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𝙻𝚒𝚝𝚝𝚎 𝚂𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝 | Joonham

Fandom: Navy

Creado: 7/6/2026

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Something To Tell You

𝙻𝚒𝚝𝚝𝚎 𝚂𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝 | Joonham
En un mundo detrás de cámaras; Choi Joonho y Li Zhanwei tienen una relación en secreto.

Publicado en 2022
27 capítulos
Contiene povs
Primera persona

•Abierta a cualquier recomendación.
•Actualizaré más seguido.

REVISAR LAS ADVERTENCIAS PARA CONTINUAR LEYENDO EL LIBRO.

Advertencias:
• Relación Homosexual.

Aclaración: Cabe resaltar que lo que se expresa en estas historias es completamente ajeno a la vida real de los idols.

Sin más, DISFRUTEN!
© All Rights Reserved

👁136k ☆12.7k ⁠:≡⁠ 27 parts

***

**Prólogo: El origen del silencio**

Dicen que el tiempo en YG corre de una forma distinta. Para algunos son solo segundos de baile frente a un espejo, para otros son años de espera en un sótano iluminado por luces fluorescentes. Yo llegué allí en 2013, siendo un niño con sueños demasiado grandes para su cuerpo. Pero mi verdadera historia no comenzó hasta 2017, cuando un chico de Pekín, con la mirada más gélida que había visto y una estructura ósea que parecía tallada por los mismos dioses, cruzó la puerta de la sala de prácticas.

Li Zhanwei. Para el mundo, Baham. Para mí, el centro de mi gravedad.

Fuimos mejores amigos desde el primer día. Él no hablaba mucho coreano y yo no hablaba nada de mandarín, pero el ritmo de las bases de rap nos unió. Debutamos en 2019 con "SAD BOYZ: BLUE FLAME", y desde entonces, el mundo nos ha visto crecer. Nos han visto tocarnos, abrazarnos y sonreír frente a las cámaras bajo el sello del "fanservice". El público grita cuando le acomodo el cabello o cuando él descansa su barbilla en mi hombro. Creen que es un juego. Creen que es para ellos.

Lo que no saben es que, a inicios de 2021, durante la era de *Vision Up*, el juego se rompió. O mejor dicho, se volvió nuestra única realidad. Esta es la crónica de cómo pasamos de ser la dupla de raperos más explosiva de S—SIDE a ser el secreto mejor guardado de la industria.

***

**Capítulo 1**

El olor a laca para el cabello, maquillaje en polvo y el zumbido constante de los secadores siempre me ponían de los nervios antes de una grabación. Estábamos en los camerinos de Mnet para el comeback stage de "DUN DUN". El ambiente era eléctrico, cargado con esa energía pesada que solo el trap y las coreografías potentes pueden generar.

Me miré al espejo. Mi cabello estaba teñido de un rubio platinado casi blanco, un contraste violento con las luces del set. A mi lado, sentado en una silla de cuero negro, estaba él.

Zhanwei se veía irreal. Para esta era, su cabello era de un rojo oscuro, profundo como el vino, que resaltaba su piel pálida y esa expresión perpetuamente seria que lo caracterizaba. Estaba leyendo un libro de astrofísica en su tablet mientras la estilista terminaba de retocar las sombras oscuras bajo sus ojos. Era un nerd, un genio silencioso que prefería las leyes de la física a las banalidades de la fama.

—Joon, deja de mover la pierna. Vas a hacer que me equivoque con el delineado —murmuró Zhanwei sin despegar la vista de la pantalla.

Su voz era un estruendo bajo, grave y rasposa, de esas que te vibran en el pecho incluso cuando habla en susurros.

—Estoy emocionado, Baham. Es "DUN DUN". El beat va a romper el escenario —respondí con una sonrisa ladeada, acercando mi silla a la suya hasta que nuestros hombros se rozaron.

Él cerró los ojos un segundo cuando sintió mi contacto. Zhanwei no era fan de que la gente lo tocara, excepto si esa persona era yo.

—Lo sé. Pero mantén la calma. Necesitamos precisión, no solo energía —dijo él, bajando la tablet y mirándome por fin.

Sus ojos eran oscuros, analíticos. Sentí ese tirón familiar en el estómago. Yo me había enamorado primero, de eso no había duda. Me enamoré de la forma en que fruncía el ceño al rapear y de cómo, en la privacidad de nuestro dormitorio, me preparaba té cuando sabía que mi garganta estaba sufriendo. Pero ninguno de los dos lo decía. Éramos "mejores amigos".

—¡S—SIDE, cinco minutos para el ensayo de cámaras! —gritó un staff en el pasillo.

Me puse de pie de un salto, ajustando mi chaqueta de cuero. La adrenalina empezó a bombear. Los demás miembros empezaron a salir de sus respectivos puestos.

—¿Listos para destruir esto? —preguntó Sunwoo, nuestro maknae, mientras ajustaba su micrófono. A pesar de tener solo 18 años, su confianza era aterradora.

—Siempre —respondió Jungmo, estirando sus largos brazos. Con su 1,86 de altura y su voz de ángel, era el pilar vocal que necesitábamos.

Johnny, o Beomgyu como le decíamos a veces, apareció riendo junto a Daehyun. Johnny era pura energía americana mezclada con visuales coreanos perfectos, mientras que Daehyun, nuestro bailarín contemporáneo, parecía flotar incluso cuando solo caminaba hacia el escenario. Tevin, nuestro main dancer japonés, estaba concentrado, repasando los pasos de la intro en silencio.

Caminamos por el pasillo oscuro que llevaba al escenario principal. Zhanwei iba a mi lado, su presencia era como un ancla. Antes de salir a la luz blanca del set, sentí su mano rozar la mía. Fue un toque fugaz, apenas un segundo, pero quemó.

—No te excedas con el contacto físico hoy, Joonho —susurró él, tan bajo que solo yo pude oírlo—. Las fans están muy atentas a nosotros últimamente. El "Joonham" es tendencia en Twitter otra vez.

—¿Y eso qué tiene de malo? —le devolví el susurro, acercándome a su oreja—. Sabes que me encanta darles lo que quieren. Y me encanta tener una excusa para tocarte.

Vi cómo su mandíbula se tensaba. Zhanwei era frío por fuera, pero yo conocía los incendios que guardaba.

—Es peligroso —sentenció él antes de subir los escalones.

La música empezó. El bajo de "DUN DUN" retumbó en las paredes del estudio. La coreografía era agresiva, llena de movimientos de poder. En el puente de la canción, Zhanwei y yo teníamos una parte compartida. Teníamos que estar cara a cara, casi respirando el mismo aire, mientras intercambiábamos versos de rap rápido.

Cuando llegó el momento, me acerqué más de lo necesario. Pude ver el brillo del sudor en su frente y el rojo intenso de su cabello cayendo sobre sus ojos. Él soltó sus líneas con esa voz rasposa que volvía loca a la audiencia, y yo respondí con mi tono más juguetón y coqueto. Por un momento, olvidé las cámaras. Olvidé que había cientos de personas mirando. Solo existía el ritmo y la forma en que sus ojos se oscurecían cuando yo le sostenía la mirada sin parpadear.

Al terminar el ensayo, bajamos del escenario jadeando.

—¡Eso fue increíble! —exclamó Tevin, limpiándose el sudor con una toalla—. La química entre ustedes dos hoy estuvo fuera de serie.

—Demasiado —añadió Johnny con una mirada pícara hacia mí—. Si se acercan un milímetro más, van a tener que cambiar la clasificación de edad del programa.

Zhanwei no dijo nada. Tomó una botella de agua y bebió con avidez, ignorando las bromas. Yo solo me reí, aunque por dentro mi corazón golpeaba mis costillas como un animal enjaulado.

Más tarde, de regreso en la camioneta que nos llevaba a la empresa para revisar el monitoreo, el ambiente era más relajado. Jungmo y Beomgyu (Johnny) estaban sumergidos en una conversación sobre el nuevo videojuego que querían comprar, mientras que Sunshiro (Sunwoo y Tevin) compartían audífonos en la fila de atrás.

Zhanwei y yo compartíamos el último asiento. Él miraba por la ventana las luces de Seúl. Se veía tan tranquilo, tan ajeno al caos que provocaba en mí.

—Zhanwei —llamé en voz baja.

—¿Mmm? —ni siquiera se giró.

—¿Estás enojado por lo del escenario?

Él suspiró y finalmente me miró. La luz de las farolas pasaba rápidamente sobre su rostro, creando sombras dramáticas.

—No estoy enojado, Joon. Solo... a veces me pregunto si sabes dónde está el límite.

—No hay límites entre nosotros, ¿o sí? —pregunté, dejando caer mi mano sobre la suya en el asiento.

Él no la quitó. Sus dedos, largos y elegantes, se entrelazaron con los míos por debajo de la sudadera que compartíamos para taparnos del aire acondicionado.

—Somos idols, Joonho. YG no es precisamente una guardería. Si alguien nota que esto no es solo "fanservice"...

—Nadie lo notará si seguimos actuando así frente a ellos —lo interrumpí—. Pero aquí, ahora, no hay cámaras. Solo somos nosotros.

Zhanwei apretó mi mano. Era un gesto tan pequeño, pero viniendo de él, valía más que mil palabras. Era su forma de ser detallista, de decirme que él también sentía esa tensión, ese hilo invisible que nos mantenía unidos desde 2017.

—Eres un idiota —murmuró, pero había una pizca de ternura en su voz grave.

—Tu idiota favorito —respondí, guiñándole un ojo.

Llegamos a la empresa y fuimos directos a la sala de juntas. El mánager nos esperaba con las grabaciones. Pasamos horas analizando cada paso, cada ángulo. Cuando terminamos, ya era pasada la medianoche. Los demás miembros se fueron yendo poco a poco hacia el dormitorio, pero Zhanwei se quedó atrás para recoger sus cosas de la sala de prácticas.

Yo, por supuesto, lo seguí.

La sala estaba en silencio, solo se escuchaba el zumbido del sistema de ventilación. Zhanwei estaba de espaldas a mí, guardando su tablet en la mochila. Con su pelo rojo y su sudadera oversize, se veía vulnerable por primera vez en el día.

Me acerqué por detrás y, sin decir nada, lo rodeé con mis brazos por la cintura, apoyando mi barbilla en su hombro. Él se tensó un segundo, pero luego se relajó contra mi pecho.

—Joon, alguien puede entrar —dijo, aunque no hizo ningún intento por soltarse.

—Todos se han ido ya. Solo quedamos nosotros y el guardia de seguridad que está medio dormido en la entrada.

Me encantaba el contacto físico. Era mi lenguaje principal. Necesitaba sentir su calor para convencerme de que esto era real, de que el chico frío y serio de S—SIDE era mío en la oscuridad.

—Hoy estuviste brillante —le susurré al oído—. Tu rap en el segundo verso... me puso los pelos de punta.

Zhanwei se giró en mis brazos, quedando de frente a mí. La diferencia de altura era mínima, pero me gustaba ejercer esa pequeña presión de líder, de ser quien llevaba la iniciativa.

—Tú también estuviste bien —respondió él, evitando mi mirada—. Pero tu mirada... fue demasiado evidente.

—¿Evidente? —solté una risita—. Zhanwei, llevo enamorado de ti desde que intentaste explicarme la teoría de la relatividad en un coreano roto hace cuatro años. Lo sorprendente es que el mundo no se haya dado cuenta todavía.

Él levantó la vista, sorprendido. Sus ojos buscaron los míos, analizando si hablaba en serio. Zhanwei era inteligente, un nerd de primera, pero en temas del corazón, a veces parecía un principiante.

—¿Desde entonces? —preguntó con la voz aún más rasposa de lo normal.

—Desde siempre —afirmé, acortando la distancia entre nosotros—. Sé que eres reservado. Sé que te cuesta mostrar lo que sientes. Pero no me digas que esto es solo por los fans. No me digas que cuando me miras así en el escenario, estás actuando.

Zhanwei se quedó callado. Podía ver el conflicto en sus ojos. Él era el visual, el actor, el chico que siempre mantenía la compostura. Pero yo era Choi Joonho, y mi especialidad era romper sus defensas.

Lentamente, Zhanwei levantó una mano y rozó mi mejilla con sus dedos largos. Fue un gesto tan delicado que casi dolió.

—No es actuación —admitió por fin, en un susurro que apenas alcancé a oír—. Pero tengo miedo, Joon. Si esto sale mal, no solo perdemos nuestra carrera. Perdemos al grupo. Perdemos todo lo que hemos construido desde 2013 y 2017.

—No vamos a perder nada —dije con firmeza, atrapando su mano contra mi cara—. Porque vamos a ser cuidadosos. Vamos a usar ese "fanservice" como nuestro escudo. Lo que el mundo vea será una mentira necesaria para que lo que nosotros tenemos pueda ser verdad.

Zhanwei suspiró, cerrando los ojos mientras se apoyaba en mi frente.

—Eres muy bueno convenciendo a la gente, líder —dijo con una pequeña sonrisa, la primera sonrisa real que veía en todo el día.

—Es parte de mi encanto.

En ese momento, en medio de esa sala de prácticas vacía, el aire cambió. La tensión romántica que habíamos estado acumulando durante años, ocultándola tras bromas y toques "profesionales", finalmente explotó. No hubo necesidad de más palabras. Zhanwei, el chico frío y calculador, fue quien acortó los últimos milímetros para unir nuestros labios en un beso que sabía a anhelo y a secreto.

Fue un beso lento, exploratorio, cargado con la gravedad de todo lo que no habíamos dicho. Su voz grave vibró contra mis labios cuando soltó un pequeño suspiro. Yo lo atraje más hacia mí, queriendo borrar cualquier espacio, queriendo que supiera que, a pesar de que el mundo nos conocía como Joon y Baham, para mí siempre sería simplemente Zhanwei.

Nos separamos jadeando, con las frentes aún unidas.

—¿Entonces? —pregunté, con el corazón martilleando—. ¿Es este nuestro pequeño secreto?

Zhanwei me miró, y por primera vez, no vi al idol serio, sino al chico que se había convertido en mi todo.

—Nuestro pequeño secreto —confirmó él, entrelazando sus dedos con los míos—. Pero mañana, frente a las cámaras, vuelves a ser el líder coqueto y yo el visual distante.

—Hecho —sonreí, dándole un corto beso en la punta de la nariz—. Pero esta noche, solo eres mío.

Caminamos hacia la salida de la empresa, manteniendo una distancia prudencial por si acaso, pero con las manos rozándose ocasionalmente en la oscuridad del pasillo. Sabíamos que el camino que empezábamos en este inicio de 2021 sería difícil. Sabíamos que la era de "Vision Up" era solo el comienzo de una montaña rusa de emociones, giras y presiones.

Pero mientras caminábamos bajo las estrellas de Seúl, supe que no importaba cuántas cámaras nos enfocaran o cuántas fans gritaran nuestros nombres. Lo que teníamos era real, y estaba oculto a plena vista, protegido por la misma fama que amenazaba con destruirnos.

Porque al final del día, detrás de las luces de neón y los escenarios de Mnet, Choi Joonho y Li Zhanwei tenían algo que nadie más podía tocar. Un secreto que solo nos pertenecía a nosotros.
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