Fanfy
.studio
Imagen de fondo

Obsesión

Fandom: Bts

Creado: 7/6/2026

Etiquetas

RomanceDramaAngustiaPsicológicoSongficCelosEstudio de PersonajeUA (Universo Alternativo)Ambientación CanonRealismoLenguaje Explícito
Índice

Entre Notas y Confidencias

La sala de juntas de HYBE se sentía inusualmente pequeña esa mañana, a pesar de su diseño minimalista y techos altos. El aire estaba cargado con el aroma del café recién hecho y el ligero rastro de una colonia cítrica que Lucía reconoció de inmediato como la de Namjoon.

Lucía acomodó sus gafas y ajustó la falda de tubo que, aunque profesional, resaltaba sus curvas de una manera que ella prefería ignorar. Como psicóloga clínica, su objetivo era claro: proporcionar apoyo emocional y herramientas de gestión de estrés para el grupo más grande del planeta. Pero, al ver a los siete hombres sentados frente a ella, supo que mantener la distancia profesional sería el mayor reto de su carrera.

— Es un placer tenerte con nosotros, Lucía —dijo Namjoon con esa voz profunda y elocuente que transmitía una calma instantánea—. Sabemos que el ritmo de la gira mundial es agotador, y contar con alguien de tu calibre nos da mucha tranquilidad.

— El placer es mío, Namjoon —respondió ella con una sonrisa suave, esa que mezclaba dulzura y una confianza inquebrantable—. Mi puerta siempre estará abierta, ya sea para sesiones formales o simplemente para tomar un té y hablar del peso del día.

En una esquina de la mesa, Jungkook no le quitaba los ojos de encima. Había algo en la forma en que Lucía movía las manos al hablar, una mezcla de elegancia y calma, que lo había cautivado desde el momento en que cruzó el umbral. Sus ojos grandes y brillantes la recorrían con una mezcla de curiosidad infantil y una intensidad depredadora que no intentaba ocultar.

— ¿Y si el problema es que no podemos dormir por pensar demasiado? —intervino Jungkook, inclinándose hacia adelante. Su sonrisa era letal: mitad hoyuelo tierno, mitad promesa peligrosa—. ¿También tienes una cura para eso, doctora?

Lucía sostuvo la mirada del menor sin parpadear. Sabía exactamente lo que estaba haciendo. Jungkook era famoso por su confianza, por ser el "Golden Maknae" que dominaba todo lo que tocaba.

— Para el insomnio hay muchas técnicas, Jungkook —contestó ella con voz aterciopelada—. Pero generalmente, lo que no nos deja dormir son las cosas que no nos atrevemos a decir en voz alta.

Jimin, sentado al lado de Jungkook, soltó una pequeña risa y se pasó la mano por el cabello rubio, echándolo hacia atrás con un gesto que derrochaba sensualidad. No iba a dejar que Jungkook se llevara toda la atención.

— Yo creo que voy a necesitar muchas sesiones —dijo Jimin, entornando los ojos con una mirada desafiante y coqueta—. Soy muy competitivo, Lucía. Me gusta ganar en todo, y a veces eso me genera... estrés.

— La competitividad puede ser una virtud o una carga, Jimin —replicó Lucía, girándose hacia él con la misma calma—. Tendremos que trabajar en que sea lo primero.

Yoongi, que hasta entonces había permanecido en silencio, observando todo desde detrás de sus párpados entornados, asintió levemente. Nadie lo notó, pero su pulso se había acelerado un poco cuando Lucía entró. Le gustaba su silencio, la forma en que no intentaba llenar el espacio con palabras vacías. Era inteligente, y eso, para Yoongi, era más atractivo que cualquier otra cosa.

— El orden de las sesiones individuales está en la carpeta que les entregué —concluyó Lucía, levantándose—. Empezaremos mañana.

***

El pasillo que conducía al estudio de grabación estaba en penumbra cuando Lucía salía de su oficina, ya tarde por la noche. Había estado organizando los expedientes confidenciales cuando una figura alta y atlética le bloqueó el paso.

— No sabía que las psicólogas trabajaran hasta tan tarde —dijo Jungkook. Estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, luciendo una camiseta negra que dejaba ver los tatuajes de su brazo.

— Hay mucho que preparar, Jungkook —respondió ella, manteniendo su maletín firme contra su costado—. ¿Qué haces tú aquí? Deberías estar descansando.

Jungkook dio un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal de una manera que habría intimidado a cualquiera, pero Lucía solo levantó la barbilla. El aroma a sándalo y sudor limpio de Jungkook la envolvió.

— Estaba practicando —mintió él. En realidad, había estado esperando a que ella saliera—. Me preguntaba si tu profesionalismo tiene límites, Lucía. Eres tan... calmada. Me dan ganas de ver qué hace falta para que pierdas el control.

Lucía sintió un escalofrío, pero no permitió que se reflejara en su rostro. Se acercó un poco más, lo suficiente para que sus respiraciones se mezclaran, y le dedicó una sonrisa profesional pero cargada de un magnetismo silencioso.

— Jungkook, mi trabajo es ayudarte a encontrar tu equilibrio, no perder el mío. Si buscas una reacción, te sugiero que la busques en el escenario. Ahí es donde perteneces.

Jungkook soltó una risa seca, fascinado. Ella era difícil, inteligente y malditamente sexy sin siquiera intentarlo.

— Me gustas —soltó él con una honestidad brutal, bajando la voz—. Y cuando algo me gusta, no paro hasta que es mío. Ten cuidado, doctora. Soy muy bueno consiguiendo lo que quiero.

— Buenas noches, Jungkook —dijo ella, esquivándolo con elegancia y caminando hacia el ascensor sin mirar atrás.

Jungkook se quedó allí, observándola irse. Su obsesión acababa de encontrar un nombre y un rostro.

***

Al día siguiente, el ambiente en el set de fotos era vibrante. Jin y Taehyung estaban bromeando frente a la cámara, mientras J-Hope bailaba un poco para mantener la energía alta.

— ¡Lucía! ¡Ven a comer algo! —gritó Jin, sosteniendo un plato de snacks con su habitual alegría—. Si no comes, estarás de mal humor, y nosotros necesitamos que seas nuestra esperanza.

— ¡Eso es mi trabajo! —exclamó J-Hope riendo, mientras se acercaba a Lucía y le ponía una mano amistosa en el hombro—. Pero Jin tiene razón. Tienes que cuidar de ti misma para cuidar de nosotros.

— Gracias, chicos —dijo Lucía, aceptando un poco de fruta—. Son muy amables.

Taehyung se acercó entonces, con esa mirada profunda y juguetona que lo caracterizaba. Se inclinó hacia su oído, ignorando que Jimin y Jungkook los observaban desde el otro lado del set.

— ¿Sabes? He soñado con nuestra sesión de hoy —susurró Taehyung con una sonrisa traviesa—. Espero que seas paciente conmigo, a veces soy un poco... difícil de leer.

— Me gustan los rompecabezas, Taehyung —respondió ella, manteniendo la distancia pero devolviéndole la mirada divertida—. Pero recuerda que estamos aquí para trabajar.

Jimin se acercó rápidamente, interrumpiendo el momento. No le gustaba cómo Taehyung la miraba, y mucho menos cómo Jungkook parecía estar acechándola desde las sombras.

— Lucía, tengo una duda sobre el ejercicio de respiración que mencionaste ayer —dijo Jimin, colocándose entre ella y Taehyung. Su sonrisa era deslumbrante, cargada de una intención clara—. ¿Podrías explicármelo de nuevo? A solas, si es posible.

— Por supuesto, Jimin. En tu sesión de las tres lo revisaremos —respondió ella con una neutralidad impecable.

Lucía se retiró hacia su oficina improvisada, sintiendo las miradas de los siete hombres en su espalda. Sabía que esto era un campo de batalla emocional. Eran los hombres más deseados del mundo, acostumbrados a tenerlo todo, pero ella no era una fan, ni una conquista más. Era su ancla, y para serlo, tenía que permanecer fuera de su alcance.

Sin embargo, al cerrar la puerta de su oficina, se encontró con Yoongi sentado en el sofá, con un libro en la mano y la expresión más tranquila del mundo.

— No sabía que tenías una cita ahora, Yoongi —dijo ella, sorprendida.

— No la tengo —respondió él sin levantar la vista del libro—. Pero afuera hay demasiado ruido. Aquí es el único lugar donde parece que el tiempo se detiene. ¿Te molesta?

— No —admitió ella, sentándose en su escritorio—. El silencio es bienvenido.

Yoongi levantó la vista y la observó por un largo momento. Vio el cansancio en sus ojos y la firmeza en sus hombros.

— No dejes que te agobien —dijo él en voz baja—. Jungkook es un niño que quiere el juguete nuevo. Jimin es un seductor que necesita validación. Pero tú... tú eres real. No dejes que te conviertan en parte de su juego.

Lucía se quedó helada. Yoongi era más perceptivo de lo que imaginaba.

— Gracias por el consejo, Yoongi. Pero sé cuidarme sola.

— Lo sé —dijo él, volviendo a su libro con una media sonrisa—. Por eso me gustas.

Lucía sintió que el corazón le daba un vuelco. El juego apenas comenzaba, y las reglas estaban a punto de romperse. En un mundo donde BTS era el centro del universo, ella se había convertido, sin querer, en el sol alrededor del cual todos empezaban a orbitar. Y Jungkook, desde el pasillo, observaba la puerta cerrada de la oficina con los puños apretados, preguntándose por qué Yoongi estaba allí dentro con ella.

La posesividad era un sentimiento nuevo para él, uno que quemaba más que cualquier foco de escenario. Y no estaba dispuesto a compartir a Lucía con nadie, ni siquiera con sus hermanos de banda.

— Ella será mía —susurró Jungkook para sí mismo, con una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Cueste lo que cueste.
Índice

¿Quieres crear tu propio fanfic?

Regístrate en Fanfy y crea tus propias historias.

Crear mi fanfic