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Kaa en DxD

Fandom: Kaa rencarna en el mundo de High School DxD.. Sobrenatural, hypnosis, comedia, ecchi.

Creado: 24/6/2026

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CrossoverFantasíaPsicológicoOscuroMisterioDolor/ConsueloUA (Universo Alternativo)
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Un visitante de otro mundo

El aire en la ciudad de Kuoh siempre tenía un matiz especial, una mezcla de energía espiritual y la calma cotidiana de una ciudad japonesa. Sin embargo, en el pequeño bosque que flanqueaba el antiguo edificio del Club de Investigación de lo Oculto, el ambiente se había vuelto más denso, casi vibrante. Entre las ramas de un roble centenario, una sombra larga y sinuosa se deslizaba con una elegancia que no pertenecía a este reino.

Kaa, la gran serpiente pitón, observaba el mundo con una curiosidad pausada. Su llegada a este lugar había sido un misterio incluso para ella misma, pero no era dada a las crisis de pánico. Era una criatura de paciencia y cálculo. Mientras enroscaba su cuerpo de escamas pardas y amarillentas alrededor de una rama gruesa, sus ojos amarillos se fijaron en la estructura de madera del club.

—Sssí... qué lugar tan peculiar —siseó Kaa para sí misma, con esa voz suave y aterciopelada que parecía un susurro del viento—. Criaturasss interesantes... huelo poder, pero también huelo debilidad... sssí...

Desde su posición elevada, Kaa tenía una vista privilegiada a través de una de las ventanas del piso superior. Dentro, el panorama era de caos contenido. El joven Gasper Vladi, el alfil de Rias Gremory, estaba tendido en un sofá improvisado, rodeado de mantas. Su piel, usualmente pálida, estaba teñida de un rojo febril y sudaba copiosamente.

—¡Oh, por favor, Gasper-kun, tienes que beber un poco de agua! —exclamó Asia Argento, con el rostro contraído por la preocupación. Sostenía un paño húmedo y un vaso, moviéndose con esa torpeza dulce que la caracterizaba.

Rias Gremory, la heredera del clan Gremory, caminaba de un lado a otro con los brazos cruzados, su largo cabello carmesí ondeando tras ella. Su expresión era de una seriedad absoluta, la de una líder que ve a uno de los suyos sufrir.

—Su temperatura no baja —comentó Rias, deteniéndose junto al chico—. Es una gripe mágica de origen vampírico, Akeno. No es algo que podamos curar simplemente con oraciones o medicina humana.

Akeno Himejima, la reina del club, asintió con una sonrisa melancólica, aunque sus ojos delataban la misma inquietud. Se ajustó la cinta de su coleta y suspiró.

—Ara, ara... el pobre Gasper-kun parece estar sufriendo mucho. Si no hacemos algo pronto, su poder podría descontrolarse y congelar el tiempo en toda la academia de forma permanente.

Gasper soltó un gemido lastimero, hundiéndose más en las mantas.

—Lo... lo siento... Buchou... me siento... muy mal... todo da vueltasss... —balbuceó el joven vampiro antes de caer en un sueño inquieto.

Desde el árbol, Kaa observó la escena con un brillo de malicia divertida en sus ojos. La serpiente no buscaba alimentarse, al menos no de carne. Buscaba entretenimiento. En este nuevo mundo, las reglas parecían distintas, y ella deseaba probar sus habilidades con estas "chicas demonio" que emanaban tanta seguridad.

—Sssí... pobre pequeño —murmuró Kaa, balanceando su cabeza rítmicamente—. Tan vulnerable... y ellasss están tan desssesperadasss... es el momento perfecto para un juego. Un juego de sssumisión y sssilencio...

Rias se detuvo y miró a sus compañeras.

—No podemos quedarnos aquí las tres mirando cómo empeora. Asia, tú quédate con él por ahora. Akeno, ve a la biblioteca del inframundo a través del círculo de transporte, busca cualquier registro sobre esta cepa de gripe. Yo iré a consultar con mi hermano o con Grayfia. Nos dividiremos para cubrir más terreno.

—Entendido, Rias-sama —respondió Asia con determinación—. Cuidaré de él con todo mi corazón.

—Ten cuidado, Rias —añadió Akeno con su tono elegante—. El bosque está extrañamente silencioso hoy.

Kaa se encogió sobre la rama, ocultándose entre el follaje espeso. Sus ojos comenzaron a brillar con un matiz tenue, anticipando el encuentro. Vio cómo Rias y Akeno salían del edificio, dejando a Asia sola con el enfermo. La serpiente sabía que debía ser paciente. La hipnosis no era un acto de fuerza bruta, sino un baile de confianza y seducción.

—Una por una... —siseó Kaa, mientras veía a Akeno caminar hacia el sendero que bordeaba el bosque—. Sssí... la de cabello negro sssería una excelente pieza para empezar... pero la rubia esss tan... maleable.

Kaa decidió esperar. Sabía que alguna de ellas, tarde o temprano, buscaría aire fresco o algún ingrediente en los alrededores. El plan en su mente era retorcido y simple: usaría a las chicas para "cuidar" a Gasper de una manera que ellas nunca imaginarían en su estado normal. Un cuidado físico, invasivo y profundamente vergonzoso que serviría como su diversión personal.

Minutos después, Asia salió al pequeño balcón del club, suspirando con pesadez. Parecía agotada por la tensión. Miró hacia el bosque, buscando un momento de paz.

—Solo un minuto... necesito despejar mi mente para poder sanarlo mejor —se dijo Asia a sí misma, bajando las escaleras hacia el jardín.

Kaa se deslizó por el tronco del árbol con un movimiento casi líquido. No hacía ruido. No quebraba ramas. Era un fantasma de escamas.

—Sssí... ven aquí, pequeña sssanta —susurró la serpiente, preparándose para el primer encuentro de muchos—. El sssueño te espera... y el juego comienza... ssshh...

La serpiente se posicionó en una rama baja, justo por encima del camino donde Asia se detendría a recoger unas flores silvestres que solía usar para aromatizar la habitación de los enfermos. La atmósfera estaba cargada. Kaa sabía que Asia era pura de corazón, lo que la hacía una presa deliciosa para sus espirales.

—¿Hola? —preguntó Asia, deteniéndose en seco al sentir una presencia—. ¿Hay alguien ahí? ¿Koneko-chan?

Kaa no respondió de inmediato. Dejó que el silencio aumentara la curiosidad de la chica. Luego, con un movimiento lento, dejó caer parte de su cuerpo frente a Asia, balanceándose suavemente.

—Sssólo un amigo... pequeña criatura... —dijo Kaa, revelando su rostro por primera vez.

Asia retrocedió un paso, sorprendida pero no aterrada. Su naturaleza amable le impedía sentir miedo inmediato, incluso ante una serpiente parlante de proporciones cinematográficas.

—¿Una... una serpiente que habla? —Asia parpadeó, confundida—. ¿Eres un familiar de algún demonio?

—Oh, no... sssoy algo mucho más antiguo... y mucho más sssencillo —respondió Kaa, comenzando a mover su cabeza de lado a lado, un ritmo hipnótico que Asia, sin saberlo, empezó a seguir con la mirada—. Parecesss cansssada... preocupada por el joven que sssufre...

—Sí... Gasper-kun está muy mal —admitió Asia, bajando la guardia—. Estamos haciendo lo que podemos, pero...

—Yo puedo ayudarte... —siseó Kaa, acercándose un poco más, sus ojos todavía en su tono amarillo normal, guardando el truco final para el momento justo—. Sssólo tienes que confiar en mí... sssólo mira... lo que tengo para ti...

Asia sintió una extraña calidez en la voz de la serpiente. Era como si cada palabra fuera una caricia en su mente.

—¿Confiar... en ti? —preguntó Asia en un susurro, sintiéndose repentinamente muy pesada.

—Sssí... confía en mí... sssólo en mí... ssshh...

Kaa sabía que el primer contacto era crucial. Asia estaba a punto de entrar en un mundo de colores y órdenes que cambiarían la dinámica del club por completo. Y mientras tanto, en la habitación de arriba, Gasper seguía temblando, sin saber que sus "enfermeras" pronto recibirían instrucciones muy distintas de una fuente muy antigua.
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