Fanfy
.studio
Carregando...
Imagem de fundo

Competencia por un mismo amor

Fandom: My hero academia

Criado: 17/04/2026

Tags

RomancePWP (Enredo? Que enredo?)Cenário CanônicoCiúmesLinguagem ExplícitaDramaFatias de Vida
Índice

Explosiones, Sudor y una Envidia Ardiente

Katsuki Bakugo no era un hombre de sutilezas. Su vida entera se regía por una escala de decibelios que siempre rozaba el límite de lo permitido y una intensidad que haría que cualquiera se lo pensara dos veces antes de sostenerle la mirada. Sin embargo, últimamente, el caos no estaba en sus manos, sino en su cabeza. Y todo era culpa del estúpido de Kirishima.

No era solo que el pelirrojo fuera su mejor amigo, o el único que tenía las agallas de acercarse a él sin miedo a ser incinerado. Era algo más profundo, algo que se le enterraba en las costillas cada vez que Eijirou le sonreía con esos dientes puntiagudos. Bakugo odiaba admitirlo, pero se había vuelto blando. Lo dejaba apoyarse en su hombro mientras estudiaban, permitía que le robara trozos de carne de su plato sin una sola explosión de advertencia y, lo más patético de todo, disfrutaba de su presencia constante.

Pero lo peor no era el afecto. Lo peor eran las noches.

Esa mañana, Katsuki se despertó con el corazón martilleándole el pecho y la respiración entrecortada. El rastro de humedad en su ropa interior era una prueba condenatoria de lo que su subconsciente le estaba haciendo. Había sido el sueño más jodidamente intenso hasta la fecha. En su mente, las manos endurecidas de Kirishima no eran para pelear, sino para sujetarlo con fuerza contra un colchón imaginario mientras lo poseía con una urgencia que lo hacía gritar. En sus sueños, Kirishima no era solo el "tío amable", era un hombre que lo reclamaba, que lo llenaba y que lo hacía sentir una euforia que ninguna victoria en combate podría igualar.

Se había masturbado rápidamente antes de ir a las duchas, con la imagen de los ojos rojos de Eijirou fijos en él, y el alivio fue momentáneo, pero la frustración seguía allí. Aun así, el residuo de placer lo dejó extrañamente calmado durante el desayuno. Casi se sentía de buen humor.

Hasta que llegó al pasillo cerca del salón de clases.

— ...y entonces, cuando todos se vayan a almorzar, podrías decirle que olvidaste algo —la voz de Uraraka, la "Cara Redonda", llegó a sus oídos desde el otro lado de la esquina.

Bakugo se detuvo en seco. No le importaba la vida de los extras, pero el tono de conspiración le llamó la atención. Justo cuando iba a seguir de largo, escuchó el murmullo frenético y nervioso que conocía demasiado bien.

— No lo sé, Uraraka-san... ¿y si se da cuenta? Es decir, Kirishima-kun es muy amable, pero no quiero que se sienta presionado. Solo quiero... bueno, pasar un tiempo a solas con él para explicarle lo que siento. ¡Es que es tan varonil y su corazón es tan grande! —Izuku Midoriya, el maldito Deku, estaba divagando a la velocidad de la luz, con las mejillas seguramente tan rojas como el cabello del objeto de su afecto.

Bakugo sintió como si una granada se hubiera activado en su estómago. El buen humor se evaporó, reemplazado por una lava hirviente que le subió por la garganta.

— ¡Deku, respira! —dijo Uraraka entre risas—. El plan es perfecto. El salón estará vacío. Solo tú y Kirishima. Le dices que necesitas ayuda con un ejercicio de entrenamiento y, cuando estén solos, ¡pum! Se lo confiesas.

— ¿Tú crees que funcione? —preguntó Deku, su voz temblando de emoción y miedo—. Realmente me gusta mucho...

Katsuki no esperó a escuchar más. Se dio la vuelta y se alejó antes de que sus manos empezaran a soltar chispas y alertaran a los dos idiotas. Sus pasos resonaban en el pasillo como disparos.

¿Deku? ¿Ese inútil pecoso quería a SU Kirishima?

La audacia de ese nerd era increíble. Bakugo apretó los dientes con tanta fuerza que le dolió la mandíbula. No podía permitirlo. No era solo el hecho de que Kirishima fuera su "mejor amigo", era que después de lo que había experimentado en sus sueños, la idea de cualquier otra persona tocando al pelirrojo —especialmente el estúpido de Deku— lo hacía querer demoler el edificio entero.

Las clases pasaron como un borrón de furia contenida. Bakugo no despegó la vista de la nuca de Kirishima, quien estaba sentado un par de filas delante de él. Observó cómo el pelirrojo se estiraba, cómo su camiseta se tensaba contra sus músculos, y la imagen de su sueño volvió a su mente: Kirishima sudando, gruñendo su nombre...

— ¡Bakugo! —la voz de Present Mic lo trajo de vuelta a la realidad—. ¡Parece que estás tratando de derretir la pizarra con la mirada! ¿Estás con nosotros?

— ¡Cállate y sigue con la clase, extra! —ladró Katsuki, ganándose una mirada de reproche y algunas risas de sus compañeros.

Kirishima se giró y le dedicó una sonrisa de disculpa, levantando un pulgar de forma animada. Normalmente, eso habría calmado a Bakugo. Hoy, solo alimentó el fuego.

Cuando sonó el timbre para el descanso del almuerzo, el salón se vació rápidamente. Bakugo fingió guardar sus cosas con lentitud, observando por el rabillo del ojo. Vio a Uraraka darle un empujoncito a Midoriya y salir del aula guiñándole un ojo. Deku se quedó allí, retorciéndose las manos, mientras Kirishima terminaba de guardar sus libros.

— ¡Oye, Kirishima-kun! —llamó Midoriya con voz chillona.

— ¿Eh? ¿Qué pasa, Midoriya? —Kirishima se acercó con su habitual amabilidad, sin sospechar absolutamente nada—. ¿No vas a ir a comer? Hoy hay curry especial.

— Yo... bueno, me preguntaba si podrías ayudarme con algo —dijo Deku, acercándose más de lo que a Bakugo le parecía aceptable—. Es sobre la técnica de endurecimiento en defensa... pensé que tal vez podrías explicarme cómo mantienes la estructura cuando recibes impactos múltiples.

— ¡Claro! —respondió Eijirou, rascándose la nuca con una sonrisa—. Aunque no soy un experto explicando, ¡haré lo que pueda!

Bakugo, que seguía al fondo del salón, soltó un gruñido bajo que llamó la atención de ambos.

— ¿Sigues aquí, Bakugo? —preguntó Kirishima—. ¿Quieres venir a comer con nosotros después de que ayude a Midoriya?

Katsuki se levantó, pateando su silla hacia atrás con un ruido sordo. Caminó hacia ellos con las manos en los bolsillos, irradiando una hostilidad que habría hecho huir a un villano de rango S.

— No —dijo Bakugo, deteniéndose justo frente a ellos. Era unos centímetros más bajo que Kirishima, pero en ese momento parecía dominar todo el espacio—. El nerd no necesita tu ayuda para nada. Solo está perdiendo el tiempo.

— ¡Kacchan! No es eso, de verdad quería preguntarle... —intervino Midoriya, retrocediendo un paso, intimidado por la mirada asesina del cenizo.

— ¡Cierra la boca, Deku! —rugió Bakugo—. Sé perfectamente lo que estás haciendo. Tus estúpidos murmullos se escuchan a kilómetros.

El rostro de Midoriya pasó de verde a un rojo pálido en un segundo. Sus ojos se abrieron de par en par.

— ¿Tú... tú escuchaste?

— Cada maldita palabra —escupió Bakugo. Se giró hacia Kirishima, quien parecía confundido, alternando la mirada entre sus dos amigos—. Y tú, pelo pincho, eres un idiota si no te das cuenta de cuándo intentan emboscarte.

— ¿Emboscada? —Kirishima parpadeó, ladeando la cabeza—. Bakugo, solo vamos a hablar de entrenamiento. No es para tanto, hombre.

— ¡Es para mucho! —Katsuki dio un paso adelante, invadiendo el espacio personal de Kirishima. Podía oler el aroma varonil del pelirrojo, una mezcla de sudor limpio y jabón barato que le revolvió las entrañas—. Él no quiere hablar de entrenamiento. Quiere confesarte sus estúpidos sentimientos.

El silencio que siguió fue sepulcral. Midoriya parecía querer que la tierra lo tragara, cubriéndose la cara con las manos. Kirishima, por su parte, se quedó congelado, procesando la información.

— ¿Midoriya...? ¿Es eso cierto? —preguntó Eijirou con suavidad, aunque su tono era de sorpresa genuina.

— Yo... yo... —Deku empezó a hiperventilar—, solo quería decir que te admiro mucho, Kirishima-kun, y que... que me gustas...

Bakugo sintió una punzada de celos tan real que casi podía saborearla. Sin pensarlo, sin medir las consecuencias y actuando por puro instinto posesivo, agarró a Kirishima por el cuello de la camisa y lo jaló hacia él.

— ¡Lástima, Deku! —gritó Bakugo, con la voz cargada de una posesividad feroz—. ¡Llegas tarde! Este idiota ya está ocupado.

— ¿Eh? —fue lo único que Kirishima pudo articular antes de que Bakugo hiciera lo impensable.

Katsuki acortó la distancia y estampó sus labios contra los de Kirishima. No fue un beso tierno. Fue un choque de dientes, una declaración de guerra, un reclamo territorial. Sabía a adrenalina y a la urgencia que Bakugo había estado reprimiendo desde sus sueños. Sus manos se hundieron en el cabello rojo, tirando un poco para forzar el contacto.

Midoriya soltó un grito ahogado y, tras unos segundos de shock absoluto, salió corriendo del salón con la cara hecha un incendio.

Bakugo se separó apenas unos milímetros, jadeando, con los ojos fijos en los de Kirishima, que estaban desorbitados. El pelirrojo tenía el rostro completamente encendido y los labios entreabiertos.

— Bakugo... —susurró Kirishima, con la voz quebrada—, ¿qué demonios ha sido eso?

— Ha sido un "vete a la mierda" para Deku —respondió Bakugo, aunque su corazón latía tan fuerte que sentía que se le iba a salir del pecho—. Y ha sido un... carajo, Kirishima, no dejes que nadie más te mire así.

Kirishima se quedó en silencio un momento, parpadeando, antes de que una pequeña sonrisa, algo tímida pero increíblemente cálida, comenzara a formarse en sus labios.

— ¿Estás celoso, Bakugo? Eso es... muy poco varonil de tu parte, pero... —Eijirou levantó sus manos y, por primera vez, fue él quien tomó la iniciativa, rodeando la cintura de Katsuki—. Fue un beso muy intenso.

— Cállate —gruñó Bakugo, aunque no se alejó. Al contrario, se presionó más contra el pecho del pelirrojo—. He tenido sueños con esto, ¿sabes? Sueños que harían que se te cayera la cara de vergüenza, pelo pincho.

Kirishima soltó una carcajada ronca, su rostro pegado al de Bakugo.

— Bueno, ahora que estamos solos... y que el plan de Midoriya técnicamente nos dejó el salón para nosotros... ¿por qué no me cuentas más sobre esos sueños? —propuso Kirishima, con un brillo juguetón en los ojos que Bakugo nunca había visto antes.

Katsuki sintió un escalofrío recorrerle la columna. La forma en que Kirishima lo miraba ahora no era de "mejor amigo". Era la misma mirada que tenía en sus sueños. Una mirada que prometía cosas que harían que sus baños de agua fría fueran cosa del pasado.

— No te voy a contar nada —dijo Bakugo, aunque sus manos bajaron hasta la cintura del pelirrojo, apretando con fuerza—. Te los voy a mostrar, idiota. Pero si le dices a alguien que me puse sentimental, te exploto la cara.

— Es un trato —respondió Kirishima, antes de volver a cerrar la distancia, esta vez con un beso que no tenía nada que ver con los celos y todo que ver con el deseo que ambos habían estado ocultando bajo capas de entrenamiento y falsa camaradería.

En ese rincón del salón de la Clase 1-A, entre el olor a ozono y la calidez del endurecimiento, Bakugo decidió que, después de todo, no le importaba que Deku hubiera intentado algo. Porque al final del día, el único que conocía el sabor de Kirishima, y el único que lo tendría gimiendo su nombre esa noche, sería él. Y eso era una victoria que ningún héroe número uno podría superar.
Índice

Quer criar seu próprio fanfic?

Cadastre-se na Fanfy e crie suas próprias histórias!

Criar meu fanfic