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King the Hero gamer
Fandom: One punch man
Creado: 22/2/2026
Etiquetas
AcciónFantasíaCiencia FicciónHumorCrack / Humor ParódicoAventuraEstudio de PersonajeAmbientación Canon
El Rey Demonio y la Amenaza Dracónica
El rugido del King Engine era un estruendo familiar en Ciudad Z, un presagio de la inminente destrucción para los monstruos y una melodía tranquilizadora para sus habitantes. Sin embargo, en esta ocasión, el sonido era diferente, más profundo, más resonante, como si la tierra misma temblara bajo su poder. King, el héroe más fuerte de la humanidad, caminaba con una calma imperturbable hacia la fuente del caos, un cráter humeante del que emergían criaturas con escamas de obsidiana y ojos incandescentes.
"Reporte de la situación, King-sama," dijo un científico de la Asociación de Héroes a través del comunicador, su voz teñida de pánico. "Hemos detectado una incursión masiva de dragones de clase Demonio. Su número es… sin precedentes. ¡Hay al menos mil! Y… y parecen estar liderados por uno de clase Dragón, ¡quizás incluso Dios!"
King asintió levemente, su expresión impasible. En su mente, una ventana semitransparente parpadeaba, mostrando sus estadísticas.
**Nombre:** King
**Nivel:** 30,000
**HP:** MAX
**MP:** MAX
**Fuerza:** MAX
**Agilidad:** MAX
**Resistencia:** MAX
**Inteligencia:** MAX
**Suerte:** MAX
**Habilidades:**
* **King Engine (Pasiva):** Genera un aura de terror que debilita a los enemigos y motiva a los aliados. Aumenta drásticamente la probabilidad de crítico y esquiva.
* **Impacto Sísmico (Activa):** Un golpe al suelo que genera una onda de choque devastadora.
* **Rayo de la Destrucción (Activa):** Concentra energía en un rayo letal.
* **Escudo del Rey (Activa):** Crea una barrera impenetrable.
* **Teletransportación (Activa):** Permite el desplazamiento instantáneo a corta distancia.
* **Dominio Dracónico (Pasiva):** Otorga resistencia a ataques de tipo dragón y mayor daño contra ellos.
* **Aniquilación Masiva (Activa):** Un ataque de área que pulveriza a todos los enemigos en un radio enorme. (Recién adquirida)
La adquisición de "Aniquilación Masiva" había sido un golpe de suerte, o quizás, el destino. Mientras jugaba su último videojuego, había dejado el sistema gamer activo en segundo plano. De alguna manera, una falla en el sistema de la Asociación de Héroes había clasificado a un enjambre de insectos mutantes como "mini-dragones", y King, sin darse cuenta, había "eliminado" a millones de ellos con un solo movimiento de su joystick, lo que le había otorgado una cantidad absurda de experiencia, catapultándolo al nivel 30,000.
Ahora, se enfrentaba a una amenaza real. Mil dragones, liderados por uno de clase Dragón, o incluso Dios. Para la mayoría de los héroes, esto sería el fin del mundo. Para King, era otra oportunidad para probar su nuevo arsenal.
"Entendido," respondió King con su voz profunda, que resonó con una autoridad innegable. "Yo me encargo."
El científico al otro lado de la línea pareció dudar. "Pero King-sama, ¡son demasiados! Incluso para usted, podría ser peligroso. Hemos alertado a los demás héroes de Clase S, pero tardarán en llegar."
King ya había llegado al epicentro del ataque. La escena era apocalíptica. Edificios derrumbados, calles agrietadas y, en el cielo, una masa oscura de dragones voladores, sus sombras cubriendo el sol. En el centro de la horda, un dragón colosal, con escamas del color de la noche estrellada y ojos que brillaban como supernovas, flotaba majestuosamente. Este era, sin duda, el líder de clase Dios.
"No hay necesidad," dijo King, su mirada fija en la bestia gigantesca. "Ya estoy aquí."
El King Engine rugió con una intensidad sin igual, el sonido vibrando en el aire y haciendo temblar el suelo. Los dragones menores, que hasta ahora habían estado arrasando la ciudad con ferocidad, se detuvieron abruptamente. Sus ojos, antes llenos de furia, se dilataron con un miedo primario. Algunos comenzaron a retroceder, emitiendo gemidos agudos.
El dragón de clase Dios, sin embargo, no se inmutó. Sus ojos se entrecerraron, una chispa de curiosidad mezclada con desdén. Abrió sus fauces, y un torrente de fuego carmesí se lanzó hacia King, lo suficientemente potente como para derretir el acero instantáneamente.
King simplemente levantó una mano.
"Escudo del Rey," dijo, su voz tranquila.
Una barrera de energía dorada, casi invisible, se materializó frente a él. El aliento de fuego del dragón golpeó el escudo con la fuerza de un meteorito, pero no causó ni la más mínima mella. El fuego se disipó inofensivamente, como si fuera una brisa cálida.
El dragón de clase Dios parpadeó, un atisbo de sorpresa cruzando sus rasgos draconianos. Los dragones menores, al ver la ineficacia del ataque de su líder, comenzaron a entrar en pánico.
King dio un paso adelante. "Es hora de terminar con esto."
Activó "Aniquilación Masiva".
No hubo un grito de guerra, ni un gesto dramático. Simplemente una onda de energía invisible que emanó de King en todas direcciones. Los dragones voladores, que cubrían el cielo, se detuvieron en pleno vuelo. Sus cuerpos se tensaron, luego, en un instante, explotaron. No en pedazos sangrientos, sino en motas de polvo brillante que se dispersaron en el viento. Cientos de ellos, miles, desaparecieron sin dejar rastro, como si nunca hubieran existido.
El cielo se aclaró. El sol volvió a brillar sobre Ciudad Z, revelando los escombros de los edificios, pero también un cielo repentinamente vacío de amenazas.
El dragón de clase Dios, el único que quedaba, emitió un rugido de incredulidad y furia. Había perdido a todo su ejército en un abrir y cerrar de ojos, sin que King siquiera levantara un dedo de forma visible.
"Imposible," siseó la criatura, su voz retumbando en el aire. "¿Qué eres?"
King lo miró fijamente. "Soy un héroe."
El dragón de clase Dios, en un acto de desesperación, se lanzó hacia King, sus garras del tamaño de coches, listas para desgarrarlo. Su velocidad era formidable, su furia palpable.
King suspiró. "Qué problemático."
Activó "Teletransportación".
Apareció instantáneamente detrás del dragón, que pasó de largo, chocando contra los restos de un edificio y creando una explosión de escombros. Antes de que la criatura pudiera recuperarse, King extendió una mano.
"Rayo de la Destrucción."
Un rayo de energía pura, de un blanco cegador, brotó de la palma de King. No era un rayo cualquiera; era una concentración de poder tan inmensa que distorsionaba el aire a su alrededor. El rayo golpeó al dragón de clase Dios directamente en la columna vertebral.
El efecto fue instantáneo y devastador. El dragón se paralizó en el aire, un grito ahogado escapando de sus fauces. Sus escamas, que habían resistido el fuego y el acero, comenzaron a resquebrajarse. La energía del rayo lo atravesó, incinerando sus órganos internos y desintegrando su estructura ósea.
Con un último gemido, la criatura se desvaneció, dejando solo un destello de luz y una ráfaga de viento.
El silencio que siguió fue absoluto, solo roto por el distante sonido de las sirenas de la policía y las ambulancias.
King miró a su alrededor. La ciudad estaba en ruinas, pero la amenaza había sido neutralizada. Otro día normal en la vida del hombre más fuerte del mundo.
El comunicador volvió a activarse, la voz del científico ahora teñida de asombro y alivio. "King-sama... ¿está todo bien? ¿Qué... qué ha pasado? ¡Las señales de energía de los dragones han desaparecido por completo!"
"Sí," respondió King, su voz tan tranquila como siempre. "El problema ha sido resuelto."
"¿Resuelto? ¿Todos ellos? ¿El líder de clase Dios también?" El científico sonaba incrédulo.
"Sí," confirmó King. "Ha sido un poco molesto, pero nada que no pudiera manejar."
En la sede de la Asociación de Héroes, los monitores mostraban una imagen clara del cielo despejado sobre Ciudad Z. Los héroes de Clase S que se apresuraban para llegar, como Genos, estaban siendo informados de la situación.
Genos, que estaba a mitad de camino, se detuvo en seco. "Imposible. ¿King-sensei ha eliminado a mil dragones de clase Demonio y a uno de clase Dios, él solo, en cuestión de minutos?"
Su sistema de análisis de batalla, que siempre calculaba las probabilidades con una precisión escalofriante, estaba en un bucle, incapaz de procesar la magnitud de la hazaña. Su nivel de poder, 50, palidecía en comparación con lo que acababa de presenciar King.
"Así parece, Genos," respondió un operador. "Los sensores muestran una explosión de energía masiva, seguida de la desaparición total de todas las firmas de vida dracónicas."
Genos sintió una punzada de admiración y frustración. Su maestro, Saitama, era poderoso, pero incluso él no solía enfrentarse a tales hordas con tanta facilidad. King, sin embargo, lo había hecho parecer un paseo por el parque.
Mientras tanto, King caminaba entre los escombros, su mente ya divagando hacia su próximo videojuego. El sistema gamer había sido silencioso durante la batalla, pero ahora, en su mente, un mensaje parpadeaba.
**¡Felicidades! Has eliminado a 1000 Dragones Menores (Clase Demonio) y 1 Dragón Alfa (Clase Dios).**
**¡Has ganado 50,000,000 de experiencia!**
**¡Has subido de nivel!**
**¡Has subido de nivel!**
**¡Has subido de nivel!**
...
**¡Has subido 5000 niveles!**
**Nivel actual: 35,000**
King parpadeó. "Vaya, eso fue un bono inesperado."
A lo lejos, se escuchó el sonido de los motores de los vehículos de la Asociación de Héroes y las sirenas de la policía. Se acercaban para evaluar los daños y comenzar las labores de rescate.
King se encogió de hombros. Su trabajo estaba hecho. La reputación del "hombre más fuerte de la tierra" seguía intacta, si no es que había crecido aún más.
Un pequeño grupo de civiles, que se habían escondido en un refugio subterráneo, emergieron cautelosamente. Al ver a King de pie en medio de los escombros, ileso, un grito de alegría se escuchó.
"¡Es King-sama!"
"¡Nos ha salvado de nuevo!"
"¡El héroe más fuerte!"
King les ofreció una pequeña y casi imperceptible sonrisa. La gratitud de la gente era una de las pocas cosas que lo hacían sentir un poco menos culpable por su engaño. Se había convertido en un héroe por error, pero ahora, con este poder insondable, se sentía… responsable.
Mientras se alejaba, Genos aterrizó en el cráter, su figura robótica inspeccionando los restos. Sus sensores de alta tecnología no detectaron ni un rastro de los dragones, solo la energía residual de un poder abrumador.
"Increíble," murmuró Genos. "La fuerza de King-sensei es insondable. Debo registrar cada detalle de esta batalla para mejorar mis propios sistemas."
En otro lugar, en la sede de la Asociación de Héroes, el Consejo de Héroes de Clase S estaba en una reunión de emergencia. La noticia de la aniquilación de la horda dracónica por parte de King se había extendido como la pólvora.
Flashy Flash, el héroe más rápido, cruzó los brazos. "Así que King lo hizo de nuevo. Pensé que esta amenaza sería lo suficientemente grande como para requerir la intervención de varios de nosotros."
Tatsumaki, la heroína psíquica, resopló. "Ese tipo siempre tiene suerte. De seguro usó alguna táctica astuta para engañarlos a todos para que se fueran."
Bang, el maestro de artes marciales, sonrió. "No subestimes a King. Su fuerza es… un misterio, incluso para mí. Pero siempre cumple."
Atomic Samurai, con su katana envainada, asintió. "No hay duda de que es el héroe más fuerte. Su mera presencia es suficiente para disuadir cualquier amenaza."
Mientras los héroes de Clase S discutían las implicaciones de la última hazaña de King, este último ya estaba en casa, con su consola encendida.
"Uhm… ¿qué juego debería jugar ahora?" murmuró King para sí mismo, su dedo rozando la pantalla. "Quizás algo con menos dragones."
El King Engine seguía rugiendo suavemente, un recordatorio constante del poder que ahora poseía. Un poder que había obtenido por accidente, pero que ahora usaba para proteger a la humanidad, sin importar cuán reacio fuera.
La vida de King era una paradoja. El hombre más fuerte del mundo, que prefería pasar sus días jugando videojuegos, pero que, cuando era necesario, desplegaba un poder capaz de borrar ejércitos enteros de la existencia con un parpadeo. Y para él, era simplemente otro martes.
"Reporte de la situación, King-sama," dijo un científico de la Asociación de Héroes a través del comunicador, su voz teñida de pánico. "Hemos detectado una incursión masiva de dragones de clase Demonio. Su número es… sin precedentes. ¡Hay al menos mil! Y… y parecen estar liderados por uno de clase Dragón, ¡quizás incluso Dios!"
King asintió levemente, su expresión impasible. En su mente, una ventana semitransparente parpadeaba, mostrando sus estadísticas.
**Nombre:** King
**Nivel:** 30,000
**HP:** MAX
**MP:** MAX
**Fuerza:** MAX
**Agilidad:** MAX
**Resistencia:** MAX
**Inteligencia:** MAX
**Suerte:** MAX
**Habilidades:**
* **King Engine (Pasiva):** Genera un aura de terror que debilita a los enemigos y motiva a los aliados. Aumenta drásticamente la probabilidad de crítico y esquiva.
* **Impacto Sísmico (Activa):** Un golpe al suelo que genera una onda de choque devastadora.
* **Rayo de la Destrucción (Activa):** Concentra energía en un rayo letal.
* **Escudo del Rey (Activa):** Crea una barrera impenetrable.
* **Teletransportación (Activa):** Permite el desplazamiento instantáneo a corta distancia.
* **Dominio Dracónico (Pasiva):** Otorga resistencia a ataques de tipo dragón y mayor daño contra ellos.
* **Aniquilación Masiva (Activa):** Un ataque de área que pulveriza a todos los enemigos en un radio enorme. (Recién adquirida)
La adquisición de "Aniquilación Masiva" había sido un golpe de suerte, o quizás, el destino. Mientras jugaba su último videojuego, había dejado el sistema gamer activo en segundo plano. De alguna manera, una falla en el sistema de la Asociación de Héroes había clasificado a un enjambre de insectos mutantes como "mini-dragones", y King, sin darse cuenta, había "eliminado" a millones de ellos con un solo movimiento de su joystick, lo que le había otorgado una cantidad absurda de experiencia, catapultándolo al nivel 30,000.
Ahora, se enfrentaba a una amenaza real. Mil dragones, liderados por uno de clase Dragón, o incluso Dios. Para la mayoría de los héroes, esto sería el fin del mundo. Para King, era otra oportunidad para probar su nuevo arsenal.
"Entendido," respondió King con su voz profunda, que resonó con una autoridad innegable. "Yo me encargo."
El científico al otro lado de la línea pareció dudar. "Pero King-sama, ¡son demasiados! Incluso para usted, podría ser peligroso. Hemos alertado a los demás héroes de Clase S, pero tardarán en llegar."
King ya había llegado al epicentro del ataque. La escena era apocalíptica. Edificios derrumbados, calles agrietadas y, en el cielo, una masa oscura de dragones voladores, sus sombras cubriendo el sol. En el centro de la horda, un dragón colosal, con escamas del color de la noche estrellada y ojos que brillaban como supernovas, flotaba majestuosamente. Este era, sin duda, el líder de clase Dios.
"No hay necesidad," dijo King, su mirada fija en la bestia gigantesca. "Ya estoy aquí."
El King Engine rugió con una intensidad sin igual, el sonido vibrando en el aire y haciendo temblar el suelo. Los dragones menores, que hasta ahora habían estado arrasando la ciudad con ferocidad, se detuvieron abruptamente. Sus ojos, antes llenos de furia, se dilataron con un miedo primario. Algunos comenzaron a retroceder, emitiendo gemidos agudos.
El dragón de clase Dios, sin embargo, no se inmutó. Sus ojos se entrecerraron, una chispa de curiosidad mezclada con desdén. Abrió sus fauces, y un torrente de fuego carmesí se lanzó hacia King, lo suficientemente potente como para derretir el acero instantáneamente.
King simplemente levantó una mano.
"Escudo del Rey," dijo, su voz tranquila.
Una barrera de energía dorada, casi invisible, se materializó frente a él. El aliento de fuego del dragón golpeó el escudo con la fuerza de un meteorito, pero no causó ni la más mínima mella. El fuego se disipó inofensivamente, como si fuera una brisa cálida.
El dragón de clase Dios parpadeó, un atisbo de sorpresa cruzando sus rasgos draconianos. Los dragones menores, al ver la ineficacia del ataque de su líder, comenzaron a entrar en pánico.
King dio un paso adelante. "Es hora de terminar con esto."
Activó "Aniquilación Masiva".
No hubo un grito de guerra, ni un gesto dramático. Simplemente una onda de energía invisible que emanó de King en todas direcciones. Los dragones voladores, que cubrían el cielo, se detuvieron en pleno vuelo. Sus cuerpos se tensaron, luego, en un instante, explotaron. No en pedazos sangrientos, sino en motas de polvo brillante que se dispersaron en el viento. Cientos de ellos, miles, desaparecieron sin dejar rastro, como si nunca hubieran existido.
El cielo se aclaró. El sol volvió a brillar sobre Ciudad Z, revelando los escombros de los edificios, pero también un cielo repentinamente vacío de amenazas.
El dragón de clase Dios, el único que quedaba, emitió un rugido de incredulidad y furia. Había perdido a todo su ejército en un abrir y cerrar de ojos, sin que King siquiera levantara un dedo de forma visible.
"Imposible," siseó la criatura, su voz retumbando en el aire. "¿Qué eres?"
King lo miró fijamente. "Soy un héroe."
El dragón de clase Dios, en un acto de desesperación, se lanzó hacia King, sus garras del tamaño de coches, listas para desgarrarlo. Su velocidad era formidable, su furia palpable.
King suspiró. "Qué problemático."
Activó "Teletransportación".
Apareció instantáneamente detrás del dragón, que pasó de largo, chocando contra los restos de un edificio y creando una explosión de escombros. Antes de que la criatura pudiera recuperarse, King extendió una mano.
"Rayo de la Destrucción."
Un rayo de energía pura, de un blanco cegador, brotó de la palma de King. No era un rayo cualquiera; era una concentración de poder tan inmensa que distorsionaba el aire a su alrededor. El rayo golpeó al dragón de clase Dios directamente en la columna vertebral.
El efecto fue instantáneo y devastador. El dragón se paralizó en el aire, un grito ahogado escapando de sus fauces. Sus escamas, que habían resistido el fuego y el acero, comenzaron a resquebrajarse. La energía del rayo lo atravesó, incinerando sus órganos internos y desintegrando su estructura ósea.
Con un último gemido, la criatura se desvaneció, dejando solo un destello de luz y una ráfaga de viento.
El silencio que siguió fue absoluto, solo roto por el distante sonido de las sirenas de la policía y las ambulancias.
King miró a su alrededor. La ciudad estaba en ruinas, pero la amenaza había sido neutralizada. Otro día normal en la vida del hombre más fuerte del mundo.
El comunicador volvió a activarse, la voz del científico ahora teñida de asombro y alivio. "King-sama... ¿está todo bien? ¿Qué... qué ha pasado? ¡Las señales de energía de los dragones han desaparecido por completo!"
"Sí," respondió King, su voz tan tranquila como siempre. "El problema ha sido resuelto."
"¿Resuelto? ¿Todos ellos? ¿El líder de clase Dios también?" El científico sonaba incrédulo.
"Sí," confirmó King. "Ha sido un poco molesto, pero nada que no pudiera manejar."
En la sede de la Asociación de Héroes, los monitores mostraban una imagen clara del cielo despejado sobre Ciudad Z. Los héroes de Clase S que se apresuraban para llegar, como Genos, estaban siendo informados de la situación.
Genos, que estaba a mitad de camino, se detuvo en seco. "Imposible. ¿King-sensei ha eliminado a mil dragones de clase Demonio y a uno de clase Dios, él solo, en cuestión de minutos?"
Su sistema de análisis de batalla, que siempre calculaba las probabilidades con una precisión escalofriante, estaba en un bucle, incapaz de procesar la magnitud de la hazaña. Su nivel de poder, 50, palidecía en comparación con lo que acababa de presenciar King.
"Así parece, Genos," respondió un operador. "Los sensores muestran una explosión de energía masiva, seguida de la desaparición total de todas las firmas de vida dracónicas."
Genos sintió una punzada de admiración y frustración. Su maestro, Saitama, era poderoso, pero incluso él no solía enfrentarse a tales hordas con tanta facilidad. King, sin embargo, lo había hecho parecer un paseo por el parque.
Mientras tanto, King caminaba entre los escombros, su mente ya divagando hacia su próximo videojuego. El sistema gamer había sido silencioso durante la batalla, pero ahora, en su mente, un mensaje parpadeaba.
**¡Felicidades! Has eliminado a 1000 Dragones Menores (Clase Demonio) y 1 Dragón Alfa (Clase Dios).**
**¡Has ganado 50,000,000 de experiencia!**
**¡Has subido de nivel!**
**¡Has subido de nivel!**
**¡Has subido de nivel!**
...
**¡Has subido 5000 niveles!**
**Nivel actual: 35,000**
King parpadeó. "Vaya, eso fue un bono inesperado."
A lo lejos, se escuchó el sonido de los motores de los vehículos de la Asociación de Héroes y las sirenas de la policía. Se acercaban para evaluar los daños y comenzar las labores de rescate.
King se encogió de hombros. Su trabajo estaba hecho. La reputación del "hombre más fuerte de la tierra" seguía intacta, si no es que había crecido aún más.
Un pequeño grupo de civiles, que se habían escondido en un refugio subterráneo, emergieron cautelosamente. Al ver a King de pie en medio de los escombros, ileso, un grito de alegría se escuchó.
"¡Es King-sama!"
"¡Nos ha salvado de nuevo!"
"¡El héroe más fuerte!"
King les ofreció una pequeña y casi imperceptible sonrisa. La gratitud de la gente era una de las pocas cosas que lo hacían sentir un poco menos culpable por su engaño. Se había convertido en un héroe por error, pero ahora, con este poder insondable, se sentía… responsable.
Mientras se alejaba, Genos aterrizó en el cráter, su figura robótica inspeccionando los restos. Sus sensores de alta tecnología no detectaron ni un rastro de los dragones, solo la energía residual de un poder abrumador.
"Increíble," murmuró Genos. "La fuerza de King-sensei es insondable. Debo registrar cada detalle de esta batalla para mejorar mis propios sistemas."
En otro lugar, en la sede de la Asociación de Héroes, el Consejo de Héroes de Clase S estaba en una reunión de emergencia. La noticia de la aniquilación de la horda dracónica por parte de King se había extendido como la pólvora.
Flashy Flash, el héroe más rápido, cruzó los brazos. "Así que King lo hizo de nuevo. Pensé que esta amenaza sería lo suficientemente grande como para requerir la intervención de varios de nosotros."
Tatsumaki, la heroína psíquica, resopló. "Ese tipo siempre tiene suerte. De seguro usó alguna táctica astuta para engañarlos a todos para que se fueran."
Bang, el maestro de artes marciales, sonrió. "No subestimes a King. Su fuerza es… un misterio, incluso para mí. Pero siempre cumple."
Atomic Samurai, con su katana envainada, asintió. "No hay duda de que es el héroe más fuerte. Su mera presencia es suficiente para disuadir cualquier amenaza."
Mientras los héroes de Clase S discutían las implicaciones de la última hazaña de King, este último ya estaba en casa, con su consola encendida.
"Uhm… ¿qué juego debería jugar ahora?" murmuró King para sí mismo, su dedo rozando la pantalla. "Quizás algo con menos dragones."
El King Engine seguía rugiendo suavemente, un recordatorio constante del poder que ahora poseía. Un poder que había obtenido por accidente, pero que ahora usaba para proteger a la humanidad, sin importar cuán reacio fuera.
La vida de King era una paradoja. El hombre más fuerte del mundo, que prefería pasar sus días jugando videojuegos, pero que, cuando era necesario, desplegaba un poder capaz de borrar ejércitos enteros de la existencia con un parpadeo. Y para él, era simplemente otro martes.
