Fanfy
.studio
Imagen de fondo

spiderman en mi villano faborito 1

Fandom: el fadom que sea de mi villano faborito o y spiderman

Creado: 27/6/2026

Etiquetas

UA (Universo Alternativo)HumorAcciónIsekai / Fantasía PortalAventuraCrossoverCrack / Humor ParódicoCiencia Ficción
Índice

Un Vecino Aracnido en una Ciudad de Villanos

El despertar de Peter Parker no fue, ni de lejos, el habitual. No fue el sonido del tráfico de Queens, ni el grito de su tía May avisando que el desayuno estaba listo, ni siquiera el molesto pitido de su despertador roto. Lo que lo despertó fue una sensación de vacío en el estómago y el frío metal de una gárgola que se sentía... diferente.

Cuando abrió los ojos, lo primero que notó fue el cielo. No tenía ese tono grisáceo y contaminado de Nueva York; era de un azul vibrante, casi caricaturesco. Se incorporó de un salto, sus pies pegándose instintivamente a la superficie de piedra. Al mirar hacia abajo, su sentido arácnido no gritó peligro, pero su cerebro sí envió una señal de alerta máxima.

—¿Dónde diablos estoy? —susurró Peter, ajustándose la máscara.

Los edificios no eran rascacielos de cristal y acero. Eran construcciones con formas extrañas, algunas un poco torcidas, con tejados puntiagudos y jardines perfectamente podados que parecían sacados de una ilustración. No había rastro de la Torre Stark, ni del Empire State. De hecho, la ciudad se sentía extrañamente limpia y ordenada, excepto por el hecho de que no la reconocía en absoluto.

—Vale, Peter, cálmate. Piensa. Lo último que recuerdo fue esa pelea con Mysterio cerca del acelerador de partículas... —Se rascó la nuca sobre la tela roja—. Genial. Otra vez en una dimensión paralela o algo así. Espero que aquí no haya dinosaurios.

Decidió que quedarse quieto no resolvería nada. Disparó una red hacia la cornisa de un edificio cercano. El "thwip" familiar lo reconfortó. Se lanzó al vacío, sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo mientras se columpiaba. Sin embargo, notó algo raro: la gente en las calles no gritaba de pánico al verlo, sino que lo miraban con una mezcla de curiosidad y confusión, como si fuera un animador de fiestas que se había tomado su trabajo demasiado en serio.

De repente, un estruendo rompió la calma matutina. A unas tres calles de distancia, las alarmas de un banco comenzaron a sonar con una estridencia ensordecedora.

—Bueno, al menos el crimen es igual en todas partes —dijo Spiderman, impulsándose con más fuerza.

Al llegar al banco, vio a un hombre con un traje reforzado y un casco tecnológico que estaba cargando bolsas de dinero en un vehículo que parecía un híbrido entre un tanque y una aspiradora gigante. El ladrón reía de forma maníaca mientras disparaba rayos láser hacia las patrullas de policía, que curiosamente tenían un diseño bastante redondeado y gracioso.

—¡Nadie puede detener al Gran Destructor! —gritó el ladrón, lanzando una bolsa al aire.

—¿"El Gran Destructor"? En serio, los nombres de villanos están decayendo mucho últimamente —dijo una voz desde arriba.

El ladrón miró hacia arriba justo a tiempo para ver una mancha roja y azul descender a toda velocidad. Antes de que pudiera reaccionar, Spiderman le disparó una ráfaga de telaraña a los ojos, dejándolo cegado temporalmente.

—¡Mis ojos! ¡¿Qué es esta sustancia pegajosa?! —chilló el criminal, tambaleándose.

—Es una receta familiar. Alta en proteínas, baja en calorías —bromeó Peter mientras aterrizaba con agilidad sobre el capó del vehículo.

Con un movimiento fluido, Spiderman le arrebató el arma láser, la dobló como si fuera de papel y luego procedió a envolver al ladrón en un capullo de red, colgándolo de una farola cercana ante la mirada atónita de los transeúntes.

—¡Buen trabajo, oficial! —le dijo Peter a un policía que lo miraba con la boca abierta—. Aquí tienen al... ¿cómo dijo que se llamaba? ¿El Chico de la Limpieza? En fin, todo suyo.

Peter se alejó de la escena antes de que empezaran las preguntas incómodas. Se subió a la azotea de una tienda de electrodomésticos para recuperar el aliento y tratar de entender dónde estaba. En el escaparate de abajo, una hilera de televisores mostraba las noticias locales. Peter se acercó a la cornisa para escuchar.

—... y en otras noticias —decía una reportera con un peinado perfectamente circular—, la ciudad sigue bajo la sombra del autoproclamado "mayor villano de todos los tiempos". Gru ha vuelto a ser tendencia tras su último y audaz robo.

La pantalla mostró una imagen que hizo que Peter entrecerrara los ojos bajo su máscara. Era un hombre alto, calvo, con una nariz extremadamente larga y puntiaguda, vestido con una chaqueta oscura y una bufanda de rayas grises y negras. Pero lo más extraño no era él, sino las criaturas que lo rodeaban: decenas de pequeñas cápsulas amarillas con gafas, petos vaqueros y uno o dos ojos, que saltaban y reían de forma caótica.

—¿Qué son esas cosas? ¿Minions? —murmuró Peter, leyendo el rótulo en la pantalla—. ¿Gru?

El reportaje continuaba mostrando los inventos de aquel hombre: rayos encogedores, cohetes espaciales y una guarida que parecía sacada de una película de espías de los años sesenta. La reportera hablaba de él con una mezcla de temor y respeto, mencionando cómo había robado monumentos famosos y cómo sus planes siempre ponían en jaque a las autoridades.

—Así que este tal Gru es el jefe de este lugar —dijo Peter, cruzándose de brazos—. Y parece que tiene un ejército de... gominolas amarillas parlantes.

Peter sintió un escalofrío. Si estaba atrapado en esta ciudad, no podía permitir que un supervillano campara a sus anchas, por muy ridículos que parecieran sus secuaces. En su mundo, los villanos como el Duende Verde o el Doctor Octopus eran amenazas letales que destruían vidas. Este Gru parecía tener recursos tecnológicos avanzados y una falta total de respeto por la propiedad privada.

—Bueno, Nueva York puede esperar un poco —suspiró Peter, revisando sus cartuchos de telaraña—. Si este tipo es el villano número uno, lo mejor será que el amigable vecino Spiderman le haga una visita de cortesía.

Peter saltó del edificio y se lanzó hacia la zona residencial más lujosa, donde la televisión había indicado que Gru tenía su base de operaciones. No sabía que estaba a punto de enfrentarse a algo mucho más extraño que cualquier cosa que Shield o los Vengadores hubieran enfrentado jamás.

Mientras se columpiaba, no pudo evitar notar una casa negra y lúgubre que destacaba entre las demás casas coloridas del vecindario. Un jardín marchito y un coche gigantesco estacionado en la entrada eran señales claras.

—Bingo —dijo Peter, aterrizando silenciosamente en el techo de la casa vecina—. Vamos a ver qué tramas, Gru.

Desde su posición, Peter vio a través de una ventana cómo tres de esas criaturas amarillas intentaban usar un lanzacohetes para abrir una lata de conservas. El resultado fue una explosión controlada que dejó a los tres cubiertos de hollín, riendo a carcajadas.

—Definitivamente, esto va a ser muy raro —concluyó Spiderman, preparándose para la acción.
Índice

¿Quieres crear tu propio fanfic?

Regístrate en Fanfy y crea tus propias historias.

Crear mi fanfic