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Amantes
Fandom: Siwon
Creado: 5/2/2026
Etiquetas
DramaAngustiaRealismoRomanceTragediaEstudio de PersonajeCelosDolor/Consuelo
El dulce sabor de la traición
El aire de Seúl nunca había parecido tan pesado para ____. Cada bocanada era una mezcla de smog y una punzada de dolor que se alojaba en su pecho. Hacía tres meses que la distancia entre ella y Siwon se había vuelto abismal, no solo en kilómetros, sino en la esencia misma de su relación. Él, su Siwon, el hombre con quien había compartido risas, sueños y el calor de innumerables noches, se sentía ahora un extraño.
La primera señal de que algo andaba mal fue sutil, casi imperceptible. Pequeños detalles: llamadas que no respondía con la misma prontitud, mensajes que se alargaban en el tiempo, excusas vagas sobre el trabajo que antes nunca había utilizado. ____, siempre optimista, siempre dispuesta a dar el beneficio de la duda, lo atribuyó al estrés de su apretada agenda. Después de todo, Siwon era una figura pública, un idol, y su vida estaba constantemente bajo el escrutinio.
Pero las sutiles grietas comenzaron a ensancharse. Las cenas semanales se convirtieron en bimensuales, luego en esporádicas. Las noches que antes pasaban acurrucados, hablando hasta el amanecer, se transformaron en visitas rápidas, llenas de un silencio incómodo que ella no sabía cómo romper. Él la besaba, la abrazaba, pero había una frialdad en sus ojos que antes no existía, una barrera invisible que se alzaba entre ellos.
Fue durante una de esas raras visitas que ____ notó algo que la heló hasta los huesos. Mientras Siwon se duchaba, su teléfono vibró sobre la mesita de noche. Una notificación de KakaoTalk. Ella nunca había sido de revisar sus cosas, confiaba ciegamente en él. Pero esa noche, algo la impulsó. Una curiosidad malsana, un presentimiento oscuro.
El mensaje era de Mina. Su mejor amiga, Mina. Una chica dulce, risueña, con quien había compartido secretos, lágrimas y sueños desde la escuela secundaria. El mensaje era breve, pero su contenido era una puñalada directa al corazón de ____.
"Estoy deseando verte esta noche, oppa. No puedo esperar."
"Oppa." La palabra resonó en su mente como un eco macabro. Mina siempre había llamado a Siwon por su nombre, o a veces, con cariño, "Siwon-ah". Pero "oppa" era diferente, íntimo, posesivo. Y la frase... "No puedo esperar."
El corazón de ____ se encogió. Un sudor frío le recorrió la espalda. Las manos le temblaban mientras dejaba el teléfono en su lugar, intentando que no pareciera que lo había tocado. Cuando Siwon salió del baño, envuelto en una toalla, la encontró sentada en la cama, con una sonrisa forzada en el rostro.
"¿Todo bien, jagiya?" preguntó él, con esa voz suave que antes la derretía.
"Sí, claro", respondió ella, intentando que su voz no sonara tan quebradiza como se sentía. "Solo estaba... pensando."
Esa noche, Siwon se quedó. Durmieron en la misma cama, pero la intimidad se había evaporado. Él la abrazó por costumbre, pero ____ sintió un vacío inmenso entre ellos. El mensaje de Mina se repetía en su cabeza, una y otra vez, torturándola.
Los días que siguieron fueron un infierno. ____ intentó racionalizarlo. Quizás era una broma. Quizás Mina lo había enviado por error. Quizás... pero el "oppa" y el "no puedo esperar" seguían resonando. Decidió observar.
Empezó a notar que Mina estaba más ausente de lo habitual. Sus excusas eran similares a las de Siwon: mucho trabajo, reuniones. Las tres solían tener un chat grupal donde compartían chismes y planes, pero Mina apenas participaba. Y cuando lo hacía, sus respuestas eran vagas, evasivas.
Una tarde, mientras tomaban café, ____ le preguntó directamente a Mina.
"¿Has estado saliendo mucho con Siwon últimamente?"
Mina se atragantó con su café. Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso. "Oh, ¿con Siwon? No, no mucho. Quiero decir, nos hemos visto un par de veces por cosas del trabajo, ya sabes, él es famoso y a veces necesita ayuda con eventos o cosas así."
La excusa sonó hueca, forzada. ____ notó cómo Mina evitaba su mirada, cómo sus manos jugueteaban nerviosamente con la taza.
"Ah, claro", dijo ____, intentando sonar casual. "Es que me pareció que pasaban mucho tiempo juntos. Ya sabes, como en los viejos tiempos."
Mina se rió, una risa que no llegó a sus ojos. "¡Qué tonterías dices! Siwon es tu novio, ____. ¿Por qué saldría yo con él a solas?"
La negación fue demasiado vehemente, demasiado rápida. ____ sintió un escalofrío. La amistad de años se sentía ahora como una fachada, una elaborada mentira.
La confirmación llegó de la manera más dolorosa. Una noche, incapaz de dormir, ____ decidió ir a la casa de Siwon. Quería hablar con él, confrontarlo, pedirle explicaciones. La verdad, por dolorosa que fuera, era preferible a la incertidumbre.
Cuando llegó al elegante edificio de apartamentos de Siwon, las luces de su apartamento estaban encendidas. Había un par de zapatos de mujer junto a la puerta. Unos zapatos que ____ reconoció al instante. Eran los tacones favoritos de Mina, los que le había regalado para su cumpleaños.
El corazón de ____ se detuvo. Un nudo de angustia se formó en su garganta. Se acercó a la puerta, su mano temblaba mientras dudaba en tocar. Pero entonces, escuchó risas. Risas que no eran solo de Siwon. Eran las risas de Mina. Y luego, una voz. La voz de Siwon, teñida de una familiaridad que rompió el alma de ____.
"Mina, eres tan traviesa. Me encanta cuando te pones así."
Y la respuesta de Mina, coqueta, juguetona. "Oh, oppa, sabes que me gusta complacerte."
El mundo de ____ se hizo añicos. El dolor fue tan intenso que le robó el aliento. Retrocedió, sintiendo que sus piernas no la sostenían. Las lágrimas brotaron sin control, empañando su visión. No necesitó verlos. No necesitó más pruebas. Las palabras, las risas, los zapatos, el mensaje... todo encajaba en un rompecabezas macabro de traición.
Corrió. Corrió sin rumbo fijo, las lágrimas cayendo por sus mejillas, el aire frío de la noche mordiéndole la piel. La imagen de Siwon y Mina juntos, riendo, coqueteando, se repetía en su mente como una película de terror. Su mejor amiga. Su novio. La doble traición la dejó sin aliento.
Al día siguiente, ____ se encerró en su apartamento. No respondió llamadas, ni mensajes. El teléfono vibraba sin cesar con las llamadas de Mina, de Siwon, de sus amigos en común. Pero ella no podía. No podía enfrentarlos. El dolor era demasiado crudo, demasiado real.
Cuando finalmente encontró la fuerza para levantarse, su mente estaba nublada por una mezcla de rabia y tristeza. Necesitaba respuestas. Necesitaba confrontarlos. Pero no podía hacerlo sola.
Llamó a su otra buena amiga, Hyejin, y le contó todo. Hyejin, furiosa, le ofreció su apoyo incondicional.
"¿Qué vas a hacer, ____?" preguntó Hyejin, su voz llena de indignación.
"No lo sé", respondió ____, su voz apenas un susurro. "Pero no puedo dejarlo así. Necesito que me miren a los ojos y me digan por qué."
Hyejin asintió. "Estamos contigo. No estás sola en esto."
La confrontación fue inevitable. ____ arregló un encuentro con Siwon en su apartamento. Le pidió que fuera solo. Quería hablar con él primero, sin la presencia de Mina.
Cuando Siwon abrió la puerta, su rostro estaba preocupado. Había ojeras bajo sus ojos, y su cabello, normalmente impecable, estaba ligeramente revuelto.
"____, gracias a Dios. Me tenías tan preocupado. ¿Dónde estabas? ¿Por qué no contestabas?"
La voz de Siwon era suave, pero para ____ sonó vacía, llena de hipocresía.
"Siwon", dijo ella, su voz temblaba ligeramente, pero se esforzó por mantener la compostura. "Necesitamos hablar."
Él la dejó entrar. El apartamento estaba impecable, como siempre. El mismo sofá donde habían compartido tantos momentos íntimos. La misma mesa donde habían cenado innumerables veces. Ahora, todo parecía manchado.
"¿Qué pasa, jagiya? Me asustaste." Él se acercó, intentando tomar su mano, pero ella la apartó.
"No me llames así", dijo ____, su voz ahora más firme. "No tienes derecho."
Siwon frunció el ceño. "____, ¿de qué estás hablando?"
"Estoy hablando de Mina", soltó ella, sin rodeos. "Estoy hablando de los mensajes. Estoy hablando de los zapatos. Estoy hablando de lo que escuché anoche."
El rostro de Siwon palideció. Sus ojos, antes llenos de preocupación, ahora mostraban una mezcla de sorpresa y culpa.
"____, yo... puedo explicarlo."
"¿Explicar qué, Siwon?" preguntó ____, las lágrimas comenzando a picarle los ojos. "¿Explicar cómo te acostaste con mi mejor amiga? ¿Explicar cómo me traicionaste a mí y a la amistad de Mina?"
La voz de ____ se quebró al final. Las lágrimas, que había intentado reprimir, comenzaron a caer sin control.
Siwon bajó la mirada. "Fue un error, ____. Un error estúpido. Yo... no sé qué me pasó."
"¿Un error?" ____ se rió amargamente. "Los errores son derramar café. Esto, Siwon, esto es una traición. Una traición calculada."
"No fue calculado", dijo él, levantando la mirada, sus ojos llenos de súplica. "Empezó... de forma inocente. Ella me ayudó con algunas cosas del trabajo, y luego... hablamos. Me sentí solo, ____. Tú estabas tan ocupada con tu trabajo, y la distancia... nos estábamos alejando."
Las palabras de Siwon se sintieron como otra puñalada. ¿La culpaba a ella? ¿La distancia? ¿Su trabajo?
"¿Me culpas a mí?" preguntó ____, la incredulidad tiñendo su voz. "Yo estaba ocupada trabajando para construir un futuro contigo, Siwon. Y la distancia... la distancia nunca fue un problema para nosotros, al menos no hasta que tú decidiste que lo fuera."
"No te culpo", dijo él, su voz apenas un susurro. "Me culpo a mí mismo. Fui un idiota. Fui débil."
"¿Débil?" ____ se burló. "Eso no te da derecho a acostarte con mi mejor amiga. ¿Sabes lo que esto significa, Siwon? Significa que no solo me traicionaste a mí, sino que también destruiste mi amistad con Mina. Destruiste todo."
Siwon intentó acercarse a ella de nuevo, pero ____ retrocedió.
"No me toques", dijo ella, su voz temblaba de furia. "Ni se te ocurra tocarme."
"Por favor, ____", suplicó Siwon, sus ojos húmedos. "Dame una oportunidad. Déjame arreglarlo. Te juro que no volverá a pasar. La terminaré con Mina. Haré lo que sea para recuperarte."
"¿Recuperarme?" ____ se rió, una risa hueca y sin alegría. "Siwon, no hay nada que recuperar. Lo que teníamos, lo destruiste. Lo hiciste pedazos. Y no solo tú. Mina también. Ella me miraba a los ojos, me sonreía, y sabía lo que estaba haciendo a mis espaldas."
El dolor de la doble traición era insoportable. La idea de que su mejor amiga, la persona en quien más confiaba después de Siwon, pudiera hacerle algo así, era devastadora.
"Ella... ella también lo lamenta", dijo Siwon, su voz apenas audible. "Ella dijo que solo pasó. Que no quería lastimarte."
"¿No quería lastimarme?" ____ soltó una carcajada amarga. "Siwon, ella sabía exactamente lo que estaba haciendo. ¿Crees que soy estúpida? ¿Crees que no entiendo lo que significa 'no puedo esperar' y 'oppa'?"
El silencio se cernió sobre el apartamento, pesado y cargado de reproches. Siwon no tenía defensa. Sus hombros se encorvaron, su mirada fija en el suelo.
"Quiero que te vayas", dijo ____, su voz ahora fría y distante. "Quiero que salgas de mi vida."
Siwon levantó la cabeza, sus ojos llenos de desesperación. "____, por favor. No hagas esto. Te amo. Siempre te he amado."
"No, Siwon", dijo ____, negando con la cabeza. "Si me amaras, no habrías hecho esto. Si me amaras, no habrías buscado consuelo en los brazos de mi mejor amiga. Si me amaras, habrías hablado conmigo. Habrías sido honesto."
"Fui un cobarde", admitió él, sus ojos llenándose de lágrimas. "Tuve miedo de perderte si te decía que me sentía solo, que la distancia me estaba afectando. Y luego, con Mina... las cosas se salieron de control."
"Las cosas no se salen de control así como así, Siwon", dijo ____, su voz teñida de una tristeza profunda. "Tú tomaste decisiones. Ella tomó decisiones. Y esas decisiones nos llevaron a esto."
____ se acercó a la puerta, abriéndola de par en par. "No hay nada más que decir. Esto se acabó."
Siwon se quedó de pie en medio de la sala, su rostro descompuesto por el dolor. "____, por favor..."
"Adiós, Siwon", dijo ____, sin mirarlo. "Adiós para siempre."
Salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella con un clic final. El sonido resonó en el silencio, sellando el final de una relación, el final de una amistad, el final de una parte de su vida. Las lágrimas seguían cayendo, pero esta vez, había una pizca de determinación en sus ojos. El dolor era inmenso, pero también lo era la certeza de que había tomado la decisión correcta. Aunque le doliera el alma, sabía que no podía construir un futuro sobre las ruinas de una doble traición. El dulce sabor de la traición se había vuelto amargo en su boca, y ahora, era el momento de lamer sus heridas y encontrar la fuerza para seguir adelante, sola.
La primera señal de que algo andaba mal fue sutil, casi imperceptible. Pequeños detalles: llamadas que no respondía con la misma prontitud, mensajes que se alargaban en el tiempo, excusas vagas sobre el trabajo que antes nunca había utilizado. ____, siempre optimista, siempre dispuesta a dar el beneficio de la duda, lo atribuyó al estrés de su apretada agenda. Después de todo, Siwon era una figura pública, un idol, y su vida estaba constantemente bajo el escrutinio.
Pero las sutiles grietas comenzaron a ensancharse. Las cenas semanales se convirtieron en bimensuales, luego en esporádicas. Las noches que antes pasaban acurrucados, hablando hasta el amanecer, se transformaron en visitas rápidas, llenas de un silencio incómodo que ella no sabía cómo romper. Él la besaba, la abrazaba, pero había una frialdad en sus ojos que antes no existía, una barrera invisible que se alzaba entre ellos.
Fue durante una de esas raras visitas que ____ notó algo que la heló hasta los huesos. Mientras Siwon se duchaba, su teléfono vibró sobre la mesita de noche. Una notificación de KakaoTalk. Ella nunca había sido de revisar sus cosas, confiaba ciegamente en él. Pero esa noche, algo la impulsó. Una curiosidad malsana, un presentimiento oscuro.
El mensaje era de Mina. Su mejor amiga, Mina. Una chica dulce, risueña, con quien había compartido secretos, lágrimas y sueños desde la escuela secundaria. El mensaje era breve, pero su contenido era una puñalada directa al corazón de ____.
"Estoy deseando verte esta noche, oppa. No puedo esperar."
"Oppa." La palabra resonó en su mente como un eco macabro. Mina siempre había llamado a Siwon por su nombre, o a veces, con cariño, "Siwon-ah". Pero "oppa" era diferente, íntimo, posesivo. Y la frase... "No puedo esperar."
El corazón de ____ se encogió. Un sudor frío le recorrió la espalda. Las manos le temblaban mientras dejaba el teléfono en su lugar, intentando que no pareciera que lo había tocado. Cuando Siwon salió del baño, envuelto en una toalla, la encontró sentada en la cama, con una sonrisa forzada en el rostro.
"¿Todo bien, jagiya?" preguntó él, con esa voz suave que antes la derretía.
"Sí, claro", respondió ella, intentando que su voz no sonara tan quebradiza como se sentía. "Solo estaba... pensando."
Esa noche, Siwon se quedó. Durmieron en la misma cama, pero la intimidad se había evaporado. Él la abrazó por costumbre, pero ____ sintió un vacío inmenso entre ellos. El mensaje de Mina se repetía en su cabeza, una y otra vez, torturándola.
Los días que siguieron fueron un infierno. ____ intentó racionalizarlo. Quizás era una broma. Quizás Mina lo había enviado por error. Quizás... pero el "oppa" y el "no puedo esperar" seguían resonando. Decidió observar.
Empezó a notar que Mina estaba más ausente de lo habitual. Sus excusas eran similares a las de Siwon: mucho trabajo, reuniones. Las tres solían tener un chat grupal donde compartían chismes y planes, pero Mina apenas participaba. Y cuando lo hacía, sus respuestas eran vagas, evasivas.
Una tarde, mientras tomaban café, ____ le preguntó directamente a Mina.
"¿Has estado saliendo mucho con Siwon últimamente?"
Mina se atragantó con su café. Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso. "Oh, ¿con Siwon? No, no mucho. Quiero decir, nos hemos visto un par de veces por cosas del trabajo, ya sabes, él es famoso y a veces necesita ayuda con eventos o cosas así."
La excusa sonó hueca, forzada. ____ notó cómo Mina evitaba su mirada, cómo sus manos jugueteaban nerviosamente con la taza.
"Ah, claro", dijo ____, intentando sonar casual. "Es que me pareció que pasaban mucho tiempo juntos. Ya sabes, como en los viejos tiempos."
Mina se rió, una risa que no llegó a sus ojos. "¡Qué tonterías dices! Siwon es tu novio, ____. ¿Por qué saldría yo con él a solas?"
La negación fue demasiado vehemente, demasiado rápida. ____ sintió un escalofrío. La amistad de años se sentía ahora como una fachada, una elaborada mentira.
La confirmación llegó de la manera más dolorosa. Una noche, incapaz de dormir, ____ decidió ir a la casa de Siwon. Quería hablar con él, confrontarlo, pedirle explicaciones. La verdad, por dolorosa que fuera, era preferible a la incertidumbre.
Cuando llegó al elegante edificio de apartamentos de Siwon, las luces de su apartamento estaban encendidas. Había un par de zapatos de mujer junto a la puerta. Unos zapatos que ____ reconoció al instante. Eran los tacones favoritos de Mina, los que le había regalado para su cumpleaños.
El corazón de ____ se detuvo. Un nudo de angustia se formó en su garganta. Se acercó a la puerta, su mano temblaba mientras dudaba en tocar. Pero entonces, escuchó risas. Risas que no eran solo de Siwon. Eran las risas de Mina. Y luego, una voz. La voz de Siwon, teñida de una familiaridad que rompió el alma de ____.
"Mina, eres tan traviesa. Me encanta cuando te pones así."
Y la respuesta de Mina, coqueta, juguetona. "Oh, oppa, sabes que me gusta complacerte."
El mundo de ____ se hizo añicos. El dolor fue tan intenso que le robó el aliento. Retrocedió, sintiendo que sus piernas no la sostenían. Las lágrimas brotaron sin control, empañando su visión. No necesitó verlos. No necesitó más pruebas. Las palabras, las risas, los zapatos, el mensaje... todo encajaba en un rompecabezas macabro de traición.
Corrió. Corrió sin rumbo fijo, las lágrimas cayendo por sus mejillas, el aire frío de la noche mordiéndole la piel. La imagen de Siwon y Mina juntos, riendo, coqueteando, se repetía en su mente como una película de terror. Su mejor amiga. Su novio. La doble traición la dejó sin aliento.
Al día siguiente, ____ se encerró en su apartamento. No respondió llamadas, ni mensajes. El teléfono vibraba sin cesar con las llamadas de Mina, de Siwon, de sus amigos en común. Pero ella no podía. No podía enfrentarlos. El dolor era demasiado crudo, demasiado real.
Cuando finalmente encontró la fuerza para levantarse, su mente estaba nublada por una mezcla de rabia y tristeza. Necesitaba respuestas. Necesitaba confrontarlos. Pero no podía hacerlo sola.
Llamó a su otra buena amiga, Hyejin, y le contó todo. Hyejin, furiosa, le ofreció su apoyo incondicional.
"¿Qué vas a hacer, ____?" preguntó Hyejin, su voz llena de indignación.
"No lo sé", respondió ____, su voz apenas un susurro. "Pero no puedo dejarlo así. Necesito que me miren a los ojos y me digan por qué."
Hyejin asintió. "Estamos contigo. No estás sola en esto."
La confrontación fue inevitable. ____ arregló un encuentro con Siwon en su apartamento. Le pidió que fuera solo. Quería hablar con él primero, sin la presencia de Mina.
Cuando Siwon abrió la puerta, su rostro estaba preocupado. Había ojeras bajo sus ojos, y su cabello, normalmente impecable, estaba ligeramente revuelto.
"____, gracias a Dios. Me tenías tan preocupado. ¿Dónde estabas? ¿Por qué no contestabas?"
La voz de Siwon era suave, pero para ____ sonó vacía, llena de hipocresía.
"Siwon", dijo ella, su voz temblaba ligeramente, pero se esforzó por mantener la compostura. "Necesitamos hablar."
Él la dejó entrar. El apartamento estaba impecable, como siempre. El mismo sofá donde habían compartido tantos momentos íntimos. La misma mesa donde habían cenado innumerables veces. Ahora, todo parecía manchado.
"¿Qué pasa, jagiya? Me asustaste." Él se acercó, intentando tomar su mano, pero ella la apartó.
"No me llames así", dijo ____, su voz ahora más firme. "No tienes derecho."
Siwon frunció el ceño. "____, ¿de qué estás hablando?"
"Estoy hablando de Mina", soltó ella, sin rodeos. "Estoy hablando de los mensajes. Estoy hablando de los zapatos. Estoy hablando de lo que escuché anoche."
El rostro de Siwon palideció. Sus ojos, antes llenos de preocupación, ahora mostraban una mezcla de sorpresa y culpa.
"____, yo... puedo explicarlo."
"¿Explicar qué, Siwon?" preguntó ____, las lágrimas comenzando a picarle los ojos. "¿Explicar cómo te acostaste con mi mejor amiga? ¿Explicar cómo me traicionaste a mí y a la amistad de Mina?"
La voz de ____ se quebró al final. Las lágrimas, que había intentado reprimir, comenzaron a caer sin control.
Siwon bajó la mirada. "Fue un error, ____. Un error estúpido. Yo... no sé qué me pasó."
"¿Un error?" ____ se rió amargamente. "Los errores son derramar café. Esto, Siwon, esto es una traición. Una traición calculada."
"No fue calculado", dijo él, levantando la mirada, sus ojos llenos de súplica. "Empezó... de forma inocente. Ella me ayudó con algunas cosas del trabajo, y luego... hablamos. Me sentí solo, ____. Tú estabas tan ocupada con tu trabajo, y la distancia... nos estábamos alejando."
Las palabras de Siwon se sintieron como otra puñalada. ¿La culpaba a ella? ¿La distancia? ¿Su trabajo?
"¿Me culpas a mí?" preguntó ____, la incredulidad tiñendo su voz. "Yo estaba ocupada trabajando para construir un futuro contigo, Siwon. Y la distancia... la distancia nunca fue un problema para nosotros, al menos no hasta que tú decidiste que lo fuera."
"No te culpo", dijo él, su voz apenas un susurro. "Me culpo a mí mismo. Fui un idiota. Fui débil."
"¿Débil?" ____ se burló. "Eso no te da derecho a acostarte con mi mejor amiga. ¿Sabes lo que esto significa, Siwon? Significa que no solo me traicionaste a mí, sino que también destruiste mi amistad con Mina. Destruiste todo."
Siwon intentó acercarse a ella de nuevo, pero ____ retrocedió.
"No me toques", dijo ella, su voz temblaba de furia. "Ni se te ocurra tocarme."
"Por favor, ____", suplicó Siwon, sus ojos húmedos. "Dame una oportunidad. Déjame arreglarlo. Te juro que no volverá a pasar. La terminaré con Mina. Haré lo que sea para recuperarte."
"¿Recuperarme?" ____ se rió, una risa hueca y sin alegría. "Siwon, no hay nada que recuperar. Lo que teníamos, lo destruiste. Lo hiciste pedazos. Y no solo tú. Mina también. Ella me miraba a los ojos, me sonreía, y sabía lo que estaba haciendo a mis espaldas."
El dolor de la doble traición era insoportable. La idea de que su mejor amiga, la persona en quien más confiaba después de Siwon, pudiera hacerle algo así, era devastadora.
"Ella... ella también lo lamenta", dijo Siwon, su voz apenas audible. "Ella dijo que solo pasó. Que no quería lastimarte."
"¿No quería lastimarme?" ____ soltó una carcajada amarga. "Siwon, ella sabía exactamente lo que estaba haciendo. ¿Crees que soy estúpida? ¿Crees que no entiendo lo que significa 'no puedo esperar' y 'oppa'?"
El silencio se cernió sobre el apartamento, pesado y cargado de reproches. Siwon no tenía defensa. Sus hombros se encorvaron, su mirada fija en el suelo.
"Quiero que te vayas", dijo ____, su voz ahora fría y distante. "Quiero que salgas de mi vida."
Siwon levantó la cabeza, sus ojos llenos de desesperación. "____, por favor. No hagas esto. Te amo. Siempre te he amado."
"No, Siwon", dijo ____, negando con la cabeza. "Si me amaras, no habrías hecho esto. Si me amaras, no habrías buscado consuelo en los brazos de mi mejor amiga. Si me amaras, habrías hablado conmigo. Habrías sido honesto."
"Fui un cobarde", admitió él, sus ojos llenándose de lágrimas. "Tuve miedo de perderte si te decía que me sentía solo, que la distancia me estaba afectando. Y luego, con Mina... las cosas se salieron de control."
"Las cosas no se salen de control así como así, Siwon", dijo ____, su voz teñida de una tristeza profunda. "Tú tomaste decisiones. Ella tomó decisiones. Y esas decisiones nos llevaron a esto."
____ se acercó a la puerta, abriéndola de par en par. "No hay nada más que decir. Esto se acabó."
Siwon se quedó de pie en medio de la sala, su rostro descompuesto por el dolor. "____, por favor..."
"Adiós, Siwon", dijo ____, sin mirarlo. "Adiós para siempre."
Salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella con un clic final. El sonido resonó en el silencio, sellando el final de una relación, el final de una amistad, el final de una parte de su vida. Las lágrimas seguían cayendo, pero esta vez, había una pizca de determinación en sus ojos. El dolor era inmenso, pero también lo era la certeza de que había tomado la decisión correcta. Aunque le doliera el alma, sabía que no podía construir un futuro sobre las ruinas de una doble traición. El dulce sabor de la traición se había vuelto amargo en su boca, y ahora, era el momento de lamer sus heridas y encontrar la fuerza para seguir adelante, sola.
