
← Volver a la lista de fanfics
0 me gusta
Héroes Entre Mundos
Fandom: Bnha
Creado: 5/4/2026
Etiquetas
UA (Universo Alternativo)AcciónCrossoverDramaAngustiaFantasíaAventuraDivergenciaOscuro
Sombras del Pasado, Llamas del Mañana
El aire de Seúl era gélido, pero para Izuku Sung-Choi, el frío era simplemente un recordatorio de que estaba vivo. De pie en la azotea del edificio de la Asociación de Cazadores de Corea, el joven ajustó los guantes negros que cubrían sus manos, cuyas palmas albergaban un poder que ni los héroes más grandes de Japón podrían llegar a comprender.
A su lado, un hombre de cabello oscuro y ojos que brillaban con una luminiscencia púrpura observaba el horizonte. Jinwoo Sung, el Monarca de las Sombras y el Cazador más fuerte del mundo, no necesitaba decir nada para imponer respeto. Su sola presencia alteraba la presión atmosférica del lugar.
—¿Estás listo, Izuku? —preguntó Jinwoo. Su voz era tranquila, pero cargada de una profundidad que resonaba en el alma del joven.
Izuku asintió, apretando los puños.
—No es una cuestión de estar listo, padre. Es una cuestión de deber. Si esos portales están apareciendo en la Academia U.A., el equilibrio entre los mundos está en peligro.
—Y no estarás solo —intervino una segunda voz, cálida pero firme.
Choi Jong-in, el "Soldado Supremo" y líder del gremio Hunters, se acercó a ellos. Su cabello carmesí brillaba bajo la luz del atardecer y sus gafas reflejaban los últimos rayos de sol. Se colocó al otro lado de Izuku, poniendo una mano sobre su hombro.
—Japón ha solicitado ayuda internacional. No saben a qué se enfrentan. Creen que son "Quirks" fuera de control, pero nosotros sabemos que es algo mucho más antiguo y voraz.
Izuku exhaló un suspiro que se convirtió en una nube de vapor. Hace años, él era Izuku Midoriya, el niño sin don, el "Deku" que su hermana Izumi y sus antiguos padres, Toshinori Yagi e Inko Midoriya, habían despreciado y abandonado emocionalmente en favor de la "heredera del One For All". Lo habían dejado atrás, tratándolo como un cristal roto que no valía la pena reparar.
Pero Jinwoo y Jong-in lo habían encontrado. No solo lo habían adoptado; lo habían reconstruido. A través de un ritual de sangre y un entrenamiento que desafiaba la lógica de la muerte, Izuku se había convertido en algo único: un puente entre el fuego abrasador de Jong-in y las sombras eternas de Jinwoo.
—Volver a ese país... —susurró Izuku, con un destello de fuego carmesí bailando en sus pupilas verdes—. No tengo intención de ser un héroe para ellos. Solo soy un Cazador cumpliendo un contrato.
—Eso es lo que dices ahora —dijo Jinwoo con una pequeña sonrisa de soslayo—. Pero recuerda, Izuku: las sombras no olvidan, y el fuego no perdona. Tu pasado intentará quemarte, pero tú eres el dueño del incendio.
***
El campus de la U.A. estaba sumido en el caos. Un portal de rango A, una "Puerta Roja", se había manifestado justo en medio del campo de entrenamiento de la Clase 1-A. Los héroes profesionales presentes, incluidos Eraserhead y el mismísimo All Might, estaban luchando por contener a las criaturas que emergían: orcos de piel endurecida y ojos inyectados en sangre que ignoraban los ataques físicos convencionales.
—¡Izumi, retrocede! —gritó All Might, lanzando un golpe de aire comprimido que apenas logró tambalear a uno de los comandantes orcos—. ¡Estos monstruos son diferentes! ¡Mi fuerza no les afecta como debería!
Izumi Midoriya, portadora del One For All y la "esperanza de Japón", jadeaba con su traje de héroe destrozado. Su poder, que solía ser absoluto, parecía rebotar contra la piel de las bestias.
—¡Son demasiados, papá! —gritó ella, lanzando una patada cargada de rayos verdes—. ¡No podemos cerrar el portal!
En ese momento, el cielo sobre la U.A. se rasgó. No fue una explosión, sino un desgarro silencioso y absoluto. Una columna de llamas carmesíes descendió desde las nubes, impactando directamente en el centro de la horda de orcos, reduciendo a cenizas a una docena de ellos en un parpadeo.
De las llamas, tres figuras emergieron con una calma aterradora.
La Clase 1-A se quedó paralizada. Shoto Todoroki entrecerró los ojos al sentir un calor que superaba con creces el de su propio lado izquierdo. Katsuki Bakugo, siempre desafiante, dio un paso adelante, pero se detuvo en seco cuando una sombra inmensa comenzó a extenderse desde los pies del hombre más alto del grupo.
—¿Quiénes... quiénes son ustedes? —preguntó Shoto, manteniendo su guardia.
El joven en el centro dio un paso adelante. Vestía un uniforme táctico negro con detalles dorados, una capa corta que ondeaba al viento y dos dagas envueltas en llamas negras colgadas a su cintura. Su rostro, aunque más maduro y marcado por la batalla, era dolorosamente familiar para tres personas en el campo.
—Identificación confirmada —dijo el joven con una voz fría, ignorando la pregunta—. Soy el Cazador de Rango Nacional, Izuku Sung-Choi. He venido bajo el mandato de la Asociación de Corea para cerrar este portal.
El silencio que siguió fue absoluto, roto solo por el crepitar de las llamas.
—¿Izuku? —La voz de Inko Midoriya, que estaba en la zona de evacuación cercana como personal de apoyo, se quebró—. ¿Hijo?
All Might dio un paso adelante, su forma musculosa temblando no por el esfuerzo, sino por la conmoción.
—¿Izuku? ¿Eres tú? Pero... tú no tenías un don... ¿Qué es este poder? ¿Y por qué estás con...?
Jinwoo Sung se adelantó, colocándose frente a su hijo adoptivo. Sus ojos brillaron con una intensidad que hizo que All Might retrocediera instintivamente.
—No eres digno de dirigirle la palabra —dijo Jinwoo, y su voz hizo que las sombras de los edificios cercanos se retorcieran como seres vivos—. Él no es tu hijo. Es el heredero de las Sombras y el Fuego.
—¡No me importa quiénes sean! —gritó Bakugo, lanzándose hacia adelante con una explosión—. ¡Nadie aparece aquí y nos ignora! ¡Muere!
Izuku ni siquiera miró a Bakugo. Simplemente levantó una mano y un muro de llamas carmesíes estalló frente al rubio, lanzándolo hacia atrás con una onda expansiva controlada pero devastadora.
—Choi Jong-in —dijo Izuku sin mirar atrás—, por favor, encárgate de los rezagados. Padre, si me permites, yo limpiaré el camino hacia el jefe de la mazmorra.
—Adelante, Izuku —respondió Jong-in con una sonrisa elegante, ajustándose las gafas—. Demuéstrales por qué Corea no necesita "héroes" cuando tiene Cazadores.
Izuku desenvainó sus dagas. El aire a su alrededor comenzó a vibrar.
—Surjan —susurró.
De su propia sombra, figuras de guerreros con armaduras negras y un aura azulada emergieron, rodeando a la Clase 1-A. No para atacarlos, sino para formar un perímetro de protección que los estudiantes no podían cruzar.
—¡Espera, Izuku! —gritó Izumi, con lágrimas en los ojos—. ¡Perdónanos! ¡No sabíamos que podías... no sabíamos que estabas vivo!
Izuku se detuvo un segundo, su espalda tensa. Giró la cabeza lo suficiente para que ella viera el desprecio en su mirada.
—Ese es el problema, Izumi. Para ustedes, yo solo tenía valor si tenía poder. Mi familia actual me dio valor cuando no tenía nada. Ahora, quédense atrás y observen cómo trabaja un verdadero profesional.
Con un estallido de velocidad que dejó una estela de brasas, Izuku se lanzó hacia el portal. Un enorme orco de élite, de cinco metros de altura, rugió y descargó un hacha de piedra sobre él. Izuku no esquivó. Con un movimiento fluido, cruzó sus dagas.
—*Estallido de Fuego Sombrío* —pronunció.
Una explosión de energía oscura y llamas rojas envolvió al monstruo, desintegrándolo instantáneamente. Los estudiantes de la U.A. observaron, horrorizados y maravillados, cómo el chico al que una vez llamaron débil masacraba a los enemigos que casi los habían matado, moviéndose con una gracia mortal que ningún entrenamiento de héroe podría replicar.
—Es increíble... —susurró Momo Yaoyorozu, cayendo de rodillas—. No está usando un Quirk. Está... está manipulando la realidad misma.
—Ese es el poder de un Cazador de Rango S —explicó Jong-in, que ahora estaba casualmente quemando a los orcos restantes con simples chasquidos de sus dedos—. Izuku ha limpiado mazmorras que harían que sus "villanos de liga" parecieran niños de guardería.
All Might intentó acercarse a Jinwoo, buscando respuestas, pero una sombra con forma de caballero se interpuso, su espada desenvainada y apuntando al pecho del antiguo Símbolo de la Paz.
—Mi señor ha dicho que no se acerquen —dijo la sombra, con una voz que parecía venir de ultratumba.
—Por favor... —suplicó Inko, sollozando—. Solo quiero hablar con mi hijo.
Jinwoo la miró con una mezcla de lástima y frialdad.
—Ustedes lo mataron hace mucho tiempo. El niño que abandonaron en aquel apartamento de Shizuoka murió de soledad. El hombre que ven hoy es el resultado de nuestra voluntad.
Mientras tanto, en la entrada del portal, Izuku se enfrentaba al Gran Jefe, un demonio de cuernos retorcidos que emanaba una presión asfixiante. El demonio rugió, lanzando una ráfaga de fuego fatuo.
Izuku simplemente extendió su mano libre.
—Dominio del Monarca —dijo con calma.
La gravedad pareció aumentar mil veces. El demonio fue aplastado contra el suelo, sus huesos crujiendo bajo la presión invisible. Izuku caminó hacia él, sus dagas brillando con una luz letal.
—Este mundo no es como el nuestro —le dijo al demonio, aunque sabía que no entendería—. Aquí, la gente cree que ser un héroe es una carrera profesional. En mi casa, ser un Cazador es lo único que separa a la humanidad de la extinción.
Con un tajo rápido, la cabeza del demonio rodó por el suelo. El portal comenzó a brillar con una luz blanca, señal de que la mazmorra había sido conquistada.
Izuku envainó sus armas y exhaló, calmando el fuego en su sangre. El silencio volvió a reinar en el campus de la U.A., pero era un silencio incómodo, cargado de arrepentimiento y asombro.
Se giró hacia sus padres adoptivos.
—Está hecho. Podemos proceder con la inspección del área.
—Buen trabajo, Izuku —dijo Jong-in, caminando hacia él y limpiando una mota de polvo de su hombro—. Aunque creo que has dejado a tus antiguos conocidos un poco... impactados.
Izuku miró por encima del hombro a la Clase 1-A, a All Might y a la mujer que una vez llamó madre. No sintió odio. El odio requería energía, y él ya no tenía nada que gastar en ellos. Solo sintió una profunda indiferencia.
—Vámonos —dijo Izuku—. Tenemos un informe que entregar a la Asociación. Y todavía hay más portales detectados en el sector de Hosu.
—¡Izuku, espera! —gritó All Might, dando un paso adelante a pesar de la amenaza de las sombras—. ¡La U.A. puede ayudarte! ¡Podemos integrarte en el programa de héroes! ¡Podemos ser una familia de nuevo!
Izuku se detuvo y, por primera vez en toda la tarde, soltó una carcajada seca y sin alegría. Se giró, mirando directamente a los ojos de Toshinori Yagi.
—¿Ayudarme? Ustedes no pueden ni siquiera proteger su propia escuela de una mazmorra de Rango A. Yo no soy un héroe, All Might. Soy un Cazador. Yo no salvo a la gente porque es mi "trabajo" o porque quiero una licencia. Lo hago porque si no lo hago, el mundo arde.
Se acercó un par de pasos, y la presión de su aura hizo que los estudiantes más débiles tuvieran dificultades para respirar.
—Ustedes juegan a ser héroes en un jardín de infancia. Nosotros libramos una guerra contra el vacío. No vuelvas a compararnos.
Jinwoo puso una mano en el hombro de Izuku, y en un parpadeo, las sombras se tragaron a los tres hombres. Cuando la oscuridad se disipó, ya no estaban. Solo quedaban las marcas de quemaduras en el suelo y el eco de una verdad que la sociedad de héroes de Japón no quería aceptar.
Izumi Midoriya cayó de rodillas, sollozando amargamente. Había recuperado a su hermano, pero lo había perdido para siempre en el mismo instante.
A kilómetros de allí, en un hotel de lujo en el centro de Tokio, Izuku observaba las luces de la ciudad desde el ventanal.
—Lo hiciste bien —dijo Jinwoo, apareciendo detrás de él—. Enfrentar el pasado nunca es fácil.
—No fue tan difícil como pensé —admitió Izuku, mirando sus manos—. Verlos allí, tan pequeños, tan aferrados a sus reglas y a sus títulos... me di cuenta de que ya no pertenezco a este lugar. Mi lugar está en las sombras, contigo. Y en el fuego, con Jong-in.
—Mañana iremos a Hosu —dijo Jong-in desde el sofá, revisando una tableta táctil—. Se dice que hay un asesino de héroes merodeando por la zona. Y parece que un portal de Rango S está a punto de abrirse cerca de su ubicación.
Izuku sonrió, y esta vez, fue una sonrisa genuina, aunque afilada.
—Que venga el asesino. Que venga el portal. Mañana, Japón aprenderá la diferencia entre un símbolo de paz y un monarca de la guerra.
El destino de Izuku Midoriya ya no estaba escrito en los libros de historia de los héroes, sino en las crónicas de sangre y sombra de los Cazadores. Y la verdadera batalla apenas estaba comenzando.
A su lado, un hombre de cabello oscuro y ojos que brillaban con una luminiscencia púrpura observaba el horizonte. Jinwoo Sung, el Monarca de las Sombras y el Cazador más fuerte del mundo, no necesitaba decir nada para imponer respeto. Su sola presencia alteraba la presión atmosférica del lugar.
—¿Estás listo, Izuku? —preguntó Jinwoo. Su voz era tranquila, pero cargada de una profundidad que resonaba en el alma del joven.
Izuku asintió, apretando los puños.
—No es una cuestión de estar listo, padre. Es una cuestión de deber. Si esos portales están apareciendo en la Academia U.A., el equilibrio entre los mundos está en peligro.
—Y no estarás solo —intervino una segunda voz, cálida pero firme.
Choi Jong-in, el "Soldado Supremo" y líder del gremio Hunters, se acercó a ellos. Su cabello carmesí brillaba bajo la luz del atardecer y sus gafas reflejaban los últimos rayos de sol. Se colocó al otro lado de Izuku, poniendo una mano sobre su hombro.
—Japón ha solicitado ayuda internacional. No saben a qué se enfrentan. Creen que son "Quirks" fuera de control, pero nosotros sabemos que es algo mucho más antiguo y voraz.
Izuku exhaló un suspiro que se convirtió en una nube de vapor. Hace años, él era Izuku Midoriya, el niño sin don, el "Deku" que su hermana Izumi y sus antiguos padres, Toshinori Yagi e Inko Midoriya, habían despreciado y abandonado emocionalmente en favor de la "heredera del One For All". Lo habían dejado atrás, tratándolo como un cristal roto que no valía la pena reparar.
Pero Jinwoo y Jong-in lo habían encontrado. No solo lo habían adoptado; lo habían reconstruido. A través de un ritual de sangre y un entrenamiento que desafiaba la lógica de la muerte, Izuku se había convertido en algo único: un puente entre el fuego abrasador de Jong-in y las sombras eternas de Jinwoo.
—Volver a ese país... —susurró Izuku, con un destello de fuego carmesí bailando en sus pupilas verdes—. No tengo intención de ser un héroe para ellos. Solo soy un Cazador cumpliendo un contrato.
—Eso es lo que dices ahora —dijo Jinwoo con una pequeña sonrisa de soslayo—. Pero recuerda, Izuku: las sombras no olvidan, y el fuego no perdona. Tu pasado intentará quemarte, pero tú eres el dueño del incendio.
***
El campus de la U.A. estaba sumido en el caos. Un portal de rango A, una "Puerta Roja", se había manifestado justo en medio del campo de entrenamiento de la Clase 1-A. Los héroes profesionales presentes, incluidos Eraserhead y el mismísimo All Might, estaban luchando por contener a las criaturas que emergían: orcos de piel endurecida y ojos inyectados en sangre que ignoraban los ataques físicos convencionales.
—¡Izumi, retrocede! —gritó All Might, lanzando un golpe de aire comprimido que apenas logró tambalear a uno de los comandantes orcos—. ¡Estos monstruos son diferentes! ¡Mi fuerza no les afecta como debería!
Izumi Midoriya, portadora del One For All y la "esperanza de Japón", jadeaba con su traje de héroe destrozado. Su poder, que solía ser absoluto, parecía rebotar contra la piel de las bestias.
—¡Son demasiados, papá! —gritó ella, lanzando una patada cargada de rayos verdes—. ¡No podemos cerrar el portal!
En ese momento, el cielo sobre la U.A. se rasgó. No fue una explosión, sino un desgarro silencioso y absoluto. Una columna de llamas carmesíes descendió desde las nubes, impactando directamente en el centro de la horda de orcos, reduciendo a cenizas a una docena de ellos en un parpadeo.
De las llamas, tres figuras emergieron con una calma aterradora.
La Clase 1-A se quedó paralizada. Shoto Todoroki entrecerró los ojos al sentir un calor que superaba con creces el de su propio lado izquierdo. Katsuki Bakugo, siempre desafiante, dio un paso adelante, pero se detuvo en seco cuando una sombra inmensa comenzó a extenderse desde los pies del hombre más alto del grupo.
—¿Quiénes... quiénes son ustedes? —preguntó Shoto, manteniendo su guardia.
El joven en el centro dio un paso adelante. Vestía un uniforme táctico negro con detalles dorados, una capa corta que ondeaba al viento y dos dagas envueltas en llamas negras colgadas a su cintura. Su rostro, aunque más maduro y marcado por la batalla, era dolorosamente familiar para tres personas en el campo.
—Identificación confirmada —dijo el joven con una voz fría, ignorando la pregunta—. Soy el Cazador de Rango Nacional, Izuku Sung-Choi. He venido bajo el mandato de la Asociación de Corea para cerrar este portal.
El silencio que siguió fue absoluto, roto solo por el crepitar de las llamas.
—¿Izuku? —La voz de Inko Midoriya, que estaba en la zona de evacuación cercana como personal de apoyo, se quebró—. ¿Hijo?
All Might dio un paso adelante, su forma musculosa temblando no por el esfuerzo, sino por la conmoción.
—¿Izuku? ¿Eres tú? Pero... tú no tenías un don... ¿Qué es este poder? ¿Y por qué estás con...?
Jinwoo Sung se adelantó, colocándose frente a su hijo adoptivo. Sus ojos brillaron con una intensidad que hizo que All Might retrocediera instintivamente.
—No eres digno de dirigirle la palabra —dijo Jinwoo, y su voz hizo que las sombras de los edificios cercanos se retorcieran como seres vivos—. Él no es tu hijo. Es el heredero de las Sombras y el Fuego.
—¡No me importa quiénes sean! —gritó Bakugo, lanzándose hacia adelante con una explosión—. ¡Nadie aparece aquí y nos ignora! ¡Muere!
Izuku ni siquiera miró a Bakugo. Simplemente levantó una mano y un muro de llamas carmesíes estalló frente al rubio, lanzándolo hacia atrás con una onda expansiva controlada pero devastadora.
—Choi Jong-in —dijo Izuku sin mirar atrás—, por favor, encárgate de los rezagados. Padre, si me permites, yo limpiaré el camino hacia el jefe de la mazmorra.
—Adelante, Izuku —respondió Jong-in con una sonrisa elegante, ajustándose las gafas—. Demuéstrales por qué Corea no necesita "héroes" cuando tiene Cazadores.
Izuku desenvainó sus dagas. El aire a su alrededor comenzó a vibrar.
—Surjan —susurró.
De su propia sombra, figuras de guerreros con armaduras negras y un aura azulada emergieron, rodeando a la Clase 1-A. No para atacarlos, sino para formar un perímetro de protección que los estudiantes no podían cruzar.
—¡Espera, Izuku! —gritó Izumi, con lágrimas en los ojos—. ¡Perdónanos! ¡No sabíamos que podías... no sabíamos que estabas vivo!
Izuku se detuvo un segundo, su espalda tensa. Giró la cabeza lo suficiente para que ella viera el desprecio en su mirada.
—Ese es el problema, Izumi. Para ustedes, yo solo tenía valor si tenía poder. Mi familia actual me dio valor cuando no tenía nada. Ahora, quédense atrás y observen cómo trabaja un verdadero profesional.
Con un estallido de velocidad que dejó una estela de brasas, Izuku se lanzó hacia el portal. Un enorme orco de élite, de cinco metros de altura, rugió y descargó un hacha de piedra sobre él. Izuku no esquivó. Con un movimiento fluido, cruzó sus dagas.
—*Estallido de Fuego Sombrío* —pronunció.
Una explosión de energía oscura y llamas rojas envolvió al monstruo, desintegrándolo instantáneamente. Los estudiantes de la U.A. observaron, horrorizados y maravillados, cómo el chico al que una vez llamaron débil masacraba a los enemigos que casi los habían matado, moviéndose con una gracia mortal que ningún entrenamiento de héroe podría replicar.
—Es increíble... —susurró Momo Yaoyorozu, cayendo de rodillas—. No está usando un Quirk. Está... está manipulando la realidad misma.
—Ese es el poder de un Cazador de Rango S —explicó Jong-in, que ahora estaba casualmente quemando a los orcos restantes con simples chasquidos de sus dedos—. Izuku ha limpiado mazmorras que harían que sus "villanos de liga" parecieran niños de guardería.
All Might intentó acercarse a Jinwoo, buscando respuestas, pero una sombra con forma de caballero se interpuso, su espada desenvainada y apuntando al pecho del antiguo Símbolo de la Paz.
—Mi señor ha dicho que no se acerquen —dijo la sombra, con una voz que parecía venir de ultratumba.
—Por favor... —suplicó Inko, sollozando—. Solo quiero hablar con mi hijo.
Jinwoo la miró con una mezcla de lástima y frialdad.
—Ustedes lo mataron hace mucho tiempo. El niño que abandonaron en aquel apartamento de Shizuoka murió de soledad. El hombre que ven hoy es el resultado de nuestra voluntad.
Mientras tanto, en la entrada del portal, Izuku se enfrentaba al Gran Jefe, un demonio de cuernos retorcidos que emanaba una presión asfixiante. El demonio rugió, lanzando una ráfaga de fuego fatuo.
Izuku simplemente extendió su mano libre.
—Dominio del Monarca —dijo con calma.
La gravedad pareció aumentar mil veces. El demonio fue aplastado contra el suelo, sus huesos crujiendo bajo la presión invisible. Izuku caminó hacia él, sus dagas brillando con una luz letal.
—Este mundo no es como el nuestro —le dijo al demonio, aunque sabía que no entendería—. Aquí, la gente cree que ser un héroe es una carrera profesional. En mi casa, ser un Cazador es lo único que separa a la humanidad de la extinción.
Con un tajo rápido, la cabeza del demonio rodó por el suelo. El portal comenzó a brillar con una luz blanca, señal de que la mazmorra había sido conquistada.
Izuku envainó sus armas y exhaló, calmando el fuego en su sangre. El silencio volvió a reinar en el campus de la U.A., pero era un silencio incómodo, cargado de arrepentimiento y asombro.
Se giró hacia sus padres adoptivos.
—Está hecho. Podemos proceder con la inspección del área.
—Buen trabajo, Izuku —dijo Jong-in, caminando hacia él y limpiando una mota de polvo de su hombro—. Aunque creo que has dejado a tus antiguos conocidos un poco... impactados.
Izuku miró por encima del hombro a la Clase 1-A, a All Might y a la mujer que una vez llamó madre. No sintió odio. El odio requería energía, y él ya no tenía nada que gastar en ellos. Solo sintió una profunda indiferencia.
—Vámonos —dijo Izuku—. Tenemos un informe que entregar a la Asociación. Y todavía hay más portales detectados en el sector de Hosu.
—¡Izuku, espera! —gritó All Might, dando un paso adelante a pesar de la amenaza de las sombras—. ¡La U.A. puede ayudarte! ¡Podemos integrarte en el programa de héroes! ¡Podemos ser una familia de nuevo!
Izuku se detuvo y, por primera vez en toda la tarde, soltó una carcajada seca y sin alegría. Se giró, mirando directamente a los ojos de Toshinori Yagi.
—¿Ayudarme? Ustedes no pueden ni siquiera proteger su propia escuela de una mazmorra de Rango A. Yo no soy un héroe, All Might. Soy un Cazador. Yo no salvo a la gente porque es mi "trabajo" o porque quiero una licencia. Lo hago porque si no lo hago, el mundo arde.
Se acercó un par de pasos, y la presión de su aura hizo que los estudiantes más débiles tuvieran dificultades para respirar.
—Ustedes juegan a ser héroes en un jardín de infancia. Nosotros libramos una guerra contra el vacío. No vuelvas a compararnos.
Jinwoo puso una mano en el hombro de Izuku, y en un parpadeo, las sombras se tragaron a los tres hombres. Cuando la oscuridad se disipó, ya no estaban. Solo quedaban las marcas de quemaduras en el suelo y el eco de una verdad que la sociedad de héroes de Japón no quería aceptar.
Izumi Midoriya cayó de rodillas, sollozando amargamente. Había recuperado a su hermano, pero lo había perdido para siempre en el mismo instante.
A kilómetros de allí, en un hotel de lujo en el centro de Tokio, Izuku observaba las luces de la ciudad desde el ventanal.
—Lo hiciste bien —dijo Jinwoo, apareciendo detrás de él—. Enfrentar el pasado nunca es fácil.
—No fue tan difícil como pensé —admitió Izuku, mirando sus manos—. Verlos allí, tan pequeños, tan aferrados a sus reglas y a sus títulos... me di cuenta de que ya no pertenezco a este lugar. Mi lugar está en las sombras, contigo. Y en el fuego, con Jong-in.
—Mañana iremos a Hosu —dijo Jong-in desde el sofá, revisando una tableta táctil—. Se dice que hay un asesino de héroes merodeando por la zona. Y parece que un portal de Rango S está a punto de abrirse cerca de su ubicación.
Izuku sonrió, y esta vez, fue una sonrisa genuina, aunque afilada.
—Que venga el asesino. Que venga el portal. Mañana, Japón aprenderá la diferencia entre un símbolo de paz y un monarca de la guerra.
El destino de Izuku Midoriya ya no estaba escrito en los libros de historia de los héroes, sino en las crónicas de sangre y sombra de los Cazadores. Y la verdadera batalla apenas estaba comenzando.
