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amor de hermanastros

Fandom: okmanana

Criado: 26/04/2026

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La Promesa Cumplida bajo el Umbral de los Diecinueve

La lluvia golpeaba rítmicamente contra el cristal de la ventana en la habitación de Bangchan, creando una atmósfera de aislamiento que parecía detener el tiempo. Hacía diez años que sus vidas se habían entrelazado cuando sus padres decidieron unir sus destinos en matrimonio. Lo que comenzó como una hermandad forzada por el azar se transformó, con el paso de los inviernos, en un vínculo que desafiaba las etiquetas convencionales.

Bangchan, ahora con veinte años, recordaba vívidamente aquella tarde de hacía cuatro años. Él tenía dieciséis y estaba sumergido en la lectura de un manhwa BL particularmente explícito, escondiendo el rostro sonrojado tras la pantalla de su tableta. Hyunjin, que siempre había sido su sombra, entró sin llamar y, con la curiosidad propia de sus quince años y la honestidad brutal que siempre lo caracterizaba, le preguntó por qué leía cosas tan intensas. Aquella tarde, Hyunjin, influenciado por las confusas lecciones de educación sexual y una madurez emocional precoz, le propuso que experimentaran juntos.

—Lo haremos cuando cumplas dieciocho, Hyunjin —había prometido Bangchan en aquel entonces, tratando de calmar los latidos desbocados de su propio corazón—. Bueno, técnicamente cuando entres en tus diecinueve. No antes.

Hyunjin, que le había confesado su amor a los doce años entre sollozos y juegos de infancia, guardó esa promesa como un tesoro sagrado. Durante años, fue el "top" más devoto y sumiso que Bangchan pudiera imaginar; siempre atento a sus necesidades, siempre respetuoso, esperando el momento en que su hermano mayor finalmente le abriera las puertas de su intimidad.

Esa noche, la víspera del cumpleaños número diecinueve de Hyunjin, el destino les otorgó el escenario perfecto. Sus padres habían salido a la ciudad vecina para comprar suministros especiales para la fiesta del día siguiente, dejando la casa sumida en un silencio expectante.

Hyunjin subió las escaleras con paso lento pero decidido. Al entrar en la habitación de Bangchan, lo encontró sentado en la cama, leyendo como de costumbre. El mayor levantó la vista y supo, por la mirada intensa y cargada de anhelo del más joven, que la espera había terminado.

—Mañana es mi cumpleaños, Channie —dijo Hyunjin, cerrando la puerta tras de sí con un clic sonoro—. Dijiste que cuando llegara este día...

Bangchan dejó el libro a un lado y suspiró, sintiendo un escalofrío de anticipación recorrer su columna.

—Lo prometí, Hyunjin. Y yo siempre cumplo mis promesas.

Hyunjin se acercó a la cama y se arrodilló entre las piernas de Bangchan, apoyando las manos en sus muslos con una delicadeza que contrastaba con su imponente estatura. A pesar de ser el menor, Hyunjin había crecido más que él, desarrollando una complexión física que intimidaría a cualquiera, excepto a Bangchan, quien conocía la dulzura que se escondía tras esos ojos rasgados.

—¿Estás seguro? —preguntó Hyunjin en un susurro, buscando la aprobación de su mayor—. No quiero hacer nada que te incomode, aunque lo hayamos esperado tanto tiempo.

Bangchan sonrió y pasó sus dedos por el largo cabello oscuro de Hyunjin, apartando unos mechones de su rostro.

—Estoy seguro, Jinni. Eres tú. Siempre has sido tú.

Sin más palabras, Hyunjin se inclinó para capturar los labios de Bangchan en un beso que sabía a años de deseo contenido. Fue un beso lento, exploratorio, que pronto subió de intensidad cuando Bangchan rodeó el cuello de Hyunjin con sus brazos, atrayéndolo más hacia él. La lengua de Hyunjin se deslizó con timidez al principio, pidiendo permiso, para luego reclamar el espacio con una pasión que hizo que Bangchan soltara un gemido ahogado.

Hyunjin comenzó a despojar a Bangchan de su camiseta con manos ligeramente temblorosas. A pesar de su papel dominante en la dinámica que estaban por iniciar, su sumisión emocional hacia Bangchan era absoluta. Cada movimiento que hacía estaba diseñado para adorar el cuerpo del mayor.

—Eres tan hermoso, hyung —murmuró Hyunjin contra la piel del cuello de Bangchan, dejando marcas rojizas que desaparecerían en unos días, pero que ahora eran sellos de propiedad—. He soñado con esto desde que era un niño.

Bangchan se dejó caer hacia atrás en las almohadas, guiando a Hyunjin sobre él. La diferencia de tamaño
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