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Secreto en Hogwarts

Fandom: Harry Potter

Creado: 15/6/2026

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RomanceDramaRecortes de VidaHumorCelosAmbientación CanonOOC (Fuera de Personaje)Crack / Humor Paródico
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Secretos, celos y el caos de las Jarras Coquettes

La tarde en Hogwarts caía con una calidez inusual, tiñendo las torres del castillo de un naranja vibrante que invitaba a la pereza. Sin embargo, en el círculo de amigos de Harry Potter, la palabra "tranquilidad" era un concepto puramente teórico.

Sentados a la orilla del Lago Negro, el grupo conocido como "Las Jarras Coquettes" —un nombre que Simon Vael había insistido en poner y que Harry todavía intentaba justificar ante Ron— se encontraba en su máximo esplendor de ridiculez. Harry estaba sentado con la espalda apoyada en un árbol, sintiendo el peso reconfortante de Kass, su novia, que descansaba la cabeza en su hombro. Kass, una Slytherin de ojos astutos y sonrisa fácil, jugueteaba con la varita de Harry mientras escuchaba las tonterías de sus compañeros de casa.

—Digo que, si yo fuera el director, los uniformes tendrían bordados de seda japonesa —declaró Simon Vael, acomodándose su cabello azul brillante con un gesto de superioridad—. Es una cuestión de estatus, algo que algunos aquí presentes claramente no comprenden.

Simon lanzó una mirada de soslayo hacia las túnicas algo desgastadas de Ron Weasley. Ron, que estaba sentado frente a él, puso los ojos en blanco con tanta fuerza que Harry temió que se le quedaran trabados.

—Simon, no te eligieron prefecto porque no puedes pasar un pasillo sin mirarte en cada armadura —replicó Ron con un tono mordaz—. Y deja de hablar de estatus, que tu "novio" de Francia sigue siendo tan invisible como tu sentido común.

—¡Él existe, Ronald! —chilló Simon, ofendido—. ¡Solo que prefiere la privacidad de la correspondencia mágica!

—Claro, y yo soy un centauro —murmuró Evan Bletchey, quien estaba tumbado cuan largo era sobre el césped, lanzando pequeñas piedras al agua.

Evan era la definición de caos andante. Alto, con el cabello castaño siempre revuelto y una mirada que prometía problemas, se pasaba el día buscando con quién pelear o a quién molestar. Tras su ruptura con Fred Weasley y un breve e intenso ligue con el tímido Sunny —quien ahora se escondía tras un libro de Encantamientos para no llamar la atención—, Evan estaba en su modo más insoportable.

—¡Cállate, Evans! —le espetó Ron, usando el apodo que solo él se atrevía a usar.

—¿Por qué me callas, Weasley? ¿Te pone nervioso mi presencia? —Evan le guiñó un ojo, dedicándole una de esas sonrisas de lado que siempre lograban que a Ron se le subiera el color a la cara.

—Me pone nervioso tu estupidez, que es contagiosa —gruñó el pelirrojo.

Será Bletchey, la hermana de Evan y prefecta de Hufflepuff, suspiró profundamente. Estaba sentada un poco apartada, tratando de leer un pergamino de Herbología, pero como la "mamá" del grupo, siempre terminaba interviniendo para evitar que se mataran.

—Chicos, por favor —dijo Será con su voz dulce pero firme—. Es un día precioso. ¿Podemos pasar cinco minutos sin que Simon sea clasista o Evan intente provocar un duelo a muerte?

—Ella tiene razón —intervino Kass, incorporándose un poco—. Estamos aburridos. Juguemos a algo. Verdad o reto, versión "Jarras Coquettes".

Harry sintió un escalofrío. Sabía que nada bueno salía de las ideas de los Slytherin cuando estaban aburridos.

—Yo empiezo —dijo Evan, sentándose de golpe y mirando a Ron con malicia—. Weasley, ¿verdad o reto?

—Verdad —respondió Ron de inmediato—. No voy a dejar que me pidas que me tire al lago o algo así.

—Aburrido —bufó Evan—. Bien... dime, ¿cuál es la cosa más vergonzosa que has pensado sobre alguien en este círculo en la última semana?

Ron se quedó rígido. Sus ojos viajaron de Harry a Kass, luego a Simon y finalmente se posaron en Evan.

—Pensé que Simon debería teñirse las cejas de azul para combinar con su ego —respondió rápidamente.

—¡Oye! —protestó Simon.

—Poco arriesgado, pero te la paso —dijo Evan, riendo—. Te toca, Harry.

—Kass, ¿verdad o reto? —preguntó Harry, dándole un beso corto en la sien a su novia.

—Reto, Potter. No soy una cobarde como tu mejor amigo.

—Te reto a que vayas y le quites el sombrero a ese Ravenclaw que está allí sentado leyendo —dijo Harry, señalando a un chico a unos metros de distancia.

Kass se levantó con una sonrisa depredadora, cumplió el reto con una elegancia que solo una Slytherin poseía y regresó triunfante con el trofeo. Las risas resonaron por la orilla del lago, incluso Será soltó una pequeña risita antes de volver a ponerse seria.

El juego continuó durante un rato. Simon fue retado a admitir que su novio no tenía apellido (lo cual esquivó con una mentira flagrante sobre la nobleza francesa), y Sunny fue obligado a decir quién le parecía el más guapo del grupo (se puso tan rojo que casi se desmaya y señaló a Evan, quien le lanzó un beso volado que hizo que Ron apretara los puños).

—Bien, mi turno de nuevo —dijo Simon, con una chispa de maldad en los ojos—. Evan, querido, verdad o reto.

—Verdad —dijo Evan, relajado—. Mi vida es un libro abierto, Vael.

Simon se inclinó hacia adelante, ignorando la mirada de advertencia de Será.

—Todos sabemos que estuviste con Fred, y que Sunny fue... bueno, un intento —Simon lanzó una mirada despectiva al pobre chico—. Pero corre el rumor de que el mes pasado, durante la fiesta en la Sala de los Menesteres, te escabulliste con alguien que no es de Slytherin y que, según tú, "besa mejor que cualquier Weasley". ¿Quién fue?

El ambiente cambió en un segundo. Harry sintió cómo Ron se tensaba a su lado, volviéndose una estatua de piedra. Harry sabía que Ron siempre había tenido una relación complicada con Evan —muchas peleas, muchos gritos—, pero últimamente, el interés de Ron por los movimientos de Evan había pasado de ser "odio" a algo mucho más obsesivo.

Evan soltó una carcajada, pero no fue su risa habitual. Había algo de desafío en ella. Miró directamente a Ron antes de responder.

—No fue una sola persona —dijo Evan con tono sugerente—, pero si te refieres a esa noche en específico... fue un chico de Gryffindor. Uno que se hace el duro pero que se derrite cuando le susurras al oído.

Ron sintió que la sangre le hervía. No era solo curiosidad; era una punzada aguda de algo que se negaba a nombrar. "¿Un chico de Gryffindor?". Repasó mentalmente a todos sus compañeros de dormitorio. Se sintió ridículamente furioso ante la idea de Evan besando a alguien en un rincón oscuro, alguien que no fuera... alguien que no fuera él peleando con él.

—¿Y qué? —saltó Ron, su voz más aguda de lo normal—. Seguro fue alguno de los de quinto año que no tiene estándares.

—Oh, Evans tiene estándares muy altos, Ronald —dijo Simon con veneno—. Por eso no se fija en gente que usa túnicas heredadas.

—¡Cierra la boca, Simon! —estalló Ron, poniéndose de pie—. ¡Tú y tus comentarios de mierda se pueden ir al fondo del lago!

—¡Ron, cálmate! —dijo Harry, sorprendido por la violencia de la reacción de su amigo.

—No me calmo, Harry. Estoy harto de este grupo de payasos que se creen superiores —Ron señaló a Evan—. Y tú, Evans, eres el peor. Te la pasas coqueteando con todo lo que se mueve para llamar la atención porque eres un necesitado.

Evan se levantó también, su altura superior obligando a Ron a mirar hacia arriba. Ya no se estaba riendo.

—¿Te molesta tanto que bese a otros, Weasley? —preguntó Evan, dando un paso hacia el espacio personal de Ron—. ¿O te molesta que no te haya pedido permiso a ti?

—Me molesta que seas un idiota —siseó Ron, aunque su corazón latía con una fuerza que le dolía en las costillas.

—Chicos, basta —intervino Será, levantándose y poniéndose entre los dos—. Evan, siéntate. Ron, respira.

—No, Será —dijo Ron, con los ojos fijos en los de Evan—. Me voy. No sé qué hago aquí perdiendo el tiempo con las "Jarras Coquettes".

Ron se dio la vuelta y empezó a caminar a zancadas hacia el castillo. Harry hizo amago de seguirlo, pero Kass le puso una mano en el brazo.

—Déjalo, Harry —susurró ella—. Necesita procesar lo que acaba de sentir.

Harry miró a su novia, confundido.

—¿Sentir qué? Simon fue un imbécil con lo del dinero, como siempre.

Kass soltó una risita y negó con la cabeza, mirando de reojo a Evan, quien se había quedado de pie mirando hacia donde Ron se había ido, con una expresión inusualmente seria y melancólica.

—No es por el dinero, Harry —dijo Kass—. Tu mejor amigo se acaba de dar cuenta de que está celoso de Evan Bletchey. Y eso es mucho más peligroso que cualquier comentario de Simon.

Evan, por su parte, pateó el suelo y se volvió hacia el grupo.

—Es un imbécil —dijo Evan, aunque su voz carecía de su habitual veneno—. Un pelirrojo, testarudo e insufrible imbécil.

—Y sin embargo, te mueres por él —murmuró Simon, ganándose una mirada asesina de Evan y un golpe en el hombro por parte de Será.

—¡Simon! —regañó Será—. No ayudes.

—Solo digo la verdad —se encogió de hombros el chico del pelo azul—. Este grupo se llama "Jarras Coquettes" por algo. El drama es nuestro combustible.

Harry miró hacia el castillo, viendo la silueta de Ron desaparecer por las grandes puertas. Miró a Evan, que ahora intentaba actuar como si nada hubiera pasado, molestando de nuevo a un asustado Sunny. Por primera vez en todo el año, Harry Potter sintió que los problemas con Voldemort eran sencillos comparados con el desastre hormonal y emocional que acababa de estallar frente a sus ojos.

—Esto va a ser un año muy largo —suspiró Harry, volviendo a apoyarse en el árbol.

—Pero muy divertido de ver —añadió Kass, entrelazando sus dedos con los de él.
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