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0 curtida
Se convirtio en Idolo magico de toda Inglaterra
Fandom: harry potter
Criado: 20/03/2026
Tags
UA (Universo Alternativo)FantasiaIsekai / Fantasia PortalDramaDor/ConfortoOmegaversoRecontarDivergênciaEstudo de PersonagemFicção CientíficaCiberpunkPsicológicoAçãoDistopiaSombrioAngústiaSobrevivência
El eco de una melodía prohibida
La mañana en el Caldero Chorreante no poseía la elegancia de los cuentos de hadas que Severus recordaba de sus lecturas borrosas. No había sirvientes invisibles ni polvos de hadas. Había, en cambio, el olor penetrante a cera para madera, el frotar constante de un paño contra la barra y el llanto ocasional de Bill Weasley, que parecía haber decidido que Severus era su juguete favorito en todo el mundo.
Severus, con un delantal que le llegaba a los tobillos y las mangas de su camisa remendada cuidadosamente por Molly, se encontraba frente a una montaña de jarras de peltre. Sus manos, pequeñas y aún marcadas por el frío de Cokeworth, se sumergían en el agua jabonosa.
[NUEVA MISIÓN DIARIA: "El brillo de la humildad".]
[Objetivo: Limpiar 50 jarras hasta que reflejen la luz de las velas. Recompensa: +2 puntos de Destreza Manual, 5 Monedas del Sistema.]
Severus suspiró, viendo la interfaz azul flotar sobre el fregadero. Era extraño cómo su mente procesaba aquello. Una parte de él, la que recordaba foros de discusión y teorías de fans, gritaba que esto era un cliché de proporciones épicas. La otra parte, la que sentía el estómago rugir y el miedo a los pasos pesados de Tobias Snape, simplemente aceptaba cualquier cosa que le garantizara un plato de estofado.
—¿Estás bien, cielo? —preguntó Molly, entrando en la cocina con el pequeño Bill en la cadera—. Pareces estar en otro mundo. Sabes que no tienes que hacer esto tú solo. Tom es un hombre rudo, pero tiene buen corazón.
—Estoy bien, señora Weasley —respondió Severus, forzando una sonrisa que esperaba pareciera "adorable" según los estándares del sistema—. Me gusta ayudar. Me hace sentir... útil.
Molly suspiró, conmovida. Para ella, Severus era un misterio doloroso: un niño con modales de príncipe y ropa de mendigo, que cantaba canciones que rompían el corazón.
—Eres un tesoro —dijo ella, dejando a Bill en una silla alta—. Quédate con Bill un momento, debo subir a preparar las habitaciones. Arthur llegará pronto con noticias del Ministerio. Dice que hay... movimientos extraños.
Severus asintió. Cuando Molly salió, se quedó a solas con el niño pelirrojo. Bill lo miraba con ojos grandes, golpeando la mesa con una cuchara de madera.
—¡Canta! —exigió el pequeño—. ¡Canta, Sevu!
Severus sintió un escalofrío. El sistema parpadeó de inmediato.
[MISIÓN SECUNDARIA: "El público más exigente".]
[Objetivo: Hacer reír a William Weasley tres veces. Recompensa: Habilidad Pasiva "Aura de Inocencia" (Nivel 1).]
—Muy bien, Bill —susurró Severus, dejando la jarra—. Pero es un secreto entre nosotros.
No usó una canción pop esta vez. Recordó una melodía infantil, algo sobre un dragón que no podía escupir fuego sino burbujas de jabón. Mientras cantaba, de forma inconsciente, su magia —esa fuerza que Tobias llamaba "anormalidad"— respondió a su intención. Pequeñas burbujas de jabón del fregadero comenzaron a flotar en el aire, brillando con colores imposibles, estallando en pequeñas chispas de luz dorada.
Bill soltó una carcajada cristalina, intentando atrapar las burbujas con sus manos regordetas.
—¡Otra vez! ¡Otra vez!
[Progreso: 1/3 Risas conseguidas.]
Severus continuó, moviéndose con una gracia que no pertenecía a un niño de su edad. Sus pies descalzos apenas hacían ruido sobre las piedras. Empezó a hacer malabares con tres burbujas de jabón mientras imitaba el sonido de un dragón resfriado.
—¡Atchís! —exclamó Severus, y una de las burbujas explotó en una lluvia de confeti de espuma.
Bill estalló en una risa tan fuerte que casi se cae de la silla.
[Progreso: 2/3 Risas conseguidas.]
Finalmente, Severus se acercó y le hizo cosquillas suaves en la barriga mientras terminaba la canción con una nota alta y sostenida que hizo que las jarras de la estantería vibraran en una armonía perfecta. Bill se retorcía de risa, con la cara roja de felicidad.
[MISIÓN CUMPLIDA. Recompensa otorgada: Aura de Inocencia (Nivel 1). Los demás tenderán a confiar en ti un 10% más rápido.]
—Es una exhibición impresionante para alguien que aún no tiene una varita.
La voz era fría, aterciopelada y cargada de una curiosidad peligrosa. Severus se tensó, su corazón golpeando contra sus costillas como un pájaro enjaulado. Se giró lentamente.
En el umbral de la cocina, apoyado contra el marco de la puerta, estaba Tom Riddle. No el monstruo sin nariz de las películas finales, sino el joven de belleza aristocrática y ojos de obsidiana que Severus recordaba de las descripciones del sexto libro. Vestía una túnica de viaje de seda oscura, y su sola presencia parecía absorber la luz de la habitación.
—Señor —dijo Severus, bajando la cabeza, tratando de ocultar su mirada. El sistema estaba volviéndose loco, mostrando advertencias rojas de [PELIGRO: ENTIDAD DE ALTO NIVEL DETECTADA].
—No te asustes, pequeño —dijo Riddle, dando un paso hacia el interior. Bill, normalmente sociable, se quedó callado, escondiéndose detrás de su propia mano—. He estado observándote. Tu actuación de anoche... fue inusual. No solo por la voz, sino por la energía que desprendes.
Severus tragó saliva. Recordó su papel. ¿Qué haría un protagonista de un simulador de ídolos?
—Solo quería que la gente se sintiera feliz, señor —respondió con voz temblorosa, activando inconscientemente su nueva "Aura de Inocencia"—. El mundo fuera de aquí es muy oscuro.
Riddle arqueó una ceja. Se acercó lo suficiente como para que Severus pudiera oler el aroma a pergamino antiguo y algo metálico, como la sangre o el ozono.
—Un concepto noble —murmuró Riddle, extendiendo una mano pálida para levantar la barbilla de Severus—. Pero la felicidad es efímera. El poder, en cambio, es duradero. ¿Sabes lo que eres, Severus?
—Un... ¿un mago? —aventuró el niño.
—Más que eso —dijo Riddle, sus ojos brillando con una luz roja casi imperceptible—. Tienes una pureza en tu núcleo mágico que es... arcaica. Casi olvidada. Me pregunto qué pasaría si esa voz se usara para algo más que entretener a borrachos y niños.
Antes de que Severus pudiera responder, Tom, el tabernero, entró en la cocina con un saco de harina.
—Señor Riddle —dijo el tabernero, su voz firme pero respetuosa—. No sabía que buscaba compañía en la cocina. El chico está bajo mi protección.
Riddle soltó la barbilla de Severus con una lentitud deliberada.
—Solo admiraba el talento, Tom. Es escaso en estos días. —Se volvió hacia Severus una última vez—. Nos volveremos a ver, "Solo Severus". Asegúrate de que tu voz no se gaste en este lugar.
Cuando Riddle se retiró, el aire pareció volver a la cocina. Severus se dejó caer en un taburete, sus piernas temblando.
—Ese hombre... —susurró Tom el tabernero, mirando hacia el pasillo—. Ten cuidado con él, muchacho. Hay algo en él que no pertenece a este siglo. Es como los antiguos señores de la guerra que los libros de historia mencionan.
Severus asintió, pero su mente estaba en otra parte. El sistema acababa de lanzar un nuevo mensaje.
[EVENTO ESPECIAL DESBLOQUEADO: "El interés del Heredero".]
[ADVERTENCIA: Tu existencia ha sido notada por una Entidad de Destino. Se ha activado la ruta de "Obsesión".]
—Maravilloso —pensó Severus con sarcasmo—. Ni siquiera tengo once años y ya estoy en el radar de Voldemort. ¿Dónde está mi redención de Snape ahora?
Esa noche, el Caldero Chorreante estaba más lleno de lo habitual. Rumores sobre el "niño ángel" se habían extendido por el Callejón Diagon. Incluso algunos magos de túnicas elegantes, que normalmente no frecuentarían una taberna tan rústica, estaban sentados en las mesas del fondo, ocultos tras capuchas.
Tom se acercó a Severus mientras este terminaba de cenar el Pan de Miel de la Perseverancia que el sistema le había dado. El pan sabía a gloria y parecía curar cada pequeño moretón que Tobias le había dejado.
—Hijo —dijo Tom—, la gente está esperando. Sé que es mucho pedir, pero si cantas de nuevo... bueno, la mitad de las propinas serán para ti. Para tu fondo de Hogwarts.
Severus miró a su alrededor. Vio a Molly, que le sonreía con aliento; vio a Bill, que lo miraba con adoración; y vio, en el rincón más oscuro, los ojos de Tom Riddle observándolo como un depredador observa a una presa fascinante.
[PRUEBA DE CREACIÓN DE UNIVERSOS: "La primera atmósfera".]
[Objetivo: Usa tus puntos de Carisma para alterar el entorno. Crea una experiencia que los espectadores no puedan olvidar. Recompensa: Desbloqueo de la Tienda del Sistema.]
Severus cerró los ojos. Gastó sus 10 puntos de Carisma de golpe.
—Lo haré —dijo.
Subió al barril de roble. Esta vez, no esperó al silencio. Él mismo creó el silencio.
Al abrir la boca, no solo salió sonido. Gracias a la "Prueba de Creación de Universos", la magia de Severus comenzó a tejer una ilusión visual. No cantó una balada pop esta vez. Recordó algo más antiguo, algo que su madre, Eileen Prince, solía tararear cuando creía que nadie la escuchaba: una canción de cuna mágica sobre el bosque de los sueños.
—En el jardín donde el tiempo se detiene... —empezó.
De repente, la taberna desapareció para los presentes. Las paredes de ladrillo parecieron disolverse en una niebla plateada. Del suelo empezaron a brotar flores de luz blanca que emitían un aroma a jazmín y tierra mojada. El techo desapareció, revelando un cielo estrellado donde las constelaciones danzaban al ritmo de su voz.
No era una simple ilusión; era una sensación. Los magos sintieron el frío de la brisa nocturna, el roce de la magia pura contra sus rostros.
La voz de Severus se elevó, ganando una textura aterciopelada y vibrante. Era la voz de un doncel, aunque él aún no lo supiera. Una casta mítica, seres cuya magia no se manifestaba en hechizos, sino en la capacidad de canalizar la esencia misma del mundo a través de su arte. Un mito antiguo que, en ese momento, se hacía carne ante los ojos de los más poderosos de Inglaterra.
En una mesa, un hombre de cabello rubio platino y ojos gélidos —Abraxas Malfoy— dejó caer su copa. Su mano temblaba.
—Un doncel... —susurró para sí mismo—. Es imposible. Se extinguieron hace tres siglos.
A su lado, otros nobles hacían la misma conexión. Sus miradas cambiaron. Ya no veían a un niño huérfano; veían una reliquia, un tesoro que podía elevar el estatus de cualquier familia hasta las nubes. La codicia comenzó a fermentar en el aire, compitiendo con la belleza de la canción.
Severus terminó la canción con un susurro que pareció acariciar el oído de cada persona en la sala. Las flores de luz se desvanecieron lentamente, devolviendo la taberna a su estado normal, pero el silencio que quedó era pesado, casi sagrado.
[MISIÓN CUMPLIDA. Puntos de Carisma: +20. Tienda del Sistema Desbloqueada.]
[AVISO: Has atraído la atención de 5 Familias Sangre Pura. Nivel de Peligro: Medio.]
Severus bajó del barril, exhausto. Molly corrió hacia él y lo envolvió en un abrazo protector, como si instintivamente supiera que el mundo acababa de volverse mucho más peligroso para él.
—Fue hermoso, Severus —dijo ella al oído, pero su voz temblaba—. Demasiado hermoso.
Desde las sombras, Tom Riddle se puso de pie. No aplaudió. Simplemente se ajustó la túnica y salió de la taberna. Pero antes de cruzar la puerta, lanzó una mirada hacia los Malfoy y los otros nobles. Era una mirada de advertencia clara: "Este es mío".
Severus, apoyado contra el pecho de Molly, vio cómo su interfaz se llenaba de notificaciones.
[NUEVO ESTADO: "El Doncel de Cokeworth" (Leyenda en proceso).]
[PRÓXIMO OBJETIVO: Sobrevivir hasta los 11 años.]
—Esto no es lo que decía el capítulo cuatro —pensó Severus, cerrando los ojos con cansancio—. El sistema dijo que sería un ídolo... pero esto parece más una subasta.
Lejos de allí, en una mansión que olía a incienso y magia oscura, un anciano consultaba un oráculo de agua. La imagen de un niño de ojos oscuros y voz de seda apareció en la superficie.
—La balanza se inclina —susurró el anciano—. El doncel ha despertado. Y con él, la magia antigua que los muggles intentaron pisotear. Que comience el juego.
Severus Snape, o el alma que ahora habitaba su cuerpo, no sabía que su vida en Cokeworth había sido el paraíso comparado con lo que vendría. Porque en un mundo de caballeros y princesas, un doncel no era solo un ídolo; era el premio mayor en una guerra que apenas comenzaba a calentarse.
Y mientras el sistema le ofrecía su primer objeto de la tienda —"Esencia de Calma Real"—, Severus solo deseó, por un breve instante, haber sido simplemente un niño normal con una nariz ganchuda y un futuro predecible en las mazmorras de Hogwarts. Pero el destino, y el sistema, tenían planes mucho más brillantes, y mucho más crueles, para él.
Severus, con un delantal que le llegaba a los tobillos y las mangas de su camisa remendada cuidadosamente por Molly, se encontraba frente a una montaña de jarras de peltre. Sus manos, pequeñas y aún marcadas por el frío de Cokeworth, se sumergían en el agua jabonosa.
[NUEVA MISIÓN DIARIA: "El brillo de la humildad".]
[Objetivo: Limpiar 50 jarras hasta que reflejen la luz de las velas. Recompensa: +2 puntos de Destreza Manual, 5 Monedas del Sistema.]
Severus suspiró, viendo la interfaz azul flotar sobre el fregadero. Era extraño cómo su mente procesaba aquello. Una parte de él, la que recordaba foros de discusión y teorías de fans, gritaba que esto era un cliché de proporciones épicas. La otra parte, la que sentía el estómago rugir y el miedo a los pasos pesados de Tobias Snape, simplemente aceptaba cualquier cosa que le garantizara un plato de estofado.
—¿Estás bien, cielo? —preguntó Molly, entrando en la cocina con el pequeño Bill en la cadera—. Pareces estar en otro mundo. Sabes que no tienes que hacer esto tú solo. Tom es un hombre rudo, pero tiene buen corazón.
—Estoy bien, señora Weasley —respondió Severus, forzando una sonrisa que esperaba pareciera "adorable" según los estándares del sistema—. Me gusta ayudar. Me hace sentir... útil.
Molly suspiró, conmovida. Para ella, Severus era un misterio doloroso: un niño con modales de príncipe y ropa de mendigo, que cantaba canciones que rompían el corazón.
—Eres un tesoro —dijo ella, dejando a Bill en una silla alta—. Quédate con Bill un momento, debo subir a preparar las habitaciones. Arthur llegará pronto con noticias del Ministerio. Dice que hay... movimientos extraños.
Severus asintió. Cuando Molly salió, se quedó a solas con el niño pelirrojo. Bill lo miraba con ojos grandes, golpeando la mesa con una cuchara de madera.
—¡Canta! —exigió el pequeño—. ¡Canta, Sevu!
Severus sintió un escalofrío. El sistema parpadeó de inmediato.
[MISIÓN SECUNDARIA: "El público más exigente".]
[Objetivo: Hacer reír a William Weasley tres veces. Recompensa: Habilidad Pasiva "Aura de Inocencia" (Nivel 1).]
—Muy bien, Bill —susurró Severus, dejando la jarra—. Pero es un secreto entre nosotros.
No usó una canción pop esta vez. Recordó una melodía infantil, algo sobre un dragón que no podía escupir fuego sino burbujas de jabón. Mientras cantaba, de forma inconsciente, su magia —esa fuerza que Tobias llamaba "anormalidad"— respondió a su intención. Pequeñas burbujas de jabón del fregadero comenzaron a flotar en el aire, brillando con colores imposibles, estallando en pequeñas chispas de luz dorada.
Bill soltó una carcajada cristalina, intentando atrapar las burbujas con sus manos regordetas.
—¡Otra vez! ¡Otra vez!
[Progreso: 1/3 Risas conseguidas.]
Severus continuó, moviéndose con una gracia que no pertenecía a un niño de su edad. Sus pies descalzos apenas hacían ruido sobre las piedras. Empezó a hacer malabares con tres burbujas de jabón mientras imitaba el sonido de un dragón resfriado.
—¡Atchís! —exclamó Severus, y una de las burbujas explotó en una lluvia de confeti de espuma.
Bill estalló en una risa tan fuerte que casi se cae de la silla.
[Progreso: 2/3 Risas conseguidas.]
Finalmente, Severus se acercó y le hizo cosquillas suaves en la barriga mientras terminaba la canción con una nota alta y sostenida que hizo que las jarras de la estantería vibraran en una armonía perfecta. Bill se retorcía de risa, con la cara roja de felicidad.
[MISIÓN CUMPLIDA. Recompensa otorgada: Aura de Inocencia (Nivel 1). Los demás tenderán a confiar en ti un 10% más rápido.]
—Es una exhibición impresionante para alguien que aún no tiene una varita.
La voz era fría, aterciopelada y cargada de una curiosidad peligrosa. Severus se tensó, su corazón golpeando contra sus costillas como un pájaro enjaulado. Se giró lentamente.
En el umbral de la cocina, apoyado contra el marco de la puerta, estaba Tom Riddle. No el monstruo sin nariz de las películas finales, sino el joven de belleza aristocrática y ojos de obsidiana que Severus recordaba de las descripciones del sexto libro. Vestía una túnica de viaje de seda oscura, y su sola presencia parecía absorber la luz de la habitación.
—Señor —dijo Severus, bajando la cabeza, tratando de ocultar su mirada. El sistema estaba volviéndose loco, mostrando advertencias rojas de [PELIGRO: ENTIDAD DE ALTO NIVEL DETECTADA].
—No te asustes, pequeño —dijo Riddle, dando un paso hacia el interior. Bill, normalmente sociable, se quedó callado, escondiéndose detrás de su propia mano—. He estado observándote. Tu actuación de anoche... fue inusual. No solo por la voz, sino por la energía que desprendes.
Severus tragó saliva. Recordó su papel. ¿Qué haría un protagonista de un simulador de ídolos?
—Solo quería que la gente se sintiera feliz, señor —respondió con voz temblorosa, activando inconscientemente su nueva "Aura de Inocencia"—. El mundo fuera de aquí es muy oscuro.
Riddle arqueó una ceja. Se acercó lo suficiente como para que Severus pudiera oler el aroma a pergamino antiguo y algo metálico, como la sangre o el ozono.
—Un concepto noble —murmuró Riddle, extendiendo una mano pálida para levantar la barbilla de Severus—. Pero la felicidad es efímera. El poder, en cambio, es duradero. ¿Sabes lo que eres, Severus?
—Un... ¿un mago? —aventuró el niño.
—Más que eso —dijo Riddle, sus ojos brillando con una luz roja casi imperceptible—. Tienes una pureza en tu núcleo mágico que es... arcaica. Casi olvidada. Me pregunto qué pasaría si esa voz se usara para algo más que entretener a borrachos y niños.
Antes de que Severus pudiera responder, Tom, el tabernero, entró en la cocina con un saco de harina.
—Señor Riddle —dijo el tabernero, su voz firme pero respetuosa—. No sabía que buscaba compañía en la cocina. El chico está bajo mi protección.
Riddle soltó la barbilla de Severus con una lentitud deliberada.
—Solo admiraba el talento, Tom. Es escaso en estos días. —Se volvió hacia Severus una última vez—. Nos volveremos a ver, "Solo Severus". Asegúrate de que tu voz no se gaste en este lugar.
Cuando Riddle se retiró, el aire pareció volver a la cocina. Severus se dejó caer en un taburete, sus piernas temblando.
—Ese hombre... —susurró Tom el tabernero, mirando hacia el pasillo—. Ten cuidado con él, muchacho. Hay algo en él que no pertenece a este siglo. Es como los antiguos señores de la guerra que los libros de historia mencionan.
Severus asintió, pero su mente estaba en otra parte. El sistema acababa de lanzar un nuevo mensaje.
[EVENTO ESPECIAL DESBLOQUEADO: "El interés del Heredero".]
[ADVERTENCIA: Tu existencia ha sido notada por una Entidad de Destino. Se ha activado la ruta de "Obsesión".]
—Maravilloso —pensó Severus con sarcasmo—. Ni siquiera tengo once años y ya estoy en el radar de Voldemort. ¿Dónde está mi redención de Snape ahora?
Esa noche, el Caldero Chorreante estaba más lleno de lo habitual. Rumores sobre el "niño ángel" se habían extendido por el Callejón Diagon. Incluso algunos magos de túnicas elegantes, que normalmente no frecuentarían una taberna tan rústica, estaban sentados en las mesas del fondo, ocultos tras capuchas.
Tom se acercó a Severus mientras este terminaba de cenar el Pan de Miel de la Perseverancia que el sistema le había dado. El pan sabía a gloria y parecía curar cada pequeño moretón que Tobias le había dejado.
—Hijo —dijo Tom—, la gente está esperando. Sé que es mucho pedir, pero si cantas de nuevo... bueno, la mitad de las propinas serán para ti. Para tu fondo de Hogwarts.
Severus miró a su alrededor. Vio a Molly, que le sonreía con aliento; vio a Bill, que lo miraba con adoración; y vio, en el rincón más oscuro, los ojos de Tom Riddle observándolo como un depredador observa a una presa fascinante.
[PRUEBA DE CREACIÓN DE UNIVERSOS: "La primera atmósfera".]
[Objetivo: Usa tus puntos de Carisma para alterar el entorno. Crea una experiencia que los espectadores no puedan olvidar. Recompensa: Desbloqueo de la Tienda del Sistema.]
Severus cerró los ojos. Gastó sus 10 puntos de Carisma de golpe.
—Lo haré —dijo.
Subió al barril de roble. Esta vez, no esperó al silencio. Él mismo creó el silencio.
Al abrir la boca, no solo salió sonido. Gracias a la "Prueba de Creación de Universos", la magia de Severus comenzó a tejer una ilusión visual. No cantó una balada pop esta vez. Recordó algo más antiguo, algo que su madre, Eileen Prince, solía tararear cuando creía que nadie la escuchaba: una canción de cuna mágica sobre el bosque de los sueños.
—En el jardín donde el tiempo se detiene... —empezó.
De repente, la taberna desapareció para los presentes. Las paredes de ladrillo parecieron disolverse en una niebla plateada. Del suelo empezaron a brotar flores de luz blanca que emitían un aroma a jazmín y tierra mojada. El techo desapareció, revelando un cielo estrellado donde las constelaciones danzaban al ritmo de su voz.
No era una simple ilusión; era una sensación. Los magos sintieron el frío de la brisa nocturna, el roce de la magia pura contra sus rostros.
La voz de Severus se elevó, ganando una textura aterciopelada y vibrante. Era la voz de un doncel, aunque él aún no lo supiera. Una casta mítica, seres cuya magia no se manifestaba en hechizos, sino en la capacidad de canalizar la esencia misma del mundo a través de su arte. Un mito antiguo que, en ese momento, se hacía carne ante los ojos de los más poderosos de Inglaterra.
En una mesa, un hombre de cabello rubio platino y ojos gélidos —Abraxas Malfoy— dejó caer su copa. Su mano temblaba.
—Un doncel... —susurró para sí mismo—. Es imposible. Se extinguieron hace tres siglos.
A su lado, otros nobles hacían la misma conexión. Sus miradas cambiaron. Ya no veían a un niño huérfano; veían una reliquia, un tesoro que podía elevar el estatus de cualquier familia hasta las nubes. La codicia comenzó a fermentar en el aire, compitiendo con la belleza de la canción.
Severus terminó la canción con un susurro que pareció acariciar el oído de cada persona en la sala. Las flores de luz se desvanecieron lentamente, devolviendo la taberna a su estado normal, pero el silencio que quedó era pesado, casi sagrado.
[MISIÓN CUMPLIDA. Puntos de Carisma: +20. Tienda del Sistema Desbloqueada.]
[AVISO: Has atraído la atención de 5 Familias Sangre Pura. Nivel de Peligro: Medio.]
Severus bajó del barril, exhausto. Molly corrió hacia él y lo envolvió en un abrazo protector, como si instintivamente supiera que el mundo acababa de volverse mucho más peligroso para él.
—Fue hermoso, Severus —dijo ella al oído, pero su voz temblaba—. Demasiado hermoso.
Desde las sombras, Tom Riddle se puso de pie. No aplaudió. Simplemente se ajustó la túnica y salió de la taberna. Pero antes de cruzar la puerta, lanzó una mirada hacia los Malfoy y los otros nobles. Era una mirada de advertencia clara: "Este es mío".
Severus, apoyado contra el pecho de Molly, vio cómo su interfaz se llenaba de notificaciones.
[NUEVO ESTADO: "El Doncel de Cokeworth" (Leyenda en proceso).]
[PRÓXIMO OBJETIVO: Sobrevivir hasta los 11 años.]
—Esto no es lo que decía el capítulo cuatro —pensó Severus, cerrando los ojos con cansancio—. El sistema dijo que sería un ídolo... pero esto parece más una subasta.
Lejos de allí, en una mansión que olía a incienso y magia oscura, un anciano consultaba un oráculo de agua. La imagen de un niño de ojos oscuros y voz de seda apareció en la superficie.
—La balanza se inclina —susurró el anciano—. El doncel ha despertado. Y con él, la magia antigua que los muggles intentaron pisotear. Que comience el juego.
Severus Snape, o el alma que ahora habitaba su cuerpo, no sabía que su vida en Cokeworth había sido el paraíso comparado con lo que vendría. Porque en un mundo de caballeros y princesas, un doncel no era solo un ídolo; era el premio mayor en una guerra que apenas comenzaba a calentarse.
Y mientras el sistema le ofrecía su primer objeto de la tienda —"Esencia de Calma Real"—, Severus solo deseó, por un breve instante, haber sido simplemente un niño normal con una nariz ganchuda y un futuro predecible en las mazmorras de Hogwarts. Pero el destino, y el sistema, tenían planes mucho más brillantes, y mucho más crueles, para él.
