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Mundial

Fandom: Selección Mexicana, Blanckpink, kpop

Creado: 27/6/2026

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Bajo el Cielo de los Aztecas

El Estadio Azteca no era solo un gigante de concreto; era un monstruo que respiraba, que latía con la energía de millones de personas que esperaban el inicio del Mundial 2026. Para Mari, conocida mundialmente como la fuerza creativa detrás de hits globales y la joya de la corona del K-pop con raíces mexicanas, aquel escenario imponía más que el Coachella o el Tokyo Dome.

Esa tarde, el sol caía sobre la Ciudad de México con un tono dorado que bañaba el césped perfectamente cortado. Mari estaba en el centro del campo para su último ensayo general antes de la gran inauguración. Llevaba unos pantalones cargo holgados, una camiseta de la selección personalizada con su nombre en la espalda y unos auriculares de monitoreo que brillaban bajo su larga cabellera oscura.

A unos metros, sentados en el banquillo de suplentes y algunos estirando cerca de la banda, se encontraban los jugadores de la Selección Mexicana. Habían terminado su entrenamiento temprano y la FIFA les había permitido quedarse para presenciar el ensayo de la estrella que abriría el torneo.

— Dicen que es la artista más grande del mundo ahora mismo —susurró Brian Gutiérrez, ajustándose las calcetas mientras no podía despegar la vista de la figura menuda pero imponente de Mari—. Mi hermana tiene todos sus discos.

— Pues prepárate, Brian, porque creo que va a empezar —respondió "La Hormiga" González, sentándose sobre un balón con curiosidad—. Dicen que canta como los ángeles pero tiene la fuerza de un rayo.

La música estalló por los altavoces del estadio. El ritmo era moderno, una mezcla de pop sofisticado con toques electrónicos que caracterizaban su nuevo álbum, *Ruby*.

Mari cerró los ojos, tomó el micrófono y comenzó con "Mantra". Su voz llenó cada rincón del coloso:

— "Soy esa energía que no puedes contener, mi mantra es brillar hasta desfallecer. No busques afuera lo que llevas dentro, soy el fuego, soy el aire, soy el momento..." —cantaba con una seguridad que dejó a los jugadores en silencio absoluto.

Luego, el ritmo cambió a algo más melancólico y profundo, "Star a War":

— "Podríamos empezar una guerra solo para sentir el calor, quemar los puentes y olvidar el dolor. Pero en tus ojos veo la tregua que no pedí, una batalla perdida antes de combatir..."

Brian se quedó paralizado. Había escuchado su música en la radio, pero verla allí, moviéndose con una gracia natural, sintiendo cada palabra, era algo distinto. Ella no solo era una estrella; era mexicana, y había algo en su mirada que gritaba orgullo.

El ensayo continuó con "Zen", una canción cuya letra traducida resonaba en el pecho de los atletas:

— "En el caos encuentro mi centro, el silencio es mi mayor estruendo. No necesito ruido para saber quién soy, en paz me quedo, en paz me voy..."

Cuando la última nota de "Starlight" se desvaneció y Mari dio las gracias a los técnicos de sonido, el estadio quedó en un silencio sepulcral por un segundo, hasta que los jugadores, liderados por la emoción de los más jóvenes, comenzaron a aplaudir.

Mari se sobresaltó un poco, no se había dado cuenta de que la audiencia era tan cercana. Al ver a los seleccionados, una sonrisa genuina y brillante iluminó su rostro. Bajó del pequeño escenario montado temporalmente y caminó hacia ellos con paso ligero.

— ¡Hola! —exclamó ella, saludando con la mano—. Espero no haber interrumpido su concentración. Sé que tienen el partido inaugural en un par de días.

— Para nada —dijo Armando "La Hormiga" González, adelantándose con su característica energía—. Si cantas así el día de la inauguración, vamos a salir a la cancha queriendo comernos el mundo. Soy Armando, por cierto.

— Un gusto, Armando —Mari rió, su voz era igual de dulce al hablar—. He oído que eres muy rápido en la cancha.

— No tanto como tus cambios de ritmo en las canciones —bromeó él—. Oye, estaba viendo que en tu video de "Zen" hay unas referencias visuales muy parecidas a *Neon Genesis Evangelion*. ¿Te gusta el anime?

Mari abrió mucho los ojos, sorprendida y encantada.

— ¡Sí! Me encanta. De hecho, el concepto de ese video fue inspirado en la estética de los noventas de Gainax. ¿Tú también lo ves?

— ¡Claro! —respondió "La Hormiga" emocionado—. En las concentraciones me la paso viendo series. Brian dice que soy un nerd, pero él también se queda viendo cuando cree que no me doy cuenta.

Mari dirigió su mirada hacia Brian, que se encontraba un poco más atrás, tratando de parecer profesional pero visiblemente nervioso. Él dio un paso al frente, extendiendo la mano con timidez.

— Soy Brian Gutiérrez —dijo en voz baja—. Un placer conocerte, Mari. Cantas... bueno, increíble no es la palabra suficiente.

— Gracias, Brian —ella aceptó su mano, notando la calidez del saludo—. He visto tus jugadas en la MLS y ahora con la selección. Tienes una visión de juego muy especial.

Brian sintió que el rostro le ardía ligeramente. Que una estrella mundial supiera quién era él, un chico que apenas estaba consolidando su carrera internacional, era surrealista.

— Gracias. Solo trato de no ponerme nervioso con tanta gente mirando —admitió él con una sonrisa honesta.

— Te entiendo perfectamente —Mari suspiró, mirando hacia las gradas vacías—. Yo llevo años haciendo esto y todavía siento que el corazón se me va a salir antes de que empiece la música. Pero cuando veo la bandera de México entre el público, algo cambia. Me siento en casa.

— Eso es exactamente lo que sentimos nosotros —coincidió Brian, sintiendo una conexión instantánea—. FIFA nos comentó que estarás en los partidos como embajadora.

— Así es —confirmó ella—. No solo cantaré en la inauguración. Me pidieron que asista a todos los partidos de la fase de grupos para apoyar a México. Así que me verán mucho por aquí. Espero que no se cansen de mí.

— Imposible —soltó Brian antes de poder filtrarlo. Al darse cuenta de lo que dijo, aclaró rápidamente—: Digo, para la afición será una motivación extra tenerte ahí.

Mari soltó una pequeña risa que a Brian le pareció el sonido más agradable del mundo.

— Bueno, ya que vamos a ser del mismo equipo este mes, ¿qué les parece si nos tomamos una foto? —propuso ella—. Para que mis fans vean que estoy con los mejores.

— ¡Hecho! —exclamó la Hormiga, sacando su teléfono antes de que nadie pudiera objetar.

Se tomaron varias fotos. En una de ellas, Mari quedó justo al lado de Brian. Él podía oler el suave perfume a vainilla y flores que emanaba de ella, un contraste total con el olor a pasto y sudor del entrenamiento. Por un segundo, el mundo del fútbol y el del espectáculo se fusionaron en una sola realidad.

— Oye, Mari —dijo Brian mientras ella se preparaba para retirarse con su equipo de seguridad—, si alguna vez necesitas un descanso del caos del mundial, solemos jugar videojuegos en la sala común del hotel. No es tan glamuroso como tus fiestas, pero...

— Me encantaría —lo interrumpió ella con sinceridad—. De hecho, el glamour es lo que más me cansa. Unas partidas de Mario Kart o hablar de anime suena como el plan perfecto.

— Entonces te tomo la palabra —dijo Brian, sintiendo una confianza que no sabía que tenía.

— Suerte en el entrenamiento de mañana, chicos —se despidió Mari—. Estaré viéndolos. ¡Viva México!

— ¡Viva! —respondieron todos al unísono.

Mientras Mari se alejaba por el túnel de vestidores, los jugadores se quedaron en silencio por un momento. La Hormiga le dio un codazo juguetón a Brian.

— "Imposible cansarse de ti", ¿eh, Romeo? —se burló su amigo.

— Cállate, Armando —respondió Brian, aunque no podía quitarse la sonrisa de la cara—. Solo fui amable.

— Sí, claro. Y yo soy el próximo Balón de Oro. Admítelo, te dejó flechado. Y lo peor es que parece que a ella también le caíste bien.

Brian no respondió, pero mientras regresaba al vestidor, se encontró tarareando la melodía de "Mantra". El Mundial 2026 acababa de volverse mucho más interesante de lo que jamás imaginó. No solo se trataba de la gloria deportiva; se trataba de esa chica de ojos brillantes que, a pesar de tener el mundo a sus pies, parecía buscar lo mismo que él: un momento de paz en medio de la tormenta.

Esa noche, en el hotel de concentración, Brian no pudo evitar buscar las letras de las canciones de Mari. Leyó "Like Jennie", donde ella hablaba de las expectativas de ser una estrella:

— "Creen que me conocen por lo que ven en la pantalla, pero hay un fuego interno que nunca se desmaya. Soy más que un nombre, soy más que un disfraz, busco a alguien que vea lo que hay detrás..."

Brian dejó el teléfono sobre la mesa de noche. Se dio cuenta de que, a pesar de las luces y los escenarios, Mari era una persona buscando autenticidad. Y él, un futbolista tímido de Illinois representando a su herencia, quizás era más parecido a ella de lo que cualquiera hubiera pensado.

El Mundial apenas comenzaba, y la canción de Mari ya se había convertido en la banda sonora de su corazón.
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