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El Mejor Novio
Fandom: Soul Eater
Creado: 27/6/2026
Etiquetas
RomanceRecortes de VidaFluffHumorFantasíaAmbientación CanonHistoria Doméstica
Entre el Orgullo y la Resonancia: La Guerra de los Novios
El sol de la tarde caía sobre Death City, bañando las calles empedradas y las retorcidas torres del Shibusen con un tono anaranjado que invitaba a la calma. Tras la estrepitosa y agotadora derrota de Ashura, la paz no era solo un concepto abstracto, sino una realidad palpable que los estudiantes disfrutaban con una intensidad renovada. En la terraza de una cafetería cercana a la academia, cuatro chicas compartían una mesa, disfrutando de la brisa y de una conversación que, hasta hacía unos instantes, era perfectamente trivial.
Maka Albarn, con su habitual gabardina ondeando levemente tras ella y sus coletas castañas perfectamente peinadas, no pudo ocultar más la sonrisa que iluminaba su rostro. Con un gesto lleno de timidez pero cargado de orgullo, llevó su mano al cuello y tiró de una fina cadena de plata que hasta entonces había estado oculta bajo su blusa blanca.
—Miren esto —dijo Maka, con los ojos verdes brillando de una forma que rara vez se veía en ella fuera de una biblioteca—. Soul me lo regaló ayer. Cumplimos dos meses de novios.
En el extremo de la cadena colgaba un colgante pequeño, pero exquisitamente detallado: una nota musical entrelazada con una pequeña guadaña de plata. Era sofisticado, discreto y, sobre todo, muy "cool", tal como Soul solía decir.
—Es precioso —susurró Tsubaki, inclinándose para observar los detalles con su habitual amabilidad.
—Soul es el mejor novio del mundo —sentenció Maka, dejando que el colgante descansara de nuevo sobre su pecho con un suspiro de satisfacción.
El silencio que siguió a esa declaración fue repentinamente roto por una risa seca y cargada de ese cinismo tan característico de las calles de Brooklyn. Liz Thompson, apoyada en su silla con una pose despreocupada, ajustó su sombrero de vaquero y miró a Maka con una ceja levantada.
—Oh, Maka, cariño, eso es... tierno —dijo Liz, enfatizando la última palabra con una pizca de condescendencia—. Es un detalle bonito y simple, de verdad. Pero seamos realistas. Si hablamos de "el mejor", Kid está en otro nivel.
Maka frunció el ceño, cruzando los brazos sobre su pecho plano.
—¿A qué te refieres con eso?
—Por favor —continuó Liz, examinándose las uñas—. Kid es el nuevo Shinigami. Su sentido de la estética y el valor es absoluto. Si él quisiera, mañana mismo me regalaría tres bolsos de diseñador y un coche deportivo, solo porque le parece que un coche de dos puertas es más simétrico que caminar. Kid no solo tiene el estatus, tiene la clase para respaldarlo. Eso es lo que hace a un novio el mejor del mundo.
Tsubaki, que normalmente actuaba como la mediadora del grupo, sintió un pequeño aguijón de competitividad en el pecho. Aunque era una persona paciente y magnánima, no podía permitir que el esfuerzo constante de su compañero fuera menospreciado.
—Bueno, el dinero y los regalos caros son una cosa —intervino Tsubaki con una voz suave pero firme—, pero no creo que eso sea lo que define a un buen novio. Black☆Star puede que no sea el más detallista con las joyas, y definitivamente no sabe lo que es la discreción, pero lo que realmente importa en un hombre es su capacidad para hacerte sentir protegida.
Liz soltó un bufido, pero Tsubaki continuó, con sus ojos índigo reflejando una determinación inusual.
—Él es un guerrero. Siempre está velando por mi seguridad, incluso cuando parece que solo piensa en sí mismo. Su preocupación por mí es real y profunda. Ha jurado dominar el Camino del Guerrero para que nadie pueda volver a lastimarnos. Esa fuerza y esa entrega... eso es lo que realmente cuenta. Los otros dos son geniales, pero no tienen esa chispa de protector absoluto que tiene Black☆Star.
—¿Disculpa? —Maka se puso en pie, golpeando ligeramente la mesa—. Soul me protege en cada batalla. ¡Él literalmente pone su cuerpo como escudo para que yo no reciba daño! ¡Eso es mucho más que solo gritar que vas a superar a Dios!
—¡Pero Kid es la simetría hecha hombre! —exclamó Liz, también levantándose—. ¡Su devoción por el equilibrio se traduce en una relación perfecta!
La tensión en la mesa era casi eléctrica. Las tres se miraban con una mezcla de rivalidad y afecto mal disimulado. Fue entonces cuando Patty, que hasta ese momento había estado ocupada haciendo un cisne de origami con una servilleta, soltó una carcajada estridente y aplaudió con entusiasmo.
—¡Ji, ji, ji! ¡Esto parece una pelea de monstruos! —exclamó Patty, con los ojos azules chispeantes—. ¡Ya sé! ¡Hagamos una competencia!
Las otras tres se quedaron en silencio, mirando a la menor de las Thompson.
—¿Una competencia? —preguntó Tsubaki, parpadeando confundida.
—¡Sí! —Patty se subió a la silla—. Evaluaremos los detalles, los momentos especiales, el esfuerzo que ponen y cómo las protegen. ¡Yo seré la jueza y decidiremos quién es realmente "El Mejor Novio del Mundo"!
Maka, Liz y Tsubaki se miraron entre sí. El desafío estaba lanzado. Ninguna de ellas estaba dispuesta a dar su brazo a torcer cuando se trataba del orgullo de sus respectivas parejas.
—Acepto —dijo Maka, ajustándose la corbata de rayas verdes—. Soul va a ganar sin siquiera intentarlo.
—Prepárense para perder —añadió Liz con una sonrisa de suficiencia—. La elegancia de Kid las aplastará.
Tsubaki asintió con una sonrisa dulce pero competitiva.
—Daremos lo mejor de nosotros. Black☆Star no se queda atrás.
***
La primera fase de la "competencia" comenzó esa misma tarde en el Shibusen. Patty, con una libreta y un lápiz que le había robado a algún estudiante distraído, seguía a los chicos mientras las novias observaban desde las sombras, esperando el momento en que sus parejas demostraran su valía.
Soul Eater Evans estaba sentado en los escalones de la entrada, con su chaqueta de cuero negra y su habitual expresión de aburrimiento. Tenía los auriculares puestos, pero en cuanto vio a Maka acercarse, se quitó uno y le hizo un pequeño espacio a su lado.
—Oye, Maka —dijo Soul, con su voz rasposa y tranquila—. He estado pensando en esa técnica de resonancia que practicamos ayer. Si te cansas demasiado, avísame antes. No quiero que te sobreesfuerces por nada.
Maka sintió que su corazón daba un vuelco. Miró a Patty, quien anotaba algo rápidamente en su libreta.
—Eso es muy considerado, Soul —respondió Maka, sentándose a su lado.
—Es lo normal. No sería "cool" dejar que mi técnica se agote por no cuidar a mi compañera —añadió él, aunque un ligero rubor apareció en sus mejillas mientras volvía a ponerse el auricular.
A unos metros de allí, en el patio principal, Black☆Star estaba realizando flexiones con una sola mano, mientras gritaba a los cuatro vientos sobre su grandeza.
—¡Mírenme! ¡Soy el hombre que alcanzará las estrellas! —rugió, con el sudor resplandeciendo en su robusta complexión.
Tsubaki se acercó con una toalla y una botella de agua. Black☆Star se detuvo en seco, saltó hacia atrás y aterrizó frente a ella con una pose dramática.
—¡Tsubaki! ¡Has llegado justo a tiempo para presenciar mi ascenso! —dijo él, pero luego su tono bajó un poco—. Oye, después de esto, ¿quieres ir a comer algo? He oído que han abierto un sitio nuevo de ramen. Te vendrá bien descansar después de aguantar mi increíble energía todo el día.
Tsubaki sonrió, secándole la frente con delicadeza.
—Me encantaría, Black☆Star.
—¡Bien! ¡Porque si no te alimentas bien, no podrás seguirme el ritmo al Dios de la Guerra! —añadió él, volviendo a sus ejercicios con más ímpetu que antes.
Patty anotó "Puntos por comida" y "Puntos por energía" en su libreta, mientras Liz observaba con impaciencia.
—Eso no es nada —susurró Liz—. Miren al maestro.
Death the Kid estaba en el centro de la plaza, mirando fijamente una de las fuentes. Tenía una expresión de profunda angustia.
—¡No es posible! —exclamó Kid, llevándose las manos a la cabeza, haciendo que sus líneas de Sanzu brillaran levemente—. ¡Esa gárgola tiene tres milímetros de inclinación hacia la izquierda! ¡Es una blasfemia contra el orden universal!
Liz se acercó, suspirando.
—Kid, olvida la gárgola. ¿No tenías algo que decirme?
Kid se giró hacia ella, recuperando instantáneamente la compostura. Se ajustó los rectángulos blancos de su chaqueta y la miró con una intensidad dorada.
—Liz, he reorganizado tu armario esta mañana. Ahora toda tu ropa está clasificada por color, peso y textura, formando un espectro cromático perfectamente simétrico desde el centro hacia afuera.
Liz miró a las otras chicas con una chispa de triunfo en los ojos.
—¿Lo ven? —dijo Liz—. Eso es dedicación.
—Eso es una obsesión, Liz —replicó Maka, rodando los ojos.
La competencia continuó durante toda la semana. Cada gesto, cada palabra y cada acción de los chicos era analizada bajo el microscopio de las cuatro amigas.
Hubo un momento en el que Soul se quedó despierto hasta tarde ayudando a Maka a estudiar para un examen de historia de las armas, a pesar de que él se estaba quedando dormido sobre los libros.
—Maka, si no apruebas, no podré decir que mi compañera es la más lista de la escuela —había dicho él, bostezando y mostrando sus dientes puntiagudos—. Y eso restaría puntos a mi estilo.
Maka sabía que lo decía para no admitir que simplemente quería que ella se sintiera segura, pero el gesto le valió muchos puntos en la libreta de Patty.
Por otro lado, Black☆Star demostró su faceta de protector cuando un grupo de estudiantes de cursos inferiores intentó molestar a Tsubaki mientras ella meditaba en el jardín. No necesitó usar la fuerza; su mera presencia y su mirada feroz fueron suficientes para ahuyentarlos.
—Nadie molesta a la compañera del gran Black☆Star —había declarado, cruzándose de brazos—. Si quieren pelear, háganlo conmigo, ¡aunque no durarán ni un segundo frente a mi resplandor!
Tsubaki se sintió conmovida por la forma en que él, a pesar de su arrogancia, siempre ponía su cuerpo y su reputación como escudo para ella.
Kid, por su parte, sorprendió a Liz y Patty con una cena en la mansión de Shinigami. Todo, desde la disposición de los cubiertos hasta la distancia entre las sillas, era milimétricamente perfecto.
—He preparado esto para que puedan disfrutar de una velada sin el caos del mundo exterior —dijo Kid, haciendo una reverencia—. La paz interior solo se alcanza a través de la armonía visual. Y ustedes, como mis armas, merecen estar en armonía.
Liz estaba encantada, aunque Patty estaba más interesada en usar los tenedores para hacer figuras de sombras en la pared, lo que casi le provoca un colapso nervioso a Kid.
Finalmente, el viernes por la noche, las chicas se reunieron de nuevo en la habitación de Maka para el veredicto final. Patty sostenía su libreta con una solemnidad inusual, sentada en medio de la cama mientras Maka, Tsubaki y Liz la rodeaban con expectación.
—Muy bien —dijo Patty, inflando las mejillas—. He analizado todo. Los regalos, las peleas, la comida y las cosas raras que dice Kid.
—¿Y bien? —preguntó Maka, impaciente—. ¿Quién es el mejor?
Patty miró las notas y luego a sus amigas.
—Soul es el mejor... ¡en ser un compañero genial! —exclamó Patty—. Siempre escucha a Maka y se preocupa por su cerebro, ¡aunque su pelo sea raro!
Maka sonrió, satisfecha.
—Black☆Star es el mejor... ¡en ser un guardaespaldas ruidoso! —continuó Patty—. ¡Nadie puede tocar a Tsubaki porque él grita muy fuerte!
Tsubaki soltó una risita, asintiendo.
—¡Y Kid es el mejor... en ser un perfeccionista guapo! —terminó Patty, cerrando la libreta con un golpe—. ¡Hace que todo se vea bonito, incluso cuando se vuelve loco por las líneas!
Liz frunció el ceño.
—Espera, Patty. ¿Eso significa que hay un empate?
Patty se encogió de hombros, riendo.
—¡Es que todos son los mejores! Soul es el mejor para Maka, Black☆Star es el mejor para Tsubaki y Kid es el mejor para Liz. ¡Ji, ji, ji! ¡Sería muy aburrido si todos fueran iguales!
El silencio volvió a reinar en la habitación, pero esta vez no era un silencio tenso, sino uno de comprensión. Maka miró el colgante de plata que aún llevaba puesto. Tsubaki pensó en la energía inagotable de Black☆Star que siempre la impulsaba a seguir adelante. Liz recordó la seguridad y el orden que Kid aportaba a su vida, algo que ella nunca había tenido en las calles.
—Supongo que tienes razón, Patty —admitió Maka, recostándose en las almohadas—. Soul no sería Soul si intentara actuar como Kid. Y yo probablemente me volvería loca si mi novio intentara medir mis calcetines cada mañana.
—Y yo no podría lidiar con alguien tan callado como Soul —añadió Liz con una sonrisa de lado—. Necesito a alguien que tenga un poco de drama, aunque a veces sea demasiado.
Tsubaki asintió, con la mirada perdida en la ventana, donde las luces de Death City parpadeaban.
—La fuerza de Black☆Star es lo que me da equilibrio. Cada uno de ellos es exactamente lo que necesitamos.
—¡Exacto! —exclamó Patty, saltando sobre la cama—. ¡Así que todas ganamos! ¡Fiesta de pijamas!
Mientras las chicas comenzaban a reír y a planear el resto de la noche, en otra parte de la ciudad, tres jóvenes se encontraban en el tejado del Shibusen.
Soul estaba apoyado contra una chimenea, observando la luna con su característica mueca. Black☆Star estaba sentado en el borde, con las piernas colgando al vacío, y Kid estaba ocupado asegurándose de que sus botas estuvieran alineadas con las baldosas del techo.
—Oye —dijo Black☆Star de repente—, ¿no sienten como si alguien estuviera hablando de nosotros?
Soul soltó un suspiro y se encogió de hombros.
—Probablemente sea Maka quejándose de que no estudio lo suficiente.
—O Liz criticando mi elección de corbata —añadió Kid, suspirando con resignación—. Aunque mi corbata es perfectamente simétrica, su juicio a veces carece de equilibrio.
Black☆Star soltó una carcajada y se puso de pie, señalando a la luna.
—¡No importa! ¡Seguro que están hablando de lo increíble que soy! ¡Soy el centro del universo, después de todo!
Soul sonrió para sí mismo, cerrando los ojos. No necesitaba una competencia ni un título para saber que, mientras tuviera a Maka a su lado y su alma resonara con la de ella, todo estaba bien.
—Sí, lo que digas, Black☆Star —murmuró Soul—. Eso no es nada "cool".
Pero en el fondo, los tres sabían que, a su manera, estaban haciendo las cosas bien. Porque en un mundo lleno de locura, kishins y brujas, haber encontrado a alguien con quien compartir el peso del destino era, sin duda, el mayor de los triunfos.
Maka Albarn, con su habitual gabardina ondeando levemente tras ella y sus coletas castañas perfectamente peinadas, no pudo ocultar más la sonrisa que iluminaba su rostro. Con un gesto lleno de timidez pero cargado de orgullo, llevó su mano al cuello y tiró de una fina cadena de plata que hasta entonces había estado oculta bajo su blusa blanca.
—Miren esto —dijo Maka, con los ojos verdes brillando de una forma que rara vez se veía en ella fuera de una biblioteca—. Soul me lo regaló ayer. Cumplimos dos meses de novios.
En el extremo de la cadena colgaba un colgante pequeño, pero exquisitamente detallado: una nota musical entrelazada con una pequeña guadaña de plata. Era sofisticado, discreto y, sobre todo, muy "cool", tal como Soul solía decir.
—Es precioso —susurró Tsubaki, inclinándose para observar los detalles con su habitual amabilidad.
—Soul es el mejor novio del mundo —sentenció Maka, dejando que el colgante descansara de nuevo sobre su pecho con un suspiro de satisfacción.
El silencio que siguió a esa declaración fue repentinamente roto por una risa seca y cargada de ese cinismo tan característico de las calles de Brooklyn. Liz Thompson, apoyada en su silla con una pose despreocupada, ajustó su sombrero de vaquero y miró a Maka con una ceja levantada.
—Oh, Maka, cariño, eso es... tierno —dijo Liz, enfatizando la última palabra con una pizca de condescendencia—. Es un detalle bonito y simple, de verdad. Pero seamos realistas. Si hablamos de "el mejor", Kid está en otro nivel.
Maka frunció el ceño, cruzando los brazos sobre su pecho plano.
—¿A qué te refieres con eso?
—Por favor —continuó Liz, examinándose las uñas—. Kid es el nuevo Shinigami. Su sentido de la estética y el valor es absoluto. Si él quisiera, mañana mismo me regalaría tres bolsos de diseñador y un coche deportivo, solo porque le parece que un coche de dos puertas es más simétrico que caminar. Kid no solo tiene el estatus, tiene la clase para respaldarlo. Eso es lo que hace a un novio el mejor del mundo.
Tsubaki, que normalmente actuaba como la mediadora del grupo, sintió un pequeño aguijón de competitividad en el pecho. Aunque era una persona paciente y magnánima, no podía permitir que el esfuerzo constante de su compañero fuera menospreciado.
—Bueno, el dinero y los regalos caros son una cosa —intervino Tsubaki con una voz suave pero firme—, pero no creo que eso sea lo que define a un buen novio. Black☆Star puede que no sea el más detallista con las joyas, y definitivamente no sabe lo que es la discreción, pero lo que realmente importa en un hombre es su capacidad para hacerte sentir protegida.
Liz soltó un bufido, pero Tsubaki continuó, con sus ojos índigo reflejando una determinación inusual.
—Él es un guerrero. Siempre está velando por mi seguridad, incluso cuando parece que solo piensa en sí mismo. Su preocupación por mí es real y profunda. Ha jurado dominar el Camino del Guerrero para que nadie pueda volver a lastimarnos. Esa fuerza y esa entrega... eso es lo que realmente cuenta. Los otros dos son geniales, pero no tienen esa chispa de protector absoluto que tiene Black☆Star.
—¿Disculpa? —Maka se puso en pie, golpeando ligeramente la mesa—. Soul me protege en cada batalla. ¡Él literalmente pone su cuerpo como escudo para que yo no reciba daño! ¡Eso es mucho más que solo gritar que vas a superar a Dios!
—¡Pero Kid es la simetría hecha hombre! —exclamó Liz, también levantándose—. ¡Su devoción por el equilibrio se traduce en una relación perfecta!
La tensión en la mesa era casi eléctrica. Las tres se miraban con una mezcla de rivalidad y afecto mal disimulado. Fue entonces cuando Patty, que hasta ese momento había estado ocupada haciendo un cisne de origami con una servilleta, soltó una carcajada estridente y aplaudió con entusiasmo.
—¡Ji, ji, ji! ¡Esto parece una pelea de monstruos! —exclamó Patty, con los ojos azules chispeantes—. ¡Ya sé! ¡Hagamos una competencia!
Las otras tres se quedaron en silencio, mirando a la menor de las Thompson.
—¿Una competencia? —preguntó Tsubaki, parpadeando confundida.
—¡Sí! —Patty se subió a la silla—. Evaluaremos los detalles, los momentos especiales, el esfuerzo que ponen y cómo las protegen. ¡Yo seré la jueza y decidiremos quién es realmente "El Mejor Novio del Mundo"!
Maka, Liz y Tsubaki se miraron entre sí. El desafío estaba lanzado. Ninguna de ellas estaba dispuesta a dar su brazo a torcer cuando se trataba del orgullo de sus respectivas parejas.
—Acepto —dijo Maka, ajustándose la corbata de rayas verdes—. Soul va a ganar sin siquiera intentarlo.
—Prepárense para perder —añadió Liz con una sonrisa de suficiencia—. La elegancia de Kid las aplastará.
Tsubaki asintió con una sonrisa dulce pero competitiva.
—Daremos lo mejor de nosotros. Black☆Star no se queda atrás.
***
La primera fase de la "competencia" comenzó esa misma tarde en el Shibusen. Patty, con una libreta y un lápiz que le había robado a algún estudiante distraído, seguía a los chicos mientras las novias observaban desde las sombras, esperando el momento en que sus parejas demostraran su valía.
Soul Eater Evans estaba sentado en los escalones de la entrada, con su chaqueta de cuero negra y su habitual expresión de aburrimiento. Tenía los auriculares puestos, pero en cuanto vio a Maka acercarse, se quitó uno y le hizo un pequeño espacio a su lado.
—Oye, Maka —dijo Soul, con su voz rasposa y tranquila—. He estado pensando en esa técnica de resonancia que practicamos ayer. Si te cansas demasiado, avísame antes. No quiero que te sobreesfuerces por nada.
Maka sintió que su corazón daba un vuelco. Miró a Patty, quien anotaba algo rápidamente en su libreta.
—Eso es muy considerado, Soul —respondió Maka, sentándose a su lado.
—Es lo normal. No sería "cool" dejar que mi técnica se agote por no cuidar a mi compañera —añadió él, aunque un ligero rubor apareció en sus mejillas mientras volvía a ponerse el auricular.
A unos metros de allí, en el patio principal, Black☆Star estaba realizando flexiones con una sola mano, mientras gritaba a los cuatro vientos sobre su grandeza.
—¡Mírenme! ¡Soy el hombre que alcanzará las estrellas! —rugió, con el sudor resplandeciendo en su robusta complexión.
Tsubaki se acercó con una toalla y una botella de agua. Black☆Star se detuvo en seco, saltó hacia atrás y aterrizó frente a ella con una pose dramática.
—¡Tsubaki! ¡Has llegado justo a tiempo para presenciar mi ascenso! —dijo él, pero luego su tono bajó un poco—. Oye, después de esto, ¿quieres ir a comer algo? He oído que han abierto un sitio nuevo de ramen. Te vendrá bien descansar después de aguantar mi increíble energía todo el día.
Tsubaki sonrió, secándole la frente con delicadeza.
—Me encantaría, Black☆Star.
—¡Bien! ¡Porque si no te alimentas bien, no podrás seguirme el ritmo al Dios de la Guerra! —añadió él, volviendo a sus ejercicios con más ímpetu que antes.
Patty anotó "Puntos por comida" y "Puntos por energía" en su libreta, mientras Liz observaba con impaciencia.
—Eso no es nada —susurró Liz—. Miren al maestro.
Death the Kid estaba en el centro de la plaza, mirando fijamente una de las fuentes. Tenía una expresión de profunda angustia.
—¡No es posible! —exclamó Kid, llevándose las manos a la cabeza, haciendo que sus líneas de Sanzu brillaran levemente—. ¡Esa gárgola tiene tres milímetros de inclinación hacia la izquierda! ¡Es una blasfemia contra el orden universal!
Liz se acercó, suspirando.
—Kid, olvida la gárgola. ¿No tenías algo que decirme?
Kid se giró hacia ella, recuperando instantáneamente la compostura. Se ajustó los rectángulos blancos de su chaqueta y la miró con una intensidad dorada.
—Liz, he reorganizado tu armario esta mañana. Ahora toda tu ropa está clasificada por color, peso y textura, formando un espectro cromático perfectamente simétrico desde el centro hacia afuera.
Liz miró a las otras chicas con una chispa de triunfo en los ojos.
—¿Lo ven? —dijo Liz—. Eso es dedicación.
—Eso es una obsesión, Liz —replicó Maka, rodando los ojos.
La competencia continuó durante toda la semana. Cada gesto, cada palabra y cada acción de los chicos era analizada bajo el microscopio de las cuatro amigas.
Hubo un momento en el que Soul se quedó despierto hasta tarde ayudando a Maka a estudiar para un examen de historia de las armas, a pesar de que él se estaba quedando dormido sobre los libros.
—Maka, si no apruebas, no podré decir que mi compañera es la más lista de la escuela —había dicho él, bostezando y mostrando sus dientes puntiagudos—. Y eso restaría puntos a mi estilo.
Maka sabía que lo decía para no admitir que simplemente quería que ella se sintiera segura, pero el gesto le valió muchos puntos en la libreta de Patty.
Por otro lado, Black☆Star demostró su faceta de protector cuando un grupo de estudiantes de cursos inferiores intentó molestar a Tsubaki mientras ella meditaba en el jardín. No necesitó usar la fuerza; su mera presencia y su mirada feroz fueron suficientes para ahuyentarlos.
—Nadie molesta a la compañera del gran Black☆Star —había declarado, cruzándose de brazos—. Si quieren pelear, háganlo conmigo, ¡aunque no durarán ni un segundo frente a mi resplandor!
Tsubaki se sintió conmovida por la forma en que él, a pesar de su arrogancia, siempre ponía su cuerpo y su reputación como escudo para ella.
Kid, por su parte, sorprendió a Liz y Patty con una cena en la mansión de Shinigami. Todo, desde la disposición de los cubiertos hasta la distancia entre las sillas, era milimétricamente perfecto.
—He preparado esto para que puedan disfrutar de una velada sin el caos del mundo exterior —dijo Kid, haciendo una reverencia—. La paz interior solo se alcanza a través de la armonía visual. Y ustedes, como mis armas, merecen estar en armonía.
Liz estaba encantada, aunque Patty estaba más interesada en usar los tenedores para hacer figuras de sombras en la pared, lo que casi le provoca un colapso nervioso a Kid.
Finalmente, el viernes por la noche, las chicas se reunieron de nuevo en la habitación de Maka para el veredicto final. Patty sostenía su libreta con una solemnidad inusual, sentada en medio de la cama mientras Maka, Tsubaki y Liz la rodeaban con expectación.
—Muy bien —dijo Patty, inflando las mejillas—. He analizado todo. Los regalos, las peleas, la comida y las cosas raras que dice Kid.
—¿Y bien? —preguntó Maka, impaciente—. ¿Quién es el mejor?
Patty miró las notas y luego a sus amigas.
—Soul es el mejor... ¡en ser un compañero genial! —exclamó Patty—. Siempre escucha a Maka y se preocupa por su cerebro, ¡aunque su pelo sea raro!
Maka sonrió, satisfecha.
—Black☆Star es el mejor... ¡en ser un guardaespaldas ruidoso! —continuó Patty—. ¡Nadie puede tocar a Tsubaki porque él grita muy fuerte!
Tsubaki soltó una risita, asintiendo.
—¡Y Kid es el mejor... en ser un perfeccionista guapo! —terminó Patty, cerrando la libreta con un golpe—. ¡Hace que todo se vea bonito, incluso cuando se vuelve loco por las líneas!
Liz frunció el ceño.
—Espera, Patty. ¿Eso significa que hay un empate?
Patty se encogió de hombros, riendo.
—¡Es que todos son los mejores! Soul es el mejor para Maka, Black☆Star es el mejor para Tsubaki y Kid es el mejor para Liz. ¡Ji, ji, ji! ¡Sería muy aburrido si todos fueran iguales!
El silencio volvió a reinar en la habitación, pero esta vez no era un silencio tenso, sino uno de comprensión. Maka miró el colgante de plata que aún llevaba puesto. Tsubaki pensó en la energía inagotable de Black☆Star que siempre la impulsaba a seguir adelante. Liz recordó la seguridad y el orden que Kid aportaba a su vida, algo que ella nunca había tenido en las calles.
—Supongo que tienes razón, Patty —admitió Maka, recostándose en las almohadas—. Soul no sería Soul si intentara actuar como Kid. Y yo probablemente me volvería loca si mi novio intentara medir mis calcetines cada mañana.
—Y yo no podría lidiar con alguien tan callado como Soul —añadió Liz con una sonrisa de lado—. Necesito a alguien que tenga un poco de drama, aunque a veces sea demasiado.
Tsubaki asintió, con la mirada perdida en la ventana, donde las luces de Death City parpadeaban.
—La fuerza de Black☆Star es lo que me da equilibrio. Cada uno de ellos es exactamente lo que necesitamos.
—¡Exacto! —exclamó Patty, saltando sobre la cama—. ¡Así que todas ganamos! ¡Fiesta de pijamas!
Mientras las chicas comenzaban a reír y a planear el resto de la noche, en otra parte de la ciudad, tres jóvenes se encontraban en el tejado del Shibusen.
Soul estaba apoyado contra una chimenea, observando la luna con su característica mueca. Black☆Star estaba sentado en el borde, con las piernas colgando al vacío, y Kid estaba ocupado asegurándose de que sus botas estuvieran alineadas con las baldosas del techo.
—Oye —dijo Black☆Star de repente—, ¿no sienten como si alguien estuviera hablando de nosotros?
Soul soltó un suspiro y se encogió de hombros.
—Probablemente sea Maka quejándose de que no estudio lo suficiente.
—O Liz criticando mi elección de corbata —añadió Kid, suspirando con resignación—. Aunque mi corbata es perfectamente simétrica, su juicio a veces carece de equilibrio.
Black☆Star soltó una carcajada y se puso de pie, señalando a la luna.
—¡No importa! ¡Seguro que están hablando de lo increíble que soy! ¡Soy el centro del universo, después de todo!
Soul sonrió para sí mismo, cerrando los ojos. No necesitaba una competencia ni un título para saber que, mientras tuviera a Maka a su lado y su alma resonara con la de ella, todo estaba bien.
—Sí, lo que digas, Black☆Star —murmuró Soul—. Eso no es nada "cool".
Pero en el fondo, los tres sabían que, a su manera, estaban haciendo las cosas bien. Porque en un mundo lleno de locura, kishins y brujas, haber encontrado a alguien con quien compartir el peso del destino era, sin duda, el mayor de los triunfos.
