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Dmd friendship s4
Fandom: Thai bl
Creado: 29/6/2026
Etiquetas
RomanceDramaAngustiaRecortes de VidaCelosEstudio de PersonajeAmbientación Canon
Entre Luces Rojas y Ritmos Compartidos
El aire en la sala de ensayos de la "Casa de los Sueños" estaba cargado de humedad y del aroma metálico del aire acondicionado funcionando a máxima potencia. Reeonn se pasó el dorso de la mano por la frente, apartando los mechones de cabello húmedo que se le pegaban a las sienes. A pesar de su estatura media, cuando bailaba parecía llenar cada rincón del espejo frente a él. Tenía esa gracia natural, una mezcla de timidez y fuego que solo salía a la luz cuando la música dictaba sus movimientos.
A su lado, Pete se movía con una fluidez envidiable. Sus piernas largas y su figura delgada marcaban cada tiempo con una precisión quirúrgica. Pete era el equilibrio perfecto para Reeonn; mientras que Reeonn era introspectivo y reservado, Pete era la explosión, el que siempre tenía una broma lista para aliviar la tensión de los ensayos.
—Te estás adelantando medio tiempo en el estribillo, Reeonn —dijo Pete, deteniéndose en seco y dejando que la música siguiera sonando de fondo.
Reeonn suspiró, dejando caer los hombros.
—Lo sé, es que... estoy pensando en el reto de mañana. Si no ganamos esa cita individual, nuestras posibilidades de asegurar el papel protagónico en la serie final se reducirán.
Pete se acercó, rompiendo el espacio personal con esa confianza que solo ellos compartían. Le puso una mano en el hombro y apretó suavemente.
—No pienses en la serie, piensa en nosotros. Si bailamos como sabemos, nadie podrá quitarnos ese primer lugar. Ni siquiera el "rey de los rumores".
Justo en ese momento, la puerta de la sala se abrió de golpe. Phupha entró con esa arrogancia encantadora que lo caracterizaba. Su físico musculoso resaltaba bajo una camiseta de tirantes blanca, y su sonrisa sugería que acababa de salir de algún tipo de travesura.
—¿Hablaban de mí? —preguntó Phupha, guiñando un ojo hacia Reeonn—. He oído que hay tensión en esta sala. Y no de la que me gusta.
—Solo estamos ensayando, Phupha —respondió Pete, su voz volviéndose un poco más fría. No era un secreto que Pete no soportaba la forma en que Phupha coqueteaba con Reeonn cada vez que las cámaras del reality estaban cerca—. ¿No tienes a alguien más con quien ir a cotillear? Escuché que Pung y Nick te estaban buscando en la piscina.
Phupha se rió, apoyándose contra la pared de espejos.
—Pung es divertido, y Nick tiene su encanto, pero ninguno de ellos baila como Reeonn. Por cierto, Reeonn, ¿has visto al chico nuevo? Teddy. Está en la sala de canto con Matthis y Fifa. Parece un idol de K-pop recién bajado de un avión. Piel de porcelana, voz de ángel... Creo que va a ser una competencia dura para todos.
Reeonn sintió un pequeño pinchazo de inseguridad. Había oído hablar de Teddy. La llegada de un nuevo integrante a la casa siempre alteraba el ecosistema.
—No importa quién llegue —intervino Pete, dando un paso al frente para quedar entre Phupha y Reeonn—. Estamos enfocados.
—Como digas, Pete —Phupha se despegó de la pared y caminó hacia la salida, pero antes de irse, se inclinó hacia el oído de Reeonn, lo suficientemente cerca para que los micrófonos de solapa captaran el susurro—. No dejes que Pete te controle tanto. En este juego, a veces hay que cambiar de pareja para ganar.
Cuando la puerta se cerró, el silencio regresó, pero la calma no. Reeonn miró a Pete a través del reflejo del espejo. Pete tenía la mandíbula apretada.
—¿Estás bien? —preguntó Reeonn en voz baja.
—Ese tipo es un idiota —gruñó Pete—. Solo intenta desestabilizarnos porque sabe que somos los que tenemos más química.
—¿Tú crees? —Reeonn bajó la mirada a sus pies—. A veces siento que solo soy el chico bajito que intenta seguirte el ritmo.
Pete se giró por completo, obligando a Reeonn a mirarlo a los ojos.
—Nunca vuelvas a decir eso. Tú eres el alma de este grupo. Sin ti, yo solo sería un tipo alto moviendo los brazos. Somos un equipo, Reeonn. Y algo más, si me dejas demostrarlo.
El ambiente cambió. El aire se volvió denso, pero esta vez no por el ejercicio. Había una promesa suspendida entre ellos, una que el reality show fomentaba pero que sus corazones temían.
***
Esa noche, la sala común de la casa estaba llena. El personal de producción había preparado una cena especial para dar la bienvenida oficial a Teddy y Thee. Thee no dejaba de sonreír, sentado al lado de Wave. Era evidente que Thee estaba allí por una sola razón: Wave. El pequeño y adorable Wave parecía un poco abrumado por la atención constante de Thee, pero no se alejaba. Sus personalidades encajaban como piezas de un rompecabezas delicado.
—Espero que todos se sientan como en casa —dijo Nam, uno de los participantes más veteranos, mientras servía algo de bebida—. Pero recuerden, mañana el reto de actuación es por parejas, y el director elegirá quiénes tienen la mejor química para la primera cita en el yate.
Teddy, que se mantenía algo reservado, asintió con elegancia. Su piel era tan clara que bajo las luces de la casa casi parecía brillar.
—He estudiado los videos de las semanas anteriores —dijo Teddy con una voz suave pero firme—. Todos son muy talentosos. Pero el baile de Reeonn y Pete me impresionó mucho. Me gustaría aprender algo de ustedes.
Pete apretó el vaso en su mano.
—Claro, cuando quieras —respondió con una cortesía forzada.
—¡Oh, vamos! —exclamó Fifa, que siempre estaba buscando animar el ambiente—. ¡No hablen de trabajo ahora! Miren a Thee y Wave, ya parecen los protagonistas de su propia serie y ni siquiera hemos empezado el reto de mañana.
Wave se sonrojó intensamente, escondiendo el rostro tras su vaso de agua.
—Solo... solo somos amigos —murmuró Wave, aunque su sensibilidad siempre lo delataba.
—Eso dicen todos al principio —añadió Phupha desde el sofá, donde tenía un brazo pasado por encima de los hombros de Pung—. Hasta que las cámaras se apagan y los sentimientos se encienden. ¿Verdad, Reeonn?
Reeonn, que estaba sentado en el suelo cerca de las piernas de Pete, sintió todas las miradas sobre él.
—Yo solo quiero dar lo mejor de mí —respondió con sinceridad—. Si el amor llega, llegará. Pero mi prioridad es la actuación.
Pete bajó la mano y, aprovechando que la mesa ocultaba sus movimientos de algunas cámaras, rozó con sus dedos la nuca de Reeonn. Fue un contacto eléctrico, breve pero cargado de significado.
***
El día del reto de actuación llegó con un sol abrasador. El set estaba decorado como una cafetería antigua. La escena era clásica: una confesión de amor bajo la lluvia artificial.
El director llamó a las parejas una por una. Thee y Wave fueron los primeros. Su química era dulce, casi inocente. Cuando Thee tomó las manos de Wave y le prometió protegerlo, hubo un suspiro colectivo entre el staff. Wave, con sus ojos brillantes y su expresión vulnerable, era el compañero perfecto para el radiante Thee.
Luego fue el turno de Teddy y Matthis. Teddy demostró por qué era el nuevo favorito; su técnica era impecable, aunque a veces se sentía un poco fría, como si estuviera demasiado preocupado por verse perfecto frente a la cámara.
Finalmente, fue el turno de Pete y Reeonn.
—La escena es simple —dijo el director—. Uno de ustedes se va del país, el otro tiene que detenerlo. No usen el guion literalmente, busquen la emoción.
Se colocaron en posición. La lluvia artificial empezó a caer, empapándolos en segundos. Pete miró a Reeonn, y por un momento, el reality desapareció. No había cámaras, no había productores, no estaba Phupha observando con ojos de halcón desde la barrera.
—¿Te vas a ir así? —preguntó Pete, su voz quebrándose de forma magistral—. ¿Después de todo lo que hemos construido en este estudio, en esta casa?
Reeonn, con el agua corriendo por sus mejillas, lo miró con una mezcla de dolor y anhelo.
—Es lo mejor para mi carrera, Pete. Tú tienes tu camino y yo el mío.
Pete dio un paso adelante, acortando la distancia hasta que sus pechos casi se tocaban. La diferencia de altura obligaba a Reeonn a mirar hacia arriba, exponiendo su cuello, su vulnerabilidad.
—Mi camino no tiene sentido si no te escucho reír en los ensayos —dijo Pete, y esta vez, no era solo actuación. Sus ojos brillaban con una intensidad real—. Quédate. No por la serie, no por el premio. Quédate por mí.
Reeonn sintió un nudo en la garganta. El guion decía que debía dudar, pero la emoción que veía en los ojos de Pete era tan genuina que se olvidó de las líneas.
—¿Lo dices en serio? —susurró Reeonn, rompiendo la cuarta pared del personaje.
Pete se inclinó, su frente contra la de Reeonn. El calor de sus cuerpos contrastaba con el agua fría.
—Nunca he hablado más en serio en mi vida.
El silencio en el set era absoluto. Incluso el director parecía haber olvidado decir "corten". Fue un momento de pura verdad en medio de un espectáculo diseñado para la ficción.
—¡Corten! ¡Excelente! —gritó el director finalmente, aplaudiendo—. ¡Esa es la química que busco!
Mientras el staff corría a ponerles toallas encima, Pete no soltó la mano de Reeonn. Se quedaron un momento así, apartados del resto, envueltos en toallas blancas mientras el agua goteaba en el suelo.
—Lo hiciste increíble —susurró Reeonn, tiritando un poco por el frío.
—Lo hicimos —corrigió Pete, envolviendo a Reeonn en un abrazo por encima de las toallas—. ¿Crees que ganemos la cita?
—Si no la ganamos después de eso, renuncio —bromeó Reeonn, permitiéndose apoyarse en el pecho de Pete.
Sin embargo, la burbuja se rompió cuando Phupha pasó por su lado, aplaudiendo con sarcasmo.
—Vaya actuación, chicos. Casi me lo creo. Aunque, Reeonn, ten cuidado. Pete es muy buen actor, tal vez solo está asegurándose el papel principal.
Reeonn sintió que el ánimo se le caía a los pies. Miró a Pete, buscando una negación, pero Pete estaba demasiado ocupado fulminando a Phupha con la mirada.
—No le hagas caso —dijo Pete, pero la semilla de la duda ya estaba plantada.
***
Por la noche, se anunciaron los resultados. El director se paró frente a todos en el gran salón.
—Ha sido una decisión difícil. Thee y Wave, su dulzura es refrescante. Teddy, tu técnica es superior. Pero hay una pareja que hoy nos hizo olvidar que esto es una competencia.
Reeonn contuvo el aliento. Pete apretó su mano bajo la mesa.
—Los ganadores de la cita privada en el yate son... Pete y Reeonn.
El salón estalló en aplausos, aunque algunos eran más sinceros que otros. Phupha simplemente sonrió de lado, mientras que Teddy asintió con respeto.
—¡Felicidades! —exclamó Nam, acercándose a abrazarlos—. Se lo merecen.
Pero mientras todos celebraban, Reeonn notó que Pete no parecía del todo feliz. Estaba pensativo, mirando hacia donde Phupha hablaba en voz baja con el productor.
Más tarde, cuando la mayoría se había ido a dormir y las cámaras de "visión nocturna" eran las únicas que vigilaban los pasillos, Reeonn encontró a Pete en el balcón.
—¿Qué pasa? —preguntó Reeonn, acercándose con cuidado.
Pete suspiró, mirando las luces de Bangkok a lo lejos.
—Phupha tiene razón en algo, Reeonn. Este programa está diseñado para crear drama. Y tengo miedo de que, por ganar el premio, terminemos perdiéndonos el uno al otro.
Reeonn se colocó a su lado, dejando que su brazo rozara el de Pete.
—No si no lo permitimos. La cita de mañana no es para las cámaras, Pete. Es para nosotros. Olvídate de la serie por un día.
Pete se giró, y en la penumbra, su rostro se suavizó.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo.
Se quedaron allí un largo rato, compartiendo el silencio de la noche. Sabían que el camino hacia el final del reality estaría lleno de trampas: los celos de Phupha, la competencia técnica de Teddy, los posibles cambios de pareja que la producción impondría para subir el rating. Pero en ese momento, bajo el cielo estrellado de Tailandia, solo existían ellos dos.
Mientras tanto, en la habitación contigua, Wave suspiraba mientras Thee le contaba sus planes para el próximo reto, y Phupha ya estaba trazando su estrategia para el siguiente movimiento. El juego apenas comenzaba, y en la Casa de los Sueños, el amor era el premio más difícil de alcanzar, pero el único que realmente valía la pena ganar.
—Mañana será un gran día —dijo Reeonn finalmente, apoyando su cabeza en el hombro de Pete.
—El mejor —respondió Pete, depositando un beso fugaz en el cabello de Reeonn, lejos de donde creía que las cámaras podían verlos—. Porque por fin estaré a solas contigo.
La competencia seguía, los rumores no se detendrían y el drama estaba a la vuelta de la esquina, pero por esa noche, la química era real, y el sueño de estar juntos parecía más cerca que nunca.
A su lado, Pete se movía con una fluidez envidiable. Sus piernas largas y su figura delgada marcaban cada tiempo con una precisión quirúrgica. Pete era el equilibrio perfecto para Reeonn; mientras que Reeonn era introspectivo y reservado, Pete era la explosión, el que siempre tenía una broma lista para aliviar la tensión de los ensayos.
—Te estás adelantando medio tiempo en el estribillo, Reeonn —dijo Pete, deteniéndose en seco y dejando que la música siguiera sonando de fondo.
Reeonn suspiró, dejando caer los hombros.
—Lo sé, es que... estoy pensando en el reto de mañana. Si no ganamos esa cita individual, nuestras posibilidades de asegurar el papel protagónico en la serie final se reducirán.
Pete se acercó, rompiendo el espacio personal con esa confianza que solo ellos compartían. Le puso una mano en el hombro y apretó suavemente.
—No pienses en la serie, piensa en nosotros. Si bailamos como sabemos, nadie podrá quitarnos ese primer lugar. Ni siquiera el "rey de los rumores".
Justo en ese momento, la puerta de la sala se abrió de golpe. Phupha entró con esa arrogancia encantadora que lo caracterizaba. Su físico musculoso resaltaba bajo una camiseta de tirantes blanca, y su sonrisa sugería que acababa de salir de algún tipo de travesura.
—¿Hablaban de mí? —preguntó Phupha, guiñando un ojo hacia Reeonn—. He oído que hay tensión en esta sala. Y no de la que me gusta.
—Solo estamos ensayando, Phupha —respondió Pete, su voz volviéndose un poco más fría. No era un secreto que Pete no soportaba la forma en que Phupha coqueteaba con Reeonn cada vez que las cámaras del reality estaban cerca—. ¿No tienes a alguien más con quien ir a cotillear? Escuché que Pung y Nick te estaban buscando en la piscina.
Phupha se rió, apoyándose contra la pared de espejos.
—Pung es divertido, y Nick tiene su encanto, pero ninguno de ellos baila como Reeonn. Por cierto, Reeonn, ¿has visto al chico nuevo? Teddy. Está en la sala de canto con Matthis y Fifa. Parece un idol de K-pop recién bajado de un avión. Piel de porcelana, voz de ángel... Creo que va a ser una competencia dura para todos.
Reeonn sintió un pequeño pinchazo de inseguridad. Había oído hablar de Teddy. La llegada de un nuevo integrante a la casa siempre alteraba el ecosistema.
—No importa quién llegue —intervino Pete, dando un paso al frente para quedar entre Phupha y Reeonn—. Estamos enfocados.
—Como digas, Pete —Phupha se despegó de la pared y caminó hacia la salida, pero antes de irse, se inclinó hacia el oído de Reeonn, lo suficientemente cerca para que los micrófonos de solapa captaran el susurro—. No dejes que Pete te controle tanto. En este juego, a veces hay que cambiar de pareja para ganar.
Cuando la puerta se cerró, el silencio regresó, pero la calma no. Reeonn miró a Pete a través del reflejo del espejo. Pete tenía la mandíbula apretada.
—¿Estás bien? —preguntó Reeonn en voz baja.
—Ese tipo es un idiota —gruñó Pete—. Solo intenta desestabilizarnos porque sabe que somos los que tenemos más química.
—¿Tú crees? —Reeonn bajó la mirada a sus pies—. A veces siento que solo soy el chico bajito que intenta seguirte el ritmo.
Pete se giró por completo, obligando a Reeonn a mirarlo a los ojos.
—Nunca vuelvas a decir eso. Tú eres el alma de este grupo. Sin ti, yo solo sería un tipo alto moviendo los brazos. Somos un equipo, Reeonn. Y algo más, si me dejas demostrarlo.
El ambiente cambió. El aire se volvió denso, pero esta vez no por el ejercicio. Había una promesa suspendida entre ellos, una que el reality show fomentaba pero que sus corazones temían.
***
Esa noche, la sala común de la casa estaba llena. El personal de producción había preparado una cena especial para dar la bienvenida oficial a Teddy y Thee. Thee no dejaba de sonreír, sentado al lado de Wave. Era evidente que Thee estaba allí por una sola razón: Wave. El pequeño y adorable Wave parecía un poco abrumado por la atención constante de Thee, pero no se alejaba. Sus personalidades encajaban como piezas de un rompecabezas delicado.
—Espero que todos se sientan como en casa —dijo Nam, uno de los participantes más veteranos, mientras servía algo de bebida—. Pero recuerden, mañana el reto de actuación es por parejas, y el director elegirá quiénes tienen la mejor química para la primera cita en el yate.
Teddy, que se mantenía algo reservado, asintió con elegancia. Su piel era tan clara que bajo las luces de la casa casi parecía brillar.
—He estudiado los videos de las semanas anteriores —dijo Teddy con una voz suave pero firme—. Todos son muy talentosos. Pero el baile de Reeonn y Pete me impresionó mucho. Me gustaría aprender algo de ustedes.
Pete apretó el vaso en su mano.
—Claro, cuando quieras —respondió con una cortesía forzada.
—¡Oh, vamos! —exclamó Fifa, que siempre estaba buscando animar el ambiente—. ¡No hablen de trabajo ahora! Miren a Thee y Wave, ya parecen los protagonistas de su propia serie y ni siquiera hemos empezado el reto de mañana.
Wave se sonrojó intensamente, escondiendo el rostro tras su vaso de agua.
—Solo... solo somos amigos —murmuró Wave, aunque su sensibilidad siempre lo delataba.
—Eso dicen todos al principio —añadió Phupha desde el sofá, donde tenía un brazo pasado por encima de los hombros de Pung—. Hasta que las cámaras se apagan y los sentimientos se encienden. ¿Verdad, Reeonn?
Reeonn, que estaba sentado en el suelo cerca de las piernas de Pete, sintió todas las miradas sobre él.
—Yo solo quiero dar lo mejor de mí —respondió con sinceridad—. Si el amor llega, llegará. Pero mi prioridad es la actuación.
Pete bajó la mano y, aprovechando que la mesa ocultaba sus movimientos de algunas cámaras, rozó con sus dedos la nuca de Reeonn. Fue un contacto eléctrico, breve pero cargado de significado.
***
El día del reto de actuación llegó con un sol abrasador. El set estaba decorado como una cafetería antigua. La escena era clásica: una confesión de amor bajo la lluvia artificial.
El director llamó a las parejas una por una. Thee y Wave fueron los primeros. Su química era dulce, casi inocente. Cuando Thee tomó las manos de Wave y le prometió protegerlo, hubo un suspiro colectivo entre el staff. Wave, con sus ojos brillantes y su expresión vulnerable, era el compañero perfecto para el radiante Thee.
Luego fue el turno de Teddy y Matthis. Teddy demostró por qué era el nuevo favorito; su técnica era impecable, aunque a veces se sentía un poco fría, como si estuviera demasiado preocupado por verse perfecto frente a la cámara.
Finalmente, fue el turno de Pete y Reeonn.
—La escena es simple —dijo el director—. Uno de ustedes se va del país, el otro tiene que detenerlo. No usen el guion literalmente, busquen la emoción.
Se colocaron en posición. La lluvia artificial empezó a caer, empapándolos en segundos. Pete miró a Reeonn, y por un momento, el reality desapareció. No había cámaras, no había productores, no estaba Phupha observando con ojos de halcón desde la barrera.
—¿Te vas a ir así? —preguntó Pete, su voz quebrándose de forma magistral—. ¿Después de todo lo que hemos construido en este estudio, en esta casa?
Reeonn, con el agua corriendo por sus mejillas, lo miró con una mezcla de dolor y anhelo.
—Es lo mejor para mi carrera, Pete. Tú tienes tu camino y yo el mío.
Pete dio un paso adelante, acortando la distancia hasta que sus pechos casi se tocaban. La diferencia de altura obligaba a Reeonn a mirar hacia arriba, exponiendo su cuello, su vulnerabilidad.
—Mi camino no tiene sentido si no te escucho reír en los ensayos —dijo Pete, y esta vez, no era solo actuación. Sus ojos brillaban con una intensidad real—. Quédate. No por la serie, no por el premio. Quédate por mí.
Reeonn sintió un nudo en la garganta. El guion decía que debía dudar, pero la emoción que veía en los ojos de Pete era tan genuina que se olvidó de las líneas.
—¿Lo dices en serio? —susurró Reeonn, rompiendo la cuarta pared del personaje.
Pete se inclinó, su frente contra la de Reeonn. El calor de sus cuerpos contrastaba con el agua fría.
—Nunca he hablado más en serio en mi vida.
El silencio en el set era absoluto. Incluso el director parecía haber olvidado decir "corten". Fue un momento de pura verdad en medio de un espectáculo diseñado para la ficción.
—¡Corten! ¡Excelente! —gritó el director finalmente, aplaudiendo—. ¡Esa es la química que busco!
Mientras el staff corría a ponerles toallas encima, Pete no soltó la mano de Reeonn. Se quedaron un momento así, apartados del resto, envueltos en toallas blancas mientras el agua goteaba en el suelo.
—Lo hiciste increíble —susurró Reeonn, tiritando un poco por el frío.
—Lo hicimos —corrigió Pete, envolviendo a Reeonn en un abrazo por encima de las toallas—. ¿Crees que ganemos la cita?
—Si no la ganamos después de eso, renuncio —bromeó Reeonn, permitiéndose apoyarse en el pecho de Pete.
Sin embargo, la burbuja se rompió cuando Phupha pasó por su lado, aplaudiendo con sarcasmo.
—Vaya actuación, chicos. Casi me lo creo. Aunque, Reeonn, ten cuidado. Pete es muy buen actor, tal vez solo está asegurándose el papel principal.
Reeonn sintió que el ánimo se le caía a los pies. Miró a Pete, buscando una negación, pero Pete estaba demasiado ocupado fulminando a Phupha con la mirada.
—No le hagas caso —dijo Pete, pero la semilla de la duda ya estaba plantada.
***
Por la noche, se anunciaron los resultados. El director se paró frente a todos en el gran salón.
—Ha sido una decisión difícil. Thee y Wave, su dulzura es refrescante. Teddy, tu técnica es superior. Pero hay una pareja que hoy nos hizo olvidar que esto es una competencia.
Reeonn contuvo el aliento. Pete apretó su mano bajo la mesa.
—Los ganadores de la cita privada en el yate son... Pete y Reeonn.
El salón estalló en aplausos, aunque algunos eran más sinceros que otros. Phupha simplemente sonrió de lado, mientras que Teddy asintió con respeto.
—¡Felicidades! —exclamó Nam, acercándose a abrazarlos—. Se lo merecen.
Pero mientras todos celebraban, Reeonn notó que Pete no parecía del todo feliz. Estaba pensativo, mirando hacia donde Phupha hablaba en voz baja con el productor.
Más tarde, cuando la mayoría se había ido a dormir y las cámaras de "visión nocturna" eran las únicas que vigilaban los pasillos, Reeonn encontró a Pete en el balcón.
—¿Qué pasa? —preguntó Reeonn, acercándose con cuidado.
Pete suspiró, mirando las luces de Bangkok a lo lejos.
—Phupha tiene razón en algo, Reeonn. Este programa está diseñado para crear drama. Y tengo miedo de que, por ganar el premio, terminemos perdiéndonos el uno al otro.
Reeonn se colocó a su lado, dejando que su brazo rozara el de Pete.
—No si no lo permitimos. La cita de mañana no es para las cámaras, Pete. Es para nosotros. Olvídate de la serie por un día.
Pete se giró, y en la penumbra, su rostro se suavizó.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo.
Se quedaron allí un largo rato, compartiendo el silencio de la noche. Sabían que el camino hacia el final del reality estaría lleno de trampas: los celos de Phupha, la competencia técnica de Teddy, los posibles cambios de pareja que la producción impondría para subir el rating. Pero en ese momento, bajo el cielo estrellado de Tailandia, solo existían ellos dos.
Mientras tanto, en la habitación contigua, Wave suspiraba mientras Thee le contaba sus planes para el próximo reto, y Phupha ya estaba trazando su estrategia para el siguiente movimiento. El juego apenas comenzaba, y en la Casa de los Sueños, el amor era el premio más difícil de alcanzar, pero el único que realmente valía la pena ganar.
—Mañana será un gran día —dijo Reeonn finalmente, apoyando su cabeza en el hombro de Pete.
—El mejor —respondió Pete, depositando un beso fugaz en el cabello de Reeonn, lejos de donde creía que las cámaras podían verlos—. Porque por fin estaré a solas contigo.
La competencia seguía, los rumores no se detendrían y el drama estaba a la vuelta de la esquina, pero por esa noche, la química era real, y el sueño de estar juntos parecía más cerca que nunca.
