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Fandom: Dragón ball y boku no hero

Creado: 1/7/2026

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El Devorador de Mundos y el Instinto de los Dioses

La sala de proyecciones de la Academia U.A. estaba sumida en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el zumbido eléctrico de la enorme pantalla que Nezu había instalado de emergencia. No era una película, ni un video de entrenamiento convencional. Era una señal captada desde los confines del universo por una tecnología que ni siquiera Mei Hatsume alcanzaba a comprender del todo.

En la pantalla, un paisaje desolado y rocoso servía de escenario para una confrontación que desafiaba toda lógica física conocida por los héroes.

—No puedo sentir sus Quirks... —murmuró Midoriya, con su libreta abierta en una página nueva, aunque su mano temblaba demasiado como para escribir—. Pero la presión... incluso a través de la pantalla, se siente como si el aire pesara toneladas.

—Eso no es un Quirk, Deku —respondió Bakugo, con los dientes apretados y la mirada fija en la figura de un ser con rostro de cabra y cuernos retorcidos que emanaba una energía oscura y pútrida—. Ese maldito... está drenando la vida de todo lo que le rodea.

En la imagen, Moro, el devorador de planetas, se alzaba imponente. Frente a él, un hombre de cabello oscuro y ropas destrozadas respiraba con dificultad. Son Goku parecía estar al borde del colapso, pero sus ojos guardaban una serenidad que desconcertaba a los estudiantes de la Clase 1-A.

—Ese hombre... —All Might, en su forma delgada, dio un paso al frente, con los ojos muy abiertos—. Está enfrentando a una fuerza que podría borrar galaxias enteras. Puedo verlo en la mirada de ese monstruo. No busca justicia, ni poder político. Solo busca consumo.

De pronto, la escena cambió. Moro lanzó un rugido y la tierra misma pareció cobrar vida, lanzando pilares de energía magmática contra Goku. El guerrero saiyajin cerró los ojos, y por un segundo, todos en la sala pensaron que se había rendido.

—¡Muévete! —gritó Uraraka, llevándose las manos a la boca.

Pero Goku no se movió. No de la manera convencional. En el último milisegundo, su cuerpo fluyó como el agua, esquivando cada ataque con una gracia que desafiaba la inercia. Cuando abrió los ojos, sus pupilas brillaban con un plateado mercurial y un aura de fuego blanco comenzó a rodearlo.

—¿Qué es esa transformación? —preguntó Shoto Todoroki, analizando el cambio de temperatura que parecía irradiar la pantalla—. No es fuego, ni es luz pura. Es como si... su cuerpo se moviera por sí solo.

—Es el Ultra Instinto —susurró una voz profunda desde el fondo. Era Shota Aizawa, quien observaba con una mezcla de horror y fascinación—. No hay pensamiento de por medio. No hay duda. Es el estado absoluto de un guerrero.

En la pantalla, la batalla escaló a niveles que los héroes profesionales jamás habían imaginado. Goku se lanzó al ataque. Cada golpe que lanzaba generaba ondas de choque que desintegraban las montañas circundantes. Moro, desesperado, intentó absorber la energía de Goku, pero sus manos atravesaban el aura plateada como si intentara atrapar el humo.

—¡Es inútil! —rugió Moro en la proyección—. ¡Soy el devorador de mundos! ¡He vivido millones de años! ¡Nadie puede superar mi magia!

Goku no respondió con palabras. Con un movimiento casi imperceptible, conectó un golpe en el estómago del villano que lo mandó a volar a través de varios continentes.

—¡Increíble! —exclamó Kirishima, golpeando sus puños—. ¡Ese tipo está a otro nivel de "varonil"! ¡Está protegiendo todo el universo él solo!

—No está solo —observó Momo Yaoyorozu, señalando a un rincón de la pantalla donde un hombre de cabello rubio ceniza y traje azul, Vegeta, observaba la batalla con una mezcla de orgullo y frustración—. Hay otros allí fuera. Pero este nivel de combate... hace que nuestras peleas contra la Liga de Villanos parezcan juegos de niños.

La tensión en la sala aumentó cuando Moro, en un acto de cobardía absoluta, se fusionó con la misma Tierra. El suelo comenzó a deformarse, adquiriendo la cara del villano. La desesperación se apoderó de los rostros de los estudiantes.

—Si el planeta muere, él muere —dijo Iida con voz entrecortada—. Está usando a los inocentes como escudo. Es la táctica más vil que he visto.

—Ese es el problema de los héroes —siseó Endeavor, quien había entrado silenciosamente a la sala—. A veces, el enemigo es tan grande que no puedes salvar a todos y ganar al mismo tiempo. ¿Qué vas a hacer ahora, guerrero?

Goku, en la pantalla, parecía estar perdiendo el control. La energía de Moro lo estaba asfixiando. Fue entonces cuando una luz dorada descendió del cielo. Un joven con ropas similares a las de Goku, pero con una capa, extendió su mano.

—¡Es su hijo! —gritó Deku, reconociendo a Gohan—. Y ese es Piccolo... y los demás... ¡Están dándole su energía!

La escena se volvió un torbellino de luces. Goku recibió la energía de sus amigos y, en un desplante de poder que hizo que los sensores de la U.A. estallaran en chispas, manifestó un avatar gigante de energía pura. Un titán de luz plateada que sujetó a Moro-Tierra con una fuerza divina.

—¡Miren eso! —gritó Denki Kaminari, saltando de su asiento—. ¡Es como un Susanoo pero de luz pura! ¡Es gigantesco!

El clímax llegó cuando Goku, concentrando todo el Ultra Instinto en su puño derecho, golpeó el cristal en la frente de Moro. El impacto no fue solo físico; fue una explosión de voluntad que purificó la oscuridad que el villano había sembrado.

—Se acabó —dijo All Might, dejándose caer en una silla, exhausto solo de mirar—. Ganó.

La pantalla mostró a Goku volviendo a su estado normal, respirando con dificultad sobre un cráter que ahora era el centro de un mundo salvado. El silencio volvió a la sala de la U.A., pero esta vez era un silencio de respeto y asombro.

—Midoriya —dijo Bakugo, sin apartar la vista de la imagen estática del saiyajin sonriente—. Olvida lo que dije antes. Eso no fue una pelea de Quirks. Eso fue... lo que significa ser el más fuerte de verdad.

Deku asintió, cerrando su libreta. En la portada, donde solía escribir "Análisis de Héroes para el Futuro", había tachado la palabra "Héroes" y escrito debajo: "Leyendas".

—Aún nos falta mucho por recorrer —murmuró Midoriya con una nueva chispa de determinación en sus ojos—. Si existen seres así en el universo, no podemos permitirnos quedarnos atrás. Tenemos que ir más allá.

—¡Plus Ultra! —exclamó Mirio Togata desde la puerta, rompiendo la tensión con su característica energía, aunque sus ojos también brillaban con la comprensión de haber presenciado un milagro.

Nezu apagó la pantalla y las luces de la sala se encendieron. Los estudiantes comenzaron a salir, hablando en susurros sobre la velocidad de los movimientos y la escala de la destrucción. Sin embargo, todos compartían un pensamiento común: el mundo era mucho más grande de lo que imaginaban, y la protección de la paz requería una voluntad que podía rivalizar con los mismos dioses.

—Ese hombre, Goku... —dijo Aizawa mientras salía el último—. Espero que nunca tengamos que enfrentarnos a algo así. Pero me alegra que esté de nuestro lado de la existencia.

En el cielo, más allá de la atmósfera terrestre y de las preocupaciones de la Academia U.A., las estrellas seguían brillando, ocultando las historias de guerreros que, sin capas ni licencias, salvaban la realidad un golpe a la vez.
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