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Fandom: LNGSHOT
Criado: 29/03/2026
Tags
RomanceDramaDor/ConfortoFatias de VidaEstudo de PersonagemOmegaversoHistória DomésticaCenário Canônico
Bajo el peso de la corona
Ohyul siempre había poseído una calma envidiable, una suerte de centro de gravedad que mantenía a LNGSHOT en órbita cuando las presiones de la industria amenazaban con desintegrarlos. Su liderazgo no era autoritario ni ruidoso; era, más bien, una presencia constante y protectora. No le molestaba en absoluto que el fandom lo apodara "la mamá del grupo". Al contrario, aceptaba el título con una sonrisa serena y un brillo de orgullo en sus ojos de pestañas prominentes. Ser la madre de Woojin y Louis significaba ser quien recordaba las vitaminas por la mañana, quien escuchaba las inseguridades en la madrugada y quien organizaba las agendas mentales de todos para que nada fallara.
Incluso en las transmisiones en vivo, frente a miles de espectadores, Ohyul lo decía sin titubear. "Si Ryul es el papá, entonces yo supongo que soy la mamá", bromeaba mientras acomodaba el cuello de la camisa de un distraído Louis. Era una dinámica que le resultaba cómoda, una metáfora de su diligencia y su naturaleza cuidadora. Ryul, con su energía inagotable y su risa contagiosa, era el pilar que animaba el espíritu del equipo, el "padre" que ponía el orden con una broma y un empujón amistoso. Juntos, formaban el equilibrio perfecto que los fans adoraban. Para Ohyul, esas etiquetas eran solo una extensión de su afecto por los miembros, una forma juguetona de representar su responsabilidad como líder.
Sin embargo, la percepción pública es un arma de doble filo, y la calma de Ohyul comenzó a agrietarse una noche de martes, en el silencio de su habitación.
Estaba recostado en su cama, con la luz del teléfono iluminando su rostro de facciones elegantes y cabello castaño perfectamente lacio. Como era su costumbre, navegaba por TikTok para ver el contenido que los fans creaban sobre su último regreso musical. Le gustaba mantenerse conectado, entender qué partes de sus coreografías gustaban más o qué chistes internos se habían vuelto virales. Pero el algoritmo, siempre caprichoso, decidió llevarlo por un camino que no esperaba.
Apareció un video editado con música lenta, una recopilación de momentos entre él y Ryul. Al principio, Ohyul sonrió. Eran clips de ellos compartiendo miradas cómplices o Ryul pasando un brazo sobre sus hombros. Los subtítulos hablaban de la "pareja real" y de cómo los "padres de LNGSHOT" se cuidaban mutuamente. Todo estaba dentro de lo normal, hasta que Ohyul cometió el error de bajar a la sección de comentarios.
"Ohyul es tan pequeña omega, miren cómo mira a su alfa", leía un comentario con miles de 'likes'.
"Nuestra mamá es definitivamente una pasiva total, Ryul lo tiene bajo control", decía otro.
"Es tan delicado, parece una chica cuando se sonroja. Es el omega perfecto para Ryul".
Ohyul frunció el ceño. Sus dedos se detuvieron sobre la pantalla. ¿Omega? ¿Pasiva? No era la primera vez que veía términos extraños, pero la frecuencia con la que se repetían le causó una punzada de incomodidad. Él medía 1.82, su cuerpo era delgado pero estaba definido por horas de entrenamiento constante, y su mentalidad era la de un hombre que tomaba las riendas de su vida y de su carrera. No se sentía "pequeño", ni mucho menos "delicado" en el sentido que esos comentarios sugerían.
La curiosidad, mezclada con una creciente irritación, lo llevó a abrir el buscador. Escribió "Omegaverse" y "Roles BL". Lo que encontró lo dejó atónito. Leyó sobre jerarquías biológicas imaginarias, sobre sumisión, sobre feromonas y, lo que más le molestó, sobre cómo el rol de "mamá" en un grupo de K-pop era automáticamente traducido por ciertos sectores del fandom como una invitación a feminizarlo o posicionarlo en un lugar de debilidad y pasividad absoluta.
Cerró la pestaña del navegador, pero las palabras seguían flotando en su mente. Apretó los dientes, sintiendo una tensión en la mandíbula que rara vez experimentaba. Odiaba los estereotipos. Odiaba que su capacidad de cuidar, su orden y su empatía fueran interpretados como una falta de masculinidad o como una señal de que, en una relación, él sería quien simplemente se dejara llevar.
En su realidad, en la intimidad que nadie veía, las cosas eran muy distintas. Pero el mundo exterior parecía haber decidido que, por ser "la mamá", él era el eslabón "suave".
Unos golpes suaves en la puerta interrumpieron sus pensamientos. No esperó a que le dieran permiso para entrar; la puerta se abrió y la figura de Ryul apareció, con su cabello rubio y negro despeinado y esa sonrisa que siempre parecía iluminar el pasillo.
—¿Ohyul? Las luces están apagadas pero veo el brillo de tu teléfono desde afuera —dijo Ryul, entrando con la confianza de quien conoce cada rincón de ese espacio—. ¿Sigues despierto planeando la dominación mundial o solo revisando el calendario?
Ohyul no respondió de inmediato. Dejó el teléfono sobre la mesa de noche con un golpe un poco más seco de lo habitual.
—Maldita sea... —susurró Ohyul entre dientes, sin poder evitarlo.
Ryul se detuvo a mitad de camino, su expresión juguetona transformándose en una de curiosidad genuina. Se acercó a la cama y se sentó en el borde, observando el rostro tenso de su líder.
—¿Qué pasa? Esa no es la cara de alguien que acaba de ver un buen meme. ¿Pasó algo con la empresa?
—No es la empresa —respondió Ohyul, incorporándose y frotándose el puente de la nariz—. Son los fans. O una parte de ellos, al menos.
Ryul soltó una carcajada suave, tratando de aligerar el ambiente.
—¿Otra vez se quejan de que Louis no usa calcetines? Te dije que no podías controlarlo todo, "mamá".
Ohyul le lanzó una mirada fulminante, aunque sin malicia real.
—No bromees con eso ahora, Ryul. He estado leyendo cosas en internet. Términos extraños. Me llaman "omega". Dicen que soy "pasiva" porque soy la madre del grupo.
Ryul parpadeó un par de veces, procesando la información. Como el animador del grupo, estaba bastante al tanto de las redes sociales, pero ver a Ohyul tan afectado por el lenguaje del _fandom_ era algo nuevo.
—Ah, eso... —Ryul se rascó la nuca, conteniendo una sonrisa—. Sí, el mundo del _fanfiction_ y los _ships_ es... intenso. ¿Buscaste lo que significa?
—Lo hice —dijo Ohyul, su voz ganando firmeza—. Y me molesta. Me molesta que asuman que por ser organizado, por cuidarlos a todos y por tener este rol de liderazgo "maternal", automáticamente pierdo mi fuerza. Me pintan como si fuera una chica, Ryul. Como si no tuviera voz ni voto en... bueno, en nada.
Ryul lo observó en silencio por un momento. La luz de la luna que entraba por la ventana resaltaba la contextura musculosa de Ohyul bajo su camiseta de dormir. No había nada de "frágil" en él.
—¿Te molesta que piensen que eres el pasivo en nuestra relación imaginaria? —preguntó Ryul con un tono más suave, casi tentador.
—Me molesta el estereotipo —insistió Ohyul, girándose para mirar a Ryul a los ojos—. Tú sabes mejor que nadie que eso no es cierto. Tú eres el que siempre está haciendo bromas, el que salta de aquí para allá, el "papá" fuerte ante las cámaras... pero cuando las luces se apagan y estamos solos...
Ryul soltó una risita y se inclinó hacia adelante, reduciendo el espacio entre ambos.
—Cuando estamos solos, soy yo el que busca tus manos y el que se deja cuidar por ti en todos los sentidos —completó Ryul, con un brillo de diversión en los ojos—. Lo sé, Ohyul. Sé que eres tú quien toma el control.
—Entonces, ¿por qué no les molesta a ellos? —Ohyul suspiró, su frustración cediendo ante el cansancio—. Parece que si eres cariñoso, eres débil. Es absurdo.
Ryul extendió una mano y acarició suavemente el cabello castaño de Ohyul, bajando luego por su mejilla.
—Es solo fantasía, líder. La gente proyecta lo que quiere ver. Ven tu dulzura y no saben qué hacer con ella, así que le ponen una etiqueta que puedan entender. Pero nosotros sabemos la verdad.
—No me gusta que me feminicen —murmuró Ohyul, relajándose un poco bajo el contacto de Ryul—. Soy un hombre, soy tu líder y soy... bueno, soy yo.
—Y eres increíble en todo eso —dijo Ryul, acercándose más hasta que sus frentes se tocaron—. Escucha, si te hace sentir mejor, a mí también me ponen etiquetas. Me ponen como el "alfa dominante" que no tiene sentimientos, cuando en realidad lloro con los anuncios de comida para perros y necesito que tú me digas que todo va a estar bien diez veces al día.
Ohyul soltó una pequeña risa, la primera de la noche.
—Eso es verdad. Eres un llorón, Ryul.
—Exacto —coincidió el rubio, sonriendo—. Así que deja que escriban sus historias. Deja que usen sus palabras raras. Al final del día, cuando cerramos esta puerta, los roles que importan son los que nosotros decidimos. Y yo estoy muy feliz siendo el que se queda en tus brazos, aunque el resto del mundo piense que soy el que te carga.
Ohyul guardó silencio, procesando las palabras de su compañero. La seguridad de Ryul siempre era el mejor antídoto para sus sobrepensamientos. Ryul no se sentía menos hombre por ser el pasivo en su relación, ni se sentía insultado por las etiquetas de los fans; él simplemente vivía su verdad.
—Supongo que tienes razón —admitió Ohyul, estirando los brazos para rodear la cintura de Ryul y atraerlo hacia él—. Pero sigo odiando la palabra "omega". Suena a que voy a empezar a aullar en cualquier momento.
Ryul se carcajeó, dejándose caer sobre el pecho de Ohyul, disfrutando de la firmeza de sus brazos.
—Bueno, si empiezas a aullar, me aseguraré de cerrar bien las ventanas para que los vecinos no se enteren.
—Cállate —dijo Ohyul, aunque ya no había rastro de enojo en su voz.
Se quedaron así un rato, en el silencio reconfortante de la habitación. Ohyul sintió cómo el peso en su pecho se aligeraba. Ser la "mamá" de LNGSHOT seguía siendo algo que amaba, porque significaba que tenía un lugar especial en el corazón de sus miembros. Las etiquetas de internet eran solo ruido de fondo, estática en una sintonía que solo él y Ryul conocían a la perfección.
—¿Ohyul? —susurró Ryul después de un rato, con la voz amortiguada por la camiseta del líder.
—¿Dime?
—Si alguna vez te vuelves a sentir mal por eso... solo recuérdame quién es el que termina pidiendo por favor cada vez que estamos juntos. Eso debería subirte el ego.
Ohyul apretó el agarre sobre la cintura de Ryul, una sonrisa de suficiencia apareciendo finalmente en su rostro.
—Créeme, Ryul. No lo olvido.
Con la paz restaurada, Ohyul apagó mentalmente los comentarios de TikTok. No necesitaba la validación de un algoritmo para saber quién era. Era el líder, era el cuidador, y era el hombre que, sin necesidad de etiquetas extrañas, sostenía el mundo de Ryul con una mano firme y un corazón dedicado. El resto era solo ficción.
Incluso en las transmisiones en vivo, frente a miles de espectadores, Ohyul lo decía sin titubear. "Si Ryul es el papá, entonces yo supongo que soy la mamá", bromeaba mientras acomodaba el cuello de la camisa de un distraído Louis. Era una dinámica que le resultaba cómoda, una metáfora de su diligencia y su naturaleza cuidadora. Ryul, con su energía inagotable y su risa contagiosa, era el pilar que animaba el espíritu del equipo, el "padre" que ponía el orden con una broma y un empujón amistoso. Juntos, formaban el equilibrio perfecto que los fans adoraban. Para Ohyul, esas etiquetas eran solo una extensión de su afecto por los miembros, una forma juguetona de representar su responsabilidad como líder.
Sin embargo, la percepción pública es un arma de doble filo, y la calma de Ohyul comenzó a agrietarse una noche de martes, en el silencio de su habitación.
Estaba recostado en su cama, con la luz del teléfono iluminando su rostro de facciones elegantes y cabello castaño perfectamente lacio. Como era su costumbre, navegaba por TikTok para ver el contenido que los fans creaban sobre su último regreso musical. Le gustaba mantenerse conectado, entender qué partes de sus coreografías gustaban más o qué chistes internos se habían vuelto virales. Pero el algoritmo, siempre caprichoso, decidió llevarlo por un camino que no esperaba.
Apareció un video editado con música lenta, una recopilación de momentos entre él y Ryul. Al principio, Ohyul sonrió. Eran clips de ellos compartiendo miradas cómplices o Ryul pasando un brazo sobre sus hombros. Los subtítulos hablaban de la "pareja real" y de cómo los "padres de LNGSHOT" se cuidaban mutuamente. Todo estaba dentro de lo normal, hasta que Ohyul cometió el error de bajar a la sección de comentarios.
"Ohyul es tan pequeña omega, miren cómo mira a su alfa", leía un comentario con miles de 'likes'.
"Nuestra mamá es definitivamente una pasiva total, Ryul lo tiene bajo control", decía otro.
"Es tan delicado, parece una chica cuando se sonroja. Es el omega perfecto para Ryul".
Ohyul frunció el ceño. Sus dedos se detuvieron sobre la pantalla. ¿Omega? ¿Pasiva? No era la primera vez que veía términos extraños, pero la frecuencia con la que se repetían le causó una punzada de incomodidad. Él medía 1.82, su cuerpo era delgado pero estaba definido por horas de entrenamiento constante, y su mentalidad era la de un hombre que tomaba las riendas de su vida y de su carrera. No se sentía "pequeño", ni mucho menos "delicado" en el sentido que esos comentarios sugerían.
La curiosidad, mezclada con una creciente irritación, lo llevó a abrir el buscador. Escribió "Omegaverse" y "Roles BL". Lo que encontró lo dejó atónito. Leyó sobre jerarquías biológicas imaginarias, sobre sumisión, sobre feromonas y, lo que más le molestó, sobre cómo el rol de "mamá" en un grupo de K-pop era automáticamente traducido por ciertos sectores del fandom como una invitación a feminizarlo o posicionarlo en un lugar de debilidad y pasividad absoluta.
Cerró la pestaña del navegador, pero las palabras seguían flotando en su mente. Apretó los dientes, sintiendo una tensión en la mandíbula que rara vez experimentaba. Odiaba los estereotipos. Odiaba que su capacidad de cuidar, su orden y su empatía fueran interpretados como una falta de masculinidad o como una señal de que, en una relación, él sería quien simplemente se dejara llevar.
En su realidad, en la intimidad que nadie veía, las cosas eran muy distintas. Pero el mundo exterior parecía haber decidido que, por ser "la mamá", él era el eslabón "suave".
Unos golpes suaves en la puerta interrumpieron sus pensamientos. No esperó a que le dieran permiso para entrar; la puerta se abrió y la figura de Ryul apareció, con su cabello rubio y negro despeinado y esa sonrisa que siempre parecía iluminar el pasillo.
—¿Ohyul? Las luces están apagadas pero veo el brillo de tu teléfono desde afuera —dijo Ryul, entrando con la confianza de quien conoce cada rincón de ese espacio—. ¿Sigues despierto planeando la dominación mundial o solo revisando el calendario?
Ohyul no respondió de inmediato. Dejó el teléfono sobre la mesa de noche con un golpe un poco más seco de lo habitual.
—Maldita sea... —susurró Ohyul entre dientes, sin poder evitarlo.
Ryul se detuvo a mitad de camino, su expresión juguetona transformándose en una de curiosidad genuina. Se acercó a la cama y se sentó en el borde, observando el rostro tenso de su líder.
—¿Qué pasa? Esa no es la cara de alguien que acaba de ver un buen meme. ¿Pasó algo con la empresa?
—No es la empresa —respondió Ohyul, incorporándose y frotándose el puente de la nariz—. Son los fans. O una parte de ellos, al menos.
Ryul soltó una carcajada suave, tratando de aligerar el ambiente.
—¿Otra vez se quejan de que Louis no usa calcetines? Te dije que no podías controlarlo todo, "mamá".
Ohyul le lanzó una mirada fulminante, aunque sin malicia real.
—No bromees con eso ahora, Ryul. He estado leyendo cosas en internet. Términos extraños. Me llaman "omega". Dicen que soy "pasiva" porque soy la madre del grupo.
Ryul parpadeó un par de veces, procesando la información. Como el animador del grupo, estaba bastante al tanto de las redes sociales, pero ver a Ohyul tan afectado por el lenguaje del _fandom_ era algo nuevo.
—Ah, eso... —Ryul se rascó la nuca, conteniendo una sonrisa—. Sí, el mundo del _fanfiction_ y los _ships_ es... intenso. ¿Buscaste lo que significa?
—Lo hice —dijo Ohyul, su voz ganando firmeza—. Y me molesta. Me molesta que asuman que por ser organizado, por cuidarlos a todos y por tener este rol de liderazgo "maternal", automáticamente pierdo mi fuerza. Me pintan como si fuera una chica, Ryul. Como si no tuviera voz ni voto en... bueno, en nada.
Ryul lo observó en silencio por un momento. La luz de la luna que entraba por la ventana resaltaba la contextura musculosa de Ohyul bajo su camiseta de dormir. No había nada de "frágil" en él.
—¿Te molesta que piensen que eres el pasivo en nuestra relación imaginaria? —preguntó Ryul con un tono más suave, casi tentador.
—Me molesta el estereotipo —insistió Ohyul, girándose para mirar a Ryul a los ojos—. Tú sabes mejor que nadie que eso no es cierto. Tú eres el que siempre está haciendo bromas, el que salta de aquí para allá, el "papá" fuerte ante las cámaras... pero cuando las luces se apagan y estamos solos...
Ryul soltó una risita y se inclinó hacia adelante, reduciendo el espacio entre ambos.
—Cuando estamos solos, soy yo el que busca tus manos y el que se deja cuidar por ti en todos los sentidos —completó Ryul, con un brillo de diversión en los ojos—. Lo sé, Ohyul. Sé que eres tú quien toma el control.
—Entonces, ¿por qué no les molesta a ellos? —Ohyul suspiró, su frustración cediendo ante el cansancio—. Parece que si eres cariñoso, eres débil. Es absurdo.
Ryul extendió una mano y acarició suavemente el cabello castaño de Ohyul, bajando luego por su mejilla.
—Es solo fantasía, líder. La gente proyecta lo que quiere ver. Ven tu dulzura y no saben qué hacer con ella, así que le ponen una etiqueta que puedan entender. Pero nosotros sabemos la verdad.
—No me gusta que me feminicen —murmuró Ohyul, relajándose un poco bajo el contacto de Ryul—. Soy un hombre, soy tu líder y soy... bueno, soy yo.
—Y eres increíble en todo eso —dijo Ryul, acercándose más hasta que sus frentes se tocaron—. Escucha, si te hace sentir mejor, a mí también me ponen etiquetas. Me ponen como el "alfa dominante" que no tiene sentimientos, cuando en realidad lloro con los anuncios de comida para perros y necesito que tú me digas que todo va a estar bien diez veces al día.
Ohyul soltó una pequeña risa, la primera de la noche.
—Eso es verdad. Eres un llorón, Ryul.
—Exacto —coincidió el rubio, sonriendo—. Así que deja que escriban sus historias. Deja que usen sus palabras raras. Al final del día, cuando cerramos esta puerta, los roles que importan son los que nosotros decidimos. Y yo estoy muy feliz siendo el que se queda en tus brazos, aunque el resto del mundo piense que soy el que te carga.
Ohyul guardó silencio, procesando las palabras de su compañero. La seguridad de Ryul siempre era el mejor antídoto para sus sobrepensamientos. Ryul no se sentía menos hombre por ser el pasivo en su relación, ni se sentía insultado por las etiquetas de los fans; él simplemente vivía su verdad.
—Supongo que tienes razón —admitió Ohyul, estirando los brazos para rodear la cintura de Ryul y atraerlo hacia él—. Pero sigo odiando la palabra "omega". Suena a que voy a empezar a aullar en cualquier momento.
Ryul se carcajeó, dejándose caer sobre el pecho de Ohyul, disfrutando de la firmeza de sus brazos.
—Bueno, si empiezas a aullar, me aseguraré de cerrar bien las ventanas para que los vecinos no se enteren.
—Cállate —dijo Ohyul, aunque ya no había rastro de enojo en su voz.
Se quedaron así un rato, en el silencio reconfortante de la habitación. Ohyul sintió cómo el peso en su pecho se aligeraba. Ser la "mamá" de LNGSHOT seguía siendo algo que amaba, porque significaba que tenía un lugar especial en el corazón de sus miembros. Las etiquetas de internet eran solo ruido de fondo, estática en una sintonía que solo él y Ryul conocían a la perfección.
—¿Ohyul? —susurró Ryul después de un rato, con la voz amortiguada por la camiseta del líder.
—¿Dime?
—Si alguna vez te vuelves a sentir mal por eso... solo recuérdame quién es el que termina pidiendo por favor cada vez que estamos juntos. Eso debería subirte el ego.
Ohyul apretó el agarre sobre la cintura de Ryul, una sonrisa de suficiencia apareciendo finalmente en su rostro.
—Créeme, Ryul. No lo olvido.
Con la paz restaurada, Ohyul apagó mentalmente los comentarios de TikTok. No necesitaba la validación de un algoritmo para saber quién era. Era el líder, era el cuidador, y era el hombre que, sin necesidad de etiquetas extrañas, sostenía el mundo de Ryul con una mano firme y un corazón dedicado. El resto era solo ficción.
