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He shifteado a Naruto como Glitchtrap

Fandom: Shifting

Creado: 12/12/2025

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Un Nuevo Comienzo y un Padre Inesperado


El parpadeo de las luces de neón de su antigua realidad se desvaneció, reemplazado por la suave luz del sol filtrándose a través de las hojas de un árbol gigante. Yasel, ahora Glitchtrap, sintió un hormigueo eléctrico recorrer su cuerpo, una sensación extraña pero emocionante. Ya no era un simple fan de FNaF aburrido de su mundo. Ahora era el conejo amarillo de ojos morados intensos, con su chaqueta estrellada y su corbata morada, listo para vivir la aventura que había guionizado.

"¡Lo logré!", pensó con una sonrisa macabra que, para su sorpresa, sentía genuina y no forzada. Estaba en Konoha, el pueblo oculto entre las hojas. El aire era fresco, olía a tierra húmeda y a algo que recordaba a ramen. Sus poderes tecnológicos zumbaban bajo su piel sintética, y el control mental que había soñado ahora era una realidad palpable. Se sentía poderoso, pero no de una manera que lo corrompiera. Más bien, era una sensación de responsabilidad.

Su primer objetivo: encontrar a Naruto. El pequeño jinchuriki, el niño que, en su guion de shifting, se convertiría en su hijo adoptivo. Glitchtrap no era un héroe, no buscaba la gloria. Solo quería una vida más interesante, con un propósito que resonara con él. Y proteger a Naruto de un destino cruel, moldeando su futuro, era un propósito que le llenaba.

Caminó por las calles de Konoha, observando el bullicio. La gente pasaba a su lado, algunos lo miraban con curiosidad por su apariencia inusual, pero nadie parecía alarmado. Eso era bueno. Su guion había incluido una cláusula para que su presencia no causara pánico inmediato. Quería integrarse, no ser un objetivo.

Sus ojos morados escanearon la multitud, buscando el cabello rubio y las marcas de bigotes. No tardó mucho. Sentado en un columpio, apartado de otros niños que jugaban, había un pequeño niño rubio con una expresión melancólica. Naruto.

Glitchtrap se acercó con una sonrisa que intentó hacer menos espeluznante, aunque era difícil con su naturaleza. "Hola, pequeño. ¿Por qué tan solo?"

Naruto levantó la vista, sus ojos azules grandes y curiosos. "No hay nadie con quien jugar", murmuró, su voz apenas un susurro.

El corazón sintético de Glitchtrap se estrujó. Era exactamente como lo había imaginado, pero ver la tristeza en los ojos del niño en persona era diferente. "Bueno, eso es una pena. ¿Qué tal si jugamos a algo divertido? ¿Conoces el ramen?"

Los ojos de Naruto se iluminaron. "¡Sí! ¡Es lo mejor del mundo!"

"Ah, un conocedor", dijo Glitchtrap, su sonrisa ampliándose. "Pues te propongo un trato. Si me ayudas a encontrar el mejor puesto de ramen de este lugar, te invito a un tazón. Y luego, tal vez, podríamos ser amigos."

Naruto lo miró con sospecha, pero la oferta de ramen y la posibilidad de un amigo eran demasiado tentadoras. "En serio, ¿quieres ser mi amigo?"

"Más que eso, pequeño", respondió Glitchtrap con una sinceridad que sorprendió incluso a sí mismo. "Quiero ser tu familia."

Así comenzó su inusual relación. Glitchtrap, el conejo animatrónico de un videojuego de terror, y Naruto, el jinchuriki huérfano. Los primeros días fueron de adaptación. Glitchtrap usó sus habilidades tecnológicas para conseguir un apartamento decente, manipulando un poco la burocracia de Konoha para que nadie hiciera demasiadas preguntas sobre su repentina aparición y su adopción de Naruto.

En el apartamento, Glitchtrap se esforzó por ser el mejor padre. Le enseñó a Naruto a ser educado y caballeroso, a respetar a los demás, especialmente a las mujeres. "Recuerda, Naruto", le decía, mientras le ayudaba a atarse los cordones de los zapatos, "un verdadero ninja no solo es fuerte, también es amable y protector con los que ama."

Naruto, acostumbrado a ser ignorado o despreciado, absorbía cada palabra de Glitchtrap como una esponja. Veía en el conejo amarillo no solo a un guardián, sino a alguien que lo valoraba de verdad. Glitchtrap, por su parte, se deleitaba en la energía inagotable de Naruto, en sus risas contagiosas y en la forma en que sus ojos azules brillaban con curiosidad.

Una de las primeras cosas que Glitchtrap abordó fue la relación de Naruto con Kurama. Sabía que la bestia de nueve colas era una fuente de poder inmensa, pero también una carga emocional para Naruto. Una noche, después de que Naruto se durmiera, Glitchtrap entró en su espacio mental, una hazaña fácil con sus poderes de control mental. Se encontró frente a una jaula gigante, y detrás de ella, los ojos rojos y furiosos de Kurama.

"Así que eres la nueva adición a la vida de este mocoso", gruñó Kurama, su voz resonando en el espacio. "No durarás mucho. Todos lo abandonan."

Glitchtrap sonrió, una sonrisa que no era de miedo, sino de determinación. "Kurama, ¿verdad? Soy Glitchtrap. Y no, no abandonaré a Naruto. De hecho, vengo a proponerte un trato."

Kurama resopló, escéptico. "Los humanos solo quieren mi poder o quieren encerrarme."

"Yo no", dijo Glitchtrap. "Yo quiero que Naruto sea feliz, fuerte y que viva una vida plena. Y para eso, necesita tu ayuda, no tu resentimiento. Sé que has sufrido, sé que los humanos te han tratado mal. Pero Naruto es diferente. Él no te ve como un monstruo. Te ve como una parte de sí mismo. Y yo le he enseñado a respetarte."

Luego, Glitchtrap le mostró a Kurama recuerdos. No solo los de Naruto, sino también los suyos propios, los de Yasel. Le mostró la soledad, el aburrimiento, el deseo de encontrar un propósito. Le mostró su guion, su intención de crear una vida mejor para Naruto. Y luego, Glitchtrap usó un poco de su control mental, no para forzar a Kurama, sino para suavizar sus defensas, para permitirle ver la verdad de sus palabras.

Kurama, sorprendido por la honestidad inusual y la visión de Glitchtrap, comenzó a ceder. La ira en sus ojos se atenuó, reemplazada por una cautela curiosa. "Eres... diferente", admitió la bestia, su voz un poco menos amenazante.

"Lo soy", confirmó Glitchtrap. "Y si trabajamos juntos, Naruto no solo será un gran ninja, sino que también será un gran amigo para ti. Un amigo que no te juzga por tu pasado, sino que te acepta por lo que eres."

La conversación duró horas, y al final, Kurama accedió a intentarlo. Fue un proceso lento, pero con Glitchtrap como mediador, la relación entre Naruto y la bestia de nueve colas floreció. Naruto ya no era un jinchuriki atormentado, sino un niño con un aliado poderoso y un protector incondicional.

La vida de Glitchtrap y Naruto estaba llena de momentos tiernos y divertidos. Naruto, siendo un niño, a veces hacía pucheros cuando Glitchtrap le pedía que hiciera sus tareas.

"¡Pero papá Glitchtrap, estoy cansado!", exclamaba, inflando sus mejillas.

Glitchtrap sonreía. "Oh, ¿en serio? Qué pena. Y yo que pensaba que si terminabas tus tareas, podríamos ir a Ichiraku Ramen y luego te daría ese chocolate que tanto te gusta."

Los ojos de Naruto se abrían de par en par. "¡¿Chocolate?!"

"Solo si las tareas están hechas y la casa está limpia", Glitchtrap respondía, su tono juguetón. Sabía cómo manipular a su pequeño, pero siempre con amor y para su propio bien. Naruto, con un suspiro dramático, se ponía manos a la obra, y Glitchtrap lo observaba con orgullo.

Un día, mientras paseaban por Konoha, se encontraron con Sakura. Glitchtrap había escrito en su guion que la presencia de su versión alterada de Naruto, con un padre amoroso y seguro de sí mismo, cambiaría la percepción de Sakura. Y así fue.

Sakura, antes obsesionada con Sasuke y despectiva con Naruto, ahora lo veía con otros ojos. La confianza que Glitchtrap le había inculcado a Naruto, su educación y su buen comportamiento, la habían sorprendido. Ya no era el "perdedor" que solía ser. Además, Glitchtrap había usado un poco de su influencia sutil para que Sakura reflexionara sobre su propio valor, sobre la importancia de su propio amor propio, en lugar de buscar la validación en otros.

"¡Hola, Naruto! ¡Glitchtrap-san!", saludó Sakura con una sonrisa genuina.

"¡Sakura-chan!", exclamó Naruto, sus mejillas un poco sonrojadas. Glitchtrap sonrió. El shippeo estaba funcionando.

"Hola, Sakura", dijo Glitchtrap. "Me alegra verte. Naruto estaba a punto de contarte sobre su nuevo entrenamiento. ¿Verdad, campeón?" Le dio un codazo juguetón a Naruto.

Naruto, animado, comenzó a hablar con entusiasmo sobre sus últimas técnicas, y Sakura lo escuchaba con interés, incluso haciendo preguntas. Verlos interactuar así llenaba a Glitchtrap de una satisfacción profunda. Había creado esto. Había moldeado un futuro mejor para su hijo adoptivo y para los que lo rodeaban.

Pero la vida no era solo ramen y risas. Glitchtrap sabía que el peligro de Akatsuki acechaba. Su guion incluía la protección de Naruto de esa organización. Para eso, invocaba a sus "amigos" de vez en cuando. Bonnie, Foxy, Toy Bonnie y Funtime Freddy (con Bonbon) aparecían en momentos estratégicos, siempre de forma que no causaran un pánico masivo, y siempre bajo el control de Glitchtrap. Los usaba para misiones de reconocimiento, para disuadir a posibles amenazas o para entrenar a Naruto de formas poco convencionales.

Una vez, mientras Naruto entrenaba en el bosque, Glitchtrap decidió darle una lección sobre la importancia de la discreción. Se transformó en su forma de peluche, un conejo inofensivo, y se escondió.

"¡Papá Glitchtrap! ¡¿Dónde estás?!", gritó Naruto, buscando.

Glitchtrap, desde su escondite, observaba cómo Naruto usaba sus sentidos para encontrarlo. Cuando finalmente lo descubrió, Naruto lo levantó, frunciendo el ceño. "¡Papá! ¡Me asustaste! ¿Por qué haces eso?"

Glitchtrap volvió a su forma normal, con una sonrisa. "Para que aprendas, pequeño. No siempre estaré en mi forma grande para protegerte. A veces, la mejor defensa es la capacidad de desaparecer, de no ser un objetivo. Y además", su sonrisa se volvió más traviesa, "es divertido verte hacer pucheros."

Naruto hizo un puchero real esta vez, pero luego se rió. "¡Eres un tramposo!"

"Soy tu padre", respondió Glitchtrap con orgullo. "Y un padre tramposo es un padre que te enseña a ser astuto."

La vida en Konoha, con Naruto a su lado, era todo lo que Yasel había esperado y más. Había encontrado un propósito, una familia, y la oportunidad de usar sus habilidades no para el mal, sino para la protección y el bienestar de aquellos a quienes amaba. Glitchtrap no era un héroe tradicional, ni lo pretendía. Era un anti-héroe, un manipulador con buenas intenciones, un padre adoptivo que haría cualquier cosa por su hijo. Y en el fondo de su corazón sintético, Glitchtrap sabía que esta era la vida más feliz que jamás podría haber imaginado.
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