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Kaa en high school dxd
Fandom: Libro de la selva serpiente kaa x high school dxd.. Sobrenatural, ecchi, hypnosis, comedia.
Creado: 21/6/2026
Etiquetas
CrossoverFantasíaIsekai / Fantasía PortalPsicológicoOscuroDolor/ConsueloMisterioThrillerPWP (¿Trama? ¿Qué trama?)OOC (Fuera de Personaje)UA (Universo Alternativo)Lenguaje ExplícitoTerrorAmbientación Canon
Un visitante de otro mundo
La noche en la ciudad de Kuoh solía ser vibrante, llena de luces de neón y el murmullo constante de la vida urbana. Sin embargo, en los límites de la ciudad, donde la vegetación se volvía densa y el aire más pesado por la humedad, el ambiente era muy distinto. Entre las sombras de un bosque antiguo que bordeaba la Academia Kuoh, algo se deslizaba con una elegancia que no pertenecía a este plano de la existencia.
No era un demonio, ni un ángel caído, ni una de las muchas criaturas sobrenaturales que solían rondar el territorio del clan Gremory. Era algo más primitivo, más antiguo. Una serpiente de escamas oliváceas y proporciones colosales se deslizaba por la rama de un roble centenario sin emitir el más mínimo sonido.
Kaa, la gran pitón, observaba el mundo con una curiosidad felina. Recordaba vagamente una selva, un cachorro de hombre y un hambre constante, pero ahora se encontraba en un lugar donde el aire vibraba con una energía extraña... magia.
—Vaya, vaya... —siseó Kaa para sí misma, su voz era un susurro aterciopelado que parecía acariciar las hojas a su alrededor—. Qué lugar tan curioso y lleno de sssplendor. Siento vibraciones... sssí, vibraciones de poder muy dessstintas a las que conocía.
Desde su posición elevada, Kaa tenía una vista privilegiada de un edificio de estilo antiguo: el Club de Investigación de lo Oculto. A través de una de las ventanas iluminadas, podía ver movimiento. Su lengua bífida salió al aire, captando las partículas de esencia de quienes estaban dentro.
—Huelo a miedo... y a debilidad —murmuró Kaa, ensanchando su mandíbula en una sonrisa que nunca llegaba a sus ojos—. Pero también huelo a belleza. Mucha belleza.
Dentro del club, la atmósfera era de pura tensión y preocupación. Gasper Vladi, el joven dhampir de apariencia delicada, estaba postrado en una cama improvisada en una de las habitaciones interiores del club. Su rostro, habitualmente pálido, lucía ahora un tinte febril y sudoroso. Su respiración era errática.
Rias Gremory, la heredera del clan y presidenta del club, caminaba de un lado a otro con los brazos cruzados, su largo cabello carmesí brillando bajo la luz de las lámparas.
—No entiendo qué ha podido pasarle —dijo Rias, su voz cargada de una autoridad que no ocultaba su preocupación—. Su poder de "Forbidden Balor View" está fuera de control. Si no bajamos su fiebre, podría congelar el tiempo en toda la academia de forma permanente.
Akeno Himejima, la vicepresidenta, colocaba un paño húmedo sobre la frente de Gasper con una delicadeza casi maternal, aunque en sus ojos brillaba esa chispa juguetona y un tanto sádica que siempre la caracterizaba.
—Pobre Gasper-kun... —susurró Akeno—. Está tan caliente... y no de la forma que a mí me gustaría. Si no hacemos algo pronto, su cuerpo no resistirá la presión de su propia energía sacra y demoníaca.
Asia Argento, la ex-monja de corazón puro, estaba arrodillada al pie de la cama, con sus manos brillando con una suave luz verde mientras intentaba estabilizar la salud del chico. Lágrimas de frustración asomaban a sus ojos verdes.
—Mi curación no es suficiente —sollozó Asia—. Hay algo en su sangre que rechaza mi magia. Rias-sama, ¿qué vamos a hacer?
Rias se detuvo y miró por la ventana hacia la espesura del bosque, sin saber que un par de ojos amarillos la observaban desde la oscuridad.
—Tenemos que dividirnos —ordenó Rias con firmeza—. Akeno, ve a la biblioteca prohibida y busca algún registro sobre enfermedades de dhampirs. Asia, ve al jardín botánico del inframundo a través del círculo de transporte; quizá alguna hierba medicinal específica pueda calmar su flujo de sangre. Yo me quedaré aquí vigilando su estado y consultaré con mi hermano si es necesario.
—Pero Rias-sama —intervino Asia—, no podemos dejar solo a Gasper-kun por mucho tiempo.
—Lo sé, Asia. Por eso lo haremos rápido. Gasper necesita que estemos en nuestro mejor estado. Si nos quedamos las tres aquí solo para mirarlo, no avanzaremos nada.
Koneko Toujou, que hasta ese momento había estado comiendo un dulce en el sofá en silencio, se levantó.
—Yo iré a patrullar los alrededores —dijo Koneko con su habitual tono monótono—. Si Gasper libera poder, atraerá a los curiosos.
—Gracias, Koneko —asintió Rias—. Vamos, no hay tiempo que perder.
Las chicas se prepararon para partir. Una por una, fueron abandonando el edificio, dejando a Gasper en un sueño inquieto y febril.
Desde la rama del árbol, Kaa observó cómo las figuras femeninas se dispersaban. Sus ojos comenzaron a brillar con un matiz tenue, una premonición de lo que estaba por venir.
—Divídanssse... sssí... es mucho mejor assí —siseó la serpiente, desenrollando su cuerpo masivo del tronco—. Una por una... las flores se recogen mejor cuando están sssolas.
Kaa se deslizó hacia el suelo con una agilidad asombrosa. Su plan no era comerse a aquellas criaturas; había algo en este mundo que le pedía diversión, un juego de voluntades. Y el joven que yacía en la cama... él sería el juguete perfecto para sus nuevas "amigas".
—Pobre pequeño vampiro —dijo Kaa, acercándose a los muros del club—. Necesitas cuidados... y yo me aseguraré de que mis ssservidoras te den toda la atención que merecesss... y mucho másss.
La serpiente se ocultó entre los arbustos cercanos al camino que llevaba hacia la salida del recinto del club. Sabía que alguna de ellas tendría que pasar por allí. La paciencia era su mayor virtud. Había esperado siglos en la selva por una presa, podía esperar unos minutos por una de estas hermosas jóvenes.
—Primero vendrá la pequeña de blanco —susurró Kaa, detectando el aroma de la inocencia de Asia acercándose—. Sssu mente sssera como mantequilla... dulce y blanda...
Kaa se posicionó, colgando su cola de una rama baja que cruzaba el sendero, ocultando el resto de su cuerpo entre las hojas. Solo necesitaba que ella mirara hacia arriba. Solo un segundo de contacto visual y el juego comenzaría.
—Confía en mí... —canturreó Kaa en un siseo casi inaudible que se mezclaba con el viento—. Solo... confía... en mí...
El destino estaba sellado. El mundo de High School DxD no estaba preparado para la hipnosis de un depredador que no usaba magia, sino el puro poder de la sugestión visual. La primera víctima estaba a punto de caer en la red de espirales de colores.
No era un demonio, ni un ángel caído, ni una de las muchas criaturas sobrenaturales que solían rondar el territorio del clan Gremory. Era algo más primitivo, más antiguo. Una serpiente de escamas oliváceas y proporciones colosales se deslizaba por la rama de un roble centenario sin emitir el más mínimo sonido.
Kaa, la gran pitón, observaba el mundo con una curiosidad felina. Recordaba vagamente una selva, un cachorro de hombre y un hambre constante, pero ahora se encontraba en un lugar donde el aire vibraba con una energía extraña... magia.
—Vaya, vaya... —siseó Kaa para sí misma, su voz era un susurro aterciopelado que parecía acariciar las hojas a su alrededor—. Qué lugar tan curioso y lleno de sssplendor. Siento vibraciones... sssí, vibraciones de poder muy dessstintas a las que conocía.
Desde su posición elevada, Kaa tenía una vista privilegiada de un edificio de estilo antiguo: el Club de Investigación de lo Oculto. A través de una de las ventanas iluminadas, podía ver movimiento. Su lengua bífida salió al aire, captando las partículas de esencia de quienes estaban dentro.
—Huelo a miedo... y a debilidad —murmuró Kaa, ensanchando su mandíbula en una sonrisa que nunca llegaba a sus ojos—. Pero también huelo a belleza. Mucha belleza.
Dentro del club, la atmósfera era de pura tensión y preocupación. Gasper Vladi, el joven dhampir de apariencia delicada, estaba postrado en una cama improvisada en una de las habitaciones interiores del club. Su rostro, habitualmente pálido, lucía ahora un tinte febril y sudoroso. Su respiración era errática.
Rias Gremory, la heredera del clan y presidenta del club, caminaba de un lado a otro con los brazos cruzados, su largo cabello carmesí brillando bajo la luz de las lámparas.
—No entiendo qué ha podido pasarle —dijo Rias, su voz cargada de una autoridad que no ocultaba su preocupación—. Su poder de "Forbidden Balor View" está fuera de control. Si no bajamos su fiebre, podría congelar el tiempo en toda la academia de forma permanente.
Akeno Himejima, la vicepresidenta, colocaba un paño húmedo sobre la frente de Gasper con una delicadeza casi maternal, aunque en sus ojos brillaba esa chispa juguetona y un tanto sádica que siempre la caracterizaba.
—Pobre Gasper-kun... —susurró Akeno—. Está tan caliente... y no de la forma que a mí me gustaría. Si no hacemos algo pronto, su cuerpo no resistirá la presión de su propia energía sacra y demoníaca.
Asia Argento, la ex-monja de corazón puro, estaba arrodillada al pie de la cama, con sus manos brillando con una suave luz verde mientras intentaba estabilizar la salud del chico. Lágrimas de frustración asomaban a sus ojos verdes.
—Mi curación no es suficiente —sollozó Asia—. Hay algo en su sangre que rechaza mi magia. Rias-sama, ¿qué vamos a hacer?
Rias se detuvo y miró por la ventana hacia la espesura del bosque, sin saber que un par de ojos amarillos la observaban desde la oscuridad.
—Tenemos que dividirnos —ordenó Rias con firmeza—. Akeno, ve a la biblioteca prohibida y busca algún registro sobre enfermedades de dhampirs. Asia, ve al jardín botánico del inframundo a través del círculo de transporte; quizá alguna hierba medicinal específica pueda calmar su flujo de sangre. Yo me quedaré aquí vigilando su estado y consultaré con mi hermano si es necesario.
—Pero Rias-sama —intervino Asia—, no podemos dejar solo a Gasper-kun por mucho tiempo.
—Lo sé, Asia. Por eso lo haremos rápido. Gasper necesita que estemos en nuestro mejor estado. Si nos quedamos las tres aquí solo para mirarlo, no avanzaremos nada.
Koneko Toujou, que hasta ese momento había estado comiendo un dulce en el sofá en silencio, se levantó.
—Yo iré a patrullar los alrededores —dijo Koneko con su habitual tono monótono—. Si Gasper libera poder, atraerá a los curiosos.
—Gracias, Koneko —asintió Rias—. Vamos, no hay tiempo que perder.
Las chicas se prepararon para partir. Una por una, fueron abandonando el edificio, dejando a Gasper en un sueño inquieto y febril.
Desde la rama del árbol, Kaa observó cómo las figuras femeninas se dispersaban. Sus ojos comenzaron a brillar con un matiz tenue, una premonición de lo que estaba por venir.
—Divídanssse... sssí... es mucho mejor assí —siseó la serpiente, desenrollando su cuerpo masivo del tronco—. Una por una... las flores se recogen mejor cuando están sssolas.
Kaa se deslizó hacia el suelo con una agilidad asombrosa. Su plan no era comerse a aquellas criaturas; había algo en este mundo que le pedía diversión, un juego de voluntades. Y el joven que yacía en la cama... él sería el juguete perfecto para sus nuevas "amigas".
—Pobre pequeño vampiro —dijo Kaa, acercándose a los muros del club—. Necesitas cuidados... y yo me aseguraré de que mis ssservidoras te den toda la atención que merecesss... y mucho másss.
La serpiente se ocultó entre los arbustos cercanos al camino que llevaba hacia la salida del recinto del club. Sabía que alguna de ellas tendría que pasar por allí. La paciencia era su mayor virtud. Había esperado siglos en la selva por una presa, podía esperar unos minutos por una de estas hermosas jóvenes.
—Primero vendrá la pequeña de blanco —susurró Kaa, detectando el aroma de la inocencia de Asia acercándose—. Sssu mente sssera como mantequilla... dulce y blanda...
Kaa se posicionó, colgando su cola de una rama baja que cruzaba el sendero, ocultando el resto de su cuerpo entre las hojas. Solo necesitaba que ella mirara hacia arriba. Solo un segundo de contacto visual y el juego comenzaría.
—Confía en mí... —canturreó Kaa en un siseo casi inaudible que se mezclaba con el viento—. Solo... confía... en mí...
El destino estaba sellado. El mundo de High School DxD no estaba preparado para la hipnosis de un depredador que no usaba magia, sino el puro poder de la sugestión visual. La primera víctima estaba a punto de caer en la red de espirales de colores.
