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sonic el erizo una crisis en la siguinte frontera
Fandom: sonic the hedgehog (idw,games , comics), vampire diaries. boku no hero academia
Creado: 28/6/2026
Etiquetas
CrossoverIsekai / Fantasía PortalAventuraAcciónHumorFantasíaMisterioUA (Universo Alternativo)
Sombras en Mystic Falls
La tensión en la sede de la Restauración se podía cortar con un cuchillo. Tras los eventos de Starfall Islands, la reunión de los héroes del mundo Mobius era un hervidero de actividad. Sonic, Amy, Knuckles y Tails compartían información con los Chaotix, el Team Dark, Silver y Blaze. Entre la multitud, dos rostros relativamente nuevos destacaban por su calma ante la tormenta: Toad, un sapo de complexión robusta y mirada indiferente, y su novia Tsuyu, una chica mobiana de grandes ojos y una serenidad que recordaba a la superficie de un lago en calma.
Toad cruzó sus fuertes brazos, ajustándose su chaleco mientras observaba el mapa holográfico. Aunque siempre mantenía esa fachada de "me da igual todo", su mirada se desviaba constantemente hacia Tsuyu para asegurarse de que estuviera bien.
—Esto huele a problemas de los grandes, ribbit —murmuró Tsuyu, apoyando un dedo en su barbilla con su gesto característico.
—Mientras no tengamos que perseguir a Eggman por otro desierto, me conformo —respondió Toad con voz ronca—. Pero no me gusta cómo brilla ese monitor.
No se equivocaba. En una base oculta, Eggman, junto a la inteligencia artificial Sage, sostenía las Esmeraldas Caos. El brillo de las gemas comenzó a distorsionar el espacio-tiempo. Un destello cegador consumió la Restauración, y en un parpadeo, el mundo conocido desapareció.
Sonic despertó con el rostro hundido en una capa de hojas secas y tierra húmeda. Al levantarse, sacudió su cabeza, sintiendo los oídos tapados. A su lado, Toad se ponía en pie de un salto, escupiendo un poco de suciedad, mientras Tsuyu se adhería con elegancia al tronco de un roble cercano.
—¿Dónde diablos estamos? —preguntó Toad, mirando los árboles altos y frondosos que no se parecían en nada a las colinas de Green Hill—. Esto no es la Restauración.
—Definitivamente no lo es —respondió Sonic, olfateando el aire—. El olor es... diferente. Menos energía Caos, más... ¿humedad?
—Escucho algo —intervino Tsuyu, inclinando la cabeza—. Pisadas. Alguien viene, ribbit.
Los tres se ocultaron tras la maleza. Una chica humana, Vicky, caminaba por el bosque con paso errático, claramente buscando algo o huyendo de una fiesta cercana cuyos ecos de música se oían a lo lejos. Sin embargo, no estaba sola. Una sombra se movía entre los árboles con una velocidad antinatural, incluso para los estándares de los habitantes de este mundo.
Sonic agudizó la vista. Un hombre de cabello oscuro y mirada depredadora apareció de la nada detrás de la chica. Cuando el extraño sonrió, Sonic divisó unos colmillos afilados que brillaban bajo la luna.
—¡Cuidado! —gritó Sonic.
En un estallido de velocidad azul, el erizo empujó a Vicky a un lado justo antes de que Damon Salvatore pudiera clavarle los dientes. Damon se detuvo en seco, parpadeando con incredulidad. No esperaba ser interceptado, y mucho menos por una criatura azul que apenas le llegaba a la cintura.
—¿Qué demonios eres tú? —siseó Damon, recuperando la compostura con una sonrisa arrogante.
Vicky, en el suelo, abrió los ojos de par en par, ahogando un grito al ver al erizo parlante.
Damon, irritado por la interrupción, se lanzó hacia Sonic con velocidad de vampiro, pero no contó con que Sonic no era el único guerrero en ese bosque.
Toad dio un paso al frente. Sus poderosas piernas se tensaron como resortes y, con un movimiento explosivo, lanzó una patada lateral que impactó de lleno en el pecho de Damon. El sonido del impacto fue similar al de un mazo contra una pared de concreto. El vampiro salió disparado hacia atrás, atravesando varios arbustos y chocando violentamente contra un árbol a veinte metros de distancia.
—Demasiado lento, amigo —dijo Toad, limpiándose el polvo de la bota.
Tsuyu aterrizó suavemente al lado de Vicky, quien temblaba de pies a cabeza.
—¿Estás herida? Ribbit —preguntó la chica sapo con genuina preocupación.
Sonic, tratando de calmar la situación y dándose cuenta de que la humana estaba a punto de entrar en shock, intentó una táctica que pensó que funcionaría con los humanos normales.
—Miau —dijo Sonic con una sonrisa nerviosa.
Vicky no se calmó. Al contrario, soltó un grito desgarrador que resonó en todo el bosque y salió corriendo en dirección a la fiesta.
—Creo que el "miau" no funcionó, Sonic —comentó Toad, cruzándose de brazos.
—Bueno, al menos se alejó del tipo de los colmillos —respondió el erizo, rascándose la nariz—. Vamos, no podemos dejar que nos vean más personas hasta que sepamos qué está pasando.
Mientras se alejaban, una pequeña pua azul, cargada con un residuo de energía estática, cayó del pelaje de Sonic, quedando oculta entre las raíces de un árbol.
Minutos después, Damon Salvatore se levantaba del suelo, gruñendo. Sus costillas se estaban curando, pero el dolor de esa patada había sido real. Stefan apareció desde las sombras, observando a su hermano con una mezcla de desdén y alivio.
—Deberías agradecerme que esa chica se fuera antes de que viera tu verdadera cara, Damon —dijo Stefan con frialdad—. Aunque parece que algo más se encargó de ti primero.
Damon escupió un poco de sangre y se sacudió la chaqueta, forzando una sonrisa cínica.
—Una rata azul y un sapo gigante con esteroides —murmuró Damon—. ¿No estás alegre de verme, hermanito? Tienes suerte, quizás Elena ya no sea mi prioridad ahora que hay juguetes nuevos en este pueblo.
Stefan dio un paso hacia él, intentando atacarlo por su arrogancia, pero Damon, más viejo y fuerte, lo interceptó rápidamente, inmovilizándolo contra un árbol. Sus ojos se volvieron rojos y las venas bajo ellos se marcaron.
—Recuerda, Stefan, no eres más fuerte que yo —le susurró al oído antes de soltarlo—. Ten cuidado. Parece que la fauna local ha cambiado... y golpea fuerte.
Damon desapareció en un borrón de velocidad. Stefan se quedó allí, tratando de recuperar el aliento. Al bajar la vista, algo brilló en el suelo, cerca de donde el extraño ser azul había estado. Se agachó y recogió la púa de Sonic. Al tocarla, una pequeña descarga eléctrica le recorrió los dedos.
—¿Qué es esto? —se preguntó Stefan, sintiendo una extraña vibración de energía pura—. Sea lo que sea... no es de este mundo.
Mientras tanto, en diferentes puntos de la ciudad, otros mobianos intentaban pasar desapercibidos. Knuckles y Amy se ocultaban en los callejones del centro, mientras que el Team Dark vigilaba desde los tejados, con Omega escaneando constantemente el área en busca de firmas de calor humanas.
Sonic, Toad y Tsuyu llegaron a los límites del pueblo, ocultos por la densa vegetación. Se detuvieron frente a un cartel de madera que daba la bienvenida a los viajeros.
—Mystic Falls —leyó Sonic en voz alta—. Bueno, chicos, parece que ya no estamos en Mobius.
—Ese tipo de los colmillos no era normal —dijo Toad, mirando hacia atrás—. Tenía una fuerza similar a la de Shadow, pero olía a muerto.
—Y la gente aquí parece muy asustadiza, ribbit —añadió Tsuyu, trepando a una rama alta para observar las luces del pueblo—. Tenemos que encontrar a los demás. Si nosotros estamos aquí, ellos también.
Sonic asintió, mirando hacia el horizonte donde la luna llena iluminaba el misterioso pueblo.
—Manténganse en las sombras. Si este lugar se llama Mystic Falls, algo me dice que los vampiros son solo el comienzo. Toad, Tsuyu, conmigo. ¡Vamos!
Los tres desaparecieron en la oscuridad, dejando atrás el bosque y adentrándose en un mundo donde la magia y la sangre dictaban las reglas, sin saber que su llegada acababa de cambiar el destino de Mystic Falls para siempre.
Toad cruzó sus fuertes brazos, ajustándose su chaleco mientras observaba el mapa holográfico. Aunque siempre mantenía esa fachada de "me da igual todo", su mirada se desviaba constantemente hacia Tsuyu para asegurarse de que estuviera bien.
—Esto huele a problemas de los grandes, ribbit —murmuró Tsuyu, apoyando un dedo en su barbilla con su gesto característico.
—Mientras no tengamos que perseguir a Eggman por otro desierto, me conformo —respondió Toad con voz ronca—. Pero no me gusta cómo brilla ese monitor.
No se equivocaba. En una base oculta, Eggman, junto a la inteligencia artificial Sage, sostenía las Esmeraldas Caos. El brillo de las gemas comenzó a distorsionar el espacio-tiempo. Un destello cegador consumió la Restauración, y en un parpadeo, el mundo conocido desapareció.
Sonic despertó con el rostro hundido en una capa de hojas secas y tierra húmeda. Al levantarse, sacudió su cabeza, sintiendo los oídos tapados. A su lado, Toad se ponía en pie de un salto, escupiendo un poco de suciedad, mientras Tsuyu se adhería con elegancia al tronco de un roble cercano.
—¿Dónde diablos estamos? —preguntó Toad, mirando los árboles altos y frondosos que no se parecían en nada a las colinas de Green Hill—. Esto no es la Restauración.
—Definitivamente no lo es —respondió Sonic, olfateando el aire—. El olor es... diferente. Menos energía Caos, más... ¿humedad?
—Escucho algo —intervino Tsuyu, inclinando la cabeza—. Pisadas. Alguien viene, ribbit.
Los tres se ocultaron tras la maleza. Una chica humana, Vicky, caminaba por el bosque con paso errático, claramente buscando algo o huyendo de una fiesta cercana cuyos ecos de música se oían a lo lejos. Sin embargo, no estaba sola. Una sombra se movía entre los árboles con una velocidad antinatural, incluso para los estándares de los habitantes de este mundo.
Sonic agudizó la vista. Un hombre de cabello oscuro y mirada depredadora apareció de la nada detrás de la chica. Cuando el extraño sonrió, Sonic divisó unos colmillos afilados que brillaban bajo la luna.
—¡Cuidado! —gritó Sonic.
En un estallido de velocidad azul, el erizo empujó a Vicky a un lado justo antes de que Damon Salvatore pudiera clavarle los dientes. Damon se detuvo en seco, parpadeando con incredulidad. No esperaba ser interceptado, y mucho menos por una criatura azul que apenas le llegaba a la cintura.
—¿Qué demonios eres tú? —siseó Damon, recuperando la compostura con una sonrisa arrogante.
Vicky, en el suelo, abrió los ojos de par en par, ahogando un grito al ver al erizo parlante.
Damon, irritado por la interrupción, se lanzó hacia Sonic con velocidad de vampiro, pero no contó con que Sonic no era el único guerrero en ese bosque.
Toad dio un paso al frente. Sus poderosas piernas se tensaron como resortes y, con un movimiento explosivo, lanzó una patada lateral que impactó de lleno en el pecho de Damon. El sonido del impacto fue similar al de un mazo contra una pared de concreto. El vampiro salió disparado hacia atrás, atravesando varios arbustos y chocando violentamente contra un árbol a veinte metros de distancia.
—Demasiado lento, amigo —dijo Toad, limpiándose el polvo de la bota.
Tsuyu aterrizó suavemente al lado de Vicky, quien temblaba de pies a cabeza.
—¿Estás herida? Ribbit —preguntó la chica sapo con genuina preocupación.
Sonic, tratando de calmar la situación y dándose cuenta de que la humana estaba a punto de entrar en shock, intentó una táctica que pensó que funcionaría con los humanos normales.
—Miau —dijo Sonic con una sonrisa nerviosa.
Vicky no se calmó. Al contrario, soltó un grito desgarrador que resonó en todo el bosque y salió corriendo en dirección a la fiesta.
—Creo que el "miau" no funcionó, Sonic —comentó Toad, cruzándose de brazos.
—Bueno, al menos se alejó del tipo de los colmillos —respondió el erizo, rascándose la nariz—. Vamos, no podemos dejar que nos vean más personas hasta que sepamos qué está pasando.
Mientras se alejaban, una pequeña pua azul, cargada con un residuo de energía estática, cayó del pelaje de Sonic, quedando oculta entre las raíces de un árbol.
Minutos después, Damon Salvatore se levantaba del suelo, gruñendo. Sus costillas se estaban curando, pero el dolor de esa patada había sido real. Stefan apareció desde las sombras, observando a su hermano con una mezcla de desdén y alivio.
—Deberías agradecerme que esa chica se fuera antes de que viera tu verdadera cara, Damon —dijo Stefan con frialdad—. Aunque parece que algo más se encargó de ti primero.
Damon escupió un poco de sangre y se sacudió la chaqueta, forzando una sonrisa cínica.
—Una rata azul y un sapo gigante con esteroides —murmuró Damon—. ¿No estás alegre de verme, hermanito? Tienes suerte, quizás Elena ya no sea mi prioridad ahora que hay juguetes nuevos en este pueblo.
Stefan dio un paso hacia él, intentando atacarlo por su arrogancia, pero Damon, más viejo y fuerte, lo interceptó rápidamente, inmovilizándolo contra un árbol. Sus ojos se volvieron rojos y las venas bajo ellos se marcaron.
—Recuerda, Stefan, no eres más fuerte que yo —le susurró al oído antes de soltarlo—. Ten cuidado. Parece que la fauna local ha cambiado... y golpea fuerte.
Damon desapareció en un borrón de velocidad. Stefan se quedó allí, tratando de recuperar el aliento. Al bajar la vista, algo brilló en el suelo, cerca de donde el extraño ser azul había estado. Se agachó y recogió la púa de Sonic. Al tocarla, una pequeña descarga eléctrica le recorrió los dedos.
—¿Qué es esto? —se preguntó Stefan, sintiendo una extraña vibración de energía pura—. Sea lo que sea... no es de este mundo.
Mientras tanto, en diferentes puntos de la ciudad, otros mobianos intentaban pasar desapercibidos. Knuckles y Amy se ocultaban en los callejones del centro, mientras que el Team Dark vigilaba desde los tejados, con Omega escaneando constantemente el área en busca de firmas de calor humanas.
Sonic, Toad y Tsuyu llegaron a los límites del pueblo, ocultos por la densa vegetación. Se detuvieron frente a un cartel de madera que daba la bienvenida a los viajeros.
—Mystic Falls —leyó Sonic en voz alta—. Bueno, chicos, parece que ya no estamos en Mobius.
—Ese tipo de los colmillos no era normal —dijo Toad, mirando hacia atrás—. Tenía una fuerza similar a la de Shadow, pero olía a muerto.
—Y la gente aquí parece muy asustadiza, ribbit —añadió Tsuyu, trepando a una rama alta para observar las luces del pueblo—. Tenemos que encontrar a los demás. Si nosotros estamos aquí, ellos también.
Sonic asintió, mirando hacia el horizonte donde la luna llena iluminaba el misterioso pueblo.
—Manténganse en las sombras. Si este lugar se llama Mystic Falls, algo me dice que los vampiros son solo el comienzo. Toad, Tsuyu, conmigo. ¡Vamos!
Los tres desaparecieron en la oscuridad, dejando atrás el bosque y adentrándose en un mundo donde la magia y la sangre dictaban las reglas, sin saber que su llegada acababa de cambiar el destino de Mystic Falls para siempre.
