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reencarnado en marvel y el que manda voy hacer yo

Fandom: marvely los demas multiversos

Creado: 30/5/2026

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Renacimiento entre Diosas y Sistemas

La oscuridad era absoluta, pero no era fría. Anderzon sentía una extraña liviandad, como si el peso del mundo finalmente se hubiera deslizado de sus hombros. Lo último que recordaba era el frío acero de una navaja penetrando su costado y el calor de su propia sangre empapando su camiseta favorita. Había visto a esa mujer y a su hijo correr, ponerse a salvo, y eso le produjo una satisfacción fugaz antes de que la vista se le nublara.

—Vaya forma de irse —susurró para sí mismo, aunque no estaba seguro de si tenía boca para hablar—. Ni siquiera me caían bien, pero ver a un niño llorar es molesto. Supongo que mi instinto me traicionó.

Anderzon nunca se consideró un héroe. En la universidad, era el tipo que se sentaba al fondo, el que no prestaba sus apuntes a menos que hubiera algo a cambio y el que, secretamente, disfrutaba analizando las curvas de sus compañeras mientras fingía leer un libro de física. Su cabello negro con mechones rojos, herencia de un tinte mal aplicado que terminó gustándole, y sus inusuales ojos morado oscuro siempre le dieron un aire de misterio que usaba a su favor.

De repente, una luz cegadora barrió la oscuridad. Anderzon parpadeó, ajustando su vista a un entorno que parecía sacado de un sueño febril de arquitectura celestial. Frente a él, sentada en un trono que parecía hecho de nebulosas comprimidas, se encontraba una mujer cuya belleza desafiaba cualquier descripción lógica. Su cabello fluía como oro líquido y sus ojos contenían galaxias enteras.

—Anderzon… —La voz de la mujer vibró en su esencia misma—. Tu acto final fue… inesperado para alguien de tu naturaleza.

Anderzon se cruzó de brazos, recuperando su forma física en ese espacio etéreo. Miró a la diosa de arriba abajo, sin ocultar su apreciación por las proporciones divinas que ella ostentaba. Sus ojos morados recorrieron las curvas de la deidad con una mezcla de descaro y curiosidad.

—Si vas a juzgarme, al menos dime que el cielo tiene mejores vistas que esta —respondió él con una sonrisa ladeada—. Aunque, debo admitir que tú eres un excelente comienzo.

La diosa arqueó una ceja, no ofendida, sino más bien entretenida por la audacia del mortal.

—Soy la Tejedora de Destinos —dijo ella, ignorando su coqueteo—. Has muerto salvando vidas, un acto de desinterés que ha generado un excedente de energía kármica en tu alma. Sin embargo, sé que no eres un santo. Eres egoísta, calculador y… —hizo una pausa, mirando la forma en que Anderzon aún la observaba— bastante lascivo.

—Nadie es perfecto —se encogió él de hombros—. Entonces, ¿qué sigue? ¿El infierno por mirar donde no debo o el cielo por salvar a la señora del perro?

—Ninguno —sentenció la diosa—. Te daré una segunda oportunidad. Un mundo donde el caos es la norma y los fuertes dictan las reglas. Te enviaré al universo cinematográfico de Marvel, pero con una ventaja que nadie más posee.

Frente a Anderzon apareció una pantalla holográfica flotante, similar a la interfaz de un videojuego de última generación.

—Un Sistema —murmuró Anderzon, sus ojos brillando con genuino interés—. ¿Qué tan roto está?

—Lo suficiente para que sobrevivas si juegas bien tus cartas —respondió la Tejedora—. Te otorgará habilidades, inventario y la capacidad de evolucionar. A cambio, solo te pido que vivas. No me importa si eres un héroe o un villano, solo haz que tu vida sea interesante de observar.

Anderzon caminó hacia la pantalla y presionó el botón de "Aceptar" sin dudarlo. El mundo de Marvel estaba lleno de mujeres hermosas y poderes inimaginables. Era el patio de recreo perfecto para alguien como él.

—Una última cosa —dijo Anderzon, acercándose un poco más a la diosa, rompiendo el espacio personal que se esperaría frente a una deidad—. Si sobrevivo y me vuelvo lo suficientemente fuerte, espero volver a verte. Me gustan los desafíos… y las mujeres que creen que están fuera de mi alcance.

La diosa soltó una risa cristalina que sacudió los cimientos de la realidad.

—Llega a la cima primero, pequeño mortal. Ahora, vete.

El suelo desapareció bajo sus pies y Anderzon sintió que era succionado por un túnel de luz y sonido.

***

Nueva York. El olor a hot dogs, gases de escape y algo que solo podía describirse como "estrés urbano".

Anderzon abrió los ojos y se encontró apoyado contra un callejón en Queens. Se revisó las manos; su piel estaba intacta, su ropa era una versión mejorada de lo que llevaba puesto al morir: unos pantalones oscuros, una chaqueta de cuero sintético y sus botas de combate. Pasó una mano por su cabello, sintiendo los mechones rojos y la suavidad de su pelo negro.

—Bueno, no parece un mal lugar para empezar —dijo, mirando hacia el cielo donde la Torre Stark se alzaba imponente a lo lejos.

[Sistema Iniciado]
[Anfitrión: Anderzon]
[Nivel: 1]
[Habilidad Pasiva: Mente del Jugador - Inmunidad a ataques mentales y calma emocional.]
[Habilidad Activa: Extracción de Habilidad - Posibilidad de copiar o robar una habilidad de un objetivo derrotado o con un vínculo fuerte.]
[Misión Inicial: Establece una base de operaciones. Recompensa: Paquete de inicio.]

Anderzon leyó la pantalla con una sonrisa depredadora.

—Vínculo fuerte, ¿eh? —se lamió los labios—. Eso suena a que el sistema entiende perfectamente mis métodos.

Empezó a caminar fuera del callejón, llamando la atención de algunos transeúntes. Sus ojos morados y su porte arrogante no pasaban desapercibidos. No tenía dinero, no tenía casa y técnicamente no existía en este mundo, pero eso nunca lo había detenido antes.

Mientras caminaba por la acera, un estruendo sacudió la calle. A unas pocas manzanas, un coche salió volando por los aires, seguido por el sonido de disparos. La gente empezó a gritar y a correr en dirección opuesta.

—¿En serio? ¿Apenas cinco minutos aquí y ya hay un tiroteo? —Anderzon suspiró, pero no se movió para huir—. Supongo que es una buena oportunidad para probar esto.

Se dirigió hacia el caos. Al doblar la esquina, vio un furgón blindado siendo asaltado por hombres con armas tecnológicas que definitivamente no eran estándar. Disparaban ráfagas de energía azul que desintegraban el metal.

—Tecnología de Chitauri —dedujo Anderzon—. Entonces estamos después de la invasión de Nueva York. Interesante.

Uno de los asaltantes, un tipo corpulento con un casco que ocultaba su rostro, vio a Anderzon parado allí, observando con las manos en los bolsillos.

—¡Oye, niño! ¡Lárgate si no quieres que te cocine! —gritó el hombre, apuntándole con su rifle de energía.

Anderzon ni siquiera parpadeó. La "Mente del Jugador" mantenía su pulso estable, aunque su interior vibraba con una mezcla de excitación y desprecio.

—¿Me acabas de llamar niño? —preguntó Anderzon con una voz peligrosamente tranquila—. Odio que me interrumpan cuando estoy pensando.

—¡Muere entonces! —El hombre apretó el gatillo.

El disparo de energía azul surcó el aire. En ese microsegundo, Anderzon sintió que el tiempo se ralentizaba. El Sistema reaccionó.

[Alerta: Amenaza detectada. Activando Reflejos Aumentados temporalmente.]

Anderzon se inclinó hacia un lado con una gracia inhumana, dejando que el disparo pasara a centímetros de su chaqueta. Antes de que el asaltante pudiera reaccionar, Anderzon ya estaba corriendo hacia él. No era especialmente fuerte todavía, pero su velocidad era sorprendente.

Cerró la distancia y lanzó un puñetazo directo a la garganta del hombre, aprovechando el impulso. El asaltante cayó hacia atrás, jadeando, y Anderzon le arrebató el arma con un movimiento fluido.

—Bonito juguete —comentó, examinando el rifle—. Pero te falta estilo para usarlo.

Apuntó a los otros tres asaltantes que estaban terminando de saquear el furgón.

—¡Eh, idiotas! —gritó para llamar su atención.

Cuando se giraron, Anderzon apretó el gatillo. No tenía experiencia con armas de energía, pero el Sistema corrigió su puntería automáticamente, mostrando una retícula roja en su visión. Tres disparos, tres impactos directos en las piernas de los hombres. Cayeron al suelo gritando de dolor.

—Eficiente —murmuró Anderzon.

[Misión Opcional Completada: Detener el asalto.]
[Recompensa: 500 Exp, 2000 Créditos del Sistema, Habilidad: Percepción de Energía.]

Anderzon sintió un hormigueo en sus ojos. De repente, el mundo se llenó de colores sutiles; podía ver el flujo de electricidad en los postes de luz y la energía residual de las armas en el suelo.

—¿Quién diablos eres tú? —gruñó el líder de los asaltantes, arrastrándose por el suelo.

Anderzon caminó hacia él y le pisó la mano herida con fuerza, disfrutando del crujido de los huesos. Sus ojos morados brillaron con una luz fría.

—Alguien que no ayuda gratis —respondió—. Pero hoy me habéis servido de tutorial, así que os dejaré vivir.

Se agachó y revisó los bolsillos del hombre, extrayendo una billetera llena de efectivo y un dispositivo de comunicación.

—Me llevo esto como pago por no mataros —dijo con una sonrisa cínica—. Por cierto, decidle a quien os haya dado estas armas que Anderzon está en la ciudad. No es que importe, pronto sabrán quién soy de todos modos.

Se dio la vuelta y comenzó a alejarse antes de que la policía o algún "vengador" apareciera para interrogarlo. No le interesaba jugar al héroe con el Departamento de Policía de Nueva York.

Mientras caminaba de regreso a una zona más tranquila, una figura aterrizó en un tejado cercano, observándolo. Era una silueta esbelta, vestida de negro. Anderzon, gracias a su nueva Percepción de Energía, notó una firma de calor y energía cinética que se movía con agilidad.

—¿Una araña o un gato? —se preguntó en voz alta, sin detenerse—. Sea lo que sea, espero que sea mujer. Este mundo empieza a ponerse interesante.

Se detuvo frente a un hotel de lujo. Miró la billetera robada y luego su interfaz del Sistema. Tenía suficiente para una habitación de primera y algo de comida decente.

—Sistema —invocó mentalmente mientras entraba al vestíbulo, ignorando las miradas de la recepcionista ante su apariencia algo desaliñada pero atractiva—. ¿Hay alguna función de "rastreo de objetivos importantes"?

[Función desbloqueada al Nivel 5. Sugerencia: Interactúe con personajes clave para acelerar la nivelación.]

Anderzon sonrió a la recepcionista, una joven rubia que se sonrojó de inmediato al encontrarse con su mirada morada.

—Una suite, por favor —dijo, apoyándose en el mostrador—. Y espero que el servicio de habitaciones sea tan bueno como dicen. Me gusta que me consientan.

La chica tartamudeó mientras tomaba su tarjeta (que el Sistema había "ajustado" mágicamente para que funcionara). Anderzon sabía que este era solo el comienzo. En un mundo de dioses, monstruos y héroes en mallas, un hombre con un sistema y sin brújula moral era el verdadero peligro.

No iba a salvar el mundo, a menos que el mundo tuviera algo que él quisiera. Y por lo que había visto hasta ahora, el universo Marvel tenía mucho que ofrecer. Especialmente sus mujeres.

—Natasha Romanoff, Wanda Maximoff, Carol Danvers… —susurró los nombres como si fueran una lista de compras mientras subía en el ascensor—. Espero que estéis listas, porque Anderzon no acepta un "no" por respuesta.

El ascensor llegó a su piso. Anderzon entró en su habitación, se quitó la chaqueta y se lanzó sobre la cama de seda. Mañana empezaría el verdadero trabajo. Mañana, el multiverso empezaría a sentir su presencia.

Pero por ahora, pidió una botella de champán y se dedicó a estudiar las funciones eróticas ocultas de su sistema, que para su deleite, eran bastante extensas. Después de todo, un pervertido con poder es un pervertido feliz.
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