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Estúpido Soul!!!
Fandom: Soul Eater
Creado: 19/5/2026
Etiquetas
RomanceDramaDolor/ConsueloFluffHumorRecortes de VidaHistoria DomésticaAlmas GemelasAmbientación Canon
Sintonía de Almas y Palabras Afiladas
El silencio en el departamento de Maka y Soul no era el habitual silencio cómodo de una tarde de estudio. Era una presión densa, cargada de electricidad estática que amenazaba con hacer estallar las paredes. Todo había comenzado por una tontería —una partitura mal colocada, un comentario sarcástico sobre la cena—, pero la mecha corta de ambos había hecho el resto.
Maka, con sus coletas rubias vibrando de pura indignación y sus ojos verdes centelleando, apretaba los puños sobre su falda de cuadros rojos. Soul, por su parte, mantenía esa expresión de indiferencia forzada, con las manos en los bolsillos de su chaqueta negra y sus dientes puntiagudos asomando en una mueca de desdén.
—¡Eres un inmaduro, Soul! ¡Siempre intentas actuar como si fueras demasiado "cool" para esforzarte en algo! —gritó Maka, sintiendo cómo el calor le subía a las mejillas.
Soul resopló, desviando la mirada carmesí hacia la ventana.
—Y tú eres una pesada, Maka. Siempre sermoneando, siempre queriendo que todo sea perfecto. Aburres a cualquiera.
—¡Solo trato de que seamos mejores! —replicó ella, dando un paso al frente—. ¡Si no fuera por mi disciplina, ni siquiera serías una Death Scythe todavía!
Soul soltó una carcajada seca, una que no llegó a sus ojos. Estaba frustrado, cansado del entrenamiento del día, y sus filtros simplemente desaparecieron.
—Tal vez si no tuvieras el pecho plano encontrarías a alguien que te soporte —escupió él, sin pensar en el peso de sus palabras—. Quizás así dejarías de proyectar tus inseguridades en mí.
El mundo pareció detenerse. El tic-tac del reloj de la pared se volvió ensordecedor. Maka se quedó congelada, con la boca entreabierta. No era la primera vez que bromeaban sobre su físico, pero el tono de Soul había sido diferente esta vez: frío, cortante, destinado a herir.
Sintió un nudo amargo en la garganta y un pinchazo de dolor en el pecho que no tenía nada que ver con su anatomía. Antes de que Soul pudiera procesar lo que acababa de decir, el brazo de Maka se movió con la precisión de un látigo.
—¡MAKA-CHOP!
El pesado libro de texto impactó de lleno en la coronilla de Soul, enviándolo directamente al suelo.
—¡Idiota! —gritó Maka con la voz quebrada.
Sin mirar atrás, salió corriendo de la habitación, con su gabardina ondeando como una capa negra tras ella. El portazo resonó en todo el edificio.
Soul se quedó en el suelo, frotándose la cabeza donde un chichón empezaba a crecer. Sus ojos rojos parpadearon, mirando hacia la puerta cerrada.
—Maldición... —susurró para sí mismo—. Eso no ha sido nada "cool".
***
En el parque cercano a la Shibusen, Maka se encontraba sentada en un banco, rodeada por sus amigas. Tsubaki le acariciaba la espalda con suavidad, mientras Liz y Patty Thompson escuchaban el relato de los hechos con expresiones muy distintas.
—...y entonces dijo eso —sollozó Maka, limpiándose las lágrimas con la manga de su blusa blanca—. Como si mi valor como Meister o como persona dependiera de... de eso.
Liz se cruzó de brazos, ajustándose el sombrero de vaquera con una expresión de pura furia.
—Ese imbécil. Siempre supe que era un poco rudo, pero esto cruza la línea. Escucha, Maka, si quieres, Patty y yo podemos encargarnos de que la muerte de Soul parezca un "accidente" durante la próxima misión.
—¡Sí! —exclamó Patty con una sonrisa macabra y alegre—. ¡Podemos empujarlo por un barranco y decir que se resbaló con una cáscara de plátano! ¡Sería muy divertido!
—Chicas, por favor, no ayuden así —intervino Tsubaki con un suspiro cansado—. Sé que Soul fue un grosero, Maka, pero conoces cómo es. A veces dice las cosas más estúpidas cuando está a la defensiva. Su alma y la tuya están conectadas; sabes que no lo siente de verdad.
Maka hipó, mirando sus botas negras.
—Me dolió, Tsubaki. Mucho.
—Lo sé —dijo la pelinegra con dulzura—. Pero si no hablas con él, esta tensión va a afectar su Resonancia de Almas. Ve a casa cuando te sientas lista. Oblígalo a que se disculpe como es debido.
***
Mientras tanto, en la cancha de baloncesto de la academia, Soul intentaba distraerse lanzando unos tiros, pero fallaba cada uno de ellos. Black Star y Death the Kid lo observaban desde la banca.
—Y entonces me dio el Maka-Chop —concluyó Soul, mirando el balón entre sus manos—. No me habló en todo el camino de salida.
Esperaba que Black Star se riera y dijera que él era el "gran Dios" que nunca cometería tales errores, o que Kid se quejara de la falta de simetría de la situación. Pero lo que recibió fue un silencio sepulcral.
Soul levantó la vista. Black Star tenía una expresión extrañamente seria, cruzado de brazos.
—Incluso yo sé que eso no se dice, Soul —dijo el peliazul—. Las mujeres son raras con esas cosas. Has herido su orgullo de Meister y de chica. Eso es de cobardes.
—Black Star tiene razón —añadió Kid, cuya obsesión por la perfección parecía haber pasado a segundo plano ante la desaprobación—. Has roto el equilibrio de vuestra relación de una forma asimétrica y despreciable. Maka es una compañera excepcional. Menospreciarla por su físico es... antiestético.
Soul soltó un suspiro largo, dejando caer el balón.
—Ya lo sé. Me pasé. Es solo que... ella me presiona y yo reacciono.
—Pues deja de reaccionar como un niño y compórtate como un hombre —sentenció Black Star, dándose la vuelta para irse—. O perderás a tu Meister.
Soul se quedó solo en la cancha. La culpa le pesaba más que el golpe en la cabeza. La verdad era que, aunque nunca lo admitiría bajo tortura, le gustaba Maka exactamente como era. Le gustaba su determinación, su inteligencia, e incluso esa figura menuda que la hacía parecer frágil cuando en realidad era la persona más fuerte que conocía. No era fea; de hecho, Soul pensaba que era hermosa, pero su orgullo siempre le impedía decir las palabras correctas.
***
La noche había caído cuando Soul regresó al departamento. Las luces estaban tenues. Al entrar, vio a Maka sentada en el sofá, leyendo un libro, aunque no había pasado de página en diez minutos. Ella no levantó la vista cuando él cerró la puerta.
Soul se quitó la chaqueta y caminó hacia la sala, sintiendo que sus pies pesaban una tonelada. Se sentó en el extremo opuesto del sofá.
—Maka —dijo en voz baja.
Ella hizo un puchero molesto, escondiendo la cara tras el libro.
—Vete a dormir, Soul. No quiero oír más de tus estupideces "cool".
—No voy a decir nada estúpido —respondió él, rascándose la nuca con nerviosismo—. Mira... lo de antes. Lo que dije sobre tu pecho y... sobre que nadie te soportaría. Fui un idiota. Un completo y absoluto idiota.
Maka bajó un poco el libro, dejando ver sus ojos verdes, que aún estaban algo enrojecidos.
—Lo fuiste —confirmó ella con frialdad.
—Lo dije porque estaba enfadado y quería herirte porque tú me estabas ganando la discusión —admitió Soul, mirando hacia sus propios pies—. Pero no es verdad. Eres la mejor Meister que alguien podría tener. Y no eres... bueno, no eres fea. Al contrario.
Maka parpadeó, sorprendida por la honestidad inusual en su compañero. El silencio volvió a reinar, pero esta vez era diferente. Soul se armó de valor y se acercó un poco más por el sofá.
—Dijiste que nadie me soportaría —susurró Maka, con la voz temblorosa—. ¿De verdad piensas eso?
Soul la miró fijamente. Sus ojos rojos brillaron con una intensidad que hizo que el corazón de Maka diera un vuelco.
—Ya encontraste a alguien que te soporte —dijo él con una media sonrisa, una que no era cínica ni perezosa, sino genuina.
Maka abrió mucho los ojos. Antes de que pudiera replicar, Soul acortó la distancia que los separaba. Sus manos, usualmente grandes y rudas, tomaron con delicadeza el rostro de Maka. Ella se quedó paralizada, con el aliento contenido.
Soul se inclinó y la besó.
Fue un beso torpe, un choque de labios que carecía de experiencia pero que desbordaba un sentimiento puro y acumulado durante años de batallas compartidas y almas resonantes. Maka soltó el libro, que cayó al suelo con un golpe seco, y cerró los ojos, dejando que sus manos buscaran los hombros de la chaqueta de Soul.
El mundo exterior desapareció. No había brujas, no había almas de demonio, no había Shibusen. Solo estaban ellos dos, en una sintonía que iba mucho más allá de lo que cualquier técnica de resonancia podría explicar.
Se separaron después de unos segundos, jadeando levemente. Ambos tenían los rostros encendidos, rojos como el color de los ojos de Soul. Maka intentó mantener su expresión de enfado, pero una sonrisa involuntaria empezó a dibujarse en sus labios.
—Eso... eso no quita que sigas siendo un idiota —murmuró ella, aunque sin nada de veneno en su voz.
—Lo sé —respondió Soul, frotándose la nariz, sintiéndose más expuesto que nunca—. Pero soy tu idiota.
Maka soltó una pequeña risa y estaba a punto de decir algo más, de confesar que ella también sentía lo mismo, cuando un ruido estridente rompió la magia del momento.
—¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!
Ambos saltaron del sofá, girándose hacia la ventana que daba al balcón. Allí, pegado al cristal con una expresión de horror absoluto, estaba Spirit Albarn, el padre de Maka y actual Death Scythe. Tenía la boca tan abierta que parecía que se le iba a desencajar la mandíbula, y sus ojos estaban desorbitados.
—¡MI PEQUEÑA MAKA! ¡MI INOCENTE Y PURA MAKA! —gritó Spirit, empezando a golpear el vidrio con desesperación—. ¡SUÉLTALA, PEDAZO DE ARMA DEGENERADA! ¡TE VOY A CONVERTIR EN CHATARRA! ¡TE VOY A FUNDIR!
Maka suspiró con pesadez, llevándose una mano a la frente mientras el momento romántico se desvanecía por completo bajo los gritos histéricos de su padre.
—Papá... ¿qué haces aquí? —preguntó ella, abriendo la ventana con fastidio.
Spirit entró tropezando, cayendo de rodillas y abrazando las piernas de Maka mientras lloraba cómicamente.
—¡He sentido una perturbación en tu alma! ¡He sentido que alguien intentaba robarte de mi lado! ¡Soul Eater Evans, prepárate para morir!
Soul, recobrando su actitud apática habitual aunque todavía con las orejas rojas, se metió las manos en los bolsillos.
—Tsk. Qué poco "cool", suegro.
—¡¿SUEGRO?! ¡NO ME LLAMES SUEGRO!
Maka miró a Soul, y Soul miró a Maka. A pesar del caos, de los gritos de Spirit y de la ridícula situación, ambos compartieron una mirada de complicidad. La tensión se había disipado, reemplazada por algo nuevo, algo que prometía que, a partir de ahora, sus almas resonarían con una fuerza imparable.
—Maka... —dijo Spirit, deteniendo su llanto por un segundo para mirarla seriamente—. Dime que no es verdad. Dime que no te gusta este tipo con dientes de tiburón.
Maka sonrió, una sonrisa radiante que iluminó toda la habitación, y luego miró a Soul.
—Bueno —dijo ella, guiñándole un ojo al peliblanco—, alguien tiene que soportarlo, ¿no?
Soul sonrió de lado, mostrando sus colmillos. Definitivamente, aquello era lo más "cool" que le había pasado en la vida.
Maka, con sus coletas rubias vibrando de pura indignación y sus ojos verdes centelleando, apretaba los puños sobre su falda de cuadros rojos. Soul, por su parte, mantenía esa expresión de indiferencia forzada, con las manos en los bolsillos de su chaqueta negra y sus dientes puntiagudos asomando en una mueca de desdén.
—¡Eres un inmaduro, Soul! ¡Siempre intentas actuar como si fueras demasiado "cool" para esforzarte en algo! —gritó Maka, sintiendo cómo el calor le subía a las mejillas.
Soul resopló, desviando la mirada carmesí hacia la ventana.
—Y tú eres una pesada, Maka. Siempre sermoneando, siempre queriendo que todo sea perfecto. Aburres a cualquiera.
—¡Solo trato de que seamos mejores! —replicó ella, dando un paso al frente—. ¡Si no fuera por mi disciplina, ni siquiera serías una Death Scythe todavía!
Soul soltó una carcajada seca, una que no llegó a sus ojos. Estaba frustrado, cansado del entrenamiento del día, y sus filtros simplemente desaparecieron.
—Tal vez si no tuvieras el pecho plano encontrarías a alguien que te soporte —escupió él, sin pensar en el peso de sus palabras—. Quizás así dejarías de proyectar tus inseguridades en mí.
El mundo pareció detenerse. El tic-tac del reloj de la pared se volvió ensordecedor. Maka se quedó congelada, con la boca entreabierta. No era la primera vez que bromeaban sobre su físico, pero el tono de Soul había sido diferente esta vez: frío, cortante, destinado a herir.
Sintió un nudo amargo en la garganta y un pinchazo de dolor en el pecho que no tenía nada que ver con su anatomía. Antes de que Soul pudiera procesar lo que acababa de decir, el brazo de Maka se movió con la precisión de un látigo.
—¡MAKA-CHOP!
El pesado libro de texto impactó de lleno en la coronilla de Soul, enviándolo directamente al suelo.
—¡Idiota! —gritó Maka con la voz quebrada.
Sin mirar atrás, salió corriendo de la habitación, con su gabardina ondeando como una capa negra tras ella. El portazo resonó en todo el edificio.
Soul se quedó en el suelo, frotándose la cabeza donde un chichón empezaba a crecer. Sus ojos rojos parpadearon, mirando hacia la puerta cerrada.
—Maldición... —susurró para sí mismo—. Eso no ha sido nada "cool".
***
En el parque cercano a la Shibusen, Maka se encontraba sentada en un banco, rodeada por sus amigas. Tsubaki le acariciaba la espalda con suavidad, mientras Liz y Patty Thompson escuchaban el relato de los hechos con expresiones muy distintas.
—...y entonces dijo eso —sollozó Maka, limpiándose las lágrimas con la manga de su blusa blanca—. Como si mi valor como Meister o como persona dependiera de... de eso.
Liz se cruzó de brazos, ajustándose el sombrero de vaquera con una expresión de pura furia.
—Ese imbécil. Siempre supe que era un poco rudo, pero esto cruza la línea. Escucha, Maka, si quieres, Patty y yo podemos encargarnos de que la muerte de Soul parezca un "accidente" durante la próxima misión.
—¡Sí! —exclamó Patty con una sonrisa macabra y alegre—. ¡Podemos empujarlo por un barranco y decir que se resbaló con una cáscara de plátano! ¡Sería muy divertido!
—Chicas, por favor, no ayuden así —intervino Tsubaki con un suspiro cansado—. Sé que Soul fue un grosero, Maka, pero conoces cómo es. A veces dice las cosas más estúpidas cuando está a la defensiva. Su alma y la tuya están conectadas; sabes que no lo siente de verdad.
Maka hipó, mirando sus botas negras.
—Me dolió, Tsubaki. Mucho.
—Lo sé —dijo la pelinegra con dulzura—. Pero si no hablas con él, esta tensión va a afectar su Resonancia de Almas. Ve a casa cuando te sientas lista. Oblígalo a que se disculpe como es debido.
***
Mientras tanto, en la cancha de baloncesto de la academia, Soul intentaba distraerse lanzando unos tiros, pero fallaba cada uno de ellos. Black Star y Death the Kid lo observaban desde la banca.
—Y entonces me dio el Maka-Chop —concluyó Soul, mirando el balón entre sus manos—. No me habló en todo el camino de salida.
Esperaba que Black Star se riera y dijera que él era el "gran Dios" que nunca cometería tales errores, o que Kid se quejara de la falta de simetría de la situación. Pero lo que recibió fue un silencio sepulcral.
Soul levantó la vista. Black Star tenía una expresión extrañamente seria, cruzado de brazos.
—Incluso yo sé que eso no se dice, Soul —dijo el peliazul—. Las mujeres son raras con esas cosas. Has herido su orgullo de Meister y de chica. Eso es de cobardes.
—Black Star tiene razón —añadió Kid, cuya obsesión por la perfección parecía haber pasado a segundo plano ante la desaprobación—. Has roto el equilibrio de vuestra relación de una forma asimétrica y despreciable. Maka es una compañera excepcional. Menospreciarla por su físico es... antiestético.
Soul soltó un suspiro largo, dejando caer el balón.
—Ya lo sé. Me pasé. Es solo que... ella me presiona y yo reacciono.
—Pues deja de reaccionar como un niño y compórtate como un hombre —sentenció Black Star, dándose la vuelta para irse—. O perderás a tu Meister.
Soul se quedó solo en la cancha. La culpa le pesaba más que el golpe en la cabeza. La verdad era que, aunque nunca lo admitiría bajo tortura, le gustaba Maka exactamente como era. Le gustaba su determinación, su inteligencia, e incluso esa figura menuda que la hacía parecer frágil cuando en realidad era la persona más fuerte que conocía. No era fea; de hecho, Soul pensaba que era hermosa, pero su orgullo siempre le impedía decir las palabras correctas.
***
La noche había caído cuando Soul regresó al departamento. Las luces estaban tenues. Al entrar, vio a Maka sentada en el sofá, leyendo un libro, aunque no había pasado de página en diez minutos. Ella no levantó la vista cuando él cerró la puerta.
Soul se quitó la chaqueta y caminó hacia la sala, sintiendo que sus pies pesaban una tonelada. Se sentó en el extremo opuesto del sofá.
—Maka —dijo en voz baja.
Ella hizo un puchero molesto, escondiendo la cara tras el libro.
—Vete a dormir, Soul. No quiero oír más de tus estupideces "cool".
—No voy a decir nada estúpido —respondió él, rascándose la nuca con nerviosismo—. Mira... lo de antes. Lo que dije sobre tu pecho y... sobre que nadie te soportaría. Fui un idiota. Un completo y absoluto idiota.
Maka bajó un poco el libro, dejando ver sus ojos verdes, que aún estaban algo enrojecidos.
—Lo fuiste —confirmó ella con frialdad.
—Lo dije porque estaba enfadado y quería herirte porque tú me estabas ganando la discusión —admitió Soul, mirando hacia sus propios pies—. Pero no es verdad. Eres la mejor Meister que alguien podría tener. Y no eres... bueno, no eres fea. Al contrario.
Maka parpadeó, sorprendida por la honestidad inusual en su compañero. El silencio volvió a reinar, pero esta vez era diferente. Soul se armó de valor y se acercó un poco más por el sofá.
—Dijiste que nadie me soportaría —susurró Maka, con la voz temblorosa—. ¿De verdad piensas eso?
Soul la miró fijamente. Sus ojos rojos brillaron con una intensidad que hizo que el corazón de Maka diera un vuelco.
—Ya encontraste a alguien que te soporte —dijo él con una media sonrisa, una que no era cínica ni perezosa, sino genuina.
Maka abrió mucho los ojos. Antes de que pudiera replicar, Soul acortó la distancia que los separaba. Sus manos, usualmente grandes y rudas, tomaron con delicadeza el rostro de Maka. Ella se quedó paralizada, con el aliento contenido.
Soul se inclinó y la besó.
Fue un beso torpe, un choque de labios que carecía de experiencia pero que desbordaba un sentimiento puro y acumulado durante años de batallas compartidas y almas resonantes. Maka soltó el libro, que cayó al suelo con un golpe seco, y cerró los ojos, dejando que sus manos buscaran los hombros de la chaqueta de Soul.
El mundo exterior desapareció. No había brujas, no había almas de demonio, no había Shibusen. Solo estaban ellos dos, en una sintonía que iba mucho más allá de lo que cualquier técnica de resonancia podría explicar.
Se separaron después de unos segundos, jadeando levemente. Ambos tenían los rostros encendidos, rojos como el color de los ojos de Soul. Maka intentó mantener su expresión de enfado, pero una sonrisa involuntaria empezó a dibujarse en sus labios.
—Eso... eso no quita que sigas siendo un idiota —murmuró ella, aunque sin nada de veneno en su voz.
—Lo sé —respondió Soul, frotándose la nariz, sintiéndose más expuesto que nunca—. Pero soy tu idiota.
Maka soltó una pequeña risa y estaba a punto de decir algo más, de confesar que ella también sentía lo mismo, cuando un ruido estridente rompió la magia del momento.
—¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!
Ambos saltaron del sofá, girándose hacia la ventana que daba al balcón. Allí, pegado al cristal con una expresión de horror absoluto, estaba Spirit Albarn, el padre de Maka y actual Death Scythe. Tenía la boca tan abierta que parecía que se le iba a desencajar la mandíbula, y sus ojos estaban desorbitados.
—¡MI PEQUEÑA MAKA! ¡MI INOCENTE Y PURA MAKA! —gritó Spirit, empezando a golpear el vidrio con desesperación—. ¡SUÉLTALA, PEDAZO DE ARMA DEGENERADA! ¡TE VOY A CONVERTIR EN CHATARRA! ¡TE VOY A FUNDIR!
Maka suspiró con pesadez, llevándose una mano a la frente mientras el momento romántico se desvanecía por completo bajo los gritos histéricos de su padre.
—Papá... ¿qué haces aquí? —preguntó ella, abriendo la ventana con fastidio.
Spirit entró tropezando, cayendo de rodillas y abrazando las piernas de Maka mientras lloraba cómicamente.
—¡He sentido una perturbación en tu alma! ¡He sentido que alguien intentaba robarte de mi lado! ¡Soul Eater Evans, prepárate para morir!
Soul, recobrando su actitud apática habitual aunque todavía con las orejas rojas, se metió las manos en los bolsillos.
—Tsk. Qué poco "cool", suegro.
—¡¿SUEGRO?! ¡NO ME LLAMES SUEGRO!
Maka miró a Soul, y Soul miró a Maka. A pesar del caos, de los gritos de Spirit y de la ridícula situación, ambos compartieron una mirada de complicidad. La tensión se había disipado, reemplazada por algo nuevo, algo que prometía que, a partir de ahora, sus almas resonarían con una fuerza imparable.
—Maka... —dijo Spirit, deteniendo su llanto por un segundo para mirarla seriamente—. Dime que no es verdad. Dime que no te gusta este tipo con dientes de tiburón.
Maka sonrió, una sonrisa radiante que iluminó toda la habitación, y luego miró a Soul.
—Bueno —dijo ella, guiñándole un ojo al peliblanco—, alguien tiene que soportarlo, ¿no?
Soul sonrió de lado, mostrando sus colmillos. Definitivamente, aquello era lo más "cool" que le había pasado en la vida.
