Fanfy
.studio
Imagen de fondo

Problemas de pareja

Fandom: Green lanter, Dc cómics

Creado: 3/6/2026

Etiquetas

Ópera EspacialCiencia FicciónRomanceHumorCrack / Humor ParódicoLenguaje ExplícitoEstudio de PersonajePWP (¿Trama? ¿Qué trama?)Ambientación CanonCelosAcción
Índice

Cerveza de Vuldar y Confesiones de Miedo

El bar intergaláctico situado en el sector 2814 no era precisamente el lugar más refinado del universo, pero servían una cerveza de Vuldar que podía dejar fuera de combate a un Daxamita si no tenía cuidado. Guy Gardner, el Linterna Verde conocido por su temperamento volátil y su cuestionable gusto decorativo, se encontraba sentado en una mesa apartada, disfrutando de su tercera jarra. Lo que no esperaba era que su velada de soledad se viera interrumpida por la imponente y aterradora figura de Arkillo.

El enorme guerrero del Sinestro Corps se dejó caer en el asiento frente a Guy, haciendo que la mesa de metal crujiera bajo su peso. Sus ojos rojos brillaban con una intensidad extraña, una mezcla de ferocidad y algo que Guy no pudo identificar de inmediato, pero que le dio un escalofrío en la columna vertebral.

—Gardner —gruñó Arkillo, su voz resonando como un terremoto contenido—. Bebe. Necesito hablar con alguien que no sea uno de mis reclutas inútiles.

Guy alzó una ceja, dejando su jarra sobre la mesa con un golpe seco.

—Vaya, Arkillo. No sabía que me considerabas tu confidente. ¿Qué pasa? ¿Sinestro te regañó por no asustar suficientes niños esta semana? —Guy sonrió con suficiencia, aunque mantuvo su mano cerca del anillo.

Arkillo no respondió con un insulto o un zarpazo, lo cual fue la primera señal de alarma. En su lugar, pidió una bebida doble y se la bebió de un solo trago, dejando que el líquido fuerte bajara por su garganta rugosa.

—Es el Santo —dijo finalmente, su voz bajando a un barítono profundo que denotaba una frustración casi insoportable.

—¿Walker? —Guy parpadeó, confundido—. ¿Qué pasa con él? Pensé que ustedes dos estaban... ya sabes, en esa extraña tregua de "vamos a salvar el universo juntos".

Arkillo se inclinó hacia adelante, invadiendo el espacio personal de Guy. El olor a ozono y a la furia característica de los Yellow Lanterns inundó los sentidos del humano.

—Estoy enamorado, Gardner —soltó Arkillo, como si estuviera confesando un crimen de guerra—. Ese maldito Astoniano con su piel pálida y su voz de seda me tiene fuera de combate. No puedo pensar en otra cosa. Ni siquiera cuando estoy supervisando el entrenamiento de los nuevos reclutas en Qward.

Guy soltó una carcajada nerviosa, tratando de procesar la imagen de la bestia más temida del Cuerpo de Sinestro suspirando por el líder de los Blue Lanterns.

—Bueno, supongo que los opuestos se atraen, ¿verdad? El miedo y la esperanza, el yin y el yan... —Guy se detuvo al ver la expresión sombría de Arkillo—. Oh, hablas en serio.

—Tan en serio como el vacío del espacio —rugió Arkillo, golpeando la mesa y dejando una abolladura—. Pero ese es el problema. Walker es... es demasiado puro. Demasiado paciente. Cuando estamos juntos, él quiere hablar de la armonía del cosmos, de la paz interior y de cómo mi alma está encontrando el camino hacia la luz.

—Suena propio de él —comentó Guy, tomando un sorbo de su cerveza—. Es un santo, literalmente.

—¡Exacto! —Arkillo apretó los puños—. Y yo no soy un santo. Soy un guerrero de Monde. Mi sangre hierve. Lo quiero, Gardner. Pero no lo quiero solo para meditar bajo las estrellas de Odym. Quiero reclamarlo.

Guy se atragantó con su bebida, tosiendo violentamente mientras se limpiaba la boca con la manga del uniforme.

—¿Reclamarlo? Arkillo, amigo, creo que estás compartiendo demasiada información.

—No me has escuchado —continuó el alienígena, ignorando por completo la incomodidad de Guy—. Quiero poseer a Saint Walker en todas las posiciones sexuales que la anatomía intergaláctica permita. Quiero que su esperanza se mezcle con mi miedo hasta que no sepa dónde termina él y empiezo yo. Quiero verlo de rodillas, quiero verlo contra la pared de mi cámara de entrenamiento, quiero que use esas ridículas prendas que los humanos llaman lencería solo para ver cómo resaltan contra su piel blanca.

Guy Gardner abrió los ojos de par en par, sintiendo que su rostro se calentaba. La descripción gráfica y la intensidad en la voz de Arkillo eran suficientes para asustar a cualquier Green Lantern veterano.

—¡Oye, oye! —Guy levantó las manos en señal de rendición—. ¡Demasiado! ¡Mucho más de lo que necesitaba saber! Walker es... es un tipo espiritual. No creo que esté listo para tus... fantasías de dominación galáctica.

—Ese es el punto —gruñó Arkillo, frustrado—. Se lo pido. Constantemente. Le pido escapadas rápidas mientras estoy de servicio. Le pido que use un disfraz de conejito que vi en una transmisión de la Tierra. ¡Incluso se lo pido cuando estoy entrenando a los reclutas! Me importa un bledo quién mire.

Guy se imaginó la escena: Arkillo, el instructor más brutal de Qward, deteniendo una sesión de tortura para susurrarle obscenidades a un sonrojado y digno Saint Walker. La imagen era tan absurda como aterradora.

—¿Y qué dice él? —preguntó Guy, la curiosidad ganándole al miedo.

—Se sonroja —dijo Arkillo, y por un momento, su expresión se suavizó—. Se pone de ese color azul violáceo tan malditamente tentador. Me dice que "todo estará bien", que debo tener paciencia, que el deseo es una fase de la existencia que debemos trascender. Pero no me detiene. No me dice que no. Solo... se queda ahí, pareciendo un ángel mientras yo le describo cómo voy a usar mis garras para...

—¡Basta! —gritó Guy, poniéndose de pie—. ¡No quiero oír nada sobre garras y anatomía de Blue Lanterns! Arkillo, estás loco. Ese hombre es la brújula moral de medio universo. Si lo rompes, Sinestro será el menor de nuestros problemas.

Arkillo soltó un gruñido que podría haber sido una risa.

—No quiero romperlo, Gardner. Quiero que se doble. Quiero que su esperanza sea por mí. Quiero que grite mi nombre tan fuerte que los Guardianes lo oigan en Oa.

Guy se frotó las sienes, sintiendo que le empezaba a doler la cabeza. Sabía que Arkillo era intenso, pero esto era otro nivel. Era una obsesión que rayaba en lo maníaco.

—Mira —dijo Guy, tratando de sonar razonable—, Walker te quiere. Es obvio. Nadie más soportaría tus tonterías por más de cinco minutos. Pero él es... delicado. O al menos, prefiere la calma. Si sigues presionándolo con lo del disfraz de conejo y las "posiciones sexuales posibles", podrías asustarlo de verdad.

—Él no conoce el miedo —respondió Arkillo con orgullo—. Yo soy su miedo. Y él es mi esperanza. Pero mi paciencia se agota. La próxima vez que lo vea en Odym, no habrá diálogos sobre la paz universal. Voy a llevarlo a los bosques de cristal y voy a reclamar cada centímetro de su ser. Lo haré mío de formas que harían que tu anillo verde se volviera negro de la vergüenza.

Guy Gardner retrocedió un paso, sintiendo un escalofrío genuino. Había visto a Arkillo arrancar lenguas y aplastar cráneos sin parpadear, pero esta pasión desbocada y carnal era mucho más inquietante. Era la fuerza de un volcán dirigida hacia el ser más pacífico de la creación.

—Sabes qué... —Guy dejó unos créditos sobre la mesa—, me voy. Tengo una patrulla... en cualquier lugar donde no estés tú hablando de Saint Walker en lencería. Buena suerte, Arkillo. Espero que Walker tenga más resistencia de la que parece, porque si no, vas a dejar un agujero en el cuerpo de los Blue Lanterns.

Arkillo no lo vio irse. Estaba demasiado ocupado mirando el fondo de su jarra, imaginando el contraste del azul de la piel de Walker contra el amarillo de su propia energía, planeando su próxima "petición" indecente.

Mientras tanto, en el tranquilo planeta Odym, Saint Walker sintió un repentino escalofrío. Estaba meditando frente a una cascada, rodeado de la paz que tanto amaba. Sin embargo, una imagen de Arkillo cruzó su mente, y el recuerdo de las palabras susurradas por el guerrero la última vez que se vieron hizo que sus mejillas se tiñeran de un azul profundo.

—La esperanza es eterna —susurró Walker para sí mismo, aunque su voz tembló ligeramente—, pero el hermano Arkillo es... ciertamente persistente.

Walker suspiró, cerrando los ojos e intentando recuperar su centro. Sabía que Arkillo era una fuerza de la naturaleza, una tormenta de emociones que él había aceptado en su vida con los brazos abiertos. Pero a veces, incluso el Santo de la Esperanza se preguntaba si sería capaz de sobrevivir a la intensidad de un amor que no conocía límites, ni decoro, ni descanso.

De vuelta en el bar, Arkillo se puso de pie, su capa ondeando tras él. Tenía un propósito. Tenía un plan. Y tenía un anillo cargado con el miedo de mil mundos, listo para ser usado en la conquista más importante de su vida.

—Prepárate, pequeño santo —gruñó Arkillo para sí mismo mientras salía al vacío del espacio—. Porque mi esperanza es que no puedas caminar durante una semana cuando termine contigo.

Guy Gardner, volando ya a varios sectores de distancia, todavía sentía que necesitaba una ducha fría para borrar las imágenes mentales que Arkillo le había implantado. Definitivamente, el amor entre linternas era mucho más complicado —y aterrador— de lo que los manuales de la Guardia decían.

Índice

¿Quieres crear tu propio fanfic?

Regístrate en Fanfy y crea tus propias historias.

Crear mi fanfic