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Owen recarnando en Game Shakers

Fandom: Drama Total Game Shakers

Criado: 07/02/2026

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Un Bebé Fiestero en la Gran Manzana

La explosión fue tan espectacular como predecible. Chris McLean, con su sonrisa de depredador y su ego del tamaño de un dirigible, había estado jugueteando con su última invención: la "Máquina Rejuvenecedora de Celebridades", que, según él, lo haría eternamente joven y relevante. Lo que no había previsto era que Owen, en su infinita curiosidad y con un apetito insaciable por las papas fritas que Chris había dejado descuidadamente cerca del panel de control, tropezaría con el cable de alimentación, causando un cortocircuito catastrófico.

Las luces parpadearon, los alarmas sonaron y un haz de energía multicolor se disparó directamente hacia Owen. Cuando el humo se disipó, no quedaba rastro del gigante bonachón. En su lugar, un diminuto bulto cubierto por el humo y un olor a galletas quemadas yacía donde Owen había estado momentos antes.

Chris, más irritado por el daño a su máquina que por la desaparición de un concursante, refunfuñó: "¡Maldita sea! ¡Ahora tendré que comprar otra máquina de papas fritas!".

Mientras tanto, a miles de kilómetros de distancia, en el bullicioso corazón de la ciudad de Nueva York, un portal interdimensional se abrió con un "¡POP!" audible para nadie excepto para los perros callejeros. De él, cayó un objeto envuelto en una manta que parecía haber sido tejida con los sueños de un unicornio y los restos de un saco de patatas. El objeto aterrizó suavemente en un callejón, justo al lado de un cubo de basura que olía a algo que ni siquiera el más intrépido de los mapaches se atrevería a investigar.

Minutos después, un joven de apariencia inocente y ojos grandes y curiosos, con una sudadera con capucha de estampado de galletas y un gorro con orejas de conejo, se acercó al callejón. Era Bunny, el dulce y adorable socio de Double G, en una de sus escapadas para encontrar el mejor hot dog de la ciudad. Su nariz, sorprendentemente sensible para un humano, detectó un aroma inusual. No era el olor a basura, ni a humedad, ni siquiera el de su hot dog favorito. Era… ¿a bebé?

Intrigado, Bunny se asomó al callejón. Allí, en la manta de unicornio-patata, había un bebé. Un bebé grande, regordete y con una sonrisa que ya prometía travesuras. Lo más peculiar era que el bebé estaba mordisqueando una papa frita que quién sabe de dónde había sacado.

"¡Oh, cielos!" exclamó Bunny, con su voz suave y melódica. Se acercó al bebé con cautela, como si temiera que el pequeño se desvaneciera en el aire. "¡Hola, pequeño! ¿Qué haces aquí solito?"

El bebé, que no era otro que Owen en su nueva y diminuta forma, dejó escapar un gorgoteo de satisfacción y extendió una manita regordeta hacia Bunny, como si lo reconociera. Aunque su cuerpo era el de un bebé de diez meses, su mente seguía siendo la de un adolescente de dieciséis años, lo que significaba que entendía perfectamente lo que decía Bunny y, más importante aún, sentía un hambre voraz.

"¡Goo-goo-ga-ga!" dijo Owen, que en su lenguaje de bebé significaba: "¡Hola! ¡Soy Owen! ¡Y tengo hambre! ¿Tienes más papas fritas?"

Bunny, con el corazón enternecido, recogió al bebé con una delicadeza sorprendente. "¡Eres tan lindo! ¡Y tan suave! ¿Estás perdido, pequeñín?" Miró a su alrededor, pero no había rastro de ningún padre o adulto. "Bueno, no puedo dejarte aquí. ¡Te llevaré a casa! ¡Double G siempre ha querido un bebé... aunque creo que se refería a un bebé cabra. Pero un bebé humano es aún mejor!"

Así fue como Owen, el fiestero incorregible, se encontró en un viaje inesperado hacia una nueva vida en la Gran Manzana, en los brazos de un joven con orejas de conejo que lo confundió con un bebé abandonado.

Mientras tanto, en la isla de Wawanakwa, el caos reinaba. Gwen, con su cabello teñido de azul y su característico sarcasmo, fue la primera en darse cuenta de que algo andaba terriblemente mal.

"¿Dónde está Owen?" preguntó, mirando el lugar donde el portal había estado. "No me digan que Chris lo mandó al espacio otra vez."

Noah, el cerebro del grupo, se ajustó las gafas. "Dudo que Chris tenga la tecnología para eso. Sin embargo, la lectura de energía residual indica una fluctuación espacio-temporal considerable. Y el olor a papas fritas quemadas es inconfundible. Mi hipótesis es que Owen ha sido… reubicado."

Duncan, con su actitud rebelde y su chaqueta de cuero, resopló. "Lo que sea que eso signifique. ¿Está bien?"

Harold, el nerd autoproclamado y experto en todo lo que nadie más entendía, sacó su medidor de energía mística. "Las lecturas son… ¡fuera de serie! Parece que Owen no solo fue transportado, ¡sino que también fue transmutado! ¡Oh, la ciencia es tan fascinante!"

Lindsay, la rubia despistada pero de buen corazón, parpadeó. "¿Transmutado? ¿Eso significa que ahora es un robot? ¡Porque me encantan los robots!"

"No, Lindsay," suspiró Gwen. "Significa que probablemente es otra cosa. Y si Chris está involucrado, esa 'otra cosa' no es buena."

Chris, que había estado ocupado tratando de arreglar su máquina, se dio la vuelta con una sonrisa de suficiencia. "¡Tranquilos, perdedores! Owen está perfectamente... reubicado. Mi máquina, erróneamente, lo envió a otra dimensión. ¡Pero no se preocupen! Ya estoy trabajando en la máquina para traerlo de vuelta. ¡Solo necesito... uh... unos cuantos años y un par de millones de dólares!"

"¡¿Años?!" exclamó Gwen, con los ojos entrecerrados. "¡No podemos esperar años! ¡Owen podría estar en peligro!"

"¡Exacto!" dijo Noah. "Dada la naturaleza volátil de la máquina, es probable que Owen esté en un estado vulnerable. Necesitamos un plan."

Duncan cruzó los brazos. "Bueno, no vamos a dejar a Owen solo. ¿Quién está conmigo para ir a buscarlo?"

Sin dudarlo, Gwen, Noah, Harold y Lindsay levantaron la mano. Incluso Lindsay, que probablemente no entendía del todo lo que estaba pasando, estaba dispuesta a ayudar a su amigo.

"¡Excelente!" exclamó Harold, con un brillo en los ojos. "¡Con mis conocimientos de física cuántica y las habilidades de supervivencia de Duncan, la astucia de Gwen, la inteligencia de Noah y el... espíritu de Lindsay, encontraremos a Owen!"

Mientras tanto, en el apartamento de Double G, la vida de Bunny había dado un giro inesperado. El bebé Owen, a quien Bunny había nombrado "Papi" porque era lo primero que había balbuceado (en realidad, Owen estaba intentando decir "papas fritas"), se había convertido en el centro de atención.

Double G, el ex rapero convertido en magnate de los videojuegos, era un hombre grande y ruidoso, pero con un corazón de oro. Cuando Bunny llegó con el bebé, Double G casi se desmaya.

"¡Bunny! ¡¿Qué es eso?!" gritó Double G, señalando a Owen con el dedo.

"¡Es un bebé, Double G!" respondió Bunny, acunando a Owen. "¡Lo encontré en un callejón! Estaba solito y hambriento. ¡No podía dejarlo allí!"

Double G se acercó con cautela. Owen, con su mente de dieciséis años, extendió los brazos hacia Double G y balbuceó: "¡Papi! ¡Papi!"

Double G se derritió al instante. "¡Oh, mi pequeño Papi! ¡Ven con papá! ¡Nunca pensé que tendría un hijo, pero mira qué belleza! ¡Y esos cachetes! ¡Voy a ponerle una cadena de oro de bebé!"

Bunny sonrió. Sabía que Double G, a pesar de su exterior rudo, era un gran blando. Lo que no sabían era que "Papi" tenía una personalidad un tanto... explosiva.

La primera señal de que Owen no era un bebé ordinario fue cuando, durante la cena, después de haber devorado un plato entero de puré de brócoli (para sorpresa de Bunny, que pensó que ningún bebé comería brócoli con tanto entusiasmo), dejó escapar un eructo tan ruidoso que las ventanas vibraron. Double G, que estaba a punto de tomar un sorbo de su batido de proteínas, se atragantó.

"¡Vaya!" exclamó Double G, riendo a carcajadas. "¡Este chico tiene pulmones! ¡Va a ser un gran rapero!"

Bunny, un poco avergonzado pero divertido, palmeó suavemente la espalda de Owen. "¡Buen provecho, Papi!"

Owen, sintiéndose comprendido, dejó escapar una risita. Era extraño estar en un cuerpo de bebé, pero al menos estaba bien alimentado y rodeado de gente amable. Aunque extrañaba a sus amigos y las papas fritas de verdad, no podía negar que la vida con Bunny y Double G era bastante divertida.

Los días siguientes fueron una mezcla de diversión y caos. Owen, con su mente de adolescente, era un bebé muy activo. Quería explorar todo, probar todo y, sobre todo, comer todo. Bunny y Double G se sorprendieron de su apetito insaciable. Una vez, Owen se arrastró hasta la nevera y, con una fuerza sorprendente para un bebé, logró abrirla y devorar un pastel de queso entero antes de que nadie se diera cuenta.

"¡Papi! ¡¿Cómo hiciste eso?!" exclamó Bunny, con los ojos como platos, mientras Owen se limpiaba la boca con el dorso de la mano y dejaba escapar un suspiro de satisfacción.

Double G, en lugar de enojarse, estalló en carcajadas. "¡Este chico es un genio! ¡Vamos a tener que ponerle un candado a la nevera!"

A pesar de sus travesuras, Owen era un bebé muy querido. Su risa contagiosa, su optimismo inquebrantable y su capacidad para alegrar el día de cualquiera, incluso en su forma diminuta, eran innegables. Bunny y Double G se turnaban para cuidarlo, leerle cuentos y jugar con él. Owen, por su parte, disfrutaba de la atención y el cariño, aunque a veces se frustraba por no poder hablar correctamente o por no poder participar en las conversaciones de adultos.

Una tarde, mientras Bunny y Owen estaban en el parque, Owen vio a un grupo de niños jugando al fútbol. Sus ojos se iluminaron. Extrañaba jugar. Extrañaba la emoción de la competencia.

"¡Goo-goo-ga-ga!" balbuceó Owen, señalando el balón con entusiasmo.

Bunny, siempre atento, sonrió. "¡Quieres jugar, Papi? ¡Eres un poco pequeño, pero podemos intentarlo!"

Bunny llevó a Owen al campo de fútbol. Los otros niños, al ver a un bebé en el campo, se rieron. Pero Owen, con su determinación, se arrastró hacia el balón. Cuando el balón llegó a sus pies, Owen, con un impulso de energía inesperado, le dio una patada tan fuerte que el balón voló por encima de la cabeza de los niños y aterrizó en el regazo de un hombre que estaba leyendo un periódico.

Todos se quedaron en silencio, sorprendidos. Bunny aplaudió. "¡Papi! ¡Eres un prodigio!"

Owen sonrió, orgulloso de su logro. Se sentía bien volver a ser parte de la acción.

Mientras tanto, en la isla de Wawanakwa, la máquina de Chris finalmente había sido "reparada" (es decir, Chris había encontrado un manual de instrucciones en línea).

"¡Listo, perdedores!" anunció Chris, con una sonrisa de suficiencia. "¡La máquina está lista para traer de vuelta a Owen! ¡Pero hay un pequeño problema! La energía residual es tan alta que solo puedo abrir un portal de un solo uso. Así que, quien entre, ¡no podrá regresar hasta que Owen esté a salvo!"

Gwen, Noah, Duncan, Harold y Lindsay se miraron. No dudaron.

"¡Nosotros vamos!" dijo Gwen, con determinación.

"¡Excelente!" exclamó Chris. "¡Pero antes de que se vayan, un pequeño detalle! La máquina detectó una anomalía en la transmutación de Owen. Parece que su mente es la de un adolescente, pero su cuerpo es el de un bebé. ¡Así que búsquen a un bebé grande y ruidoso!"

Todos se quedaron boquiabiertos.

"¡¿Un bebé?!" exclamó Lindsay. "¡Oh, qué lindo! ¡Siempre quise un hermanito!"

Duncan soltó una carcajada. "¡Owen como bebé! ¡Esto va a ser épico!"

Harold se ajustó las gafas. "Interesante. Una regresión de edad con retención de la conciencia. Un caso fascinante de paradoja biológica."

Noah solo suspiró. "Esto va a ser un dolor de cabeza."

Chris activó la máquina, y un nuevo portal se abrió, esta vez con un destino más preciso: Nueva York.

"¡Buena suerte, perdedores!" gritó Chris, mientras el grupo saltaba al portal. "¡Y traigan a Owen de vuelta! ¡Necesito su risa para mi próximo reality show!"

El equipo aterrizó en un callejón de Nueva York, cerca de donde Owen había aparecido. La ciudad era un torbellino de sonidos y olores, muy diferente de la tranquilidad de la isla.

"¡Uf, qué peste!" exclamó Duncan, tapándose la nariz.

"Según mis cálculos, estamos cerca de la zona donde Owen fue transportado," dijo Harold, consultando su medidor de energía. "La señal es fuerte aquí."

"Bien, entonces busquemos a un bebé grande y ruidoso," dijo Gwen, mirando a su alrededor. "Esto va a ser más difícil de lo que pensaba."

Lindsay, como de costumbre, se distrajo con una tienda de ropa. "¡Oh, miren ese vestido! ¡Es tan brillante!"

"¡Lindsay, concéntrate!" exclamó Gwen. "¡Tenemos que encontrar a Owen!"

De repente, un sonido familiar resonó en el callejón. Un eructo. Un eructo muy, muy ruidoso.

"¡Eso suena como Owen!" exclamó Duncan, con una sonrisa.

"¡Y la señal de energía se ha disparado!" dijo Harold, señalando su medidor. "¡Estamos cerca!"

El grupo siguió el sonido del eructo, que los llevó a un parque cercano. Allí, en un columpio, un bebé regordete con una sonrisa de oreja a oreja estaba siendo empujado por un joven con orejas de conejo. El bebé, con su risa contagiosa, era inconfundible.

"¡Owen!" exclamó Gwen, con alivio.

Owen, en su forma de bebé, se dio la vuelta y sus ojos se abrieron de par en par al ver a sus amigos. "¡Goo-goo-ga-ga!" balbuceó, que en su mente significaba: "¡Chicos! ¡Vinieron por mí! ¡Y tengo hambre!"

Bunny, al ver al grupo de adolescentes que se acercaban, se puso a la defensiva. "¡Hey! ¡Aléjense de mi Papi!"

Double G, que había estado comprando hot dogs en un puesto cercano, se acercó al ver la conmoción. "¡Qué está pasando aquí, Bunny?!"

"¡Este es nuestro amigo, Owen!" exclamó Gwen. "¡Chris lo convirtió en un bebé y lo envió aquí por accidente!"

Double G y Bunny se miraron, completamente confundidos.

"¿Chris? ¿Un bebé? ¿Accidente?" dijo Double G, rascándose la cabeza. "Esto es más extraño que un rapero de rock and roll."

Owen, viendo la confusión, decidió tomar el control de la situación. Se deslizó del columpio y se arrastró hacia Double G, tirándole de la pierna. "¡Papi! ¡Papi! ¡Papas fritas!"

Double G, con su corazón blando, se agachó y cargó a Owen. "¡Mi pequeño Papi! ¡No entiendo nada de lo que dicen, pero sé que te quiero!"

Noah, con su habilidad para el análisis, intervino. "Miren, entendemos que esto es confuso. Pero Owen es nuestro amigo, y necesitamos llevarlo de vuelta a casa para que Chris pueda revertir el proceso."

Bunny, aunque preocupado, vio la sinceridad en los ojos de Gwen. "Pero… ¿quién es Chris? ¿Y por qué convirtió a un niño en un bebé?"

Gwen suspiró. "Es una larga historia. Lo importante es que Owen necesita volver a su forma original."

Duncan, siempre directo, se acercó a Owen. "¡Hey, Owen! ¿Estás bien, hombre?"

Owen, con su mente de adolescente, asintió vigorosamente. "¡Goo-goo-ga-ga!" (¡Sí, estoy bien! ¡Pero me gustaría ser yo mismo otra vez, y comer unas papas fritas gigantes!)

Lindsay, al ver a Owen como un bebé, no pudo resistirse. "¡Oh, es tan adorable! ¡Puedo cargarlo?"

Bunny, aún un poco desconfiado, permitió que Lindsay cargara a Owen. Owen, que era un gran fan de Lindsay, dejó escapar una risita.

Harold, aprovechando la oportunidad, explicó la situación a Double G y Bunny, usando términos científicos que solo él entendía completamente. Double G y Bunny, aunque no entendieron la mitad de lo que dijo, captaron la idea principal: Owen era un amigo de ellos que necesitaba ayuda.

"Entonces, ¿quieren llevarse a Papi?" preguntó Bunny, con tristeza.

"Sí," dijo Gwen. "Pero estaremos eternamente agradecidos por haberlo cuidado. Fueron muy amables."

Double G, con una sonrisa, palmeó la espalda de Bunny. "No te preocupes, Bunny. Siempre tendremos los recuerdos de nuestro pequeño Papi."

Owen, al ver la tristeza en los ojos de Bunny, le extendió una manita y le dio un pequeño abrazo. "¡Goo-goo-ga-ga!" (¡Gracias por todo, Bunny! ¡Eres el mejor!)

Bunny, conmovido, abrazó al bebé Owen. "¡Siempre serás mi Papi!"

Con un plan establecido, el grupo se preparó para llevar a Owen de regreso a la isla. Sería un viaje complicado, pero con Owen a salvo y con la ayuda de sus nuevos amigos, sabían que lo lograrían. Y mientras se despedían de Double G y Bunny, Owen dejó escapar otro eructo ruidoso, como un recordatorio de que, sin importar su tamaño, siempre sería el mismo Owen, el fiestero bonachón con un apetito insaciable. La aventura de Owen como bebé en la Gran Manzana había llegado a su fin, pero su próxima aventura, el regreso a casa, apenas comenzaba.
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