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Miraculous Ladybug:Reaccion justa

Фандом: Miraculous Ladybug

Создан: 16.04.2026

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Espejos de Verdad y Sombras de un Futuro Blanco

El silencio en la sala de cine era tan denso que casi podía cortarse con un hilo de seda. Marinette Dupain-Cheng parpadeó, ajustándose las coletas de cabello negro azulado. Un segundo antes estaba en su habitación soñando despierta con Adrien, y ahora se encontraba sentada en una butaca de terciopelo rojo, rodeada por todos sus compañeros de clase, sus padres e incluso el frío Gabriel Agreste.

— Por favor, mantengan la calma —dijo una voz firme pero algo monótona.

En el centro del pasillo, un hombre joven de cabello negro y ojos avellana los observaba con una mezcla de comprensión y aburrimiento. Vestía una chaqueta gris sobre una camisa blanca y unos llamativos zapatos rojos.

— Mi nombre es Alexei —continuó el desconocido—. Los he traído aquí porque el futuro de su mundo no es el camino de rosas que imaginan. Hay grietas, dolores y decisiones que los llevarán al desastre si no ven la verdad ahora.

— ¡Esto es ridículo! —exclamó Gabriel Agreste, ajustándose la corbata con fastidio—. Tengo asuntos importantes que atender. Exijo que nos devuelvas a París de inmediato.

— Nadie puede salir, señor Agreste —respondió Alexei sin inmutarse—. Y créame, usted es uno de los que más tiene que aprender aquí. Siéntense en los lugares asignados. Ahora.

Marinette buscó su asiento con nerviosismo. Para su sorpresa, no estaba al lado de Alya, sino en la primera fila, junto a alguien que le heló la sangre. Era un chico, o al menos parecía serlo, vestido con un traje de gato completamente blanco, desde las orejas hasta la punta de su cola de cinturón. Sus ojos eran de un azul gélido, casi transparentes, y su piel era tan pálida como la nieve.

— Hola, Marinette —susurró el chico de blanco. Su voz temblaba ligeramente, cargada de una melancolía que ella no podía comprender.

— ¿Quién... quién eres? —preguntó ella, acariciando inconscientemente sus pendientes, sus Miraculous.

— Puedes llamarme Blanc —dijo él, dedicándole una sonrisa triste—. No tengas miedo. Estoy aquí para apoyarte... aunque no lo merezca.

Alexei esperó a que todos se acomodaran. El orden era estricto: Marinette con Blanc; Gabriel con Nathalie; Tom y Sabine; Chloe y Sabrina; Alya y Nino; Rose y Juleka; Mylene e Ivan; Kim y Max; Alix y, finalmente, la señorita Bustier.

— Vamos a reaccionar a la percepción de su mundo y a lo que el futuro depara —explicó Alexei mientras la gran pantalla se iluminaba—. Empezaremos con algo ligero, una perspectiva externa de nuestra protagonista.

En la pantalla apareció el logo de un canal de YouTube llamado "Ohh Maria". Una chica comenzó a hablar con entusiasmo sobre Marinette.

— "¡Hola a todos! Hoy vamos a hablar de Marinette Dupain-Cheng" —decía la voz de la youtuber—. "A ver, me agrada mucho el personaje, es súper dulce, pero chicos... ¿habéis visto sus cejas? ¡Son cejas de doña! Están perfectamente perfiladas, parece que nació lista para una boda".

En la sala, algunos soltaron una risita. Alya le dio un codazo juguetón a Nino, y Rose suspiró diciendo lo linda que era Marinette. La joven diseñadora, sin embargo, se hundió en su asiento, sintiendo el calor subir por sus mejillas.

— Mis cejas no son tan raras... ¿verdad? —susurró Marinette, cubriéndose la cara con las manos.

— Son perfectas —respondió Blanc con una sinceridad que la descolocó—. Todo en ti es... es luz, incluso cuando no puedes verlo.

Pero la atmósfera cambió rápidamente cuando el video continuó. La voz de la youtuber se volvió más crítica, más analítica.

— "Pero hablemos en serio" —continuó María en el video—. "Los guionistas están escribiendo a Marinette muy mal. Se ha convertido en una 'Mary Sue'. Todo el mundo en París la ama sin razón, todos los chicos se enamoran de ella y, lo peor de todo, es la principal causante de akumas en la serie".

El silencio volvió a caer, pero esta vez era pesado y gélido. Marinette sintió un nudo en el estómago.

— "¿Qué?" —exclamó Alya desde su asiento—. "Eso es mentira, Marinette es la persona más amable que conozco".

— "El problema" —prosiguió la youtuber como si respondiera a Alya— "es que el guion siempre intenta justificarla echándole la culpa a Chloe. Si Marinette comete un error, si acosa a Adrien hasta niveles alarmantes, o si causa que alguien se sienta mal, la narrativa siempre encuentra la forma de decir que Chloe fue la mala para que Marinette quede como una santa. A partir de la tercera temporada, se me hizo muy difícil seguir apoyándola".

Marinette sintió que el aire le faltaba. Las palabras "acoso" y "causante de akumas" resonaban en su cabeza como campanas fúnebres. Recordó las fotos de Adrien en su pared, su horario detallado, las veces que había robado su teléfono...

— Yo... yo no quería... —balbuceó Marinette, con los ojos llenos de lágrimas—. Solo lo amo mucho...

— Marinette —dijo Alexei desde la oscuridad de la sala—, el amor no justifica la invasión de la privacidad. En este cine, la verdad no se puede ocultar tras una sonrisa tímida.

— ¡Es una ridiculez! —gritó Chloe Bourgeois, cruzándose de brazos—. ¡Por fin alguien dice la verdad! Aunque lo de que yo tengo la culpa de todo es obvio, soy mucho más importante que esa panadera.

— Cállate, Chloe —gruñó Blanc. Su voz no era fuerte, pero tenía un filo peligroso, un rastro de un poder destructivo que hizo que la rubia se encogiera en su asiento.

Blanc se giró hacia Marinette y, con cuidado, puso una mano enguantada de blanco sobre la de ella.

— Es difícil verse en el espejo y no reconocerse, ¿verdad? —le susurró Blanc—. Yo también cometí errores. Por amor, destruí... lo destruí todo.

Marinette lo miró, notando por primera vez que los ojos de Blanc no solo eran azules, sino que reflejaban una soledad infinita.

— ¿Tú también causaste problemas? —preguntó ella en un susurro.

— Yo fui el problema final —respondió él crípticamente—. Pero aquí estamos para cambiar eso. No dejes que el video te destruya, deja que te enseñe.

En la pantalla, el video mostraba clips de Marinette tartamudeando, pero también de ella siguiendo a Adrien a escondidas, trepando por las paredes y manipulando situaciones para alejar a cualquier otra chica de él.

— Mírate, Marinette —dijo Gabriel Agreste con una frialdad cortante—. Esa es la chica que dice ser la mejor amiga de mi hijo. Una obsesiva.

— ¡Señor Agreste, por favor! —intervino Sabine, tratando de defender a su hija, aunque su rostro mostraba preocupación.

— No, mamá —dijo Marinette, levantándose un poco, con la voz quebrada—. Tienen razón. He hecho cosas... cosas que no están bien. He estado tan cegada por lo que siento que no me detuve a pensar en cómo afectaba a los demás. O a Adrien.

Alexei asintió levemente.

— El primer paso para cambiar el futuro es aceptar el presente, Marinette. Pero no eres la única con secretos. Este video es solo el aperitivo.

— ¿A qué te refieres? —preguntó Nathalie, manteniendo su postura profesional a pesar de la tensión.

— A que el futuro que este chico de blanco representa —señaló Alexei a Blanc— es el resultado de secretos, mentiras y una obsesión que no pertenece solo a Marinette. Gabriel, usted debería estar muy atento a lo que sigue.

Blanc apretó la mano de Marinette. Ella se sorprendió al sentir que, a pesar de su aspecto frío, su tacto le daba una calidez extraña, como si él fuera el único que realmente entendiera el peso de ser "perfecta" y fallar estrepitosamente.

— No te dejaré sola —le prometió Blanc—. Aunque el mundo vea tus fallos, yo sé quién eres debajo de todo ese ruido de los guionistas. Eres Marinette. Y eso es suficiente para intentar ser mejor.

Marinette se secó una lágrima y asintió. La pantalla volvió a parpadear, preparándose para mostrar algo más profundo, algo que cambiaría la percepción de todos los presentes sobre la justicia, el heroísmo y la delgada línea entre el amor y la locura.

— ¿Están listos? —preguntó Alexei, aunque no esperaba una respuesta—. Porque ahora veremos lo que sucede cuando las mentiras de un padre y la obsesión de una heroína chocan en un mundo cubierto de nieve blanca.

El corazón de Marinette latió con fuerza. Miró a Blanc, quien cerró los ojos como si se preparara para revivir una pesadilla. El cine se oscureció por completo, y la primera imagen del futuro comenzó a formarse entre las sombras.
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