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La luz en la oscuridad

Fandom: Domundi TV (DMD)

Creado: 22/3/2026

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RomanceDramaDolor/ConsueloFluffOmegaversoHistoria DomésticaAlmas GemelasIntento de SuicidioAngustiaMpregEmbarazo No Planificado/No DeseadoCelosArregloEstudio de PersonajeRecortes de VidaHumorAcción
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El eco de un corazón roto

La oficina principal de Domundi TV, que alguna vez fue el refugio de Net, se había convertido en su propio infierno personal. Tres meses. Noventa días de miradas de desprecio, de comentarios hirientes en redes sociales y de un aislamiento que le calaba hasta los huesos. Todo por una mentira perfectamente orquestada.

James, con su rostro angelical y su habilidad innata para el drama, había corrido hacia las cámaras con lágrimas en los ojos, mostrando moretones falsos y una voz quebrada, asegurando que Net, su pareja y compañero de pantalla, lo había golpeado. El mundo, cegado por la imagen de víctima de James, no tardó en cancelar a Net. Sus amigos, aquellos con los que compartía risas y cenas, le dieron la espalda de inmediato. Solo Jimmy y Latte se mantuvieron como muros infranqueables a su lado, soportando también el odio del público.

Pero la verdad siempre sale a la luz, aunque a veces llegue demasiado tarde. Un video de seguridad filtrado y una confesión accidental de James en un estado de embriaguez revelaron la traición. El berrinche de un omega caprichoso que quería atención terminó destruyendo la vida de un alfa que solo sabía amar.

Hoy, la atmósfera en el edificio era diferente. Los que antes le lanzaban insultos, ahora intentaban acercarse con disculpas vacías.

—Net, de verdad, lo sentimos mucho —dijo uno de los actores del grupo, intentando poner una mano sobre su hombro.

Net se tensó, apartándose con una frialdad que congeló el aire. Sus ojos, que antes brillaban con una calidez dorada, ahora eran pozos oscuros de seriedad y apatía.

—No me toques —respondió Net con una voz monocorde—. Tus disculpas no borran los tres meses que pasé deseando no despertar.

—Amigo, estábamos confundidos... —insistió el joven.

—No somos amigos —sentenció Net antes de caminar hacia la salida, ignorando los murmullos de arrepentimiento que lo seguían.

Jimmy y Latte lo observaban desde lejos, con el corazón encogido. Sabían que el Net dulce y bromista había muerto en algún momento de esos tres meses de linchamiento público. El hombre que caminaba ahora por los pasillos era solo una cáscara vacía, un alfa dominante que había cerrado sus puertas al mundo para no ser herido de nuevo.

Esa noche, el peso del silencio en su apartamento fue demasiado. Net se miró al espejo y no reconoció al extraño que le devolvía la mirada. La traición de James no solo había arruinado su carrera, había roto su fe en la humanidad. Se sentía agotado, un cansancio que no se curaba durmiendo.

Tomó las llaves de su auto y condujo sin rumbo hasta llegar a un puente alejado del bullicio de la ciudad. El viento soplaba con fuerza, despeinando su cabello oscuro. Se subió a la barandilla, mirando el agua oscura que corría debajo. La paz parecía estar allí, en el olvido.

—Solo un paso —susurró para sí mismo, cerrando los ojos.

Justo cuando sus pies se tensaron para impulsarse, un sonido rítmico y un jadeo animal rompieron el silencio de la noche.

—¡Aika, despacio! ¡Me vas a hacer caer! —Una voz masculina, suave y melodiosa, resonó a pocos metros de él.

Net giró la cabeza instintivamente. Un joven de piel clara y facciones delicadas caminaba con cierta inseguridad. Llevaba unas gafas oscuras y en su mano derecha sostenía el arnés de un Golden Retriever que parecía más interesado en olfatear el aire que en seguir el camino. El perro, asustado por un ruido repentino de un trueno lejano, tiró con fuerza, haciendo que el joven tropezara.

—¡Cuidado! —gritó Net, saltando de la barandilla para sujetar al chico antes de que cayera al suelo.

El impacto hizo que ambos terminaran en el pavimento. Net sintió el cuerpo del desconocido contra el suyo. En ese instante, un aroma embriagador a madera de sándalo y lluvia fresca inundó sus sentidos. Su alfa interno, que había estado dormido y deprimido, rugió con una intensidad que casi le quita el aliento. "Pareja", susurró una voz en su mente.

—¡Oh, lo siento tanto! —dijo el joven, buscando a tientas su bastón que había caído a un lado—. Aika se asustó, ella no suele ser así... ¿Estás bien? ¿Te lastimé?

Net se quedó mudo, observando los ojos del chico cuando este se quitó las gafas que se habían ladeado. Eran unos ojos hermosos, pero desenfocados. El joven era ciego.

—Estoy bien —logró decir Net, su voz sonando más suave de lo que había sido en meses—. No te preocupes.

—Eres un alfa, ¿verdad? —preguntó el chico, ladeando la cabeza con una sonrisa tímida y coqueta que iluminó la oscuridad de la noche—. Hueles a... tormenta y algo muy triste. Soy Jay, aunque mis amigos me dicen JJ.

Net sintió un nudo en la garganta. ¿Cómo podía alguien que no lo conocía detectar su tristeza tan fácilmente?

—Soy Net —respondió, ayudándolo a ponerse de pie y recogiendo el bastón—. ¿Qué haces aquí solo a estas horas, JJ?

—Mis amigos, Kim y Ohn, se quedaron atrás comprando helado —explicó JJ, mientras acariciaba la cabeza de su perra guía para calmarla—. Me puse impaciente y quise caminar un poco. Aika es valiente, pero odia los truenos. Gracias por salvarnos, Net. Tienes unas manos muy fuertes.

JJ extendió una mano, buscando la de Net. Cuando sus dedos se rozaron, una chispa eléctrica recorrió la columna del actor. Era una conexión innegable, una llamada de la naturaleza que no entendía de traiciones ni de pasados dolorosos.

—No fue nada —dijo Net, sin soltar la mano del joven alfa.

En ese momento, dos chicos llegaron corriendo, jadeando por el esfuerzo.

—¡JJ! ¡Te dijimos que nos esperaras! —exclamó Kim, deteniéndose en seco al ver a Net—. ¿Quién es él?

—Es Net —dijo JJ con entusiasmo—. Me ayudó a no besar el suelo. Es muy amable.

Ohn y Kim miraron a Net con desconfianza. El escándalo de Domundi había sido nacional; todos conocían su rostro. Pero al ver la mirada protectora de Net sobre su amigo y la forma en que JJ sonreía, algo en ellos se relajó.

—Gracias por cuidar de él —dijo Ohn, acercándose—. Soy Ohn, y él es Kim. Somos los responsables de que este terremoto no se pierda.

—Un gusto —murmuró Net, sintiéndose extrañamente cómodo a pesar de su habitual retraimiento.

—Net —llamó JJ, estirando su mano de nuevo hasta encontrar el brazo del alfa—. Siento que no eres tan serio como intentas parecer. Tu aroma está cambiando... ahora huele un poco a esperanza. ¿Nos volveremos a ver?

Net miró hacia la barandilla del puente donde hace unos minutos planeaba terminar con todo. Luego miró a JJ, quien lo "observaba" con una pureza que James nunca tuvo. Por primera vez en tres meses, Net sintió que el aire entraba en sus pulmones sin quemar.

—Sí —respondió Net con firmeza—. Nos volveremos a ver. Déjame acompañarlos a su casa, es tarde.

Durante el camino, JJ no dejó de hablar. Era una criatura de luz, amable, un poco tímida pero increíblemente coqueta, lanzando cumplidos sutiles que hacían que las mejillas de Net se encendieran. Kim y Ohn observaban la escena con curiosidad; sabían que JJ era especial, pero nunca lo habían visto conectar tan rápido con un extraño.

Al llegar a la puerta del edificio de JJ, el joven se detuvo y se giró hacia Net.

—Gracias por el paseo, Net. Aika también te agradece, ya no está asustada.

—Gracias a ti, JJ —dijo Net, y por primera vez en mucho tiempo, una pequeña y genuina sonrisa apareció en su rostro—. Me salvaste de una noche muy oscura.

—Mañana iré a la cafetería cerca de Domundi, Kim me llevará —soltó JJ, mordiéndose el labio inferior—. Si no estás muy ocupado siendo un alfa importante y serio, podrías pasar a saludar.

Net sintió que su corazón daba un vuelco.

—Allí estaré.

Al día siguiente, Net llegó a la empresa con un aura diferente. Jimmy y Latte lo notaron de inmediato cuando lo vieron entrar al salón de ensayos.

—¿Quién eres y qué hiciste con nuestro amigo amargado? —bromeó Latte, aunque sus ojos brillaban de alegría al ver el cambio.

—Conocí a alguien —confesó Net, sentándose en el suelo—. Un alfa. Se llama JJ.

—¿Un alfa? —Jimmy arqueó una ceja—. Eso es nuevo. Pero te ves... vivo.

—Lo estoy —afirmó Net—. James intentó quitarme todo, incluso las ganas de vivir. Pero anoche comprendí que no puedo dejar que una persona traicionera decida mi final.

En ese momento, James entró al salón, luciendo su habitual expresión de víctima, esperando que todos corrieran a consolarlo como solían hacer antes de que se descubriera la verdad. Se acercó a Net con pasos vacilantes.

—Net... yo... quería hablar contigo sobre el nuevo contrato de la serie —dijo James con voz temblorosa, intentando forzar una lágrima—. Sé que cometí un error, pero el público nos ama juntos. Podemos arreglarlo.

Net se puso de pie, recuperando su altura imponente. Miró a James no con odio, sino con una indiferencia que dolió mucho más.

—Para mí, ya no existes, James. No hay serie, no hay "nosotros" y no hay perdón. Disfruta de la soledad que tú mismo construiste.

Sin decir más, Net tomó su chaqueta y salió del edificio, dejando a James hundido en su propio berrinche silencioso. Tenía una cita en una cafetería y, por primera vez en su vida, sentía que estaba caminando hacia el lugar correcto.

Cuando llegó, vio a JJ sentado en una mesa cerca de la ventana. El sol de la tarde iluminaba su rostro, y Aika descansaba a sus pies. JJ parecía sentir su presencia, porque levantó la cabeza y sonrió incluso antes de que Net hablara.

—Llegas dos minutos tarde, alfa —dijo JJ de forma juguetona.

—Lo siento —respondió Net, sentándose frente a él y tomando su mano con delicadeza—. Tuve que cerrar un capítulo pendiente para poder empezar uno nuevo contigo.

JJ se inclinó hacia adelante, su aroma a sándalo envolviendo a Net en un abrazo invisible.

—Me gusta cómo suena eso. Cuéntame todo, Net. Quiero conocer al hombre que se esconde detrás de esa tristeza.

Y allí, en esa pequeña cafetería, rodeado del murmullo de la gente y el aroma del café, Net comenzó a hablar. Le contó sobre sus miedos, sobre la traición y sobre cómo el mundo se le había venido encima. JJ escuchó con una paciencia infinita, apretando su mano en los momentos más difíciles.

—El mundo puede ser muy ciego, Net —dijo JJ con una ironía dulce—. A veces, los que vemos con los ojos nos perdemos lo más importante. Yo no necesito ver tu rostro para saber que eres la persona más noble que he conocido. Mi alfa lo supo desde que me sujetaste en el puente.

Net sintió que las últimas sombras de su depresión se disolvían. La vida le había quitado mucho, pero en el proceso, lo había llevado directamente a los brazos de su verdadera pareja predestinada. Un alfa ciego que le enseñó a ver la luz de nuevo.

—Gracias por aparecer, JJ —susurró Net.

—Gracias por quedarte, Net —respondió el joven, acercando su rostro al del alfa—. Ahora, ¿me vas a invitar a ese pastel de chocolate que huele tan bien o tendré que usar mis encantos para convencerte?

Net soltó una carcajada, una auténtica y sonora, que hizo que varios clientes voltearan. No le importó. Por fin, después de tanto tiempo, Net estaba en casa. La redención no había venido del perdón de los fans ni de las disculpas de sus colegas, sino de un encuentro inesperado en una noche de desesperación.

El camino por delante no sería fácil; las cicatrices de la traición de James aún estaban allí, pero con JJ a su lado, Net sabía que ya no tendría que caminar en la oscuridad. El alfa dominante y serio había encontrado su equilibrio en la dulzura de un alfa que, sin ver el mundo, le había devuelto la visión de lo que realmente significaba amar.
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