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oc x todoroki

Fandom: my hero academia

Creado: 10/7/2026

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Entre el café y las cenizas

La biblioteca de la U.A. era, a juicio de Daniela Paredes, el único lugar en todo el campus donde el aire no vibraba con la testosterona de los entrenamientos o el olor a ozono de los Quirks desatados. Era un santuario de papel y silencio, el lugar perfecto para alguien que, como ella, sentía que el mundo a veces hablaba demasiado alto.

Dani cerró el libro de historia japonesa con un suspiro que fue mitad cansancio y mitad alivio. Habían pasado semanas desde que Shota Aizawa la presentara ante la clase 1-A con esa calidez tan característica suya —es decir, ninguna—, advirtiendo que su estancia era tan frágil como un cristal de azúcar. Pero el examen final había pasado. Los resultados estaban publicados. Y allí, en la lista de aprobados, figuraba su nombre: Daniela Paredes.

—"Es mejor existir, incluso si eso implica sufrir, que no existir en absoluto" —susurró para sí misma, citando mentalmente uno de sus pasajes favoritos mientras guardaba sus cosas—. Bueno, existir aquí implica estudiar el triple, pero supongo que el trato es justo.

Mientras ajustaba la correa de su mochila, notó una presencia al final del pasillo de Literatura Universal. No era difícil reconocerlo. Incluso de espaldas, la división perfecta entre el rojo y el blanco de su cabello lo delataba. Shoto Todoroki estaba de pie frente a una estantería, inmóvil, como si estuviera librando una batalla interna contra un lomo de cuero desgastado.

Dani, cuya curiosidad peruana era tan grande como su amor por el lomo saltado, no pudo evitar acercarse. Su entrenamiento con Hawks le había enseñado a observar los detalles: la tensión en los hombros de Shoto, la forma en que sus ojos bicolores escaneaban los títulos sin verlos realmente.

—Si buscas algo que te ayude a entender por qué Bakugo grita tanto, me temo que esa sección es de psicología avanzada y está en el segundo piso —dijo ella con una sonrisa ladeada, dejando que su ingenio fluyera para romper el hielo.

Todoroki se sobresaltó apenas un milímetro, girando la cabeza para encontrar la mirada vivaz de la chica nueva.

—Paredes —dijo él, con su voz plana pero no desagradable—. Felicidades por tus resultados. Aizawa dijo que tus notas en el examen teórico estuvieron entre las cinco mejores.

—Gracias, Shoto. Aunque, honestamente, creo que mi cerebro se derritió un poco después de la parte de leyes de héroes. Soy más de letras que de reglamentos —respondió ella, apoyándose en la estantería—. ¿Y tú? No pareces el tipo de persona que viene aquí a perder el tiempo. ¿Buscas algo específico o solo escapas del caos del dormitorio?

Todoroki guardó silencio un momento, mirando de nuevo los libros.

—Mi hermana dice que debería leer más. Dice que ayuda a... despejar la mente. Pero no sé por dónde empezar. Todo parece demasiado denso o demasiado superficial.

Dani sintió que su corazón de bibliófila se aceleraba. Para ella, recomendar un libro era un acto de amor, una forma de entregarle a alguien una brújula para navegar su propia alma. Analizó a Shoto: era reservado, cargaba con un pasado que pesaba más que su propio Quirk y tenía una sensibilidad que ocultaba bajo capas de hielo.

—Entiendo —dijo ella, suavizando el tono, dejando que la empatía tomara el mando—. A veces, cuando el mundo real es demasiado ruidoso, necesitamos una historia que nos diga que no somos los únicos que nos sentimos fuera de lugar. Espera un segundo.

Dani se movió entre los estantes con una agilidad casi felina, sus dedos acariciando los lomos hasta que se detuvo frente a un volumen delgado. Lo extrajo y se lo extendió.

—Prueba con este. Es de un autor de mi tierra, pero la traducción es excelente. Se llama "Los ríos profundos". Trata sobre la identidad, sobre sentirse dividido entre dos mundos y encontrar la belleza en medio del conflicto. Creo que... bueno, creo que podrías identificarte.

Shoto tomó el libro con cuidado, como si fuera un artefacto explosivo. Sus dedos rozaron los de Dani por un instante, y ella notó que su mano izquierda estaba inusualmente cálida.

—Gracias —murmuró él, leyendo la contraportada—. ¿Por qué me ayudas? Apenas nos conocemos. Durante las últimas semanas, casi no hablamos mientras te evaluaban.

—Bueno, estaba ocupada intentando no ser deportada académicamente —bromeó ella, soltando una pequeña risa—. Pero te observaba, Shoto. Observo mucho. Eres como un capítulo que ha sido subrayado demasiadas veces por manos ajenas. Me gustaría que empezaras a escribir tus propias notas al margen. Además, cocino un arroz con pollo increíble y planeo sobornar a toda la clase con comida eventualmente. Considera esto un adelanto.

Todoroki la miró con una chispa de curiosidad genuina. No estaba acostumbrado a la franqueza de Dani, a esa mezcla de sarcasmo amable y calidez profunda que parecía emanar de ella como un aroma de café recién hecho.

—Eres diferente a los demás —comentó él, guardando el libro en su bolso—. No pareces tener prisa por demostrar que eres fuerte.

—Oh, soy fuerte —replicó ella, ajustándose la mochila—. Pero aprendí con Hawks que la fuerza no siempre es un estallido. A veces es simplemente quedarse quieta, observar el viento y saber cuándo abrir las alas. Además, si Ana de las Tejas Verdes me enseñó algo, es que la imaginación es un arma mucho más poderosa que cualquier explosión de Bakugo.

—¿Quién es Ana? —preguntó Shoto, genuinamente confundido.

Dani soltó una carcajada clara que resonó en el silencio de la biblioteca, ganándose un "shhh" indignado del bibliotecario al fondo.

—Es una larga historia. Ven, te acompañaré a los dormitorios y te contaré sobre ella. Pero te advierto, hablo mucho cuando me emociono. Es un rasgo heredado.

Caminaron juntos por los pasillos de la U.A. mientras el atardecer teñía de naranja los cristales. Dani hablaba con una vivacidad que Shoto encontraba extrañamente relajante. Ella no le pedía nada, no lo miraba como al hijo de Endeavor, ni siquiera como al prodigio de la clase. Lo miraba como a un compañero de lectura que necesitaba un buen consejo.

—¿Sabes? —dijo ella de repente, deteniéndose antes de llegar a la zona de las residencias—. Cuando llegué, tenía miedo de que este lugar fuera solo una fábrica de soldados. Pero luego vi a Midoriya romperse los huesos por los demás, vi a Uraraka esforzarse hasta el límite... y te vi a ti, usando tu fuego por primera vez de forma libre. Ahí supe que quería estar aquí. No por la gloria, sino por las personas.

Shoto se detuvo también, observando el perfil de la joven peruana. Había algo en su determinación que no era rígida, sino flexible como una rama que sabe resistir la tormenta.

—Me alegra que te quedaras, Daniela —dijo él, y por primera vez, una pequeña y casi imperceptible sonrisa curvó sus labios—. Creo que la clase 1-A necesitaba a alguien que lea entre líneas.

—Y alguien que les recuerde que comer solo fideos instantáneos es un pecado mortal —añadió ella guiñándole un ojo—. Mañana te preguntaré qué te parecieron los primeros capítulos. Y no acepto un "está bien" como respuesta. Quiero análisis, sentimientos, crisis existenciales... lo habitual.

—Trataré de estar a la altura —respondió Shoto con una cortesía que ya no se sentía fría.

Al entrar al edificio, el caos habitual los recibió: Kaminari y Mineta corrían perseguidos por una Jiro molesta, y el olor a curry inundaba el ambiente. Dani se despidió de Shoto con un gesto de la mano y se dirigió a la cocina, sintiéndose por primera vez plenamente en casa.

Había pasado la prueba. Ya no era provisional. Era una heroína en formación, una lectora incansable y, quizás, la única persona capaz de hacer que Shoto Todoroki encontrara en los libros el calor que su propio fuego aún no terminaba de brindarle.

Esa noche, mientras Shoto abría por primera vez el libro que ella le había dado, un pequeño trozo de papel cayó de entre las páginas. Era una nota escrita con una caligrafía elegante y firme:

"Para Shoto: Porque incluso los ríos más profundos encuentran su camino hacia el mar. No tengas miedo de fluir. —Dani."

Todoroki leyó la nota dos veces antes de dejarla sobre su mesa de noche. Por primera vez en mucho tiempo, el silencio de su habitación no se sintió vacío. Se sentía como el preludio de una historia que apenas comenzaba a escribirse.

Mientras tanto, en su propia habitación, Dani tachaba un día más en su calendario. Tenía mucho que hacer: entrenar su observación, mejorar su control de Quirk y, lo más importante, convencer a Aizawa de que la dejara organizar un club de lectura. Después de todo, ¿qué era la vida sin un poco de drama literario para acompañar el heroísmo?

Se acostó pensando en que la vida en la U.A. era exactamente como un buen libro: llena de giros inesperados, villanos complicados y personajes que, si tenías suerte, terminaban convirtiéndose en tu familia. Y ella, Daniela Paredes, estaba lista para escribir su mejor capítulo hasta ahora.
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