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El secreto del alfa
Fandom: Gmmtv
Creado: 22/3/2026
Etiquetas
RomanceDramaOmegaversoHistoria DomésticaRecortes de VidaFluffCelosAngustiaDolor/ConsueloMpregCrimenAcciónHumorArregloEstudio de Personaje
Brillo Oculto bajo los Reflectores
La ciudad de Bangkok nunca dormía, y para Win Metawin, eso significaba que el ritmo de su vida rara vez bajaba de las cien revoluciones por minuto. Como el alfa dominante y embajador global de marcas de lujo que era, su rostro decoraba vallas publicitarias desde Sukhumvit hasta las avenidas más prestigiosas de Europa. Su voz, profunda y melódica, era la banda sonora de millones. Sin embargo, detrás de esa fachada de seriedad imperturbable y profesionalismo gélido, Win guardaba un secreto que atesoraba más que a su propia fortuna.
Ese secreto tenía nombre, una risa escandalosa y una obsesión poco saludable con cualquier cosa que brillara: Krit.
Todo había comenzado hacía dos años, cuando Win decidió que necesitaba una pulsera de diamantes personalizada para celebrar el final de una gira. No buscaba algo común; quería algo con alma. Fue entonces cuando entró en una exclusiva joyería boutique y se topó con el alfa más radiante que jamás hubiera visto. Krit no era alto como él, pero su energía llenaba la habitación. Tenía una forma de hablar sobre las piedras preciosas como si fueran viejos amigos, y sus ojos brillaban más que el diamante de diez quilates que sostenía entre sus dedos.
Desde esa tarde, el mundo de Win cambió. A pesar de las presiones de GMMTV, de los contratos que exigían una imagen de soltería codiciable y de la diferencia entre sus estilos de vida, Win y Krit habían construido un refugio. Un hogar donde Win no era la superestrella, sino simplemente el alfa que amaba ser mimado por otro alfa lleno de alegría.
—Win, ¿me estás escuchando? —La voz de Tee lo sacó de sus pensamientos.
Tee, su mejor amigo y compañero de travesuras, estaba sentado frente a él en el área de descanso de la empresa. Estaban rodeados de otros actores de GMMTV que charlaban animadamente sobre el próximo evento.
—Lo siento, Tee. Estaba pensando en la agenda de mañana —mintió Win con su habitual rostro inexpresivo.
—Mientes fatal cuando se trata de tus "pensamientos" —se burló Tee, ajustándose la chaqueta—. Últimamente estás más distraído de lo normal. ¿Es por Sky? Ha estado revoloteando a tu alrededor toda la mañana.
Como si lo hubieran invocado, Sky apareció en el pasillo, luciendo una sonrisa ensayada y acercándose con paso decidido hacia Win.
—¡Win! —exclamó Sky, ignorando por completo a Tee—. Me preguntaba si después de la grabación de hoy querrías ir a cenar. Conozco un lugar nuevo en Thonglor que es increíblemente privado.
Win suspiró internamente. Sky era persistente, molesto y, sobre todo, no era Krit.
—Tengo planes, Sky. Gracias —respondió Win con una brevedad que habría resultado cortante para cualquiera, pero que Sky parecía tomar como un desafío.
—¿Planes? ¿Con quién? Siempre tienes planes —insistió Sky, cruzándose de brazos—. Vamos, Win, un poco de vida social no te vendría mal.
—Mis planes son privados —sentenció Win, poniéndose en pie—. Tee, nos vemos luego.
Win salió del edificio con el corazón latiendo un poco más rápido. Esa noche era especial. Había prometido llevar a Krit a un restaurante que el pequeño alfa había estado mencionando durante semanas, un lugar famoso por su decoración vanguardista y, por supuesto, por sus lámparas de cristal que Krit seguramente querría llevarse a casa.
Cuando llegó al apartamento que compartían, la tensión del día se evaporó en el momento en que cerró la puerta.
—¡Win! ¡Llegaste! —Krit corrió hacia él, saltando prácticamente a sus brazos.
Win lo atrapó con facilidad, hundiendo el rostro en el cuello de Krit para aspirar su aroma reconfortante. Krit olía a sol y a algo dulce, una mezcla que siempre lograba calmar los instintos de alfa de Win.
—Te extrañé, mi pequeño diamante —susurró Win, dejando un beso en su mejilla.
—¡Mira esto! —Krit se separó un poco para mostrarle un nuevo anillo que llevaba en el dedo índice—. Tata me ayudó a conseguirlo. ¿No es precioso? Refleja la luz de una manera increíble.
Win sonrió, una de esas sonrisas reales que reservaba solo para este espacio.
—Es hermoso, pero no tanto como tú. Ahora, ve a arreglarte. Tenemos una reserva.
El restaurante era elegante, con una iluminación tenue que hacía que los cristales del techo centellearan. Todo iba perfecto. Krit hablaba animadamente sobre un nuevo diseño de collar en el que estaba trabajando, y Win lo escuchaba con una devoción absoluta, sosteniendo su mano por debajo de la mesa.
Sin embargo, la paz duró poco.
—¿Win? ¿Eres tú?
Win se tensó al reconocer la voz. Al levantar la vista, se encontró con la peor coincidencia posible. Tee y Sky estaban allí, junto con un pequeño grupo de actores de la empresa. Pero lo peor no fue eso. A unos metros, otro grupo de personas se acercaba: eran Tata y Kinn, los mejores amigos de Krit.
El silencio que siguió fue sepulcral. Los dos grupos se detuvieron frente a la mesa donde Win y Krit estaban sentados, tomados de la mano.
—¿Win Metawin? —Sky parpadeó, mirando alternativamente a Win y luego a Krit—. ¿Este es tu "plan privado"?
—¿Krit? —Tata dio un paso al frente, con una expresión de pura confusión—. Me dijiste que ibas a cenar con un "cliente importante". ¿Desde cuándo tu cliente importante es la estrella más grande de Tailandia?
Krit se puso rojo como un tomate, intentando soltar la mano de Win, pero Win, por primera vez en dos años, no lo permitió. Apretó el agarre, reafirmando su posición.
—No es un cliente, Tata —dijo Krit en voz baja, aunque su tono alegre habitual estaba teñido de nerviosismo.
—¿Entonces qué está pasando aquí? —preguntó Tee, cruzándose de brazos con una sonrisa traviesa que indicaba que estaba disfrutando el caos—. Win, has estado ocultando algo muy, muy brillante. Y no me refiero a los diamantes de este chico.
—Sentémonos —ordenó Win con su voz de alfa líder, señalando las sillas vacías a su alrededor—. Si van a interrogarnos, prefiero que no sea de pie en medio del restaurante.
El ambiente en la mesa era eléctrico. Por un lado, Tee y Sky miraban a Krit con una mezcla de curiosidad y escepticismo. Por el otro, Tata y Kinn protegían visualmente a Krit, como si temieran que el mundo de la fama de Win fuera a lastimarlo.
—Así que... —comenzó Sky, mirando a Krit de arriba abajo—, ¿quién eres exactamente y cómo convenciste al hombre más serio de GMMTV para que te trajera aquí?
Krit, a pesar de su estatura y su apariencia dulce, era un alfa y no se dejaba intimidar fácilmente. Se enderezó y le dedicó a Sky una sonrisa radiante.
—Soy Krit. Soy diseñador de joyas y el novio de Win desde hace dos años —respondió con total naturalidad.
El sonido de Tee ahogándose con su agua resonó en toda la mesa.
—¿Dos años? —exclamó Tee—. ¡Win! ¡Soy tu mejor amigo! ¡Te ayudé a elegir qué coche comprar la semana pasada y no pudiste decirme que tenías un novio formal!
—Quería protegerlo —dijo Win con calma, mirando a sus amigos—. El mundo en el que estamos no es fácil. No quería que Krit fuera objeto de chismes o que su vida tranquila se arruinara por mi culpa.
—¿Vida tranquila? —Kinn soltó una carcajada—. Win, con todo respeto, Krit no sabe lo que es la palabra "tranquila". El otro día casi causa un disturbio en una subasta porque quería un diamante azul que ya estaba vendido.
Krit le dio un codazo a Kinn.
—¡Eso fue por negocios! —se defendió Krit—. Además, Win me apoya en mis pasiones.
—Lo que no entiendo —intervino Sky, con un tono algo amargo— es cómo han mantenido esto en secreto tanto tiempo. Win, siempre estás rodeado de cámaras.
—Si sabes dónde mirar, puedes esconder cualquier cosa —respondió Win con frialdad—. Pero ya no importa. Si están aquí, es porque el destino quería que lo supieran.
Tata miró a Win con seriedad.
—Escucha, Metawin. Krit es como un hermano para nosotros. Es alegre, es bueno y, a veces, es demasiado ingenuo para su propio bien. Si tu fama o tus fans le causan algún problema, no nos importará cuántas marcas representes.
Win asintió, aceptando el desafío.
—Lo sé. Y créeme cuando te digo que Krit es lo más valioso que tengo. Más que cualquier contrato o cualquier premio.
Krit se conmovió tanto que abrazó el brazo de Win, apoyando la cabeza en su hombro.
—¡Oh, Win! Eso fue tan dulce. Casi tan dulce como ese reloj de oro rosa que vimos en la vitrina al entrar.
Tee estalló en carcajadas, rompiendo la tensión del momento.
—Definitivamente son el uno para el otro. Uno es un romántico empedernido y el otro es un urraca atraída por todo lo que brilla.
—¡Oye! —protestó Krit, aunque se estaba riendo—. Solo aprecio la belleza estructural de los minerales preciosos.
—Claro, claro —dijo Kinn, relajándose finalmente—. Bueno, ya que estamos todos aquí, y que el secreto ha salido a la luz... Win, espero que la cena corra por tu cuenta. Los millonarios pagan, ¿no?
Win esbozó una pequeña sonrisa y asintió.
—Cena pagada. Pero con una condición: ni una palabra de esto a la prensa todavía. Quiero ser yo quien decida cuándo y cómo hacerlo oficial ante el mundo.
—Tu secreto está a salvo con nosotros —prometió Tee, aunque le guiñó un ojo a Sky—. Aunque Sky tendrá que buscarse a otro alfa a quien perseguir ahora.
Sky rodó los ojos, pero no añadió nada más. Al ver la forma en que Win miraba a Krit, era evidente que no había espacio para nadie más en su vida.
La cena continuó entre anécdotas y risas. Tata y Kinn empezaron a contarle a Tee y Sky todas las veces que Krit había hecho alguna locura por conseguir una joya, mientras Win simplemente observaba a su novio con una paz que no había sentido en mucho tiempo.
Al final de la noche, mientras caminaban hacia el coche después de despedirse de sus amigos, Krit se detuvo y miró a Win bajo la luz de la luna.
—¿Estás bien? —preguntó Krit suavemente—. Sé que no planeabas que se enteraran así.
Win lo tomó por la cintura y lo atrajo hacia sí.
—Al principio estaba preocupado, pero ahora me siento... ligero. Es agotador fingir que no tengo a nadie a quien volver a casa.
Krit sonrió y sacó una pequeña caja de su bolsillo.
—Bueno, ya que hoy es una noche de revelaciones... —Abrió la caja para mostrar un par de gemelos de diamantes negros, elegantes y sobrios—. Los diseñé para ti. Para que cuando estés en esos eventos tan serios, lleves un poco de mi brillo contigo.
Win sintió un nudo en la garganta. Se inclinó y besó a Krit con una pasión que lo decía todo.
—Eres mi diamante favorito, Krit. El único que realmente importa.
Mientras subían al coche, Win supo que las cosas cambiarían. Habría retos, habría explicaciones que dar a la empresa y, posiblemente, a los fans en el futuro. Pero mientras tuviera a ese alfa alegre y amante de los diamantes a su lado, Win Metawin estaba dispuesto a enfrentar cualquier tormenta. Después de todo, el brillo más intenso no era el de las joyas que Krit tanto amaba, sino el de la vida que estaban construyendo juntos, lejos de los flashes, pero más real que cualquier otra cosa.
Ese secreto tenía nombre, una risa escandalosa y una obsesión poco saludable con cualquier cosa que brillara: Krit.
Todo había comenzado hacía dos años, cuando Win decidió que necesitaba una pulsera de diamantes personalizada para celebrar el final de una gira. No buscaba algo común; quería algo con alma. Fue entonces cuando entró en una exclusiva joyería boutique y se topó con el alfa más radiante que jamás hubiera visto. Krit no era alto como él, pero su energía llenaba la habitación. Tenía una forma de hablar sobre las piedras preciosas como si fueran viejos amigos, y sus ojos brillaban más que el diamante de diez quilates que sostenía entre sus dedos.
Desde esa tarde, el mundo de Win cambió. A pesar de las presiones de GMMTV, de los contratos que exigían una imagen de soltería codiciable y de la diferencia entre sus estilos de vida, Win y Krit habían construido un refugio. Un hogar donde Win no era la superestrella, sino simplemente el alfa que amaba ser mimado por otro alfa lleno de alegría.
—Win, ¿me estás escuchando? —La voz de Tee lo sacó de sus pensamientos.
Tee, su mejor amigo y compañero de travesuras, estaba sentado frente a él en el área de descanso de la empresa. Estaban rodeados de otros actores de GMMTV que charlaban animadamente sobre el próximo evento.
—Lo siento, Tee. Estaba pensando en la agenda de mañana —mintió Win con su habitual rostro inexpresivo.
—Mientes fatal cuando se trata de tus "pensamientos" —se burló Tee, ajustándose la chaqueta—. Últimamente estás más distraído de lo normal. ¿Es por Sky? Ha estado revoloteando a tu alrededor toda la mañana.
Como si lo hubieran invocado, Sky apareció en el pasillo, luciendo una sonrisa ensayada y acercándose con paso decidido hacia Win.
—¡Win! —exclamó Sky, ignorando por completo a Tee—. Me preguntaba si después de la grabación de hoy querrías ir a cenar. Conozco un lugar nuevo en Thonglor que es increíblemente privado.
Win suspiró internamente. Sky era persistente, molesto y, sobre todo, no era Krit.
—Tengo planes, Sky. Gracias —respondió Win con una brevedad que habría resultado cortante para cualquiera, pero que Sky parecía tomar como un desafío.
—¿Planes? ¿Con quién? Siempre tienes planes —insistió Sky, cruzándose de brazos—. Vamos, Win, un poco de vida social no te vendría mal.
—Mis planes son privados —sentenció Win, poniéndose en pie—. Tee, nos vemos luego.
Win salió del edificio con el corazón latiendo un poco más rápido. Esa noche era especial. Había prometido llevar a Krit a un restaurante que el pequeño alfa había estado mencionando durante semanas, un lugar famoso por su decoración vanguardista y, por supuesto, por sus lámparas de cristal que Krit seguramente querría llevarse a casa.
Cuando llegó al apartamento que compartían, la tensión del día se evaporó en el momento en que cerró la puerta.
—¡Win! ¡Llegaste! —Krit corrió hacia él, saltando prácticamente a sus brazos.
Win lo atrapó con facilidad, hundiendo el rostro en el cuello de Krit para aspirar su aroma reconfortante. Krit olía a sol y a algo dulce, una mezcla que siempre lograba calmar los instintos de alfa de Win.
—Te extrañé, mi pequeño diamante —susurró Win, dejando un beso en su mejilla.
—¡Mira esto! —Krit se separó un poco para mostrarle un nuevo anillo que llevaba en el dedo índice—. Tata me ayudó a conseguirlo. ¿No es precioso? Refleja la luz de una manera increíble.
Win sonrió, una de esas sonrisas reales que reservaba solo para este espacio.
—Es hermoso, pero no tanto como tú. Ahora, ve a arreglarte. Tenemos una reserva.
El restaurante era elegante, con una iluminación tenue que hacía que los cristales del techo centellearan. Todo iba perfecto. Krit hablaba animadamente sobre un nuevo diseño de collar en el que estaba trabajando, y Win lo escuchaba con una devoción absoluta, sosteniendo su mano por debajo de la mesa.
Sin embargo, la paz duró poco.
—¿Win? ¿Eres tú?
Win se tensó al reconocer la voz. Al levantar la vista, se encontró con la peor coincidencia posible. Tee y Sky estaban allí, junto con un pequeño grupo de actores de la empresa. Pero lo peor no fue eso. A unos metros, otro grupo de personas se acercaba: eran Tata y Kinn, los mejores amigos de Krit.
El silencio que siguió fue sepulcral. Los dos grupos se detuvieron frente a la mesa donde Win y Krit estaban sentados, tomados de la mano.
—¿Win Metawin? —Sky parpadeó, mirando alternativamente a Win y luego a Krit—. ¿Este es tu "plan privado"?
—¿Krit? —Tata dio un paso al frente, con una expresión de pura confusión—. Me dijiste que ibas a cenar con un "cliente importante". ¿Desde cuándo tu cliente importante es la estrella más grande de Tailandia?
Krit se puso rojo como un tomate, intentando soltar la mano de Win, pero Win, por primera vez en dos años, no lo permitió. Apretó el agarre, reafirmando su posición.
—No es un cliente, Tata —dijo Krit en voz baja, aunque su tono alegre habitual estaba teñido de nerviosismo.
—¿Entonces qué está pasando aquí? —preguntó Tee, cruzándose de brazos con una sonrisa traviesa que indicaba que estaba disfrutando el caos—. Win, has estado ocultando algo muy, muy brillante. Y no me refiero a los diamantes de este chico.
—Sentémonos —ordenó Win con su voz de alfa líder, señalando las sillas vacías a su alrededor—. Si van a interrogarnos, prefiero que no sea de pie en medio del restaurante.
El ambiente en la mesa era eléctrico. Por un lado, Tee y Sky miraban a Krit con una mezcla de curiosidad y escepticismo. Por el otro, Tata y Kinn protegían visualmente a Krit, como si temieran que el mundo de la fama de Win fuera a lastimarlo.
—Así que... —comenzó Sky, mirando a Krit de arriba abajo—, ¿quién eres exactamente y cómo convenciste al hombre más serio de GMMTV para que te trajera aquí?
Krit, a pesar de su estatura y su apariencia dulce, era un alfa y no se dejaba intimidar fácilmente. Se enderezó y le dedicó a Sky una sonrisa radiante.
—Soy Krit. Soy diseñador de joyas y el novio de Win desde hace dos años —respondió con total naturalidad.
El sonido de Tee ahogándose con su agua resonó en toda la mesa.
—¿Dos años? —exclamó Tee—. ¡Win! ¡Soy tu mejor amigo! ¡Te ayudé a elegir qué coche comprar la semana pasada y no pudiste decirme que tenías un novio formal!
—Quería protegerlo —dijo Win con calma, mirando a sus amigos—. El mundo en el que estamos no es fácil. No quería que Krit fuera objeto de chismes o que su vida tranquila se arruinara por mi culpa.
—¿Vida tranquila? —Kinn soltó una carcajada—. Win, con todo respeto, Krit no sabe lo que es la palabra "tranquila". El otro día casi causa un disturbio en una subasta porque quería un diamante azul que ya estaba vendido.
Krit le dio un codazo a Kinn.
—¡Eso fue por negocios! —se defendió Krit—. Además, Win me apoya en mis pasiones.
—Lo que no entiendo —intervino Sky, con un tono algo amargo— es cómo han mantenido esto en secreto tanto tiempo. Win, siempre estás rodeado de cámaras.
—Si sabes dónde mirar, puedes esconder cualquier cosa —respondió Win con frialdad—. Pero ya no importa. Si están aquí, es porque el destino quería que lo supieran.
Tata miró a Win con seriedad.
—Escucha, Metawin. Krit es como un hermano para nosotros. Es alegre, es bueno y, a veces, es demasiado ingenuo para su propio bien. Si tu fama o tus fans le causan algún problema, no nos importará cuántas marcas representes.
Win asintió, aceptando el desafío.
—Lo sé. Y créeme cuando te digo que Krit es lo más valioso que tengo. Más que cualquier contrato o cualquier premio.
Krit se conmovió tanto que abrazó el brazo de Win, apoyando la cabeza en su hombro.
—¡Oh, Win! Eso fue tan dulce. Casi tan dulce como ese reloj de oro rosa que vimos en la vitrina al entrar.
Tee estalló en carcajadas, rompiendo la tensión del momento.
—Definitivamente son el uno para el otro. Uno es un romántico empedernido y el otro es un urraca atraída por todo lo que brilla.
—¡Oye! —protestó Krit, aunque se estaba riendo—. Solo aprecio la belleza estructural de los minerales preciosos.
—Claro, claro —dijo Kinn, relajándose finalmente—. Bueno, ya que estamos todos aquí, y que el secreto ha salido a la luz... Win, espero que la cena corra por tu cuenta. Los millonarios pagan, ¿no?
Win esbozó una pequeña sonrisa y asintió.
—Cena pagada. Pero con una condición: ni una palabra de esto a la prensa todavía. Quiero ser yo quien decida cuándo y cómo hacerlo oficial ante el mundo.
—Tu secreto está a salvo con nosotros —prometió Tee, aunque le guiñó un ojo a Sky—. Aunque Sky tendrá que buscarse a otro alfa a quien perseguir ahora.
Sky rodó los ojos, pero no añadió nada más. Al ver la forma en que Win miraba a Krit, era evidente que no había espacio para nadie más en su vida.
La cena continuó entre anécdotas y risas. Tata y Kinn empezaron a contarle a Tee y Sky todas las veces que Krit había hecho alguna locura por conseguir una joya, mientras Win simplemente observaba a su novio con una paz que no había sentido en mucho tiempo.
Al final de la noche, mientras caminaban hacia el coche después de despedirse de sus amigos, Krit se detuvo y miró a Win bajo la luz de la luna.
—¿Estás bien? —preguntó Krit suavemente—. Sé que no planeabas que se enteraran así.
Win lo tomó por la cintura y lo atrajo hacia sí.
—Al principio estaba preocupado, pero ahora me siento... ligero. Es agotador fingir que no tengo a nadie a quien volver a casa.
Krit sonrió y sacó una pequeña caja de su bolsillo.
—Bueno, ya que hoy es una noche de revelaciones... —Abrió la caja para mostrar un par de gemelos de diamantes negros, elegantes y sobrios—. Los diseñé para ti. Para que cuando estés en esos eventos tan serios, lleves un poco de mi brillo contigo.
Win sintió un nudo en la garganta. Se inclinó y besó a Krit con una pasión que lo decía todo.
—Eres mi diamante favorito, Krit. El único que realmente importa.
Mientras subían al coche, Win supo que las cosas cambiarían. Habría retos, habría explicaciones que dar a la empresa y, posiblemente, a los fans en el futuro. Pero mientras tuviera a ese alfa alegre y amante de los diamantes a su lado, Win Metawin estaba dispuesto a enfrentar cualquier tormenta. Después de todo, el brillo más intenso no era el de las joyas que Krit tanto amaba, sino el de la vida que estaban construyendo juntos, lejos de los flashes, pero más real que cualquier otra cosa.
