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Un loco amor

Fandom: Komi-san

Criado: 05/05/2026

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CrossoverRomanceCrack / Humor ParódicoAçãoFofuraFatias de VidaViolência Gráfica
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Silencio, Demonios y un Suegro con Complejo de Persecución

La Preparatoria Itan era conocida por albergar a los especímenes más extraños de la sociedad japonesa, pero nadie estaba preparado para el día en que Shoko Komi, la diosa de la escuela, la personificación de la elegancia y el silencio, presentó a su novio.

No era Tadano. No era un chico normal. Era un hombre que parecía haber salido de una pesadilla bañada en esteroides y sadismo.

—E-él es... Raian —escribió Komi en su libreta, con las manos temblando ligeramente, aunque no de miedo, sino de esa ansiedad social que siempre la acompañaba.

A su lado, Raian Kure, el "Demonio" de la Asociación Kengan, sonreía de una forma que hacía que los estudiantes de primer año quisieran llamar a sus testamentos. Sus ojos, completamente negros con pupilas blancas y brillantes, escaneaban el salón como si estuviera decidiendo a quién arrancarle la columna vertebral primero.

—¿Qué miran, pedazos de basura? —rugió Raian, metiéndose las manos en los bolsillos de su uniforme, que parecía a punto de explotar por sus músculos—. Si no dejan de mirar a mi mujer, voy a usar sus intestinos como guirnaldas para el festival escolar.

Komi, en lugar de horrorizarse, simplemente inclinó la cabeza y mostró otra nota: "Es un poco temperamental, pero tiene un buen corazón".

Tadano, que observaba desde su pupitre, solo pudo pensar que la escala de "temperamental" de Komi estaba seriamente rota.

***

La noticia de la relación llegó a la Villa del Clan Kure más rápido que un golpe de Erioh Kure. En la mansión principal, el ambiente era de absoluta confusión.

—¿Me estás diciendo —comenzó Karla Kure, golpeando la mesa con incredulidad— que Raian, el tipo que intenta matar a sus primos por diversión, tiene una novia que... ¿no habla?

—Exactamente —respondió Hollis Kure, cruzado de brazos—. Y al parecer, es una joven de una familia de clase alta. Se llama Shoko Komi.

Erioh Kure, el patriarca del clan, escupió su té.

—¡Ese animal va a arruinar nuestro linaje con su falta de modales! —gritó el anciano, aunque en el fondo estaba intrigado—. ¿Tiene buenos genes? ¿Es fuerte?

—Es... muy bonita —añadió Fusui Kure, revisando fotos en su teléfono—. Y según los informes, tiene una "presencia divina". Aunque Raian dice que le gusta porque "su silencio es la única cosa que no le da ganas de romper".

Erioh se levantó, ajustándose la túnica.

—Traedlos. Quiero ver a la mujer que ha logrado que ese psicópata no asesine a alguien en las últimas veinticuatro horas.

***

El viaje a la villa de los Kure fue, para Komi, la prueba de fuego definitiva. Estaba acostumbrada a que la gente la adorara de lejos, pero caminar por un pueblo lleno de asesinos profesionales que la miraban con ojos negros y vacíos era... diferente.

—No te preocupes, Shoko —dijo Raian, pateando la puerta principal de la mansión de su familia—. Si alguno de estos idiotas te asusta, le sacaré los ojos.

Komi sacó rápidamente su libreta.

—"Por favor, no saques ojos. Son tus parientes".

—Solo si se portan bien —gruñó él, aunque su tono era extrañamente suave comparado con su forma habitual de hablar.

Al entrar en el gran salón, se encontraron con el consejo del clan Kure en pleno. Erioh Kure estaba sentado en el centro, con una mirada que habría hecho que un oso se diera la vuelta y huyera.

—Así que tú eres la chica —dijo Erioh, entrecerrando los ojos—. Shoko Komi.

Komi se quedó paralizada. El sudor frío recorría su nuca. Sus orejas de gato (imaginarias, pero muy reales en su psique) vibraron con pánico. Abrió la boca, pero solo salió un pequeño sonido: "¡...!"

—¿Qué pasa? ¿Te comió la lengua el gato? —se burló Karla, acercándose—. Raian, ¿de dónde sacaste a esta muñeca de porcelana?

Raian se interpuso entre Karla y Komi, sus ojos brillando con una intensidad peligrosa.

—Da un paso más, mocosa, y te enseñaré por qué me llaman el Tabú.

Komi, viendo que la tensión subía, escribió frenéticamente en su libreta y la levantó por encima de su cabeza.

—"Es un honor conocer a la familia de Raian-kun. Siento mucho no poder hablar, tengo un trastorno de comunicación. Por favor, cuiden de mí".

Hubo un silencio sepulcral en la sala. Los Kure, acostumbrados a los gritos, las amenazas de muerte y la violencia gratuita, no sabían cómo reaccionar ante tanta educación y vulnerabilidad.

Erioh parpadeó. Miró a Raian, luego a Komi, y luego la nota de nuevo.

—¿"Raian-kun"? —repitió el anciano, con la voz temblorosa—. ¿Lo llamaste "Raian-kun"?

Komi asintió vigorosamente, temblando como una hoja.

—¡JAJAJAJAJA! —Erioh estalló en una carcajada maníaca—. ¡Esto es oro puro! ¡El monstruo más grande de nuestra historia está siendo domesticado por una chica que no puede ni decir "hola"!

—¡Cállate, viejo decrépito! —gritó Raian, aunque por primera vez en su vida, sus orejas estaban ligeramente rojas—. ¡Ella es la única que no me aburre!

***

La cena fue un evento caótico. Los Kure intentaban impresionar a Komi con sus habilidades de combate mientras ella intentaba desesperadamente no desmayarse.

—Mira esto, Shoko —dijo Karla, haciendo una demostración de flexibilidad extrema—. ¡Puedo dislocar mis articulaciones para escapar de cualquier agarre!

Komi escribió: "Eso parece muy doloroso. ¿Necesitas un médico?".

—¡No, no! ¡Es nuestra técnica! —explicó Hollis, tratando de ser amable—. Raian, ¿ya le mostraste el 'Removal'?

—No seas estúpido —gruñó Raian mientras devoraba un trozo de carne—. Se asustaría si me pongo todo morado y con las venas explotando.

Komi tiró de la manga de Raian y le mostró una nota.

—"Ya te he visto hacerlo cuando te enfadaste con el repartidor de pizza. Creo que te ves... fuerte".

Raian se atragantó con la comida. Sus primos empezaron a silbar y a burlarse.

—¡Oh, miren al gran Raian! —gritó Fusui—. ¡Se está poniendo sentimental!

—¡Voy a matarlos a todos! —Raian saltó sobre la mesa, lanzando un plato de arroz a la cabeza de Hollis.

En cuestión de segundos, la cena se convirtió en una batalla campal. Sillas volaban, paredes se agrietaban y el sonido de huesos chocando llenaba el aire. Era una cena normal para el clan Kure.

Komi se quedó sentada en su lugar, sosteniendo su taza de té con ambas manos mientras la habitación se destruía a su alrededor. Estaba aterrada, pero al mismo tiempo, había algo familiar en ese caos. No era tan diferente de su salón de clases, solo que aquí la gente rompía muebles en lugar de reglas de etiqueta.

De repente, un cuerpo salió volando en su dirección. Antes de que pudiera reaccionar, Raian apareció de la nada y atrapó al agresor (que resultó ser un primo lejano) en el aire, azotándolo contra el suelo con una fuerza brutal.

—¡Les dije que no se acercaran a ella! —rugió Raian, activando su 'Removal' por puro instinto. Su piel se volvió púrpura oscuro y sus venas sobresalieron como cables.

Se giró hacia Komi, todavía en su forma demoníaca, esperando verla correr aterrorizada.

Komi, sin embargo, se levantó lentamente. Se acercó a él, ignorando el aspecto aterrador de su novio, y le puso una mano en la mejilla. Raian se quedó helado. Nadie en el clan Kure, ni siquiera Erioh, se atrevía a tocarlo cuando estaba en ese estado.

Ella sacó su libreta con la mano libre.

—"Tu piel se siente caliente. ¿Estás bien?".

Raian soltó un suspiro pesado y su cuerpo volvió a la normalidad. La pigmentación púrpura desapareció y su respiración se calmó.

—Estoy bien, Shoko —murmuró, desviando la mirada—. Solo son unos idiotas.

Erioh, que observaba desde la cabecera de la mesa (la única parte de la habitación que seguía intacta), asintió con aprobación.

—Bueno —dijo el patriarca—, parece que hemos encontrado a la única persona en el mundo capaz de ponerle una correa a este perro rabioso. Shoko Komi, eres oficialmente bienvenida en la familia.

Komi hizo una reverencia de noventa grados, tan rápida que sus orejas de gato imaginarias casi salen volando.

—"Muchas gracias. Me gustaría ser amiga de todos ustedes".

—Amigos... —susurró Karla, mirando a sus parientes golpeados y sangrientos—. Creo que esta chica es más peligrosa que Raian. Nos va a matar a todos con amabilidad.

***

Al final de la noche, Raian acompañó a Komi a su casa. El silencio entre ellos era cómodo, algo que Raian nunca había experimentado con nadie más. Con Komi no necesitaba gritar ni demostrar que era el más fuerte; ella simplemente aceptaba su naturaleza violenta como si fuera un rasgo más de su personalidad, como tener el pelo rubio o mal genio.

—Oye —dijo Raian cuando llegaron a la puerta de la residencia Komi—. Mi familia es un asco, lo sabes, ¿verdad?

Komi negó con la cabeza y escribió.

—"Son muy apasionados. Se parecen a ti".

Raian soltó una carcajada seca.

—Sí, supongo. Mañana te veré en la escuela. Si ese tipo de las gafas, Yamai o como se llame, vuelve a intentar lamer tus zapatos, dime. Tengo un lugar en el bosque donde nadie la encontrará.

Komi puso una expresión de preocupación y escribió rápidamente.

—"¡No, por favor! Solo dile que es un poco raro. Sin asesinatos".

—Tch. Eres demasiado blanda —Raian le revolvió el cabello, un gesto inusualmente tierno para él—. Pero está bien. Solo por esta vez.

Komi sonrió, una de esas sonrisas raras y deslumbrantes que iluminaban toda la calle. Raian sintió que su corazón, ese órgano que normalmente solo bombeaba adrenalina y odio, daba un vuelco extraño.

—Buenas noches, Raian-kun —escribió ella antes de entrar.

Raian se quedó allí un momento, mirando la puerta cerrada. Luego, se dio la vuelta y vio a un grupo de guardaespaldas del clan Kure escondidos en los arbustos, enviados por Erioh para "vigilar".

—Salgan de ahí ahora mismo —gruñó Raian, volviendo a su estado habitual—. O les enseñaré por qué mi novia es la única persona que tiene permitido tocarme la cara.

Desde las sombras, los Kure temblaron. Habían visto muchas cosas en sus vidas como asesinos, pero ver a Raian Kure enamorado era, sin duda, la más aterradora de todas.

Y así, la vida en la Preparatoria Itan continuó. Komi seguía buscando hacer cien amigos, pero ahora tenía un pequeño detalle a su favor: nadie se atrevía a decir ni una palabra negativa sobre ella, a menos que quisieran enfrentarse al novio que desayunaba clavos y cenaba terror.

Tadano, observando desde lejos cómo Raian intentaba (y fallaba) sentarse silenciosamente junto a Komi sin romper el pupitre, solo pudo suspirar.

—Bueno —pensó Tadano—, al menos ahora nadie se meterá con ella.

En su libreta, Komi añadió un nuevo nombre a su lista de amigos, pero con un corazón dibujado al lado: *Raian Kure*.

Debajo, en letras pequeñas, añadió: *"Nota: Me prometió que no matará a nadie durante el festival deportivo. Es un gran progreso"*.
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