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yo en pokemon como kyogre..y con un grupo de chat?

Fandom: anime crosover

Criado: 21/04/2026

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El Despertar del Dios del Océano y el Llamado del Multiverso

La oscuridad no era fría, sino profunda. Damian recordaba el chirrido de unos neumáticos, el destello cegador de unos faros y luego... nada. O eso creía. Ahora, sus sentidos regresaban de una manera que desafiaba cualquier lógica humana. No sentía sus piernas, pero sentía el peso de kilómetros de agua sobre su espalda. No respiraba aire, pero el oxígeno disuelto en las corrientes marinas alimentaba cada una de sus células con una energía eléctrica y primordial.

Abrió los ojos. El mundo no era de colores, sino de vibraciones y matices de azul infinito.

—¿Qué... qué es esto? —intentó decir, pero lo que salió de su garganta no fue una voz humana, sino un rugido sordo que hizo vibrar el lecho marino bajo él.

Frente a él, el reflejo en una pared de cristal volcánico le devolvió una imagen que cualquier fanático de los videojuegos reconocería al instante. Un cuerpo masivo y aerodinámico, de un azul profundo como el abismo, con marcas rojas que brillaban con luz propia y aletas pectorales que parecían alas capaces de desatar tsunamis.

No era un humano. Era Kyogre. El Pokémon Legendario. El Dios del Mar.

—He reencarnado —murmuró Damian en su mente, procesando la información con una calma antinatural que solo podía provenir de su nueva naturaleza divina—. Soy la encarnación del océano.

Apenas comenzaba a estirar sus inmensas aletas, sintiendo cómo el agua obedecía cada uno de sus pensamientos, cuando una luz dorada, ajena a la bioluminiscencia del fondo marino, estalló frente a su rostro.

[¡Ding! Sistema de Chat Grupal Multiversal detectado.]

[Buscando un líder con la autoridad suficiente para gobernar el destino...]

[Análisis de sujeto: Damian. Especie: Kyogre (Forma Original). Título: Dios del Océano. Carisma: Rango Excepcional.]

[Invitación enviada: ¿Deseas convertirte en el Líder del Grupo de Chat y guiar a las almas perdidas del Multiverso?]

Damian parpadeó, sus ojos dorados brillando con curiosidad. En su vida anterior, siempre había sido un líder nato, alguien que organizaba a los demás con una mezcla de excentricidad y una confianza inquebrantable. La idea de estar atrapado en el fondo del mar por la eternidad, esperando a que un niño de diez años lo atrapara con una esfera roja, no le resultaba atractiva.

—Un grupo de chat, ¿eh? —Damian concentró su voluntad.

De repente, su cuerpo comenzó a brillar. El inmenso Pokémon se encogió, la luz se condensó y, en cuestión de segundos, un joven de cabello azul alborotado y ojos dorados, vestido con una túnica que parecía hecha de espuma de mar y seda real, flotaba en una burbuja de aire en el fondo del foso.

—Mucho mejor —dijo Damian, ahora con voz humana, aunque cargada de un eco majestuoso—. Acepto. Veamos qué tan divertido puede ser este multiverso.

[¡Felicidades! Se ha establecido el Grupo de Chat Multiversal.]

[Líder del Grupo: Damian (El Dios del Océano).]

[Buscando miembros iniciales en situaciones críticas...]

[Miembros vinculados: Furina (Genshin Impact), Tony Stark (Marvel), Natsu Dragneel (Fairy Tail).]

Damian sonrió, una expresión carismática y algo traviesa. Conocía esos nombres. Conocía sus historias. Y sabía que, en este preciso momento, todos ellos estaban sufriendo o a punto de enfrentar un destino trágico.

—Bueno, equipo —dijo Damian, abriendo la interfaz holográfica que solo él podía ver—, es hora de hacer una presentación digna de un dios.

***

En el mundo de Teyvat, en la nación de Fontaine, una joven de cabello blanco y ojos heterocromáticos se encontraba sola en sus aposentos. Furina, la "Arconte Hydro", apretaba los puños contra su pecho, sintiendo el peso de quinientos años de actuación. El miedo a la profecía, la soledad de su secreto y el agotamiento de fingir ser una diosa la estaban consumiendo.

—¿Cuánto más? —susurró ella, con lágrimas en los ojos—. ¿Cuánto más tengo que engañar a todos para salvarlos?

De repente, una pantalla azul transparente apareció frente a ella.

[Líder del Grupo (Damian): Hola, pequeña actriz. Deja de llorar, el océano no necesita más agua salada de la que ya tiene.]

Furina saltó de su silla, buscando desesperadamente al intruso.

—¿Quién está ahí? —exclamó, tratando de recuperar su tono teatral— ¡Identifícate ante la gran Furina!

[Natsu Dragneel: ¡¿QUÉ ES ESTO?! ¡¿UNA MAGIA NUEVA?! ¡ESTOY ENCENDIDO!]

[Tony Stark: Si esto es una alucinación por deshidratación, es muy específica. Hola, voz en mi cabeza, estoy atrapado en una cueva en Afganistán y tengo un trozo de metralla acercándose a mi corazón. ¿Podrías llamar a un Uber?]

Damian, sentado en su trono de coral en el mundo Pokémon, soltó una carcajada.

[Líder del Grupo (Damian): Tony, el Uber tardaría demasiado. Natsu, no intentes comerse la pantalla, es energía espiritual. Y Furina... querida, ya puedes dejar de actuar conmigo. Sé quién eres, y sé lo que te espera.]

El silencio reinó en el chat por un momento. Furina sintió un escalofrío. Nadie, ni siquiera el viajero, sabía la verdad de su carga.

—¿Cómo... cómo puedes saberlo? —escribió Furina, sus manos temblando.

[Líder del Grupo (Damian): Porque soy el Dios del Océano, y todas las aguas del multiverso me susurran sus secretos. Escuchen bien, a partir de hoy, este grupo es su nueva familia. Y como su líder, no permitiré que sus historias terminen en tragedia.]

[¡Misión de Emergencia detectada!]

[Objetivo: Salvar a Furina de la Sentencia del Destino.]

[Recompensa: 10,000 puntos de grupo, Habilidad "Caminar sobre las Aguas" para todos los miembros, y la libertad de Fontaine.]

[Damian: Tony, aguanta un poco más. Te sacaremos de esa cueva pronto, pero primero, tenemos a una dama en apuros y un destino que romper. Natsu, ¿quieres pelear contra algo que no sea un dragón por una vez?]

[Natsu Dragneel: ¡No entiendo nada, pero si hay comida y pelea, contad conmigo!]

[Tony Stark: Genial, mi primera experiencia mística y el líder es un tipo con complejo de Poseidón y un pirómano. Al menos no es aburrido.]

Damian se puso de pie. Su forma humana irradiaba una presión que hacía que los Pokémon salvajes a kilómetros a la redonda se arrodillaran.

—Sistema —dijo Damian con una sonrisa depredadora—, activa el viaje grupal. Es hora de que Fontaine conozca a un verdadero Dios del Mar.

Un portal de agua arremolinada se abrió en la cueva submarina. Damian caminó hacia él con elegancia, su capa azul ondeando como si estuviera bajo una corriente invisible.

***

Fontaine, el Teatro de la Ópera de la Epíclesis.

El juicio estaba llegando a su punto crítico. Neuvillette observaba a Furina con una mezcla de tristeza y deber profesional. El pueblo murmuraba, la tensión era palpable. Furina estaba en el estrado, sintiendo que el mundo se cerraba sobre ella.

—¡Yo... yo soy su Arconte! —gritó ella, aunque su voz se quebraba.

—Entonces —dijo una voz que no pertenecía a nadie en la sala—, es hora de que recibas el apoyo que te mereces.

El techo del teatro no se derrumbó, simplemente se volvió líquido. Una cascada de agua pura descendió sin mojar a nadie, y de ella emergió un joven de cabello azul con una presencia tan abrumadora que incluso Neuvillette sintió que su sangre de Dragón Soberano se agitaba en reconocimiento.

Detrás de él, un hombre con una armadura de metal roja y dorada a medio terminar aterrizó con un estruendo metálico, y un chico con bufanda de escamas y cabello rosado cayó de pie, exhalando fuego por la nariz.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó Neuvillette, poniéndose en pie, con su báculo brillando.

Damian caminó hacia Furina, ignorando a los guardias y a la multitud atónita. Se detuvo frente a ella y le ofreció una mano, sus ojos dorados brillando con una calidez antigua.

—Hola, Furina —dijo Damian, ignorando el protocolo—. Siento llegar tarde. El tráfico entre dimensiones es un desastre.

Furina lo miró, boquiabierta.

—¿Tú... tú eres Damian? —susurró.

—El mismo —Damian se giró hacia la audiencia y hacia el Oratrice Mecanique d'Analyse Cardinale—. Escuchen bien, gente de Fontaine. Esta joven ha cargado con su salvación durante cinco siglos. Si quieren juzgar a un dios, júguenme a mí.

—¡Oye, azulito! —gritó Natsu, chocando sus puños encendidos—. ¡¿A quién tengo que golpear para que dejen de molestar a la chica?!

Tony Stark, ajustando un repulsor de su guantelete dañado, suspiró.

—Normalmente pediría un trago antes de invadir un tribunal extranjero, pero me gusta el estilo de este grupo. Por cierto, ¿soy el único que nota que el tipo del báculo parece que quiere diseccionarnos?

Neuvillette dio un paso adelante, su poder Hydro aumentando.

—No sé quiénes son ni cómo han burlado la seguridad de la Ópera, pero no permitiré que interrumpan el juicio de la Arconte Hydro.

Damian soltó una risa ligera, una que resonó como el canto de las ballenas en el abismo. Su cuerpo comenzó a emitir un aura azul tan densa que el aire mismo se volvió pesado.

—¿Interrumpir? —Damian miró a Neuvillette a los ojos—. No, Juez Supremo. He venido a terminarlo. Furina ya ha pagado su deuda. El mar la reconoce como suya, y yo... yo soy el mar.

En ese momento, las marcas rojas aparecieron en la piel de Damian. No eran tatuajes, eran runas de poder antiguo. El agua de las fuentes de Fontaine comenzó a elevarse, formando figuras de leviatanes que rugían al unísono.

[¡Advertencia de Sistema! El Líder del Grupo está liberando el 0.1% de su forma original. Estabilidad del mundo: En riesgo.]

—Relájate, Sistema —pensó Damian—. Solo les estoy dando un espectáculo.

Se volvió hacia sus nuevos compañeros.

—Tony, analiza esa máquina, tiene una firma de energía que no me gusta. Natsu, mantén a los guardias ocupados si intentan acercarse. Furina... ven aquí.

La joven, por primera vez en siglos, sintió que no tenía que actuar. Se acercó a Damian y tomó su mano. La calidez que emanaba de él era diferente a cualquier cosa que hubiera sentido; no era el calor del fuego, sino la fuerza vital del océano mismo.

—¿Realmente puedes salvarnos? —preguntó ella en un susurro.

Damian le guiñó un ojo, su carisma natural brillando más que cualquier joya.

—Cariño, soy un Pokémon Legendario. Salvar el mundo es parte de mi descripción de trabajo. Además... —miró al resto del grupo de chat que se estaba formando en su interfaz—, este es solo el comienzo. Tenemos todo un multiverso que poner de cabeza.

Ese día, la historia de Fontaine cambió para siempre. Pero más importante aún, ese día nació la leyenda del Grupo de Chat Multiversal. Un dios caprichoso, un genio en una armadura, un mago de fuego y una arconte que buscaba su identidad.

El viaje apenas comenzaba, y Damian, el Dios del Océano, estaba listo para liderar la carga a través de las estrellas y las dimensiones.

—¡Muy bien, equipo! —exclamó Damian mientras Natsu lanzaba un rugido de dragón de fuego y Tony disparaba sus repulsores al aire para dispersar a la multitud—. ¡Hagamos que este estreno sea inolvidable!
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