formar esa familia ahora mismo.

Jongho apretó los puños, sintiendo cómo las uñas se clavaban en sus palmas.

—No entiendes nada, Minhyuk. No quiero tu dinero. Amo lo que hago. Amo a mi grupo.

—¿Tu grupo? —Minhyuk soltó una carcajada seca—. Son solo compañeros de trabajo. Alfas y omegas mezclados por conveniencia comercial. No tienes a nadie que te proteja de verdad. Estás solo en este nido de lobos.

El pánico y la indignación hirvieron en el pecho de Jongho. Durante semanas, Minhyuk lo había estado siguiendo, enviando flores al dormitorio, apareciendo en los programas de música. La desesperación por alejarlo de una vez por todas nubló su juicio. Necesitaba decir algo que Minhyuk, con su mentalidad tradicionalista y obsesionada con las jerarquías de sangre, no pudiera refutar.

—No estoy solo —soltó Jongho, su voz resonando con una firmeza que no sentía—. Y no somos solo compañeros.

Minhyuk arqueó una ceja, divertido.

—¿Ah, sí? ¿Y qué son entonces?

Jongho inhaló profundamente, el aire quemándole los pulmones.

—Somos una manada. Una manada real —declaró, dando un paso al frente para acortar la distancia—. Estamos todos apareados. No es solo un lazo fraternal de grupo; tenemos un lazo romántico y físico. Los ocho. Estamos vinculados para siempre, Minhyuk. Soy el omega de siete compañeros que me aman y a los que amo. Así que deja de insistir, porque no hay espacio para ti en una unión tan poderosa como la nuestra.

El silencio que siguió fue sepulcral. El rostro de Minhyuk pasó de la burla al asombro absoluto, y luego a una palidez mortal. Una manada poliamorosa y totalmente vinculada era algo extremadamente raro, un símbolo de poder y lealtad inquebrantable que incluso las familias de la alta sociedad respetaban.

—¿Todos...? —tartamudeó Minhyuk—. ¿Incluso Hongjoong? ¿Ese alfa líder tan estricto?

—Especialmente él —mintió Jongho, sintiendo que el corazón se le iba a salir por la boca—. Ahora vete. Mi manada me espera.

Minhyuk retrocedió, visiblemente perturbado, y se marchó sin decir otra palabra. Jongho esperó hasta que sus pasos se desvanecieron antes de colapsar contra la pared, deslizándose hasta el suelo.

—¿Qué he hecho? —susurró, escondiendo el rostro entre las manos—. Oh, por todos los cielos, ¿qué acabo de decir?

***

El ambiente en el salón principal del dormitorio de ATEEZ era, por lo general, ruidoso y caótico. Pero esa noche, el silencio era tan denso que se podía cortar con un cuchillo.

Hongjoong, el alfa líder, estaba sentado en el sillón individual, con una mano en la frente y la otra sosteniendo una taza de té que temblaba ligeramente. A su lado, Seonghwa, el omega mayor, tenía una expresión que oscilaba entre el horror puro y el deseo de cavar un hoyo en el suelo para esconderse.

—Repite eso una vez más, Jongho —pidió Hongjoong con una voz peligrosamente calmada—. Por favor, dime que escuché mal.

Jongho, sentado en una silla de madera frente a ellos, no podía ni levantar la vista del suelo. Sus orejas estaban de un rojo carmesí.

—Le dije... le dije que éramos una manada apareada —susurró Jongho, su voz apenas audible—. Que todos estábamos vinculados... románticamente.

—¡¿Que qué?! —exclamó Wooyoung, dejando caer el mando de la consola de videojuegos. El omega menor del grupo miraba a Jongho con los ojos desorbitados—. ¡Jongho! ¡Eso es... eso es incesto laboral! ¡Es una locura!

—¡No es gracioso, Wooyoung! —chilló Yeosang, cubriéndose la cara con un cojín—. ¡Dijo que estamos casados y enamorados! ¡Todos nosotros!

Yunho, un alfa que normalmente era el pilar de la alegría en el grupo, estaba sentado en el suelo, parpadeando repetidamente como si intentara procesar una ecuación matemática imposible.

—Entonces... según la versión de Jongho —comenzó Yunho lentamente—, ¿yo estoy apareado con Mingi, con San, con Hongjoong, y también con los omegas? ¿Todos con todos?

—Es un vínculo de manada total —explicó Jongho, queriendo que la tierra lo tragara—. Es lo único que ese tipo respeta. Si pensaba que solo éramos amigos, no me dejaría en paz. Pero si cree que soy parte de una estructura de poder tan cerrada, no se atreverá a tocarme.

Mingi, que había estado inusualmente callado, soltó un quejido lastimero.

—Pero Jongho... yo ni siquiera sé cómo actuar como un alfa apareado con siete personas —dijo Mingi, rascándose la nuca con nerviosismo—. ¿Tengo que gruñirle a la gente? ¿Tengo que tomarte de la mano frente a las cámaras?

—¡Ese es el problema! —Hongjoong finalmente estalló, poniéndose de pie y comenzando a caminar en círculos—. Minhyuk no es cualquier alfa. Su familia tiene contactos en la industria. Si él cree esto, empezará a observar. Si ve que no hay contacto, que no hay aromas mezclados, que no hay... ¡Dios mío, que no hay marcas!, sabrá que es mentira y será peor.

San, que hasta entonces había permanecido en las sombras del pasillo, se acercó y puso una mano en el hombro de Jongho. Su instinto alfa siempre era protector, especialmente con el maknae.

—Lo hiciste para protegerte, ¿verdad? —preguntó San suavemente.

Jongho asintió débilmente, con los ojos empañados.

—Lo siento mucho. Sé que es una carga horrible. Él no dejaba de decir que ustedes no eran nada para mí, que yo estaba solo. Solo quería que supiera que tengo una familia que me ama. Se me escapó de las manos.

Seonghwa suspiró y se levantó para abrazar a Jongho. El aroma a flores de cerezo del omega mayor envolvió al menor, tratando de calmar su angustia.

—Bueno, la mentira ya está dicha —dijo Seonghwa, mirando a Hongjoong—. Y no podemos dejar que Jongho pase por esto solo. Si ese alfa lo está acosando, tenemos que cerrar filas.

Hongjoong se detuvo y miró a cada uno de sus miembros. La responsabilidad pesaba sobre sus hombros. La idea de fingir una manada apareada era un campo minado logístico y emocional.

—¿Saben lo que esto significa, verdad? —preguntó Hongjoong gravemente—. Ante cualquier persona externa que Minhyuk conozca, tendremos que actuar como una unidad vinculada. Tendremos que aprender a mezclar nuestros aromas de manera que parezca que compartimos el mismo nido. Tendremos que ser mucho más afectuosos físicamente.

—¿Incluso Mingi y yo? —preguntó Yunho, con una sonrisa nerviosa.

—¡Especialmente los alfas! —respondió Hongjoong—. Una manada así se basa en la protección mutua. Si los alfas no parecen estar en sintonía, la mentira se cae.

Wooyoung, que empezaba a ver el lado caótico de la situación, soltó una risita traviesa a pesar de la vergüenza inicial.

—Bueno, siempre quise una excusa para abrazar a San todo el día sin que me dijera que soy un pesado. Ahora es "por el bien de la manada".

—No bromees con esto, Wooyoung —le regañó Yeosang, aunque él también parecía estar aceptando su destino—. Jongho, ¿qué es exactamente lo que le dijiste sobre nuestra... dinámica?

Jongho tragó saliva.

—Dije que éramos felices. Que estábamos profundamente enamorados y que habíamos decidido unir nuestras vidas para siempre bajo un lazo de sangre y alma.

Un gemido colectivo llenó la sala. Hongjoong sintió que el infarto que mencionó el narrador estaba cada vez más cerca.

—Está bien —dijo el líder, frotándose las sienes—. Mañana tenemos una grabación en la que probablemente Minhyuk esté presente, ya que es uno de los patrocinadores del evento. Jongho, quédate cerca de nosotros. Alfas, mantengan una postura protectora. Omegas, busquen el contacto visual. No podemos permitir que vea una sola grieta en nuestra "unión perfecta".

***

La mañana siguiente llegó demasiado rápido para el gusto de todos. El camerino de ATEEZ estaba más tenso de lo habitual. Los estilistas y el personal de apoyo entraban y salían, pero los miembros estaban inusualmente callados, lanzándose miradas significativas.

Jongho estaba sentado mientras le peinaban, sintiéndose como un criminal esperando su sentencia. A través del espejo, vio entrar a Hongjoong. El líder se veía impecable, pero sus ojos delataban el cansancio de una noche sin dormir planeando "la gran estafa".

—¿Estás listo? —le preguntó Hongjoong, acercándose y, por primera vez con una intención deliberada, dejando su mano descansar sobre el hombro de Jongho de una manera que no era solo fraternal. Era posesiva.

Jongho se estremeció, pero asintió.

—Lo siento de nuevo, hyung.

—Ya basta de disculpas —susurró Hongjoong al oído del menor—. Somos una manada, ¿no? Pues vamos a demostrarle a ese alfa lo que significa de verdad.

Cuando salieron al pasillo principal para dirigirse al escenario, se encontraron de frente con Minhyuk. El alfa estaba allí, impecablemente trajeado, rodeado de un par de asistentes. Al ver aparecer al grupo, su mirada se fijó inmediatamente en Jongho.

Pero antes de que pudiera dar un paso, el resto de ATEEZ se movió como una coreografía perfectamente ensayada.

Yunho y Mingi se colocaron a los flancos, sus presencias de alfas expandiéndose sutilmente. San se situó justo detrás de Jongho, colocando una mano en su cintura con una naturalidad que hizo que a Jongho se le detuviera el corazón. Seonghwa y Yeosang caminaban al frente con una elegancia altiva, mientras Wooyoung se mantenía cerca de San, entrelazando sus dedos con los del alfa de manera distraída pero visible.

Hongjoong, como el alfa líder, se adelantó un paso, interceptando la mirada de Minhyuk.

—Señor Minhyuk —dijo Hongjoong con una voz profunda y resonante, una voz que exigía respeto—. Un placer volver a verlo.

Minhyuk miró la mano de San en la cintura de Jongho, y luego la forma en que el aroma de todos los miembros parecía estar entrelazado, creando una fragancia compleja y poderosa que dominaba el pasillo.

—Hongjoong —respondió Minhyuk, su voz algo tensa—. Jongho me contó algunas cosas interesantes ayer. Debo decir que me sorprendió. Nunca imaginé que un grupo de idols llegaría a tales... extremos de compromiso.

Jongho sintió el impulso de retroceder, pero la mano de San se apretó suavemente en su cadera, dándole fuerzas.

—No son extremos para nosotros —intervino Seonghwa, acercándose para acariciar la mejilla de Jongho frente a todos—. Es nuestra realidad. No concebimos la vida el uno sin el otro. Jongho es el corazón de nuestra unión, y nosotros somos su escudo.

Jongho sintió que su cara ardía. "¡Seonghwa hyung es demasiado buen actor!", pensó desesperado.

Minhyuk entrecerró los ojos, buscando alguna señal de falsedad.

—Es una afirmación muy fuerte. Un lazo de manada completo requiere una entrega total. ¿Están diciendo que todos ustedes comparten... todo?

—Todo —respondió Mingi, dando un paso adelante, su altura intimidando ligeramente a los asistentes de Minhyuk—. Mi vida pertenece a este grupo, y la de ellos me pertenece a mí. No hay secretos entre nosotros, ni espacio para extraños.

El ambiente estaba cargado de electricidad. Los otros idols y el personal que pasaba por el pasillo empezaban a susurrar. La noticia de la "manada de ATEEZ" se iba a propagar como la pólvora si no tenían cuidado, pero en ese momento, lo único que importaba era ganar el duelo de voluntades contra Minhyuk.

—Espero que sea verdad —dijo Minhyuk finalmente, aunque su tono era de duda—. Porque un lazo así, si se rompe o si se descubre que es falso, destruye a todos los involucrados.

—No se preocupe por nosotros —sentenció Hongjoong, envolviendo a Jongho con un brazo y atrayéndolo hacia su costado—. Estamos más unidos de lo que nadie podría imaginar. Ahora, si nos disculpa, tenemos una actuación que dar. Mi manada tiene que brillar.

Mientras se alejaban, Jongho podía sentir la mirada de Minhyuk clavada en su espalda. Una vez que doblaron la esquina y entraron en la zona segura detrás del escenario, el grupo entero pareció desinflarse como un globo.

—¡Díganme que ya pasó! —exclamó Yeosang, soltando un suspiro tembloroso—. ¡Sentí que me iba a desmayar!

—¡Seonghwa hyung! —chilló Wooyoung—. "¿Jongho es el corazón de nuestra unión?" ¡Eso fue demasiado! ¡Casi me río en la cara de ese tipo!

Seonghwa estaba rojo hasta las raíces del cabello.

—¡Tenía que decir algo convincente! ¡Él nos estaba mirando como si fuéramos mentirosos!

San, que aún no había soltado la cintura de Jongho, lo soltó de repente como si se hubiera quemado.

—Lo siento, Jongho. ¿Te apreté demasiado? Estaba nervioso.

Jongho negó con la cabeza, tapándose la cara con las manos.

—Lo hicieron genial... pero esto es solo el principio, ¿verdad?

Hongjoong miró a su alrededor. Vio el nerviosismo de Mingi, la vergüenza de Yeosang y la determinación en los ojos de San. Suspiró profundamente, dándose cuenta de que acababan de cruzar un punto de no retorno.

—Sí —dijo Hongjoong con pesadez—. Esto es solo el principio. Acabamos de declarar ante un hombre poderoso que somos una familia poliamorosa vinculada por la sangre. Ahora tenemos que vivir como tal, al menos hasta que él se rinda.

—¿Y qué pasa con el resto del mundo? —preguntó Yunho con preocupación—. Si esto sale del camerino...

—Entonces —respondió Hongjoong, mirando a Jongho con una mezcla de protección y resignación—, ATEEZ tendrá que convertirse en la manada más convincente de la historia del K-pop.
Índice

¿Quieres crear tu propio fanfic?

Regístrate en Fanfy y crea tus propias historias.

Crear mi fanfic