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La Prueba de Midnight

Fandom: My Hero Academia

Creado: 9/7/2026

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El Examen de Resistencia de la Heroína +18: El Punto Débil de Creati

El anochecer en la Academia U.A. siempre traía consigo un aura de misterio y serenidad, pero para Momo Yaoyorozu, esa calma era inexistente. Caminaba por los pasillos de las instalaciones de entrenamiento con el corazón latiendo con fuerza contra sus costillas. Midnight, la Heroína para Mayores de 18, le había enviado un mensaje críptico esa misma tarde: "Yaoyorozu, tengo una prueba especial diseñada exclusivamente para evaluar tu capacidad de concentración bajo estrés extremo. Te espero en el Campo Gamma al caer el sol. Ven con tu traje de heroína".

Momo, siempre dedicada y dispuesta a superar sus límites, no cuestionó la orden. Sin embargo, algo en la sonrisa que Nemuri Kayama le había dedicado durante la clase de Historia del Arte Heroico la hacía sentir inquieta.

Al entrar en la sala de entrenamiento, la luz era tenue, solo interrumpida por unos focos que iluminaban el centro de la habitación. Allí, Nemuri la esperaba. La heroína profesional lucía imponente en su traje de estilo dominatrix; el látex negro y la piel sintética resaltaban sus curvas, mientras jugueteaba con sus gafas antes de colocarse el antifaz.

— Llegas justo a tiempo, querida Momo —dijo Midnight, su voz arrastrada y melodiosa—. ¿Estás lista para llevar tu resistencia al siguiente nivel?

— ¡Sí, Midnight-sensei! —respondió Momo, haciendo una pequeña reverencia—. He estado repasando mis fórmulas de creación. Estoy lista para cualquier desafío táctico que haya preparado.

— Oh, esto no es táctico en el sentido convencional —rio Midnight, señalando una camilla metálica acolchada en el centro de la sala—. Acuéstate. Necesitamos asegurar que no te muevas para que los sensores midan tu respuesta nerviosa con precisión.

Momo parpadeó, confundida, pero obedeció. El diseño de su traje de látex rojo, con esa gran apertura central que dejaba al descubierto su pecho, abdomen y ombligo, la hacía sentir especialmente vulnerable en esa posición. Tan pronto como se recostó, Midnight actuó con una velocidad asombrosa. Con un clic metálico, las muñecas de Momo fueron aseguradas con esposas a la parte superior de la camilla, estirando sus brazos por encima de su cabeza. Sus tobillos sufrieron la misma suerte.

— ¿Sensei? Esto parece un poco... extremo —murmuró Momo, sintiendo el frío del metal en sus muñecas.

— Es necesario, querida. Se llama "Prueba de Resistencia Sensorial de Medianoche" —explicó Nemuri, mientras sacaba de su cinturón de herramientas un par de plumas y lo que parecía ser un dispositivo vibratorio—. Tu Don requiere una concentración absoluta. Pero, ¿qué pasaría si un villano descubriera que tienes un punto débil físico? Uno que no cause dolor, sino que rompa tu voluntad a través de la risa.

Momo abrió los ojos de par en par. Recordó las veces que Mina Ashido y Kyoka Jiro la habían perseguido por los dormitorios, sabiendo perfectamente que la vicepresidenta de la clase 1-A era patológicamente cosquillosa.

— No... no me diga que... —Momo intentó encogerse, pero las ataduras eran firmes.

— Vamos a probar esa piel tan fina que tienes —sentenció Midnight con una sonrisa maliciosa.

Sin previo aviso, Midnight atacó. Sus dedos, largos y con uñas pintadas de un rojo intenso, se hundieron con precisión quirúrgica en las axilas expuestas de Momo.

— ¡¡¡HIIIIIIIIII!!! —El grito de Momo fue instantáneo—. ¡Ahahahaha! ¡Sensei! ¡Espere! ¡Aha-ha-ha-ha!

— Shhh, concéntrate, Creati —susurró Midnight, moviendo sus dedos en círculos rápidos y rítmicos contra los huecos sensibles de sus axilas—. Crea algo. Crea un escudo. Crea una distracción.

Pero Momo no podía pensar. La sensación era eléctrica, una tortura dulce que enviaba espasmos a través de todo su cuerpo. Sus piernas se sacudían contra las correas y su espalda se arqueaba, buscando un escape inexistente. Sus axilas eran su punto más vulnerable, o eso creía ella hasta ese momento.

— ¡No puedo! ¡Ahehehe! ¡Es demasiado! ¡Por favor, deténgase! —suplicaba Momo, con las lágrimas de risa comenzando a asomar en sus ojos azules.

— Apenas estamos calentando —dijo Midnight, bajando sus manos hacia el torso de la joven.

El traje de Momo, diseñado para facilitar la creación de objetos grandes desde su abdomen, dejaba toda la zona central de su cuerpo a merced de la heroína. Midnight hundió sus dedos en los costados de su vientre plano, justo por encima de la cadera.

— ¡GYAHAHAHAHA! —La risa de Momo se volvió mucho más fuerte, casi un estruendo que resonaba en todo el campo de entrenamiento—. ¡Ahí no! ¡Ahí no! ¡Es mi... ahahaha... mi zona prohibida!

— Tienes un abdomen muy firme, Momo —comentó Midnight con calma, mientras "caminaba" con sus dedos sobre los músculos abdominales de la chica, haciendo que estos se contrajeran violentamente—. Pero incluso los músculos más fuertes ceden ante un buen cosquilleo.

Momo estaba fuera de sí. Su mente, usualmente una enciclopedia de estructuras moleculares, estaba completamente en blanco. Solo podía sentir el rastro de fuego y risas que los dedos de Midnight dejaban a su paso. Sin embargo, lo peor estaba por venir.

Midnight se detuvo un segundo, observando el centro del abdomen de su alumna. El ombligo de Momo, perfectamente visible gracias al corte de su traje, parecía invitar a la travesura. La heroína sonrió de una manera que hizo que Momo entrara en pánico absoluto.

— No... el ombligo no... —susurró Momo, jadeando, con el rostro sonrojado por el esfuerzo de reír—. ¡Cualquier cosa menos eso! ¡Me rindo! ¡Repruebe el examen!

— Un héroe nunca se rinde —replicó Midnight con un guiño—. Y un maestro nunca deja una lección a medias.

Lentamente, como si quisiera saborear el momento, Midnight extendió su dedo índice y lo hundió directamente en el ombligo de Momo, girándolo frenéticamente.

— ¡¡¡¡NOOOOOOOO!!!! ¡AHAHAHAHAHAHAHAHA! —Momo estalló en una risa violenta, casi convulsa. Su cuerpo se sacudía con tanta fuerza que la camilla vibraba—. ¡POR FAVOR! ¡HIHIHIHIHI! ¡ES DEMASIADO! ¡ME VOY A DESMAYAR!

— ¿Resistencia de grado A? —se burló Midnight, sin detener el tormento—. Parece que Creati tiene un botón de apagado justo aquí en medio.

Nemuri decidió elevar el nivel de la prueba. Retiró su dedo, pero antes de que Momo pudiera recuperar el aliento, sacó una pluma larga y suave de color púrpura. Comenzó a pasarla con delicadeza extrema alrededor del borde del ombligo, para luego introducir las barbas de la pluma justo en el centro.

— ¡Iiiiiiiih! ¡No! ¡Se siente tan raro! —gritó Momo, retorciéndose—. ¡Es peor que los dedos! ¡Aha-ha-ha-ha!

— ¿Ah, sí? ¿Y qué tal esto? —Midnight cambió la pluma por un hisopo de algodón, hurgando con precisión en las profundidades del ombligo de la joven.

Momo sentía que sus sentidos se sobrecargaban. Cada pequeño roce en esa zona tan íntima y sensible la hacía soltar carcajadas que ya ni siquiera parecían humanas. Su abdomen se contraía rítmicamente, y sus pulmones ardían por la falta de aire, pero la risa no se detenía.

Finalmente, Midnight sacó su arma secreta: un cepillo de dientes eléctrico que había modificado para tener cerdas extra suaves pero una vibración de alta frecuencia.

— Si puedes mantener la compostura con esto, te pondré un sobresaliente —desafió Midnight.

— ¡No, espere! ¡Sensei, tenga piedad! —rogó Momo, viendo cómo el aparato se acercaba.

En cuanto el cepillo vibrante tocó el ombligo de Momo, la chica perdió el control por completo. No era solo una risa; era un ataque de alegría histérica que la dejó completamente indefensa. Sus ojos se cerraron con fuerza, su cabeza se movía de lado a lado y sus gritos de risa llenaron cada rincón del Campo Gamma. Era una explosión de vulnerabilidad que Midnight observaba con una mezcla de satisfacción profesional y diversión traviesa.

Después de lo que parecieron horas para Momo (aunque solo fueron unos minutos), Midnight finalmente apagó el dispositivo y se alejó.

— Prueba terminada —anunció, con un tono de voz que denotaba lo mucho que se había divertido.

Momo se quedó allí, jadeando, con el pecho subiendo y bajando de forma errática. Sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas y sus músculos se sentían como gelatina. Midnight accionó el mecanismo para liberar las esposas.

— Lo hiciste... aceptable —dijo Midnight, ayudándola a incorporarse—. Aunque creo que necesitamos muchas más sesiones para fortalecer esa "resistencia".

Momo se sentó en la camilla, tratando de arreglarse el cabello desordenado. Todavía sentía ecos de cosquilleo recorriendo su vientre.

— Creo... creo que prefiero enfrentarme a un ejército de villanos antes que volver a pasar por eso —logró decir Momo, soltando una pequeña risita residual mientras se cubría el ombligo con la mano, como si todavía temiera un ataque sorpresa.

— Puedes retirarte a los dormitorios, Yaoyorozu. Has demostrado que, incluso en tu momento más vulnerable, tu espíritu no se quiebra... aunque tu risa sea bastante ruidosa.

Momo se puso de pie con piernas temblorosas. Hizo una última reverencia, todavía sintiendo los dedos fantasma de su maestra en sus costados, y salió del campo de entrenamiento. El camino de regreso a la Residencia Heights Alliance fue extraño; cada vez que la brisa nocturna rozaba su abdomen expuesto, soltaba una risita involuntaria que hacía que los estudiantes que pasaban por ahí la miraran con extrañeza.

Mientras tanto, en la penumbra del campo de entrenamiento, Midnight recogía sus utensilios con una sonrisa depredadora. Sacó su tableta y comenzó a revisar la lista de la Clase 1-A.

— Yaoyorozu fue una excelente elección para empezar —murmuró para sí misma, pasando el dedo sobre los nombres—. Pero me pregunto... ¿cómo reaccionará la joven Ashido si pruebo sus pies? ¿O tal vez Bakugo necesite una lección de humildad a través de las costillas?

Midnight guardó el cepillo eléctrico en su cinturón y caminó hacia la salida, con sus tacones resonando rítmicamente contra el suelo. La noche era joven, y su agenda de "entrenamientos especiales" apenas estaba comenzando. Después de todo, un héroe debe estar preparado para cualquier tipo de estímulo, y ella estaba más que dispuesta a ser la instructora más rigurosa —y divertida— de toda la U.A.
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