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reencarno en marvel x harem
Fandom: marvel
Creado: 4/6/2026
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UA (Universo Alternativo)Isekai / Fantasía PortalAcciónAventuraCiencia FicciónCrossoverDivergenciaViolencia Gráfica
Sangre, Hierro y el Peso de un Destino
El asfalto estaba frío, pero la sangre que se escapaba de su costado se sentía como lava. Anderson siempre se había considerado un hombre gris. No era un santo, pero tampoco un criminal; era simplemente alguien que intentaba llegar a fin de mes en una ciudad que no perdonaba errores. Sin embargo, cuando vio aquel camión sin frenos abalanzarse sobre la mujer y la niña pequeña que cruzaban la calle, su cuerpo se movió antes que su mente.
El impacto fue sordo, un crujido de metal y huesos que terminó en un silencio absoluto.
Lo siguiente que supo fue que no había dolor. Solo una blancura infinita y una presencia que hacía que su alma quisiera ponerse de rodillas. Frente a él, una mujer de una belleza indescriptible, envuelta en velos de luz estelar, lo observaba con una sonrisa melancólica.
—Tu hilo se cortó antes de tiempo por un acto de desinterés puro —dijo la diosa, y su voz sonaba como mil campanas de plata—. No puedo devolverte a tu mundo, Anderson, pero puedo ofrecerte un nuevo comienzo en uno donde los héroes son necesarios.
Anderson trató de hablar, pero no tenía voz. La diosa extendió una mano y acarició su mejilla etérea.
—Te daré un linaje de sangre fuerte, el cuerpo de una criatura que nació para dominar, y una herramienta para que tu voluntad dicte las reglas. Cuida de tu nueva familia. Cuida de Peter.
Antes de que pudiera preguntar quién era Peter, el mundo estalló en luz.
***
Quince años después. Queens, Nueva York.
El sonido de los sacos de boxeo golpeando rítmicamente el cuero llenaba el pequeño gimnasio improvisado en el sótano de la casa de los Parker. Anderson, ahora conocido como Alexander "Alex" Parker, exhaló una bocanada de aire caliente mientras sus músculos, tensos y definidos como si hubieran sido tallados en mármol, se relajaban por un segundo.
A sus diecisiete años, Alex no parecía un adolescente normal. Su espalda era tan ancha que a menudo tenía problemas para encontrar camisas de su talla, y la musculatura de sus piernas recordaba a las de un depredador alfa. Era el físico de Yujiro Hanma, la "Criatura más fuerte de la Tierra", renacido en el universo de Marvel.
[Notificación del Sistema: Entrenamiento diario completado. Recompensa: +0.01% de densidad ósea. Progreso de la habilidad "Copia Genética": 45%]
Alex ignoró la pantalla flotante que solo él podía ver. Se limpió el sudor de la frente con una toalla y miró hacia la escalera.
—¡Alex! ¡La tía May dice que la cena está lista! —gritó una voz juvenil y algo aguda.
—¡Ya bajo, Peter! —respondió Alex, su voz profunda y resonante haciendo vibrar ligeramente las ventanas del sótano.
Subió las escaleras con una gracia que contradecía su enorme tamaño. En la cocina, Peter, de apenas catorce años, estaba sentado a la mesa peleándose con un libro de física avanzada. Al ver a su hermano mayor, Peter no pudo evitar una mezcla de admiración y envidia sana.
—A veces olvido que compartimos el mismo ADN —comentó Peter, ajustándose las gafas—. Tú pareces un experimento de supersoldado que salió demasiado bien y yo... bueno, yo soy yo.
Alex soltó una carcajada y le revolvió el pelo a su hermano menor con una mano que casi cubría toda su cabeza.
—Cada uno tiene su fuerte, Pete. Tú tienes ese cerebro que va a cambiar el mundo. Yo solo soy bueno rompiendo cosas.
—Y protegiéndonos —añadió la tía May, entrando con una fuente de estofado—. Gracias por ayudar con las compras hoy, Alex. No sé cómo habrías subido esas seis cajas de agua tú solo si no fueras tan... tú.
—No fue nada, tía May —respondió Alex con una sonrisa sincera.
Desde que sus padres murieron y el tío Ben falleció en aquel "accidente" —que Alex no pudo evitar porque en ese entonces su sistema aún estaba bloqueado—, él se había jurado que nadie volvería a tocar a su familia. En este mundo de alienígenas, dioses y multimillonarios en armaduras, él sería el muro que nadie podría derribar.
Esa noche, mientras Peter dormía, Alex se sentó en el marco de la ventana de su habitación, observando las luces de Manhattan a lo lejos.
—Sistema —susurró—. Estado de habilidades.
[Interfaz de Usuario: Alex Parker]
[Físico: Ogro (Nivel 4 - En desarrollo)]
[Habilidades Activas: Copia de Movimiento (Rango A), Mejora Muscular Instantánea, Análisis de Debilidades.]
[Habilidades en Proceso: Fusión de Estilos (Combinando: Boxeo, Muay Thai y Lucha Libre).]
—Aún falta mucho —murmuró Alex, apretando el puño. Sintió cómo el aire bajo sus nudillos parecía comprimirse—. Tony Stark ya anunció que es Iron Man. Thor pronto caerá del cielo. Y Peter... Peter pronto irá a esa excursión a Oscorp.
Sabía lo que venía. No planeaba quitarle a Peter su destino como Spider-Man; el mundo necesitaba a la araña. Pero Peter no tendría que cargar con todo el peso del mundo sobre sus hombros. No mientras su hermano mayor tuviera la fuerza para sostener el cielo si fuera necesario.
Días después, la oportunidad de probar su progreso llegó de la forma más mundana y peligrosa posible.
Alex caminaba de regreso del gimnasio cuando sus sentidos, agudizados por el sistema, captaron un sonido discordante: el chirrido de metal siendo desgarrado y gritos de pánico provenientes de un callejón cercano.
Al doblar la esquina, vio a cuatro hombres armados con tecnología que definitivamente no era de este mercado. Llevaban rifles que brillaban con una energía púrpura —tecnología Chitauri reciclada, supuso— y estaban acorralando a un mensajero que protegía un maletín.
—Danos la mercancía, niño, y tal vez no tengamos que desintegrarte —dijo uno de los asaltantes, un tipo corpulento con una cicatriz en el ojo.
Alex dio un paso al frente. No llevaba máscara, pero las sombras del callejón ocultaban sus rasgos más distintivos.
—Es un poco tarde para estar jugando con juguetes que no entienden, ¿no creen? —dijo Alex, su voz filtrándose como un rugido sordo.
Los cuatro hombres se giraron. El líder soltó una carcajada al ver a un "adolescente", aunque fuera uno tan grande.
—Lárgate de aquí, Hulk de bolsillo, antes de que te hagamos un agujero.
—Lo intentaría —dijo Alex, dando un paso adelante. El suelo de concreto bajo su bota se agrietó ligeramente—. Pero hoy he tenido un entrenamiento mediocre y necesito estirar los músculos.
El líder no esperó. Levantó el rifle y disparó un rayo de energía púrpura.
Alex no esquivó. El sistema se activó en su mente: [Análisis de trayectoria completado. Activando Mejora Muscular: Densidad Térmica].
El rayo impactó directamente en el pecho de Alex. La explosión de luz iluminó el callejón, y el mensajero gritó de horror. Pero cuando el humo se disipó, Alex seguía de pie. Su camiseta estaba quemada, revelando unos pectorales que parecían placas de acero, apenas enrojecidos por el impacto.
—¿Eso es todo? —preguntó Alex.
En un parpadeo, desapareció de la vista de los hombres. No era teletransportación, era pura velocidad explosiva. Apareció frente al primer tirador y, con un movimiento fluido que había copiado de observar videos de artes marciales chinas fusionados con la brutalidad de la lucha callejera, lanzó un golpe de palma al pecho del hombre.
El impacto no solo lo lanzó diez metros hacia atrás, sino que el aire desplazado por el golpe derribó al segundo hombre.
[Habilidad "Copia" activada: Analizando tecnología de energía... Error: Base tecnológica no biológica. Iniciando mejora de resistencia térmica pasiva.]
—¡Es un monstruo! —gritó otro, intentando recargar su arma.
Alex lo tomó por el cuello de la camisa. Lo levantó con una sola mano como si no pesara más que una pluma.
—No soy un monstruo —dijo Alex, mirando al hombre a los ojos. Sus propias pupilas parecieron volverse más afiladas, más animales—. Solo soy un hermano mayor muy protector.
Con un movimiento seco, estrelló a los dos hombres restantes uno contra el otro, dejándolos inconscientes al instante. El líder, temblando, intentó arrastrarse hacia la salida del callejón, pero Alex le pisó la mano, no lo suficiente para romperla, pero sí para dejar claro quién mandaba.
—Dile a quien te dio estos juguetes que Queens tiene dueño —susurró Alex—. Y que la próxima vez, no seré tan amable.
El hombre asintió frenéticamente antes de que Alex lo dejara inconsciente de un golpe ligero en la nuca.
El mensajero, un hombre joven que temblaba como una hoja, miró a su salvador.
—¿Quién... quién eres? —preguntó, aferrando el maletín.
Alex se puso la capucha de su sudadera rota, ocultando su rostro.
—Alguien que pasaba por aquí. Vete a casa.
Mientras se alejaba por los tejados —saltando distancias que ningún humano normal podría saltar—, el sistema volvió a sonar en su mente.
[Misión cumplida: Primera intervención heroica.]
[Recompensa: Desbloqueo de habilidad "Aura del Ogro".]
[Progreso de integración de Yujiro Hanma: 15%.]
Alex aterrizó silenciosamente en el porche de su casa. Entró por la ventana de su habitación y se cambió la ropa quemada rápidamente. Apenas unos segundos después, Peter entró sin llamar, con una expresión de emoción pura.
—¡Alex! ¡No vas a creerlo! —exclamó Peter, agitando su teléfono—. ¡Alguien acaba de subir un video borroso de un tipo en Queens que recibió un disparo de un arma láser y ni siquiera parpadeó! ¡Dicen que es como un Capitán América, pero más grande!
Alex se sentó en su cama, fingiendo estar cansado.
—¿En serio, Pete? Seguro es un efecto especial de algún YouTuber buscando seguidores.
—No lo sé, se veía muy real —dijo Peter, sentándose a su lado—. ¿Te imaginas? Gente con poderes de verdad aquí mismo.
Alex miró a su hermano pequeño. Vio la chispa en sus ojos, la misma chispa que un día lo llevaría a trepar paredes y salvar la ciudad.
—El mundo se está volviendo un lugar extraño, Peter —dijo Alex con tono serio pero cálido—. Por eso tienes que prometerme que siempre tendrás cuidado. No importa qué tan fuerte creas que eres, siempre habrá alguien más fuerte.
—Lo sé, lo sé —respondió Peter con una sonrisa—. Pero si algo pasa, te tengo a ti, ¿verdad? El hermano mayor más fuerte del mundo.
Alex sonrió y le dio un empujón amistoso.
—Siempre, Pete. Siempre.
Cuando Peter salió de la habitación, la sonrisa de Alex se desvaneció, reemplazada por una determinación de hierro. Sabía que la llegada de los Vengadores estaba cerca. Sabía que Thanos estaba en algún lugar del espacio. Y sabía que su propio poder apenas estaba comenzando a despertar.
Si el destino quería convertir este mundo en un campo de batalla, él se aseguraría de ser el depredador más grande en el campo. Después de todo, no solo tenía el sistema y el cuerpo de un demonio; tenía algo por lo que valía la pena luchar.
Tenía un hogar.
—Sistema —dijo en voz baja, mientras sus músculos se tensaban y una sombra en forma de cara de demonio parecía formarse por un instante en los músculos de su espalda—. Duplica la intensidad del entrenamiento para mañana. No nos detendremos hasta que el mismo Thanos tema pisar esta tierra.
[Orden recibida. Programando rutina de nivel: Calamidad. Suerte, Usuario.]
Alex cerró los ojos, dejando que la oscuridad lo envolviera, mientras su cuerpo seguía mutando, adaptándose y volviéndose algo que este universo Marvel nunca había visto antes: un héroe con la fuerza de un monstruo y el corazón de un hombre que ya había muerto una vez por los demás.
El impacto fue sordo, un crujido de metal y huesos que terminó en un silencio absoluto.
Lo siguiente que supo fue que no había dolor. Solo una blancura infinita y una presencia que hacía que su alma quisiera ponerse de rodillas. Frente a él, una mujer de una belleza indescriptible, envuelta en velos de luz estelar, lo observaba con una sonrisa melancólica.
—Tu hilo se cortó antes de tiempo por un acto de desinterés puro —dijo la diosa, y su voz sonaba como mil campanas de plata—. No puedo devolverte a tu mundo, Anderson, pero puedo ofrecerte un nuevo comienzo en uno donde los héroes son necesarios.
Anderson trató de hablar, pero no tenía voz. La diosa extendió una mano y acarició su mejilla etérea.
—Te daré un linaje de sangre fuerte, el cuerpo de una criatura que nació para dominar, y una herramienta para que tu voluntad dicte las reglas. Cuida de tu nueva familia. Cuida de Peter.
Antes de que pudiera preguntar quién era Peter, el mundo estalló en luz.
***
Quince años después. Queens, Nueva York.
El sonido de los sacos de boxeo golpeando rítmicamente el cuero llenaba el pequeño gimnasio improvisado en el sótano de la casa de los Parker. Anderson, ahora conocido como Alexander "Alex" Parker, exhaló una bocanada de aire caliente mientras sus músculos, tensos y definidos como si hubieran sido tallados en mármol, se relajaban por un segundo.
A sus diecisiete años, Alex no parecía un adolescente normal. Su espalda era tan ancha que a menudo tenía problemas para encontrar camisas de su talla, y la musculatura de sus piernas recordaba a las de un depredador alfa. Era el físico de Yujiro Hanma, la "Criatura más fuerte de la Tierra", renacido en el universo de Marvel.
[Notificación del Sistema: Entrenamiento diario completado. Recompensa: +0.01% de densidad ósea. Progreso de la habilidad "Copia Genética": 45%]
Alex ignoró la pantalla flotante que solo él podía ver. Se limpió el sudor de la frente con una toalla y miró hacia la escalera.
—¡Alex! ¡La tía May dice que la cena está lista! —gritó una voz juvenil y algo aguda.
—¡Ya bajo, Peter! —respondió Alex, su voz profunda y resonante haciendo vibrar ligeramente las ventanas del sótano.
Subió las escaleras con una gracia que contradecía su enorme tamaño. En la cocina, Peter, de apenas catorce años, estaba sentado a la mesa peleándose con un libro de física avanzada. Al ver a su hermano mayor, Peter no pudo evitar una mezcla de admiración y envidia sana.
—A veces olvido que compartimos el mismo ADN —comentó Peter, ajustándose las gafas—. Tú pareces un experimento de supersoldado que salió demasiado bien y yo... bueno, yo soy yo.
Alex soltó una carcajada y le revolvió el pelo a su hermano menor con una mano que casi cubría toda su cabeza.
—Cada uno tiene su fuerte, Pete. Tú tienes ese cerebro que va a cambiar el mundo. Yo solo soy bueno rompiendo cosas.
—Y protegiéndonos —añadió la tía May, entrando con una fuente de estofado—. Gracias por ayudar con las compras hoy, Alex. No sé cómo habrías subido esas seis cajas de agua tú solo si no fueras tan... tú.
—No fue nada, tía May —respondió Alex con una sonrisa sincera.
Desde que sus padres murieron y el tío Ben falleció en aquel "accidente" —que Alex no pudo evitar porque en ese entonces su sistema aún estaba bloqueado—, él se había jurado que nadie volvería a tocar a su familia. En este mundo de alienígenas, dioses y multimillonarios en armaduras, él sería el muro que nadie podría derribar.
Esa noche, mientras Peter dormía, Alex se sentó en el marco de la ventana de su habitación, observando las luces de Manhattan a lo lejos.
—Sistema —susurró—. Estado de habilidades.
[Interfaz de Usuario: Alex Parker]
[Físico: Ogro (Nivel 4 - En desarrollo)]
[Habilidades Activas: Copia de Movimiento (Rango A), Mejora Muscular Instantánea, Análisis de Debilidades.]
[Habilidades en Proceso: Fusión de Estilos (Combinando: Boxeo, Muay Thai y Lucha Libre).]
—Aún falta mucho —murmuró Alex, apretando el puño. Sintió cómo el aire bajo sus nudillos parecía comprimirse—. Tony Stark ya anunció que es Iron Man. Thor pronto caerá del cielo. Y Peter... Peter pronto irá a esa excursión a Oscorp.
Sabía lo que venía. No planeaba quitarle a Peter su destino como Spider-Man; el mundo necesitaba a la araña. Pero Peter no tendría que cargar con todo el peso del mundo sobre sus hombros. No mientras su hermano mayor tuviera la fuerza para sostener el cielo si fuera necesario.
Días después, la oportunidad de probar su progreso llegó de la forma más mundana y peligrosa posible.
Alex caminaba de regreso del gimnasio cuando sus sentidos, agudizados por el sistema, captaron un sonido discordante: el chirrido de metal siendo desgarrado y gritos de pánico provenientes de un callejón cercano.
Al doblar la esquina, vio a cuatro hombres armados con tecnología que definitivamente no era de este mercado. Llevaban rifles que brillaban con una energía púrpura —tecnología Chitauri reciclada, supuso— y estaban acorralando a un mensajero que protegía un maletín.
—Danos la mercancía, niño, y tal vez no tengamos que desintegrarte —dijo uno de los asaltantes, un tipo corpulento con una cicatriz en el ojo.
Alex dio un paso al frente. No llevaba máscara, pero las sombras del callejón ocultaban sus rasgos más distintivos.
—Es un poco tarde para estar jugando con juguetes que no entienden, ¿no creen? —dijo Alex, su voz filtrándose como un rugido sordo.
Los cuatro hombres se giraron. El líder soltó una carcajada al ver a un "adolescente", aunque fuera uno tan grande.
—Lárgate de aquí, Hulk de bolsillo, antes de que te hagamos un agujero.
—Lo intentaría —dijo Alex, dando un paso adelante. El suelo de concreto bajo su bota se agrietó ligeramente—. Pero hoy he tenido un entrenamiento mediocre y necesito estirar los músculos.
El líder no esperó. Levantó el rifle y disparó un rayo de energía púrpura.
Alex no esquivó. El sistema se activó en su mente: [Análisis de trayectoria completado. Activando Mejora Muscular: Densidad Térmica].
El rayo impactó directamente en el pecho de Alex. La explosión de luz iluminó el callejón, y el mensajero gritó de horror. Pero cuando el humo se disipó, Alex seguía de pie. Su camiseta estaba quemada, revelando unos pectorales que parecían placas de acero, apenas enrojecidos por el impacto.
—¿Eso es todo? —preguntó Alex.
En un parpadeo, desapareció de la vista de los hombres. No era teletransportación, era pura velocidad explosiva. Apareció frente al primer tirador y, con un movimiento fluido que había copiado de observar videos de artes marciales chinas fusionados con la brutalidad de la lucha callejera, lanzó un golpe de palma al pecho del hombre.
El impacto no solo lo lanzó diez metros hacia atrás, sino que el aire desplazado por el golpe derribó al segundo hombre.
[Habilidad "Copia" activada: Analizando tecnología de energía... Error: Base tecnológica no biológica. Iniciando mejora de resistencia térmica pasiva.]
—¡Es un monstruo! —gritó otro, intentando recargar su arma.
Alex lo tomó por el cuello de la camisa. Lo levantó con una sola mano como si no pesara más que una pluma.
—No soy un monstruo —dijo Alex, mirando al hombre a los ojos. Sus propias pupilas parecieron volverse más afiladas, más animales—. Solo soy un hermano mayor muy protector.
Con un movimiento seco, estrelló a los dos hombres restantes uno contra el otro, dejándolos inconscientes al instante. El líder, temblando, intentó arrastrarse hacia la salida del callejón, pero Alex le pisó la mano, no lo suficiente para romperla, pero sí para dejar claro quién mandaba.
—Dile a quien te dio estos juguetes que Queens tiene dueño —susurró Alex—. Y que la próxima vez, no seré tan amable.
El hombre asintió frenéticamente antes de que Alex lo dejara inconsciente de un golpe ligero en la nuca.
El mensajero, un hombre joven que temblaba como una hoja, miró a su salvador.
—¿Quién... quién eres? —preguntó, aferrando el maletín.
Alex se puso la capucha de su sudadera rota, ocultando su rostro.
—Alguien que pasaba por aquí. Vete a casa.
Mientras se alejaba por los tejados —saltando distancias que ningún humano normal podría saltar—, el sistema volvió a sonar en su mente.
[Misión cumplida: Primera intervención heroica.]
[Recompensa: Desbloqueo de habilidad "Aura del Ogro".]
[Progreso de integración de Yujiro Hanma: 15%.]
Alex aterrizó silenciosamente en el porche de su casa. Entró por la ventana de su habitación y se cambió la ropa quemada rápidamente. Apenas unos segundos después, Peter entró sin llamar, con una expresión de emoción pura.
—¡Alex! ¡No vas a creerlo! —exclamó Peter, agitando su teléfono—. ¡Alguien acaba de subir un video borroso de un tipo en Queens que recibió un disparo de un arma láser y ni siquiera parpadeó! ¡Dicen que es como un Capitán América, pero más grande!
Alex se sentó en su cama, fingiendo estar cansado.
—¿En serio, Pete? Seguro es un efecto especial de algún YouTuber buscando seguidores.
—No lo sé, se veía muy real —dijo Peter, sentándose a su lado—. ¿Te imaginas? Gente con poderes de verdad aquí mismo.
Alex miró a su hermano pequeño. Vio la chispa en sus ojos, la misma chispa que un día lo llevaría a trepar paredes y salvar la ciudad.
—El mundo se está volviendo un lugar extraño, Peter —dijo Alex con tono serio pero cálido—. Por eso tienes que prometerme que siempre tendrás cuidado. No importa qué tan fuerte creas que eres, siempre habrá alguien más fuerte.
—Lo sé, lo sé —respondió Peter con una sonrisa—. Pero si algo pasa, te tengo a ti, ¿verdad? El hermano mayor más fuerte del mundo.
Alex sonrió y le dio un empujón amistoso.
—Siempre, Pete. Siempre.
Cuando Peter salió de la habitación, la sonrisa de Alex se desvaneció, reemplazada por una determinación de hierro. Sabía que la llegada de los Vengadores estaba cerca. Sabía que Thanos estaba en algún lugar del espacio. Y sabía que su propio poder apenas estaba comenzando a despertar.
Si el destino quería convertir este mundo en un campo de batalla, él se aseguraría de ser el depredador más grande en el campo. Después de todo, no solo tenía el sistema y el cuerpo de un demonio; tenía algo por lo que valía la pena luchar.
Tenía un hogar.
—Sistema —dijo en voz baja, mientras sus músculos se tensaban y una sombra en forma de cara de demonio parecía formarse por un instante en los músculos de su espalda—. Duplica la intensidad del entrenamiento para mañana. No nos detendremos hasta que el mismo Thanos tema pisar esta tierra.
[Orden recibida. Programando rutina de nivel: Calamidad. Suerte, Usuario.]
Alex cerró los ojos, dejando que la oscuridad lo envolviera, mientras su cuerpo seguía mutando, adaptándose y volviéndose algo que este universo Marvel nunca había visto antes: un héroe con la fuerza de un monstruo y el corazón de un hombre que ya había muerto una vez por los demás.
