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¿𝚂𝚊𝚋𝚎𝚜 𝚐𝚞𝚊𝚛𝚍𝚊𝚛 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘𝚜? | Joonham

Fandom: Navy

Creado: 2/7/2026

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RomanceDramaAngustiaRecortes de VidaAmbientación CanonEstudio de PersonajeCelos
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Líneas Rojas en el Escenario

El sudor me empapaba la nuca y el eco de los bajos de «First» todavía retumbaba en mis oídos, aunque ya estuviéramos encerrados en el camerino de la cadena de televisión. 2020 apenas empezaba y Corea parecía estar a nuestros pies. S—SIDE no era solo un grupo; éramos el puto fenómeno de la cuarta generación, y la estética oscura de *Bloody Moon Rise* nos sentaba como un guante. O al menos, eso decían las fans en Twitter mientras nos hacían tendencia cada cinco minutos.

Me dejé caer en el sofá de cuero sintético, ignorando el hecho de que mi camisa de seda negra estaba pegada a mi espalda. A mi lado, Zhanwei se quitaba los arneses de cuero con una parsimonia que me ponía de los nervios. Él siempre era así: calmado, etéreo, como si el caos del mundo no pudiera tocarlo.

—Joonho, deja de mirarme así, me vas a hacer un agujero en la cara —soltó Zhanwei sin siquiera girarse. Su voz tenía ese tono bajo y ligeramente rasposo que siempre usaba cuando estaba cansado.

—No te estoy mirando —mentí descaradamente, estirando mis piernas de metro noventa hasta casi patear la mesa de centro—. Solo pensaba que el concepto de «Step Back» te queda demasiado bien. Pareces un puto príncipe sacado de una película de terror.

Zhanwei soltó una risa seca y finalmente me miró. Tenía el maquillaje ahumado corrido bajo los ojos, lo que le daba un aire todavía más peligroso.

—Es por mi pasado de actor, Joon. Sé cómo fingir que soy alguien que no soy.

Esas palabras me golpearon en el pecho de una forma que no supe procesar. En ese momento, Jungmo entró al camerino gritando algo sobre los niveles de audiencia, seguido de cerca por Sunwoo, que venía practicando sus versos de rap a una velocidad inhumana.

—¡Ochenta millones de vistas en el MV en tres días! —exclamó Jungmo, lanzándose sobre una silla—. YG va a estar muy contento. Tal vez nos dejen comer algo que no sea ensalada esta noche.

—A ti lo único que te importa es la comida, hyung —se burló Sunwoo, dándole un empujón juguetón—. Deberías preocuparte por no desafinar en el high note de la próxima semana.

—¡Oye! —protestó el mayor.

El ambiente era el de siempre: ruido, bromas pesadas y la adrenalina post-show. Pero yo no podía apartar la vista de Zhanwei. Habíamos sido mejores amigos desde el pre-debut, los confidentes que compartían secretos en las noches de insomnio en el dormitorio, pero últimamente, algo en mi interior se sentía... diferente. Verlo bajo las luces del escenario, moviéndose con esa elegancia innata, me hacía sentir una presión en el pecho que no tenía nada que ver con la coreografía.

—¡Vaya, miren a los dos visuales teniendo un momento! —La voz burlona de Johnny nos interrumpió. Venía con Tevin, y ambos tenían esa chispa de malicia en los ojos que solo significaba problemas—. ¿De qué hablaban? ¿De cremas para la cara o de cómo ser los favoritos de las fans?

—Cierra la boca, Johnny —dije, aunque con una sonrisa. Era difícil enojarse con él, incluso cuando era un imbécil—. Zhanwei solo decía que está cansado de cargar con la belleza del grupo él solo.

Tevin soltó una carcajada y se apoyó en el respaldo del sofá, justo encima de nosotros.

—Por favor, si el "Joonham" es lo único que le importa a las STAY-SIDE ahora mismo —dijo Tevin, usando el nombre del ship que las fans habían inventado—. He visto los edits en TikTok. Salen tomándose de la mano en el aeropuerto y las chicas pierden la cabeza. A veces pienso que realmente se gustan de verdad.

Sentí que la sangre se me subía a las mejillas. Agradecí internamente que el maquillaje ocultara mi reacción.

—Es fan service, idiota —respondió Zhanwei, aunque noté un ligero titubeo en su voz—. Es lo que vende.

—Claro, "fan service" —repitió Johnny, guiñándome un ojo—. Joonho, tienes la mirada de un perrito abandonado cada vez que Zhanwei se aleja más de dos metros. Si no supiera que somos idols, diría que estás a un paso de escribirle una balada de amor.

—Johnny, vete a la mierda —le solté, lanzándole una toalla usada que estaba en el brazo del sofá.

Él la esquivó entre risas y se fue con Tevin hacia la zona de snacks, dejándonos de nuevo en una burbuja extraña. Zhanwei no dijo nada, simplemente se levantó y caminó hacia el espejo para terminar de quitarse el maquillaje. Lo seguí con la mirada, analizando la curva de sus hombros y la forma en que su cabello caía sobre su frente.

¿Era realmente solo fan service?

Esa noche, cuando volvimos al dormitorio, el silencio era relativo. Daehyun estaba en la cocina preparando algo ligero y Sunwoo ya se había encerrado en su habitación a jugar videojuegos. Me encontré con Zhanwei en el pequeño balcón del apartamento. Hacía frío, pero él solo llevaba una sudadera fina.

—Te vas a resfriar —le dije, acercándome y apoyándome en la barandilla a su lado.

—Necesitaba aire —respondió él sin mirarme. Observaba las luces de Seúl con una expresión melancólica—. A veces este mundo se siente demasiado pequeño, Joon. Como si estuviéramos en una caja de cristal.

—Es el precio de lo que queríamos, ¿no? —Suspiré, sintiendo el aire helado en mis pulmones—. Ser los mejores. Estar en la cima.

Zhanwei se giró hacia mí. La luz de la luna (irónico, considerando nuestra era de *Bloody Moon*) le daba un aspecto casi irreal.

—¿Y qué pasa con lo que no podemos tener? —preguntó en un susurro.

Mi corazón dio un vuelco. Sabía a qué se refería. Las reglas de YG eran claras: nada de citas, nada de escándalos, y mucho menos algo que pudiera destruir la imagen del grupo. Un romance entre dos miembros sería el fin de S—SIDE. Sería el fin de nuestras carreras.

—Podemos tenerlo todo, Zhan —dije, tratando de sonar más seguro de lo que me sentía—. Mientras seamos cuidadosos.

—Hablas como si fuera fácil —dijo él, soltando una risa amarga—. Johnny y Tevin ya nos molestan. Si ellos sospechan algo, imagínate el staff. O los paparazzi.

—Ellos solo bromean porque nos llevamos bien. Somos mejores amigos, eso es lo que el mundo ve.

Zhanwei se acercó un paso. Estábamos tan cerca que podía oler su perfume, una mezcla de sándalo y algo cítrico que me mareaba.

—¿Es eso lo que somos, Joonho? ¿Solo mejores amigos?

El aire pareció detenerse. Mis instintos de líder, los que me decían que debía mantener la calma y la estructura del grupo, luchaban ferozmente contra el deseo egoísta de acortar la distancia que nos separaba. Yo era el extrovertido, el que siempre tenía una palabra para todos, el que dominaba el escenario con agresividad. Pero frente a él, me sentía como un aprendiz en su primer día.

—Sabes que no —admití, mi voz apenas un hilo—. Sabes que lo que siento por ti no tiene nada de amistoso desde hace mucho tiempo.

Zhanwei bajó la mirada, sus dedos tamborileando sobre el metal frío de la barandilla.

—Es un error —dijo, pero no se alejó—. Es el peor error que podríamos cometer.

—Lo sé —respondí, dando el paso final para quedar frente a frente—. Pero no puedo evitarlo. Cada vez que subimos al escenario y tengo que fingir que solo eres mi compañero de grupo, siento que me estoy rompiendo por dentro.

Zhanwei levantó la vista y, por primera vez, vi miedo en sus ojos. No miedo a mí, sino miedo a lo que significaba aceptar la realidad.

—Si hacemos esto... si cruzamos esa línea, no habrá vuelta atrás —advirtió—. Seremos un secreto. Una mentira para el resto del mundo.

—Ya estamos viviendo una mentira, Zhanwei. Al menos déjame tener algo real contigo cuando las cámaras se apaguen.

Él suspiró, cerrando los ojos por un momento. Cuando los abrió, había una determinación nueva en ellos. Extendió la mano y rozó mis dedos con los suyos, un contacto breve, casi imperceptible, pero que me quemó como el fuego.

—Mañana tenemos grabación a las seis de la mañana —dijo, cambiando de tema abruptamente, aunque no soltó mi mano—. Deberíamos ir a dormir.

—Zhanwei...

—No digas nada más, Joon. Por ahora... solo quédate así un momento.

Nos quedamos allí, en el frío de la noche de Seúl, unidos por un roce de dedos que pesaba más que cualquier trofeo que hubiéramos ganado. Sabía que esto era el comienzo de algo peligroso. Sabía que Johnny seguiría haciendo bromas pesadas, que Tevin nos observaría con curiosidad y que el mundo esperaría de nosotros una perfección que no podíamos mantener.

Pero mientras lo miraba, con su perfil recortado contra la ciudad, supe que no me importaba el caos que pudiera venir. Choi Joonho, el líder que se suponía debía mantener al grupo unido, estaba dispuesto a prenderle fuego a todo por el chico que tenía al lado.

—Eres un idiota, ¿lo sabes? —murmuró Zhanwei, finalmente soltando mi mano pero dedicándome una sonrisa genuina, de esas que no usaba para las cámaras.

—Tu idiota favorito —respondí, sintiendo que el pecho me estallaba de alivio.

—No te pases —dijo él, dándose la vuelta para entrar—. Y ni se te ocurra entrar a mi habitación esta noche. Johnny está al acecho y no quiero aguantar sus comentarios mañana en la camioneta.

—Algún día le cerraré la boca a ese tipo —gruñí, aunque sabía que Johnny solo lo hacía por diversión.

—Algún día —coincidió Zhanwei antes de desaparecer en la oscuridad del pasillo.

Me quedé un rato más en el balcón, tratando de calmar los latidos de mi corazón. 2020 iba a ser un año intenso. Teníamos el mini álbum *Bloody Moon Rise* escalando posiciones, una gira en el horizonte y la presión constante de ser los "it boys" de la industria.

Pero ahora, tenía algo más. Tenía un secreto. Un secreto que tenía nombre, apellido y una mirada que me desarmaba por completo.

Caminé hacia mi habitación, pasando por la sala donde Daehyun todavía veía la televisión a bajo volumen.

—¿Todo bien, Joon? —preguntó sin apartar la vista de la pantalla.

—Sí, todo perfecto —respondí, y por primera vez en meses, no estaba fingiendo.

Me acosté y cerré los ojos, imaginando el futuro. Sabía que vendrían complicaciones. Sabía que el tour de 2022 sería una prueba de fuego, que las citas tendrían que ser en sótanos oscuros o coches con cristales tintados, y que cada gesto de cariño en público tendría que ser disfrazado de "bromas entre amigos" para satisfacer a las fans del Joonham.

Pero mientras Zhanwei estuviera ahí, al otro lado de la pared, o a mi lado en el escenario, estaba dispuesto a jugar el juego. Éramos S—SIDE, los chicos tristes de la llama azul, los príncipes de la luna sangrienta. Y si el mundo quería un espectáculo, se lo daríamos. Pero el final de la función solo nos pertenecería a nosotros dos.

—Secreto de amor —susurré para mí mismo antes de quedarme dormido.

Sí, eso era. Y estaba dispuesto a guardarlo con la vida.
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