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Joonahm

Fandom: Navy

Creado: 21/6/2026

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Líneas Difusas y Polvo Blanco

El silencio en la suite del hotel de lujo en Seúl era casi doloroso, solo interrumpido por el zumbido monótono del aire acondicionado. La luz del sol de mediodía se filtraba agresivamente a través de las cortinas mal cerradas, hiriendo los ojos de Li Zhanwei antes de que siquiera lograra abrirlos por completo. El visual de S—SIDE sentía que un martillo hidráulico golpeaba rítmicamente el interior de su cráneo. No era solo la resaca del alcohol; era ese residuo químico, esa sequedad amarga en la garganta y la hipersensibilidad en los nervios que solo dejaba la cocaína cuando el subidón se transformaba en una caída libre hacia el abismo.

Zhanwei intentó moverse, pero un peso muerto sobre su cintura se lo impidió. Soltó un quejido ronco, tratando de enfocar la vista. Lo primero que vio fue un brazo tatuado, largo y pesado, cruzando su pecho. Siguió la línea del brazo hasta encontrarse con una cabellera oscura y revuelta hundida en la almohada de al lado.

Joonho.

El pánico, frío y punzante, le recorrió la columna vertebral. Zhanwei se quedó petrificado, procesando la imagen. Estaban en la cama de Joon. No, quizás era la suya. Daba igual. Lo que no daba igual era el contacto de la piel desnuda contra la suya bajo el edredón de seda. Zhanwei bajó la mirada con lentitud, temiendo lo que encontraría. Estaba completamente desnudo. Y Joonho, el líder del grupo, el gigante de 1,90 que roncaba suavemente a su lado, también lo estaba.

— Joder... —susurró Zhanwei, su voz apenas un hilo quebrado.

Trató de hacer memoria, pero los recuerdos de la noche anterior eran diapositivas quemadas y fragmentadas. El final del tour "The Tragic Tour", la euforia de junio de 2022, la fiesta privada en el ático, las botellas de whisky que parecían no tener fondo y luego... aquella bolsa pequeña que alguien había dejado sobre la mesa de mármol. Recordaba a Joonho riendo, más extrovertido que nunca, con los ojos brillando de una forma peligrosa, diciéndole que se relajara, que se merecían un descanso de ser los "idols perfectos" de la YG.

Zhanwei se movió bruscamente para alejarse, y el movimiento despertó al líder. Joonho soltó un gruñido profundo y se estiró, revelando los músculos de su espalda antes de girarse. Cuando sus ojos se abrieron y enfocaron la figura de Zhanwei, el color desapareció de su rostro de inmediato.

— ¿Qué cojones...? —Joonho se incorporó de golpe, olvidando que no llevaba ropa, hasta que el aire frío de la habitación le recordó su estado. Se tapó rápidamente con la sábana, mirando a su alrededor con ojos desorbitados—. Zhanwei, ¿por qué estás en mi cama? ¿Por qué estamos... así?

— No lo sé, Joon. No me preguntes, porque me va a estallar la cabeza —respondió Zhanwei, sentándose en el borde del colchón y cubriéndose el rostro con las manos. Al hacerlo, notó un escozor en el cuello. Se tocó la piel y sintió el relieve de una marca.

Se levantó tambaleándose y caminó hacia el espejo del baño, que estaba a medio abrir. Lo que vio le hizo querer que la tierra se lo tragara. Tenía el cuello y la clavícula cubiertos de hematomas violáceos, mordiscos y chupones que no dejaban lugar a la imaginación. Pero eso no era lo peor. Al mirarse al espejo, vio a Joonho aparecer detrás, también pálido, mirando su propio reflejo. El líder tenía marcas de uñas en los hombros y la espalda.

— Zhanwei... —la voz de Joonho tembló—. Solo dormimos, ¿verdad? Estábamos tan drogados que nos quitamos la ropa porque teníamos calor... Eso pasa, ¿no?

Zhanwei se giró, apoyándose en el lavabo. Sus ojos se encontraron. El silencio se prolongó, volviéndose pesado, asfixiante.

— ¿Crees que dormir sin ropa deja marcas de dientes en el cuello, Joonho? —preguntó Zhanwei con una amargura que ni él mismo sabía que tenía—. Me duele todo el cuerpo. Y a ti también, se te nota en la cara.

Joonho se pasó una mano por el pelo, desesperado. La imagen de la noche anterior empezó a filtrarse por las grietas de su amnesia química. Recordó el sabor del sudor y el alcohol en la boca de Zhanwei. Recordó haberlo empujado contra el colchón, cegado por una lujuria que la cocaína había multiplicado por mil. Recordó la sensación de sus dedos dentro de él, y la forma en que Zhanwei arqueaba la espalda pidiendo más, olvidando por completo que eran mejores amigos, que eran compañeros de grupo, que eran "hermanos".

— La coca estaba muy fuerte —balbuceó Joonho, buscando una excusa en el aire—. Estábamos fuera de nosotros. Fue el efecto de esa mierda, Zhanwei. Joder, ni siquiera somos... ya sabes. Yo tengo a Min-hee.

El nombre de la novia de Joonho cayó como una bomba en la habitación. Zhanwei sintió una punzada de náuseas.

— Sí, tienes novia. Y ambos somos heteros —dijo Zhanwei, aunque las palabras sonaron vacías incluso para él—. Esto ha sido un error monumental. Una puta tragedia.

Joonho se acercó un paso, su altura intimidante incluso en ese estado de vulnerabilidad.

— No le digas a nadie. A los chicos no, a la empresa menos. Si esto sale a la luz, S—SIDE se acaba. Tú te vas a China a actuar y yo... yo estoy muerto.

— No soy idiota, Joon —escupió Zhanwei, sintiendo una repentina rabia—. ¿Crees que quiero que el mundo sepa que me follé a mi líder en un hotel después de meterme una raya? Me das asco. Me doy asco.

Joonho bajó la mirada, pero un destello de memoria volvió a golpearlo. Recordó sus propias palabras anoche, susurradas al oído de Zhanwei mientras lo penetraba con una urgencia animal: *"Eres exactamente mi tipo, Zhanwei... siempre has sido tú"*. Se le revolvió el estómago. ¿Lo había dicho de verdad o era la droga hablando por su subconsciente?

— Zhanwei, espera... —Joonho intentó tocarle el hombro, pero el otro se apartó como si se hubiera quemado.

— No me toques. Vístete y lárgate a tu habitación, o me voy yo. Tenemos que ensayar en tres horas para el video de agradecimiento del tour. No podemos aparecer con estas caras.

— ¿Cómo vamos a ocultar esto? —Joonho señaló las marcas en el cuello de Zhanwei—. Eso no se quita con maquillaje normal.

— Pues inventa algo. Di que nos peleamos, di que me caí, me importa un carajo —Zhanwei empezó a recoger su ropa del suelo con movimientos erráticos—. Lo que pasó anoche... esa forma en que me usaste...

— ¡Yo no te usé! —estalló Joonho, su orgullo herido—. Tú también estabas ahí, Zhanwei. Me besabas como si fuera lo único que te mantuviera vivo. Me pediste que no parara. No me eches toda la mierda a mí solo porque ahora te sientes culpable.

— ¡Cállate! —gritó Zhanwei, lanzándole una camiseta—. ¡Cállate de una puta vez!

El ambiente se volvió eléctrico. La tensión sexual que habían intentado enterrar bajo capas de profesionalismo y amistad durante años había estallado de la forma más sucia posible, y ahora los restos estaban por todas partes.

Joonho se vistió en silencio, con las manos temblorosas. Cada vez que sus ojos se cruzaban con los de Zhanwei, la incomodidad era tan tangible que dolía. El líder, siempre tan coqueto y extrovertido, el "sol" del grupo, se sentía ahora como una sombra.

— Zhanwei... —dijo Joonho antes de salir por la puerta de la suite—. Lo de que eres mi tipo... lo dije, ¿verdad?

Zhanwei se quedó helado, con la mano en el pomo de la puerta del baño.

— Lo dijiste. Varias veces.

— Estaba drogado —mintió Joonho, aunque sus ojos decían lo contrario—. No significó nada.

— Lo sé —respondió Zhanwei sin mirarlo—. Para mí tampoco.

Joonho salió de la habitación y el portazo resonó como un disparo. Zhanwei se dejó caer al suelo, apoyando la espalda contra la cama donde, horas antes, habían roto todas las reglas de su propia existencia. Se tapó la cara y, por primera vez en años, el visual de S—SIDE lloró en silencio, no por el dolor físico o la resaca, sino por la certeza de que nada volvería a ser igual.

El tour había terminado, pero la verdadera tragedia acababa de empezar.

Dos horas más tarde, en la sala de maquillaje de la empresa, el ambiente entre los siete integrantes era extrañamente tenso. Jungmo y Johnny bromeaban sobre lo mucho que habían bebido, mientras que el maknae, Sunwoo, intentaba rapear una estrofa nueva a toda velocidad para impresionar a Tevin. Daehyun, siempre observador, miraba de reojo a Joonho y Zhanwei.

— ¿Qué te pasó en el cuello, Zhanwei? —preguntó Daehyun, interrumpiendo las risas—. Parece que te ha atacado un animal.

Zhanwei ni siquiera parpadeó mientras la maquilladora aplicaba capas espesas de corrector verde y base de alta cobertura sobre sus marcas.

— Una reacción alérgica —dijo con voz monótona—. Probé algo anoche que me sentó mal.

Joonho, que estaba sentado tres sillas más allá, evitó mirar hacia el espejo. Se concentró en su teléfono, ignorando los mensajes de su novia.

— Ten cuidado, Zhanwei-ah —dijo Johnny con una sonrisa burlona—. No queremos que el visual del grupo se estropee justo ahora que vamos a descansar.

— No se va a estropear —intervino Joonho con una autoridad repentina y cortante que hizo que todos se callaran—. Solo fue una mala noche. Todos tuvimos una mala noche. Vamos a terminar esto y a olvidarnos de lo que pasó ayer. ¿Entendido?

Los demás asintieron, intimidados por el tono del líder. Solo Zhanwei captó el subtexto. "Olvidar". Era una orden, no una sugerencia.

Pero mientras Zhanwei miraba a Joonho a través del reflejo, vio cómo el líder apretaba los puños sobre sus muslos. Sabía que Joonho recordaba el tacto de su piel tanto como él. Sabía que, aunque fingieran ser los ídolos perfectos, los "heteros" ejemplares de la YG, el fantasma de esa noche, del polvo blanco y los gemidos ahogados, los perseguiría en cada escenario, en cada coreografía y en cada silencio compartido.

La mentira era ahora su única realidad. Y en el mundo del K-pop, ellos eran expertos en actuar. Pero Zhanwei sabía, mientras sentía el escozor de las marcas ocultas bajo el maquillaje, que algunas actuaciones duran toda la vida, y otras terminan destruyendo al actor mucho antes de que caiga el telón.
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