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𝙻𝚒𝚝𝚝𝚎 𝚂𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝 | Joonham
Fandom: Navy
Creado: 7/6/2026
Etiquetas
RomanceDramaAngustiaRecortes de VidaDolor/ConsueloEstudio de PersonajeAmbientación CanonFluffHistoria DomésticaCelos
The First Spark: Red & Platinum
Recuerdo perfectamente el olor a laca para el cabello y el aroma metálico de las máquinas de humo que flotaba en el backstage del set de grabación de "DUN DUN". Era mayo de 2021, la era de *Vision Up*. El ambiente estaba cargado de una energía eléctrica, esa mezcla de agotamiento extremo y adrenalina que solo los idols conocemos cuando estamos a punto de lanzar un comeback que promete ser un éxito de trap agresivo.
Me miré al espejo del camerino. Mi cabello, teñido de un rubio platinado casi blanco, brillaba bajo las luces fluorescentes. Me sentía diferente, más maduro que en nuestro debut en 2019. Como líder de S—SIDE, siempre intentaba mantener una fachada de control absoluto, pero ese día, mis ojos no dejaban de buscar a una sola persona entre el caos de estilistas y cámaras.
—Joon, deja de moverte o te voy a picar un ojo con el delineador —gruñó la maquilladora, aunque con tono cariñoso.
—Lo siento, Noona —respondí con una sonrisa coqueta, esa que usaba para salirme siempre con la mía.
En ese momento, él entró al salón.
Li Zhanwei, o Baham, como el mundo lo conocía. Si yo era el fuego platinado de esta era, él era el eclipse de sangre. Su cabello estaba teñido de un rojo oscuro, profundo, que resaltaba su piel pálida y esa mandíbula afilada que lo había hecho famoso en los dramas chinos antes de que decidiéramos unir nuestros destinos en YG. Se veía frío, distante, como un príncipe de hielo que acababa de bajar de un pedestal. Solo yo sabía que, debajo de esa chaqueta de cuero llena de estoperoles, se escondía el chico que pasaba las madrugadas leyendo libros de astrofísica y que se ponía nervioso si no encontraba sus gafas de descanso.
Nuestras miradas se cruzaron en el reflejo del espejo. Él no sonrió, pero sus ojos se entrecerraron apenas un milímetro. Ese era nuestro código.
—Vaya, el visual realmente se tomó en serio el concepto de "The Baddest" —dije en voz alta, captando la atención de los demás.
Zhanwei se acercó a la silla contigua, sentándose con esa elegancia natural que me ponía los pelos de punta.
—Y el líder parece que quiere cegar a las fans con tanto brillo —respondió con su voz grave y rasposa, esa que hacía vibrar el aire a su alrededor—. Te ves bien, Joonho.
—Solo bien? Me heriste, Zhan —puse una mano sobre mi pecho, fingiendo indignación.
Él soltó un suspiro corto, casi una risa ahogada.
—Sabes que no. Te ves... imponente.
Me enamoré de él mucho antes de este momento. Creo que fue en 2017, cuando un chico tímido llegó de Pekín sin saber apenas una palabra de coreano. Yo llevaba en YG desde 2013, era prácticamente parte de las paredes de la empresa. Lo vi perdido en los pasillos y, por alguna razón, decidí que sería mi misión personal protegerlo. Crecimos juntos, debutamos juntos bajo la bandera de S—SIDE el 6 de marzo de 2019, y mientras pasábamos de la melancolía de "Blue Flame" al terror de "First", mis sentimientos mutaron de una amistad fraternal a algo que me quemaba por dentro.
Pero éramos idols. Y éramos mejores amigos. Y, sobre todo, ambos éramos hombres en una industria que no siempre es amable con la verdad.
—¡Chicos, a posición! —gritó el director de video.
Salimos al set. El escenario de "DUN DUN" era una estructura industrial, llena de luces de neón y sombras. Los demás miembros ya estaban allí. Jungmo y Johnny estaban discutiendo algo sobre la armonía del estribillo; Johnny, con sus 1.85 metros y su energía de Los Ángeles, gesticulaba animadamente mientras Jungmo asentía con calma. Daehyun estaba practicando un paso de baile contemporáneo que había mezclado con el hip-hop de la coreografía, moviéndose con una fluidez que siempre me envidiaba. Cerca de ellos, el "Sunshiro" —como las fans llamaban a Sunwoo y Tevin— estaban compartiendo unos audífonos.
—¿Listos para el fanservice de hoy? —susurró Tevin, el main dancer japonés, con una sonrisa maliciosa mientras pasaba a nuestro lado.
Zhanwei no respondió, manteniendo su rostro inexpresivo. Yo, en cambio, le guiñé un ojo.
—Es lo que el público pide, Tev. Hay que darles un buen show.
La música empezó a retumbar. El bajo del trap golpeaba en mi pecho. Durante la grabación, hubo un momento específico, una transición donde Zhanwei y yo quedábamos en el centro, espalda contra espalda. Podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo a través de nuestras chaquetas. En un movimiento ensayado —pero que mi corazón sentía demasiado real—, me giré y pasé mi mano por su nuca, acercando mi rostro al suyo mientras rapeaba mis líneas.
Sus ojos oscuros me taladraron. El guion decía que debía empujarme levemente con arrogancia, pero Zhanwei se quedó congelado un segundo de más. Sus dedos rozaron mi muñeca. Fue un toque eléctrico, invisible para las cámaras que estaban lejos, pero abrasador para mí.
—Corten —gritó el director—. ¡Excelente química, Joon, Baham! Las fans se van a volver locas con ese ángulo.
Nos separamos de inmediato. Zhanwei evitó mi mirada y caminó hacia la mesa de hidratación. Lo seguí, sintiendo esa necesidad compulsiva de estar cerca de él, de tocarlo, de romper esa barrera de "mejor amigo" que yo mismo había ayudado a construir.
—Zhan —lo llamé, bajando la voz al acercarme a él—. ¿Estás bien? Te quedaste rígido ahí fuera.
Él tomó un sorbo de agua, su manzana de Adán moviéndose con lentitud. Cuando me miró, su expresión era la de siempre: calmada, casi gélida. Pero noté un ligero temblor en sus manos.
—Es el cansancio, Joonho. No he dormido bien terminando el guion para el nuevo drama —mintió. Lo conocía lo suficiente para saber que mentía—. Además, el contacto físico... a veces es demasiado frente a tanta gente.
—Es solo fanservice, Zhanwei —dije, y la palabra me supo a ceniza en la boca—. No significa nada, solo es para el contenido del grupo.
Él asintió, pero sus ojos brillaron con algo que no supe identificar. ¿Decepción? ¿Alivio?
—Lo sé. Es solo que... a veces olvido dónde termina la actuación y dónde empieza la realidad cuando estoy contigo.
Se dio la vuelta y se fue hacia donde estaba Daehyun, dejándome allí, parado en medio del set ruidoso, con el corazón latiendo a mil por hora. ¿Qué había querido decir con eso? ¿Acaso él también sentía este peso en el pecho?
La jornada continuó hasta las cuatro de la mañana. Grabamos las escenas individuales, las grupales y los "behind the scenes" donde teníamos que fingir que todo era risas y juegos. Para cuando regresamos a la camioneta para ir al dormitorio, todos estaban desmayados de sueño.
Jungmo se había quedado dormido en el hombro de Johnny. Sunwoo tenía la cabeza apoyada en la ventana, roncando suavemente. Yo me senté al fondo, al lado de Zhanwei. Él tenía sus lentes puestos y sostenía un libro, pero sus ojos estaban cerrados.
—Sé que no estás leyendo —susurré, asegurándome de que el mánager estuviera distraído con el GPS.
Zhanwei suspiró y cerró el libro. Se quitó los lentes y me miró. En la oscuridad de la camioneta, con las luces de la ciudad de Seúl pasando fugazmente por su rostro, se veía más humano, menos como el "idol visual" y más como el chico del que me enamoré en 2017.
—Tengo la cabeza a punto de estallar —confesó, dejando caer su cabeza hacia atrás en el asiento—. Demasiada información, demasiadas cámaras.
—Ven aquí —le dije, sin pensar.
Le hice una señal para que se apoyara en mi hombro. Él dudó. Zhanwei no era una persona de contacto físico espontáneo; era reservado, casi huraño con su espacio personal, a diferencia de mí, que iba repartiendo abrazos a todo el grupo. Pero, tras un momento de tensión, se inclinó y dejó caer su peso sobre mí.
Su cabello rojo oscuro rozaba mi cuello. Olía a una mezcla de laca, sudor y ese perfume de sándalo que siempre usaba.
—Joonho... —murmuró con esa voz rasposa que siempre me ponía débil—. Gracias.
—Para eso están los mejores amigos, ¿no? —respondí, aunque cada fibra de mi ser quería decir otra cosa.
—Sí —dijo él, y su voz sonó extrañamente triste—. Mejores amigos.
Me quedé despierto todo el trayecto, velando su sueño. Pensé en cómo habíamos llegado hasta aquí. Recordé la era de "Manta", cuando todavía éramos unos novatos asustados, y cómo él me sostuvo la mano detrás de las cortinas antes de nuestra primera presentación en vivo. Recordé la era de "First", cuando el concepto oscuro nos obligó a pasar horas juntos practicando expresiones de "chicos malos", y cómo terminábamos riéndonos en el suelo del estudio porque no podíamos tomarnos en serio.
Yo me había enamorado primero, de eso no había duda. Me enamoré de su inteligencia, de la forma en que analizaba cada situación, de cómo se preocupaba por los miembros más jóvenes como Sunwoo de una manera silenciosa pero constante. Me enamoré de su voz grave y de la forma en que sus ojos se iluminaban cuando hablaba de sus proyectos de actuación.
Pero lo más difícil era el clóset. Ni siquiera yo me había admitido a mí mismo que era bisexual hasta hacía muy poco. Crecí pensando que lo que sentía por Zhanwei era solo una amistad muy intensa, una "hermandad" de trainees. Pero los celos cuando lo veía interactuar con actrices en sus dramas, o la forma en que mi pulso se aceleraba cuando hacíamos fanservice para las cámaras, me terminaron gritando la verdad.
Y sospechaba, o tal vez solo era una esperanza desesperada, que Zhanwei estaba en la misma situación. Él era un nerd, un chico lógico. Quizás estaba intentando racionalizar sus sentimientos, etiquetándolos como "lealtad" o "gratitud".
Llegamos al dormitorio y despertamos a los demás. El caos habitual de siete chicos intentando usar dos baños comenzó de inmediato.
—¡Daehyun, no te acabes el agua caliente! —gritó Johnny desde el pasillo.
—¡Llegaste tarde, americano! —respondió Daehyun entre risas desde la ducha.
Zhanwei y yo nos quedamos en la cocina, buscando algo de comer. Él sacó un paquete de ramen y yo puse a calentar el agua. Estábamos solos por un momento.
—¿Crees que "DUN DUN" sea un éxito? —preguntó él, apoyándose contra la encimera.
—Lo será. El trap está de moda y la coreografía es increíble. Además, tenemos al mejor visual de China de nuestro lado —le guiñé un ojo mientras servía el agua en los envases.
Zhanwei bajó la mirada, un ligero tinte rosado apareciendo en sus mejillas.
—Deja de decir tonterías.
—No son tonterías. Eres increíble, Zhan. A veces me pregunto cómo terminaste aquí, conmigo, en lugar de ser una superestrella solitaria en Pekín.
Él guardó silencio por un largo rato. El vapor del ramen subía entre nosotros, creando una cortina de calor.
—Vine aquí porque quería probar algo nuevo —dijo finalmente, mirándome a los ojos con una intensidad que me dejó sin aliento—. Pero me quedé porque encontré algo que no sabía que necesitaba.
—¿Y qué es eso? —pregunté, mi voz apenas un susurro.
Zhanwei dio un paso hacia mí. Estábamos tan cerca que podía ver las pequeñas motas de color en sus ojos. Su mano se levantó, como si fuera a tocar mi mejilla, pero a mitad de camino se detuvo y terminó ajustando el cuello de mi sudadera.
—Un hogar, Joonho. Encontré un hogar.
Antes de que pudiera responder, Sunwoo entró corriendo a la cocina, quejándose de que Tevin le había robado sus calcetines favoritos. El momento se rompió, como un cristal fino golpeado por una piedra.
Zhanwei se alejó rápidamente, recuperando su máscara de frialdad. Tomó su ramen y se fue a su habitación sin decir nada más.
Me quedé solo en la cocina, con el corazón martilleando contra mis costillas. Sabía que esto no podía seguir así. El 2021 apenas comenzaba, la era de *Vision Up* estaba por explotar, y yo sentía que estaba caminando sobre una cuerda floja. Entre el fanservice exagerado que la empresa nos pedía y los sentimientos reales que amenazaban con desbordarse, el secreto de S—SIDE no era una canción o un concepto.
El secreto éramos nosotros.
— Pequeño secreto —susurré para mí mismo, probando las palabras—. Un pequeño y peligroso secreto.
No sabía que meses después, durante la era de *Tragic*, cuando su cabello tuviera esas mechas azules y el mío fuera un naranja oscuro, todo estallaría. No sabía que las giras de 2022 nos obligarían a enfrentar lo que sentíamos en hoteles lejanos y camerinos compartidos.
Solo sabía que, mientras el mundo nos veía como la "dupla perfecta" de mejores amigos, yo estaba muriendo por ser algo más. Y por la forma en que Zhanwei me había mirado antes de irse, tuve la sospecha de que él también estaba empezando a cansarse de fingir.
Pero por ahora, solo éramos Joon y Baham. El líder platinado y el visual de voz grave. Dos idols de YG jugando un juego peligroso donde las reglas las ponía el público, pero el premio... el premio solo lo podíamos ganar nosotros dos, en la oscuridad, lejos de las luces que nunca dejaban de brillar.
Me miré al espejo del camerino. Mi cabello, teñido de un rubio platinado casi blanco, brillaba bajo las luces fluorescentes. Me sentía diferente, más maduro que en nuestro debut en 2019. Como líder de S—SIDE, siempre intentaba mantener una fachada de control absoluto, pero ese día, mis ojos no dejaban de buscar a una sola persona entre el caos de estilistas y cámaras.
—Joon, deja de moverte o te voy a picar un ojo con el delineador —gruñó la maquilladora, aunque con tono cariñoso.
—Lo siento, Noona —respondí con una sonrisa coqueta, esa que usaba para salirme siempre con la mía.
En ese momento, él entró al salón.
Li Zhanwei, o Baham, como el mundo lo conocía. Si yo era el fuego platinado de esta era, él era el eclipse de sangre. Su cabello estaba teñido de un rojo oscuro, profundo, que resaltaba su piel pálida y esa mandíbula afilada que lo había hecho famoso en los dramas chinos antes de que decidiéramos unir nuestros destinos en YG. Se veía frío, distante, como un príncipe de hielo que acababa de bajar de un pedestal. Solo yo sabía que, debajo de esa chaqueta de cuero llena de estoperoles, se escondía el chico que pasaba las madrugadas leyendo libros de astrofísica y que se ponía nervioso si no encontraba sus gafas de descanso.
Nuestras miradas se cruzaron en el reflejo del espejo. Él no sonrió, pero sus ojos se entrecerraron apenas un milímetro. Ese era nuestro código.
—Vaya, el visual realmente se tomó en serio el concepto de "The Baddest" —dije en voz alta, captando la atención de los demás.
Zhanwei se acercó a la silla contigua, sentándose con esa elegancia natural que me ponía los pelos de punta.
—Y el líder parece que quiere cegar a las fans con tanto brillo —respondió con su voz grave y rasposa, esa que hacía vibrar el aire a su alrededor—. Te ves bien, Joonho.
—Solo bien? Me heriste, Zhan —puse una mano sobre mi pecho, fingiendo indignación.
Él soltó un suspiro corto, casi una risa ahogada.
—Sabes que no. Te ves... imponente.
Me enamoré de él mucho antes de este momento. Creo que fue en 2017, cuando un chico tímido llegó de Pekín sin saber apenas una palabra de coreano. Yo llevaba en YG desde 2013, era prácticamente parte de las paredes de la empresa. Lo vi perdido en los pasillos y, por alguna razón, decidí que sería mi misión personal protegerlo. Crecimos juntos, debutamos juntos bajo la bandera de S—SIDE el 6 de marzo de 2019, y mientras pasábamos de la melancolía de "Blue Flame" al terror de "First", mis sentimientos mutaron de una amistad fraternal a algo que me quemaba por dentro.
Pero éramos idols. Y éramos mejores amigos. Y, sobre todo, ambos éramos hombres en una industria que no siempre es amable con la verdad.
—¡Chicos, a posición! —gritó el director de video.
Salimos al set. El escenario de "DUN DUN" era una estructura industrial, llena de luces de neón y sombras. Los demás miembros ya estaban allí. Jungmo y Johnny estaban discutiendo algo sobre la armonía del estribillo; Johnny, con sus 1.85 metros y su energía de Los Ángeles, gesticulaba animadamente mientras Jungmo asentía con calma. Daehyun estaba practicando un paso de baile contemporáneo que había mezclado con el hip-hop de la coreografía, moviéndose con una fluidez que siempre me envidiaba. Cerca de ellos, el "Sunshiro" —como las fans llamaban a Sunwoo y Tevin— estaban compartiendo unos audífonos.
—¿Listos para el fanservice de hoy? —susurró Tevin, el main dancer japonés, con una sonrisa maliciosa mientras pasaba a nuestro lado.
Zhanwei no respondió, manteniendo su rostro inexpresivo. Yo, en cambio, le guiñé un ojo.
—Es lo que el público pide, Tev. Hay que darles un buen show.
La música empezó a retumbar. El bajo del trap golpeaba en mi pecho. Durante la grabación, hubo un momento específico, una transición donde Zhanwei y yo quedábamos en el centro, espalda contra espalda. Podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo a través de nuestras chaquetas. En un movimiento ensayado —pero que mi corazón sentía demasiado real—, me giré y pasé mi mano por su nuca, acercando mi rostro al suyo mientras rapeaba mis líneas.
Sus ojos oscuros me taladraron. El guion decía que debía empujarme levemente con arrogancia, pero Zhanwei se quedó congelado un segundo de más. Sus dedos rozaron mi muñeca. Fue un toque eléctrico, invisible para las cámaras que estaban lejos, pero abrasador para mí.
—Corten —gritó el director—. ¡Excelente química, Joon, Baham! Las fans se van a volver locas con ese ángulo.
Nos separamos de inmediato. Zhanwei evitó mi mirada y caminó hacia la mesa de hidratación. Lo seguí, sintiendo esa necesidad compulsiva de estar cerca de él, de tocarlo, de romper esa barrera de "mejor amigo" que yo mismo había ayudado a construir.
—Zhan —lo llamé, bajando la voz al acercarme a él—. ¿Estás bien? Te quedaste rígido ahí fuera.
Él tomó un sorbo de agua, su manzana de Adán moviéndose con lentitud. Cuando me miró, su expresión era la de siempre: calmada, casi gélida. Pero noté un ligero temblor en sus manos.
—Es el cansancio, Joonho. No he dormido bien terminando el guion para el nuevo drama —mintió. Lo conocía lo suficiente para saber que mentía—. Además, el contacto físico... a veces es demasiado frente a tanta gente.
—Es solo fanservice, Zhanwei —dije, y la palabra me supo a ceniza en la boca—. No significa nada, solo es para el contenido del grupo.
Él asintió, pero sus ojos brillaron con algo que no supe identificar. ¿Decepción? ¿Alivio?
—Lo sé. Es solo que... a veces olvido dónde termina la actuación y dónde empieza la realidad cuando estoy contigo.
Se dio la vuelta y se fue hacia donde estaba Daehyun, dejándome allí, parado en medio del set ruidoso, con el corazón latiendo a mil por hora. ¿Qué había querido decir con eso? ¿Acaso él también sentía este peso en el pecho?
La jornada continuó hasta las cuatro de la mañana. Grabamos las escenas individuales, las grupales y los "behind the scenes" donde teníamos que fingir que todo era risas y juegos. Para cuando regresamos a la camioneta para ir al dormitorio, todos estaban desmayados de sueño.
Jungmo se había quedado dormido en el hombro de Johnny. Sunwoo tenía la cabeza apoyada en la ventana, roncando suavemente. Yo me senté al fondo, al lado de Zhanwei. Él tenía sus lentes puestos y sostenía un libro, pero sus ojos estaban cerrados.
—Sé que no estás leyendo —susurré, asegurándome de que el mánager estuviera distraído con el GPS.
Zhanwei suspiró y cerró el libro. Se quitó los lentes y me miró. En la oscuridad de la camioneta, con las luces de la ciudad de Seúl pasando fugazmente por su rostro, se veía más humano, menos como el "idol visual" y más como el chico del que me enamoré en 2017.
—Tengo la cabeza a punto de estallar —confesó, dejando caer su cabeza hacia atrás en el asiento—. Demasiada información, demasiadas cámaras.
—Ven aquí —le dije, sin pensar.
Le hice una señal para que se apoyara en mi hombro. Él dudó. Zhanwei no era una persona de contacto físico espontáneo; era reservado, casi huraño con su espacio personal, a diferencia de mí, que iba repartiendo abrazos a todo el grupo. Pero, tras un momento de tensión, se inclinó y dejó caer su peso sobre mí.
Su cabello rojo oscuro rozaba mi cuello. Olía a una mezcla de laca, sudor y ese perfume de sándalo que siempre usaba.
—Joonho... —murmuró con esa voz rasposa que siempre me ponía débil—. Gracias.
—Para eso están los mejores amigos, ¿no? —respondí, aunque cada fibra de mi ser quería decir otra cosa.
—Sí —dijo él, y su voz sonó extrañamente triste—. Mejores amigos.
Me quedé despierto todo el trayecto, velando su sueño. Pensé en cómo habíamos llegado hasta aquí. Recordé la era de "Manta", cuando todavía éramos unos novatos asustados, y cómo él me sostuvo la mano detrás de las cortinas antes de nuestra primera presentación en vivo. Recordé la era de "First", cuando el concepto oscuro nos obligó a pasar horas juntos practicando expresiones de "chicos malos", y cómo terminábamos riéndonos en el suelo del estudio porque no podíamos tomarnos en serio.
Yo me había enamorado primero, de eso no había duda. Me enamoré de su inteligencia, de la forma en que analizaba cada situación, de cómo se preocupaba por los miembros más jóvenes como Sunwoo de una manera silenciosa pero constante. Me enamoré de su voz grave y de la forma en que sus ojos se iluminaban cuando hablaba de sus proyectos de actuación.
Pero lo más difícil era el clóset. Ni siquiera yo me había admitido a mí mismo que era bisexual hasta hacía muy poco. Crecí pensando que lo que sentía por Zhanwei era solo una amistad muy intensa, una "hermandad" de trainees. Pero los celos cuando lo veía interactuar con actrices en sus dramas, o la forma en que mi pulso se aceleraba cuando hacíamos fanservice para las cámaras, me terminaron gritando la verdad.
Y sospechaba, o tal vez solo era una esperanza desesperada, que Zhanwei estaba en la misma situación. Él era un nerd, un chico lógico. Quizás estaba intentando racionalizar sus sentimientos, etiquetándolos como "lealtad" o "gratitud".
Llegamos al dormitorio y despertamos a los demás. El caos habitual de siete chicos intentando usar dos baños comenzó de inmediato.
—¡Daehyun, no te acabes el agua caliente! —gritó Johnny desde el pasillo.
—¡Llegaste tarde, americano! —respondió Daehyun entre risas desde la ducha.
Zhanwei y yo nos quedamos en la cocina, buscando algo de comer. Él sacó un paquete de ramen y yo puse a calentar el agua. Estábamos solos por un momento.
—¿Crees que "DUN DUN" sea un éxito? —preguntó él, apoyándose contra la encimera.
—Lo será. El trap está de moda y la coreografía es increíble. Además, tenemos al mejor visual de China de nuestro lado —le guiñé un ojo mientras servía el agua en los envases.
Zhanwei bajó la mirada, un ligero tinte rosado apareciendo en sus mejillas.
—Deja de decir tonterías.
—No son tonterías. Eres increíble, Zhan. A veces me pregunto cómo terminaste aquí, conmigo, en lugar de ser una superestrella solitaria en Pekín.
Él guardó silencio por un largo rato. El vapor del ramen subía entre nosotros, creando una cortina de calor.
—Vine aquí porque quería probar algo nuevo —dijo finalmente, mirándome a los ojos con una intensidad que me dejó sin aliento—. Pero me quedé porque encontré algo que no sabía que necesitaba.
—¿Y qué es eso? —pregunté, mi voz apenas un susurro.
Zhanwei dio un paso hacia mí. Estábamos tan cerca que podía ver las pequeñas motas de color en sus ojos. Su mano se levantó, como si fuera a tocar mi mejilla, pero a mitad de camino se detuvo y terminó ajustando el cuello de mi sudadera.
—Un hogar, Joonho. Encontré un hogar.
Antes de que pudiera responder, Sunwoo entró corriendo a la cocina, quejándose de que Tevin le había robado sus calcetines favoritos. El momento se rompió, como un cristal fino golpeado por una piedra.
Zhanwei se alejó rápidamente, recuperando su máscara de frialdad. Tomó su ramen y se fue a su habitación sin decir nada más.
Me quedé solo en la cocina, con el corazón martilleando contra mis costillas. Sabía que esto no podía seguir así. El 2021 apenas comenzaba, la era de *Vision Up* estaba por explotar, y yo sentía que estaba caminando sobre una cuerda floja. Entre el fanservice exagerado que la empresa nos pedía y los sentimientos reales que amenazaban con desbordarse, el secreto de S—SIDE no era una canción o un concepto.
El secreto éramos nosotros.
— Pequeño secreto —susurré para mí mismo, probando las palabras—. Un pequeño y peligroso secreto.
No sabía que meses después, durante la era de *Tragic*, cuando su cabello tuviera esas mechas azules y el mío fuera un naranja oscuro, todo estallaría. No sabía que las giras de 2022 nos obligarían a enfrentar lo que sentíamos en hoteles lejanos y camerinos compartidos.
Solo sabía que, mientras el mundo nos veía como la "dupla perfecta" de mejores amigos, yo estaba muriendo por ser algo más. Y por la forma en que Zhanwei me había mirado antes de irse, tuve la sospecha de que él también estaba empezando a cansarse de fingir.
Pero por ahora, solo éramos Joon y Baham. El líder platinado y el visual de voz grave. Dos idols de YG jugando un juego peligroso donde las reglas las ponía el público, pero el premio... el premio solo lo podíamos ganar nosotros dos, en la oscuridad, lejos de las luces que nunca dejaban de brillar.
