
← Назад
0 лайков
Hinata Hyüga Sakura Haruno pareja
Фандом: Naruto
Создан: 14.04.2026
Теги
Hurt/ComfortДрамаМистикаБоди-хоррорЭксперименты над людьмиСеттинг оригинального произведенияАнгстТриллер
El peso del secreto
El sol de la tarde se filtraba a través de las cortinas de la clínica privada de Sakura, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de madera. No era una consulta normal. No había enfermeras correteando por los pasillos ni expedientes apilados sobre el escritorio. Solo estaban ellas dos, unidas por un fenómeno que desafiaba cualquier lógica médica conocida en el mundo shinobi.
Sakura Haruno, la mejor ninja médico de Konoha, suspiró mientras se ajustaba los guantes de látex. Frente a ella, Hinata Hyūga permanecía sentada en la camilla, tratando de cubrirse con una bata que ya no le quedaba. Lo que había comenzado como una anomalía menor se había convertido en una situación crítica.
—Hinata, necesito que te relajes —dijo Sakura, aunque su propia voz delataba un rastro de nerviosismo—. Voy a realizar una exploración manual. Los niveles de chakra en tu zona abdominal están fuera de control.
—Lo siento, Sakura-san —susurró Hinata, con el rostro encendido de vergüenza—. No sé cómo ha llegado a este punto. Hace apenas tres días era algo que podía ocultar con una sudadera ancha, pero ahora...
Hinata bajó la mirada hacia su propio cuerpo. Su vientre había crecido de forma desproporcionada, adquiriendo una redondez tensa y firme, similar al tamaño de una sandía de gran calibre. No era un embarazo, ambas lo sabían. No había un latido fetal, sino una acumulación masiva de energía pura que moldeaba su fisonomía de manera alarmante.
Sakura colocó sus manos, imbuidas en un suave resplandor verde, sobre la piel de Hinata. La presión era inmensa.
—Está extremadamente tenso —comentó Sakura, frunciendo el ceño—. Es como si tu red de chakra estuviera intentando expulsar algo, pero el punto de salida, el tenketsu principal de esta zona, se ha dilatado de forma antinatural.
—Duele —admitió Hinata, apretando las sábanas de la camilla—. Cada vez que intento caminar, siento que el peso me va a vencer. Y lo peor es que no deja de crecer. Siento que... que no hay espacio suficiente dentro de mí.
Sakura se alejó un paso, quitándose los guantes con un chasquido. Caminó hacia la ventana y observó la aldea. Naruto estaba fuera en una misión diplomática y el clan Hyūga creía que Hinata estaba en un retiro de entrenamiento especial. Si alguien veía el estado actual de la heredera Hyūga, los rumores destruirían su reputación.
—Es un crecimiento casero, por así decirlo —explicó Sakura, volviéndose hacia ella—. No es una patología externa. Tu propio cuerpo está generando este volumen. Es una reacción alérgica de tus bobinas de chakra a un exceso de energía residual. Pero el tamaño de salida... Hinata, el conducto por el que deberías drenar esto no está diseñado para tal magnitud.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Hinata con un hilo de voz.
—Que si esto sigue expandiéndose al ritmo de los últimos días, tu piel y tus músculos no lo soportarán —respondió Sakura con gravedad—. Ya has alcanzado el tamaño de una sandía madura. Si llegamos a la fase de "techo trasero", como yo la llamo, la presión interna desplazará tus órganos hacia la columna de forma irreversible.
Hinata se puso de pie con dificultad, sosteniendo su vientre con ambas manos. El peso la obligaba a arquear la espalda, dándole una postura vulnerable.
—¿Hay alguna solución? —preguntó ella, acercándose a Sakura—. No puedo volver a casa así. Mi padre... el consejo del clan... no lo entenderían.
—He estado investigando en los pergaminos prohibidos de Tsunade-sama —dijo Sakura, cruzándose de brazos—. Hay una técnica de succión de chakra de alto impacto, pero requiere que el paciente esté en un estado de relajación total. El problema es que, en tu estado, cualquier contacto brusco podría provocar una liberación violenta.
—Hazlo —suplicó Hinata—. Confío en ti, Sakura-san.
Sakura asintió, aunque por dentro estaba aterrorizada. Los días pasaban y el techo de crecimiento no parecía tener fin. Lo que antes era una molestia se había convertido en una carga física que impedía a Hinata incluso vestirse por sí misma.
—Está bien. Pero necesito que te traslades a mi residencia privada —instruyó Sakura—. Aquí en la clínica corremos el riesgo de ser interrumpidas. En mi casa podré monitorizarte las veinticuatro horas.
El traslado fue una odisea. Hinata tuvo que usar una capa larga y pesada, caminando a paso lento por los callejones menos transitados de Konoha. Cada paso era un suplicio; sentía cómo la esfera de energía en su interior oscilaba, estirando su piel hasta el límite.
Una vez en la casa de Sakura, la situación no mejoró. Pasaron dos días más y el volumen de Hinata seguía aumentando. Ya no era solo una sandía; ahora parecía que llevaba una carga casi imposible de manejar. El "techo trasero", ese límite físico donde la espalda ya no puede compensar el peso delantero, se había alcanzado.
—No puedo... no puedo más —sollozó Hinata una noche, recostada en un futón rodeado de sellos de supresión—. Siento que voy a estallar.
Sakura entró en la habitación con un cuenco de agua tibia y paños limpios. Al ver a su amiga, se le encogió el corazón. Hinata estaba exhausta, con el sudor perlado en su frente y la respiración entrecortada. El tamaño de su vientre era tal que apenas podía ver sus propias rodillas.
—Escúchame, Hinata —dijo Sakura, arrodillándose a su lado—. He preparado el sello de transferencia. Voy a intentar absorber el exceso de tamaño y energía hacia estos pergaminos. Pero va a ser doloroso. Es como si estuviéramos forzando a un río a pasar por el ojo de una aguja.
—Hazlo, por favor —repitió Hinata, cerrando los ojos con fuerza—. No me importa el dolor. Solo quiero volver a ser yo misma.
Sakura comenzó a trazar símbolos en la piel tensa de Hinata. El contraste entre la piel pálida de la Hyūga y la tinta negra de los sellos era sobrecogedor. A medida que Sakura canalizaba su chakra médico, la habitación empezó a vibrar.
—¡Aguanta! —gritó Sakura.
Un brillo cegador emanó del vientre de Hinata. El tamaño de salida, el conducto energético que Sakura había identificado, comenzó a brillar con una intensidad azulada. Hinata arqueó la espalda, soltando un grito ahogado. Era una batalla entre la masa de energía y la voluntad de la ninja médico.
—¡No para de crecer! —exclamó Sakura, viendo cómo los sellos empezaban a agrietarse—. ¡La presión es demasiada!
—¡Sakura-san! —gritó Hinata, sintiendo cómo la energía buscaba una salida desesperada.
En un último esfuerzo, Sakura golpeó el centro del sello con la palma de su mano, inyectando una ráfaga masiva de chakra curativo para estabilizar la estructura molecular de Hinata. El efecto fue inmediato. Hubo un sonido similar al de un vacío rompiéndose, y la energía comenzó a fluir hacia los pergaminos con un silbido constante.
Minuto a minuto, la tensión en el abdomen de Hinata empezó a ceder. El tamaño de sandía fue reduciéndose, la piel recuperaba su elasticidad y la presión sobre su espalda desaparecía. Hinata respiró profundamente por primera vez en días, sintiendo cómo el aire finalmente llegaba a sus pulmones sin restricciones.
Cuando el proceso terminó, Sakura cayó de espaldas, agotada. Los pergaminos a su alrededor estaban negros de energía sellada. Hinata, temblando, se miró a sí misma. Su vientre volvía a ser plano, aunque la piel estaba sensible y enrojecida.
—Lo... lo logramos —susurró Sakura, limpiándose el sudor de la frente.
—Gracias... —Hinata se cubrió con una manta, sintiéndose increíblemente ligera—. No sé qué habría hecho sin ti. Realmente pensé que moriría.
Sakura se incorporó lentamente, mirando los pergaminos con cautela.
—Hinata, esto no fue un accidente —dijo Sakura con tono serio—. Tu red de chakra fue saboteada. Alguien implantó un sello de expansión en tu sistema durante tu última misión. Querían que colapsaras desde dentro.
Hinata se quedó helada. La idea de que alguien hubiera manipulado su cuerpo de esa manera era aterradora.
—¿Quién podría hacer algo así? —preguntó Hinata.
—No lo sé, pero lo descubriremos —afirmó Sakura, levantándose para ayudar a su amiga—. Por ahora, necesitas descansar. Tu cuerpo ha pasado por un trauma físico inmenso. El tamaño que alcanzaste... no es algo de lo que uno se recupere en un día.
—¿Crees que Naruto se dará cuenta? —preguntó Hinata con preocupación.
Sakura sonrió con suavidad, tratando de aliviar la tensión.
—Naruto es un despistado, pero incluso él notaría si su esposa tuviera el tamaño de una sandía gigante en el abdomen. Por suerte, hemos detenido el proceso antes de que fuera permanente.
Hinata asintió, cerrando los ojos mientras el cansancio la vencía. El techo trasero, la presión insoportable y el miedo a desaparecer bajo su propio peso habían quedado atrás. Sin embargo, ambas sabían que esto era solo el principio de una investigación que podría revelar enemigos ocultos en las sombras de la aldea.
—Descansa, Hinata —susurró Sakura, apagando la luz de la habitación—. Mañana empezaremos a buscar respuestas.
En el silencio de la noche, los pergaminos cargados de energía residual emitían un débil resplandor púrpura, un recordatorio silencioso de lo cerca que Hinata había estado de perderse en aquel crecimiento antinatural. Pero por ahora, la paz había regresado, y el secreto de lo ocurrido en aquellos días quedaría guardado entre las paredes de la casa de Sakura.
Sakura Haruno, la mejor ninja médico de Konoha, suspiró mientras se ajustaba los guantes de látex. Frente a ella, Hinata Hyūga permanecía sentada en la camilla, tratando de cubrirse con una bata que ya no le quedaba. Lo que había comenzado como una anomalía menor se había convertido en una situación crítica.
—Hinata, necesito que te relajes —dijo Sakura, aunque su propia voz delataba un rastro de nerviosismo—. Voy a realizar una exploración manual. Los niveles de chakra en tu zona abdominal están fuera de control.
—Lo siento, Sakura-san —susurró Hinata, con el rostro encendido de vergüenza—. No sé cómo ha llegado a este punto. Hace apenas tres días era algo que podía ocultar con una sudadera ancha, pero ahora...
Hinata bajó la mirada hacia su propio cuerpo. Su vientre había crecido de forma desproporcionada, adquiriendo una redondez tensa y firme, similar al tamaño de una sandía de gran calibre. No era un embarazo, ambas lo sabían. No había un latido fetal, sino una acumulación masiva de energía pura que moldeaba su fisonomía de manera alarmante.
Sakura colocó sus manos, imbuidas en un suave resplandor verde, sobre la piel de Hinata. La presión era inmensa.
—Está extremadamente tenso —comentó Sakura, frunciendo el ceño—. Es como si tu red de chakra estuviera intentando expulsar algo, pero el punto de salida, el tenketsu principal de esta zona, se ha dilatado de forma antinatural.
—Duele —admitió Hinata, apretando las sábanas de la camilla—. Cada vez que intento caminar, siento que el peso me va a vencer. Y lo peor es que no deja de crecer. Siento que... que no hay espacio suficiente dentro de mí.
Sakura se alejó un paso, quitándose los guantes con un chasquido. Caminó hacia la ventana y observó la aldea. Naruto estaba fuera en una misión diplomática y el clan Hyūga creía que Hinata estaba en un retiro de entrenamiento especial. Si alguien veía el estado actual de la heredera Hyūga, los rumores destruirían su reputación.
—Es un crecimiento casero, por así decirlo —explicó Sakura, volviéndose hacia ella—. No es una patología externa. Tu propio cuerpo está generando este volumen. Es una reacción alérgica de tus bobinas de chakra a un exceso de energía residual. Pero el tamaño de salida... Hinata, el conducto por el que deberías drenar esto no está diseñado para tal magnitud.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Hinata con un hilo de voz.
—Que si esto sigue expandiéndose al ritmo de los últimos días, tu piel y tus músculos no lo soportarán —respondió Sakura con gravedad—. Ya has alcanzado el tamaño de una sandía madura. Si llegamos a la fase de "techo trasero", como yo la llamo, la presión interna desplazará tus órganos hacia la columna de forma irreversible.
Hinata se puso de pie con dificultad, sosteniendo su vientre con ambas manos. El peso la obligaba a arquear la espalda, dándole una postura vulnerable.
—¿Hay alguna solución? —preguntó ella, acercándose a Sakura—. No puedo volver a casa así. Mi padre... el consejo del clan... no lo entenderían.
—He estado investigando en los pergaminos prohibidos de Tsunade-sama —dijo Sakura, cruzándose de brazos—. Hay una técnica de succión de chakra de alto impacto, pero requiere que el paciente esté en un estado de relajación total. El problema es que, en tu estado, cualquier contacto brusco podría provocar una liberación violenta.
—Hazlo —suplicó Hinata—. Confío en ti, Sakura-san.
Sakura asintió, aunque por dentro estaba aterrorizada. Los días pasaban y el techo de crecimiento no parecía tener fin. Lo que antes era una molestia se había convertido en una carga física que impedía a Hinata incluso vestirse por sí misma.
—Está bien. Pero necesito que te traslades a mi residencia privada —instruyó Sakura—. Aquí en la clínica corremos el riesgo de ser interrumpidas. En mi casa podré monitorizarte las veinticuatro horas.
El traslado fue una odisea. Hinata tuvo que usar una capa larga y pesada, caminando a paso lento por los callejones menos transitados de Konoha. Cada paso era un suplicio; sentía cómo la esfera de energía en su interior oscilaba, estirando su piel hasta el límite.
Una vez en la casa de Sakura, la situación no mejoró. Pasaron dos días más y el volumen de Hinata seguía aumentando. Ya no era solo una sandía; ahora parecía que llevaba una carga casi imposible de manejar. El "techo trasero", ese límite físico donde la espalda ya no puede compensar el peso delantero, se había alcanzado.
—No puedo... no puedo más —sollozó Hinata una noche, recostada en un futón rodeado de sellos de supresión—. Siento que voy a estallar.
Sakura entró en la habitación con un cuenco de agua tibia y paños limpios. Al ver a su amiga, se le encogió el corazón. Hinata estaba exhausta, con el sudor perlado en su frente y la respiración entrecortada. El tamaño de su vientre era tal que apenas podía ver sus propias rodillas.
—Escúchame, Hinata —dijo Sakura, arrodillándose a su lado—. He preparado el sello de transferencia. Voy a intentar absorber el exceso de tamaño y energía hacia estos pergaminos. Pero va a ser doloroso. Es como si estuviéramos forzando a un río a pasar por el ojo de una aguja.
—Hazlo, por favor —repitió Hinata, cerrando los ojos con fuerza—. No me importa el dolor. Solo quiero volver a ser yo misma.
Sakura comenzó a trazar símbolos en la piel tensa de Hinata. El contraste entre la piel pálida de la Hyūga y la tinta negra de los sellos era sobrecogedor. A medida que Sakura canalizaba su chakra médico, la habitación empezó a vibrar.
—¡Aguanta! —gritó Sakura.
Un brillo cegador emanó del vientre de Hinata. El tamaño de salida, el conducto energético que Sakura había identificado, comenzó a brillar con una intensidad azulada. Hinata arqueó la espalda, soltando un grito ahogado. Era una batalla entre la masa de energía y la voluntad de la ninja médico.
—¡No para de crecer! —exclamó Sakura, viendo cómo los sellos empezaban a agrietarse—. ¡La presión es demasiada!
—¡Sakura-san! —gritó Hinata, sintiendo cómo la energía buscaba una salida desesperada.
En un último esfuerzo, Sakura golpeó el centro del sello con la palma de su mano, inyectando una ráfaga masiva de chakra curativo para estabilizar la estructura molecular de Hinata. El efecto fue inmediato. Hubo un sonido similar al de un vacío rompiéndose, y la energía comenzó a fluir hacia los pergaminos con un silbido constante.
Minuto a minuto, la tensión en el abdomen de Hinata empezó a ceder. El tamaño de sandía fue reduciéndose, la piel recuperaba su elasticidad y la presión sobre su espalda desaparecía. Hinata respiró profundamente por primera vez en días, sintiendo cómo el aire finalmente llegaba a sus pulmones sin restricciones.
Cuando el proceso terminó, Sakura cayó de espaldas, agotada. Los pergaminos a su alrededor estaban negros de energía sellada. Hinata, temblando, se miró a sí misma. Su vientre volvía a ser plano, aunque la piel estaba sensible y enrojecida.
—Lo... lo logramos —susurró Sakura, limpiándose el sudor de la frente.
—Gracias... —Hinata se cubrió con una manta, sintiéndose increíblemente ligera—. No sé qué habría hecho sin ti. Realmente pensé que moriría.
Sakura se incorporó lentamente, mirando los pergaminos con cautela.
—Hinata, esto no fue un accidente —dijo Sakura con tono serio—. Tu red de chakra fue saboteada. Alguien implantó un sello de expansión en tu sistema durante tu última misión. Querían que colapsaras desde dentro.
Hinata se quedó helada. La idea de que alguien hubiera manipulado su cuerpo de esa manera era aterradora.
—¿Quién podría hacer algo así? —preguntó Hinata.
—No lo sé, pero lo descubriremos —afirmó Sakura, levantándose para ayudar a su amiga—. Por ahora, necesitas descansar. Tu cuerpo ha pasado por un trauma físico inmenso. El tamaño que alcanzaste... no es algo de lo que uno se recupere en un día.
—¿Crees que Naruto se dará cuenta? —preguntó Hinata con preocupación.
Sakura sonrió con suavidad, tratando de aliviar la tensión.
—Naruto es un despistado, pero incluso él notaría si su esposa tuviera el tamaño de una sandía gigante en el abdomen. Por suerte, hemos detenido el proceso antes de que fuera permanente.
Hinata asintió, cerrando los ojos mientras el cansancio la vencía. El techo trasero, la presión insoportable y el miedo a desaparecer bajo su propio peso habían quedado atrás. Sin embargo, ambas sabían que esto era solo el principio de una investigación que podría revelar enemigos ocultos en las sombras de la aldea.
—Descansa, Hinata —susurró Sakura, apagando la luz de la habitación—. Mañana empezaremos a buscar respuestas.
En el silencio de la noche, los pergaminos cargados de energía residual emitían un débil resplandor púrpura, un recordatorio silencioso de lo cerca que Hinata había estado de perderse en aquel crecimiento antinatural. Pero por ahora, la paz había regresado, y el secreto de lo ocurrido en aquellos días quedaría guardado entre las paredes de la casa de Sakura.
Хотите создать свой фанфик?
Зарегистрируйтесь на Fanfy и создавайте свои собственные истории!
Создать свой фанфик