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Tn en attack on titán

Fandom: Tn y attack on titán

Creado: 16/1/2026

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El Día Que El Muro Cayó

El sol se alzaba sobre el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados, pero la belleza del amanecer no lograba disipar la tensión que flotaba en el aire. Reiner Braun, Bertholdt Hoover, Annie Leonhart y Tn, los cuatro guerreros de Marley, se encontraban apostados en la cima de una colina, observando el imponente muro que se alzaba majestuosamente ante ellos: el Muro María.

"Este es el día," murmuró Reiner, su voz grave y cargada de una mezcla de determinación y ansiedad. Sus ojos dorados, usualmente llenos de una confianza inquebrantable, mostraban ahora un atisbo de preocupación.

Bertholdt, siempre el más callado y reflexivo, asintió solemnemente. Sus grandes ojos miel recorrían la inmensa estructura de piedra, que parecía desafiar las leyes de la naturaleza. "Nuestra misión es clara. Debemos recuperar el Titán Fundador."

Annie, con su semblante frío y su mirada penetrante, se mantenía en silencio, pero su postura rígida y sus puños apretados revelaban la intensidad de sus emociones. Ella, al igual que sus compañeros, estaba preparada para lo que se avecinaba.

Y luego estaba Tn. Hermosa y extrovertida, con una sonrisa que podía iluminar la habitación más oscura y una personalidad que atraía a todos a su alrededor. Sin embargo, detrás de esa fachada encantadora, se escondía una guerrera formidable, tan letal como cualquiera de sus compañeros. Sus ojos, del mismo color dorado que los de Reiner, brillaban con una mezcla de emoción y una determinación que igualaba la de sus camaradas.

Tn se volvió hacia Reiner, su sonrisa habitual un poco forzada. "Reiner, ¿estás seguro de esto? La información que tenemos es escasa y..."

Reiner la interrumpió, colocando una mano sobre su hombro. "Estamos seguros, Tn. Hemos entrenado para esto toda nuestra vida. No hay vuelta atrás. Marley cuenta con nosotros."

Tn suspiró, pero asintió. Sabía que Reiner tenía razón. No había vuelta atrás. Habían sido seleccionados, adoctrinados y entrenados desde la niñez para este momento. Eran los "Guerreros", la esperanza de Marley de recuperar el poder del Titán Fundador y asegurar la supervivencia de su nación.

"Bien," dijo Tn, enderezando su postura. "Entonces, hagámoslo. Por Marley."

Reiner asintió, su mirada fija en el Muro María. "Por Marley."

Bertholdt y Annie repitieron la frase en unísono, sus voces llenas de una convicción inquebrantable.

La estrategia era audaz, casi suicida. Bertholdt, en su forma de Titán Colosal, crearía una brecha en el Muro María, mientras que Reiner, transformado en el Titán Acorazado, destruiría la puerta interior, abriendo el camino para que los Titanes irrumpieran. Annie y Tn, en sus formas de Titán Femenino y Titán de Ataque, respectivamente, se encargarían de la protección y la eliminación de cualquier resistencia.

El plan era simple, pero su ejecución requería una precisión y coordinación perfectas, además de una fuerza de voluntad inquebrantable. El destino de Marley, y quizás el del mundo, dependía de ellos.

Con el sol ya alto en el cielo, Reiner dio la señal. "¡Ahora!"

Bertholdt, con un grito gutural, se transformó en el Titán Colosal. El cielo se oscureció con el vapor y el calor que emanaban de su cuerpo gigantesco, y la tierra tembló bajo sus pies. Con una fuerza inimaginable, el Titán Colosal golpeó el Muro María, abriendo una brecha colosal en la imponente estructura de piedra.

El sonido del impacto resonó por todo el valle, y una nube de polvo y escombros se elevó hacia el cielo. Los gritos de pánico de la gente dentro del muro se escucharon incluso desde su posición.

Reiner, sin perder un segundo, se transformó en el Titán Acorazado. Su cuerpo cubierto de placas óseas, similar a una armadura, lo hacía prácticamente invulnerable. Cargó contra la puerta interior del Muro María, destrozándola con un solo golpe.

Los Titanes, atraídos por la brecha y el olor a carne humana, comenzaron a irrumpir en el distrito de Shiganshina. El caos se desató.

Tn, con una adrenalina que le corría por las venas, se transformó en el Titán de Ataque. Su cuerpo musculoso y ágil, con sus ojos dorados brillando aún más intensamente, era una máquina de guerra. Se movía con una velocidad y destreza impresionantes, eliminando a cualquier Titán que se interpusiera en su camino.

Annie, en su forma de Titán Femenino, era igualmente letal. Sus ataques eran precisos y brutales, y su agilidad le permitía evadir los ataques de los Titanes con facilidad.

Los cuatro guerreros avanzaban como una fuerza imparable, abriéndose camino entre la horda de Titanes. La misión era recuperar el Titán Fundador, y no se detendrían ante nada para lograrlo.

Mientras tanto, en el interior del Muro María, el pánico y el terror se apoderaban de la población. La gente corría desesperada, tratando de escapar de los Titanes que irrumpían en su mundo.

Eren Jaeger, un niño de diez años, presenció con horror cómo su madre era devorada por un Titán. Su mundo se hizo pedazos en un instante, y un odio ardiente se encendió en su corazón. Un odio que lo impulsaría a luchar, a vengar a su madre y a eliminar a todos los Titanes.

Mikasa Ackerman, su hermana adoptiva, lo arrastró a la fuerza, tratando de ponerlo a salvo. Armin Arlert, su mejor amigo, los seguía, su rostro pálido y sus ojos llenos de lágrimas.

Ninguno de ellos sabía que este día, este evento catastrófico, marcaría el inicio de una guerra que cambiaría el destino de la humanidad para siempre.

De vuelta en el campo de batalla, Tn se encontraba en medio de la refriega, su Titán de Ataque destrozando a los Titanes con cada golpe. A pesar del caos y la violencia, su mente estaba clara. Sabía que cada Titán que eliminaba era un paso más cerca de su objetivo.

De repente, un Titán anómalo, de tamaño considerable y con una sonrisa grotesca, se abalanzó sobre ella. Tn reaccionó con rapidez, esquivando el ataque y contraatacando con un puñetazo que destrozó la cabeza del Titán.

"¡Tn, cuidado!" la voz de Reiner resonó en su mente, a través de la conexión mental que compartían los usuarios de Titanes.

Tn se giró a tiempo para ver a otro Titán, más grande y musculoso que el anterior, correr hacia ella. Este Titán era diferente, más rápido y más fuerte.

"Este no es un Titán normal," pensó Tn, mientras se preparaba para el impacto.

El Titán la golpeó con una fuerza brutal, enviándola a volar por el aire. Tn se estrelló contra un edificio, su cuerpo de Titán sufriendo graves daños.

"¡Tn!" gritó Reiner, su voz llena de preocupación.

Tn, a pesar del dolor, se levantó de nuevo. Sus ojos dorados se encendieron con una furia renovada. Este Titán no era un simple Titán. Había algo más.

"¡Reiner, encárgate de la puerta! ¡Yo me encargo de esto!" gritó Tn, lanzándose de nuevo contra el Titán.

La batalla entre Tn y el Titán misterioso fue feroz. Los dos Titanes se golpeaban con una fuerza demoledora, destrozando todo a su alrededor. El Titán misterioso era sorprendentemente fuerte y resistente, y Tn tuvo que emplear todas sus habilidades para mantenerse en la pelea.

Mientras tanto, Reiner había logrado destruir la puerta interior, abriendo el camino para la horda de Titanes. Bertholdt, habiendo cumplido su parte al destruir el muro, regresó a su forma humana, exhausto pero victorioso. Annie también había logrado eliminar a varios Titanes, protegiendo el flanco de Reiner.

"¿Dónde está Tn?" preguntó Bertholdt, su voz aún un poco jadeante.

Reiner señaló hacia el lugar donde Tn estaba luchando. "Está lidiando con un Titán anómalo. Parece ser más fuerte de lo normal."

Annie, con su mirada observadora, analizó la pelea. "Ese Titán... es diferente. Su comportamiento, su fuerza... no es un Titán común."

Tn, en medio de la batalla, se dio cuenta de lo mismo. Este Titán no era solo un Titán. Había algo más. Sus movimientos eran demasiado calculados, su fuerza demasiado controlada.

Con un grito de guerra, Tn concentró toda su energía en un solo golpe, un puñetazo directo al cuello del Titán. El impacto fue brutal, y el Titán cayó al suelo, su cuerpo inerte.

Tn se acercó al cuerpo del Titán, observándolo con cautela. Era un Titán de unos quince metros, musculoso y con una mirada vacía. Pero algo en él le resultaba extrañamente familiar.

De repente, el cuerpo del Titán comenzó a emitir vapor, y una figura humana emergió de su nuca. Era un hombre joven, con el cabello rubio y una expresión de puro terror en su rostro.

Tn, sorprendida, retrocedió. Un usuario de Titán. ¡Otro!

El joven, aún aturdido, se levantó lentamente. Sus ojos azules se encontraron con los dorados de Tn, y un escalofrío recorrió su espalda.

"¿Quién eres?" preguntó Tn, su voz grave y amenazante.

El joven, temblando, apenas pudo hablar. "Yo... yo soy Marcel... Marcel Galliard."

Tn lo reconoció al instante. Marcel Galliard, el Titán Mandíbula. Un guerrero de Marley, al igual que ella. Pero, ¿qué estaba haciendo aquí? ¿Y por qué la atacó?

"Marcel, ¿qué haces aquí?" preguntó Tn, su voz ahora llena de confusión.

Marcel, aún recuperándose del shock, comenzó a sollozar. "No... no lo sé. Desperté aquí, y... y vi a los Titanes. Pensé que... pensé que ustedes eran enemigos."

Tn se dio cuenta de la verdad. Marcel había sido enviado en una misión diferente, y se había encontrado con ellos en medio del caos. Había habido un error de comunicación, un malentendido.

Reiner, Bertholdt y Annie se acercaron, sus rostros mostrando una mezcla de sorpresa y alivio al ver a Marcel.

"¡Marcel!" exclamó Reiner, corriendo hacia él.

Marcel, al ver a sus compañeros, se derrumbó. "Reiner... Bertholdt... Annie... ¿qué está pasando?"

Reiner explicó la situación, y Marcel escuchó con una expresión de horror. Se había perdido el inicio de la misión, y ahora se encontraba en el medio de una invasión.

"Lo siento," dijo Marcel, su voz llena de culpa. "Pensé que eran... pensé que eran los enemigos."

Tn, a pesar del dolor y la confusión, colocó una mano sobre su hombro. "Está bien, Marcel. Fue un error. Lo importante es que estás a salvo."

Marcel asintió, agradecido.

"Ahora, la misión es más importante que nunca," dijo Reiner, su voz grave y determinada. "Debemos encontrar al Titán Fundador. Y ahora, tenemos otro guerrero para ayudarnos."

Marcel asintió, su determinación renovada. Había cometido un error, pero lo compensaría.

Los cuatro guerreros, ahora cinco con Marcel, se reagruparon. La invasión de Shiganshina había sido un éxito, pero la misión principal, la recuperación del Titán Fundador, aún estaba por cumplirse.

El caos y la destrucción reinaban en Shiganshina. Los Titanes se movían sin rumbo fijo, devorando a los pocos humanos que no habían logrado escapar.

Reiner, en su forma de Titán Acorazado, lideraba el camino, abriendo una ruta a través de la ciudad destruida. Tn, en su forma de Titán de Ataque, lo seguía de cerca, eliminando a cualquier Titán que se acercara demasiado.

Bertholdt, Annie y Marcel, en sus formas humanas, se movían con cautela, sus equipos de maniobras tridimensionales listos para la acción.

"¿Alguna señal del Titán Fundador?" preguntó Annie, su voz fría y controlada.

Reiner negó con la cabeza. "Nada. Pero debemos seguir buscando. No podemos perder esta oportunidad."

La búsqueda continuó durante horas, mientras el sol comenzaba a descender, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y morados. La ciudad de Shiganshina, una vez vibrante y llena de vida, ahora era un cementerio de escombros y cadáveres.

De repente, Tn sintió una presencia. Una presencia poderosa, diferente a la de los Titanes normales. Era una presencia familiar, una que había sentido antes en sus sueños.

"¡Lo siento!" gritó Tn, su voz llena de emoción. "¡Está cerca! ¡El Titán Fundador!"

Reiner se detuvo, sus ojos dorados brillando con una esperanza renovada. "¡Dónde!?"

Tn señaló hacia un edificio grande y antiguo, que aún se mantenía en pie en medio de la destrucción. "Ahí. Lo siento."

Los guerreros se movieron hacia el edificio, sus corazones latiendo con fuerza. La misión estaba a punto de completarse.

Al llegar al edificio, se encontraron con un grupo de soldados de las Tropas de Guarnición, que se habían atrincherado en el interior. Estaban preparados para luchar, pero eran pocos y estaban abrumados.

"Déjenmelos a mí," dijo Reiner, transformándose en el Titán Acorazado.

Con un rugido, Reiner cargó contra el edificio, derribando las paredes y dispersando a los soldados. Tn, en su forma de Titán de Ataque, lo siguió, eliminando a los soldados que intentaban escapar.

Bertholdt, Annie y Marcel, en sus formas humanas, entraron en el edificio, buscando el Titán Fundador.

La búsqueda fue intensa, pero finalmente, lo encontraron. En el sótano del edificio, en una habitación oculta, se encontraba una joven. Su nombre era Frieda Reiss, y ella era la actual poseedora del Titán Fundador.

Frieda, asustada, se encogió en un rincón, sus ojos azules llenos de terror.

"Aquí está," dijo Annie, su voz fría y sin emociones.

Reiner, en su forma de Titán Acorazado, se acercó a Frieda, su mano extendida. "Ven con nosotros. No te haremos daño."

Frieda, llorando, negó con la cabeza. "No... no iré con ustedes. No les daré el poder del Titán Fundador."

Tn, en su forma de Titán de Ataque, se acercó, su mirada llena de una mezcla de lástima y determinación. "No tenemos elección. Marley necesita ese poder."

La situación era tensa. Frieda se negaba a ir, y los guerreros no podían obligarla sin arriesgarse a dañar el Titán Fundador.

De repente, la puerta de la habitación se abrió de golpe, y un hombre alto y musculoso, con un uniforme de las Tropas de Guarnición, entró en la habitación. Era Grisha Jaeger, el padre de Eren.

Grisha, con una mirada de furia en sus ojos, se abalanzó sobre Reiner, su puño cerrado. "¡Aléjate de ella!"

Reiner, sorprendido por el ataque, retrocedió. Grisha, a pesar de ser un humano, era sorprendentemente fuerte.

"¿Quién eres tú?" preguntó Reiner, su voz grave y amenazante.

Grisha no respondió. En su lugar, se transformó en el Titán de Ataque, el mismo Titán de Ataque que Tn poseía.

Tn, sorprendida, retrocedió. "¡Otro Titán de Ataque!"

La batalla entre los dos Titanes de Ataque fue brutal. Grisha, impulsado por la rabia y el amor por su familia, luchó con una ferocidad inigualable. Tn, a pesar de su experiencia, tuvo dificultades para igualar su fuerza y su ira.

Reiner, en su forma de Titán Acorazado, intentó intervenir, pero Grisha lo atacó con una fuerza sorprendente, enviándolo a volar.

Bertholdt, Annie y Marcel, en sus formas humanas, trataron de ayudar, pero Grisha era demasiado poderoso.

En medio de la batalla, Frieda, con una expresión de determinación en su rostro, se transformó en el Titán Fundador. Su Titán era alto y delgado, con un aura etérea que la rodeaba.

"¡Frieda, no!" gritó Grisha, su voz llena de desesperación.

Pero era demasiado tarde. Frieda, con un grito de guerra, se abalanzó sobre Grisha, tratando de detenerlo.

La batalla entre los tres Titanes fue caótica y destructiva. El edificio se derrumbaba a su alrededor, y el suelo temblaba con cada impacto.

Tn, a pesar de su agotamiento, se dio cuenta de que no podían ganar esta batalla. Grisha era demasiado fuerte, y Frieda, aunque poderosa, no tenía la experiencia de combate necesaria.

"¡Tenemos que retirarnos!" gritó Tn, su voz llena de frustración. "¡No podemos arriesgarnos a perder a Frieda!"

Reiner, a pesar de su orgullo, sabía que Tn tenía razón. La misión era recuperar el Titán Fundador, no destruirlo.

Con un último golpe, Grisha derribó a Frieda, y luego se volvió hacia Tn.

"¡No te atrevas a tocarla!" gritó Grisha, su voz llena de furia.

Tn, a pesar del miedo, se mantuvo firme. "No queremos pelear, Grisha. Solo queremos el Titán Fundador."

Grisha, con una mirada de odio en sus ojos, se abalanzó sobre Tn.

Pero antes de que pudiera golpearla, Reiner se interpuso, recibiendo el golpe en su lugar. El Titán Acorazado se tambaleó, pero se mantuvo en pie.

"¡Retírense!" gritó Reiner, su voz grave y determinada. "¡Yo los cubriré!"

Tn, con una mezcla de gratitud y preocupación, asintió. "¡Gracias, Reiner! ¡No te dejaremos atrás!"

Los guerreros, en sus formas humanas, se retiraron, dejando a Reiner para enfrentar a Grisha.

La batalla entre Reiner y Grisha fue épica. Los dos Titanes se golpeaban con una fuerza demoledora, destrozando todo a su alrededor. El edificio se derrumbó por completo, y el suelo tembló con cada impacto.

Tn, observando la batalla desde la distancia, sentía una mezcla de admiración y terror. Reiner era increíblemente fuerte, pero Grisha era imparable.

Finalmente, Grisha logró derribar a Reiner, su cuerpo de Titán Acorazado gravemente dañado.

"¡Reiner!" gritó Tn, queriendo correr a su lado.

Pero Grisha se interpuso, su mirada llena de determinación. "No te atrevas a acercarte."

En ese momento, un grupo de soldados de las Tropas de Guarnición, liderados por el Comandante Erwin Smith, llegó a la escena. Habían sido alertados por el caos y la destrucción, y ahora se encontraban frente a frente con los Titanes.

Erwin, con su mirada penetrante, observó la escena. "Titanes... y un Titán de Ataque desconocido."

Grisha, al ver a los soldados, se dio cuenta de que no podía luchar contra todos ellos. Necesitaba escapar.

Con un último rugido, Grisha se transformó en su forma humana, y desapareció en la oscuridad, llevándose consigo a Frieda.

Tn, Reiner, Bertholdt, Annie y Marcel quedaron solos, rodeados por los soldados de las Tropas de Guarnición.

La misión había fracasado. El Titán Fundador había escapado.

El día que el muro cayó, no solo marcó el inicio de una guerra, sino también el comienzo de una nueva era. Una era de incertidumbre, de conflictos y de verdades ocultas que saldrían a la luz.

Los guerreros de Marley, derrotados pero no vencidos, se retiraron, dejando atrás la ciudad destruida y la esperanza de un futuro mejor. La búsqueda del Titán Fundador continuaría, pero ahora, la guerra había comenzado. Y el destino de la humanidad, tanto dentro como fuera de los muros, estaba en juego.
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