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Yo en genshin impact con mí cuenta

Фандом: Genshin impact

Создан: 21.04.2026

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El Eco de Teyvat: Oro, Canciones y Comida de Emergencia

El silencio del vacío no era tan aterrador como Damian había imaginado. De hecho, era extrañamente cómodo, como quedarse dormido después de un maratón de videojuegos de doce horas. Pero la comodidad duró poco cuando una sensación de vértigo lo sacudió por completo. No era el tipo de mareo que te da al levantarte rápido del sofá, sino uno que te hacía sentir como si tus moléculas estuvieran siendo reordenadas por un mezclador de DJ particularmente entusiasta.

Cuando finalmente abrió los ojos, lo primero que lo golpeó no fue la luz del sol, sino el olor a sal y brisa marina. Se incorporó de golpe, escupiendo un poco de arena.

—Vale, esto no es mi habitación —murmuró, y se congeló al instante.

Su voz no era la suya. O bueno, no la que solía tener. Era más aguda, melodiosa, casi como una campana de viento. Damian bajó la mirada hacia sus manos y soltó un grito que terminó en un tono bastante femenino. Sus manos eran pequeñas, enguantadas en seda blanca y detalles dorados. Su pecho... bueno, definitivamente había algo ahí que no debería estar.

Se puso de pie tambaleándose y corrió hacia la orilla del agua, usándola como un espejo improvisado. El reflejo que le devolvió la mirada fue el de Lumine, la viajera de Genshin Impact. Cabello rubio corto adornado con flores de Inteyvat, ojos dorados como el ámbar y ese vestido blanco tan característico.

—No puede ser... —Damian se tocó la cara—. Soy una waifu. ¡Soy legalmente una waifu!

A pesar del shock inicial, su naturaleza relajada y algo excéntrica tomó el control. Se estiró, sintiendo una ligereza increíble en sus músculos. De repente, una interfaz familiar parpadeó frente a sus ojos, invisible para el mundo pero clara como el día para él. Era el menú del juego.

—¿Qué demonios? —Damian movió los dedos en el aire, navegando instintivamente—. ¿Mi cuenta? ¿De verdad es mi cuenta?

Ahí estaba todo. El mapa de Teyvat completamente desbloqueado, brillando con puntos de teletransporte y Estatuas de los Siete. Su inventario estaba repleto: miles de Ingenios del Héroe, protogemas que harían llorar a un ballenero, y lo más importante, su arsenal de personajes.

—A ver, si esto funciona como creo... —Cerró los ojos y pensó en la velocidad—. *¡One step closer to the edge and I'm about to break!* —tarareó un verso de Linkin Park para calmar los nervios, aunque su mente divagaba hacia las canciones de Neffex que solía escuchar para motivarse.

Intentó invocar el poder de un personaje de su cuenta. De repente, sintió una ráfaga de viento helado. Sin siquiera pensarlo, su cuerpo se movió con la gracia de un espadachín experto. No era solo Lumine; podía sentir la energía de sus otros personajes fluyendo en su interior como si fueran "estilos" de combate.

—Esto va a ser divertido —dijo con una sonrisa traviesa, comenzando a caminar por la playa mientras cantaba a media voz *Rumors* de Neffex—. "They say I'm dangerous, they say I'm gone..."

Caminó durante unos minutos, maravillado por el realismo del paisaje. El acantilado de Starfell se alzaba imponente a su derecha. De repente, escuchó voces más adelante, cerca de una pequeña fogata improvisada. Damian se agachó por instinto detrás de una roca, pero su curiosidad pudo más.

Asomó la cabeza y se quedó de piedra.

Sentado frente a la fogata había un joven rubio, idéntico a él en rasgos, pero vestido con el atuendo de viajero masculino: Aether. Y flotando a su lado, agitando sus pequeñas manos mientras señalaba un pescado asado, estaba la criatura más icónica del juego.

—¡Te digo que Mondstadt es la ciudad de la libertad, Aether! —exclamó la pequeña hada—. ¡Y la comida allí debe ser increíble!

—Lo sé, Paimon, pero primero debemos encontrar una pista sobre mi hermana —respondió el chico con un suspiro cansado.

Damian parpadeó. ¿Ese era el verdadero viajero? ¿El Aether "canon"? Si él estaba aquí como Lumine, y Aether buscaba a su hermana... técnicamente él era la persona a la que buscaban, pero no realmente. La situación era tan absurda que Damian no pudo evitar soltar una risita.

—¿Quién está ahí? —preguntó Aether, poniéndose de pie de inmediato y materializando una espada de plata.

Damian supo que no servía de nada esconderse. Salió de detrás de la roca con las manos en alto, tratando de poner su expresión más amigable y despreocupada.

—¡Ey, tranquilos! —dijo Damian, caminando hacia ellos con una elegancia que aún no terminaba de asimilar—. No busco pelea. Solo estoy... un poco perdida.

Aether se quedó boquiabierto. La espada casi se le cae de las manos al ver a la chica frente a él.

—¿Lumine? —susurró el chico, con los ojos llenos de una esperanza dolorosa—. ¿Eres tú?

Damian sintió una punzada de culpa. Él no era la hermana perdida, era un tipo de otro mundo que solía comer pizza mientras farmeaba artefactos.

—Eh... bueno, técnicamente me llamo Damian, pero sí, tengo este aspecto —respondió, rascándose la nuca—. Es una larga historia, amigo. Una muy, muy larga.

Paimon voló rápidamente alrededor de Damian, analizándolo con la mirada.

—¡Se parece exactamente a la persona de tu dibujo, Aether! —chilló Paimon—. Pero... habla de una forma muy rara. ¿Y qué es eso de "Damian"?

—Es un nombre de donde vengo —explicó Damian, recuperando su actitud relajada—. Mira, sé que buscas a tu hermana. Y aunque me vea así, creo que no soy la persona que esperas. Pero oye, tengo poderes, tengo comida y tengo un mapa mental de este lugar que te volaría la cabeza. ¿Qué tal si nos unimos?

Aether bajó el arma, confundido pero intrigado. La energía que emanaba esta "Lumine" era diferente; no era la frialdad del Abismo ni la calidez de su verdadera hermana, sino algo... vibrante, excéntrico y extrañamente reconfortante.

—¿Poderes? —preguntó Aether—. Pero si no tienes una Visión.

Damian sonrió. Decidió que una demostración valía más que mil palabras. Miró hacia un grupo de Slimes de Hydro que se acercaban por la orilla.

—Mira y aprende, "comida de emergencia" —le guiñó un ojo a Paimon.

—¡Oye! ¡Paimon no es comida de emergencia! —protestó el hada, inflando los cachetes.

Damian se concentró. En su mente, seleccionó a un personaje de su cuenta. "Raiden Shogun", pensó. No se transformó físicamente, pero una ráfaga de electricidad violeta rodeó su cuerpo. Se lanzó hacia adelante con una velocidad cegadora, dejando un rastro de rayos a su paso.

—*Now you shall perish!* —exclamó, imitando la voz del personaje mientras realizaba un corte transversal en el aire.

Un tajo de energía electro aniquiló a los Slimes en un segundo, dejando solo pequeñas gotas de condensado en la arena. Damian regresó al lado de Aether con un salto ligero, tarareando el estribillo de *Natural* de Imagine Dragons.

—"That's the price you pay, leave behind your heart and cast away..." —canturreó Damian, limpiándose una mota de polvo inexistente del hombro—. ¿Y bien? ¿Me aceptan en el equipo?

Aether y Paimon estaban en completo silencio, con las mandíbulas casi tocando el suelo.

—Eso fue... —Aether buscó las palabras—. Increíble. Ni siquiera tocaste una Estatua de los Siete.

—Tengo mis trucos —dijo Damian con un guiño—. Además, tengo un inventario lleno de cosas que te ayudarán en el viaje. ¿Tienes hambre?

Damian abrió su menú de inventario y, con un gesto de la mano, hizo aparecer tres platos de "Pollo frito al estilo de Mondstadt" caliente y humeante. El aroma llenó el aire instantáneamente.

—¡Comida! —gritó Paimon, olvidando toda su sospecha mientras se lanzaba sobre el plato—. ¡Paimon te perdona por lo de comida de emergencia si esto sabe tan bien como huele!

Aether tomó el plato que Damian le ofrecía, mirando a la chica rubia con una mezcla de gratitud y curiosidad.

—¿Por qué nos ayudas? —preguntó el viajero—. Ni siquiera nos conoces.

Damian se encogió de hombros, sentándose en la arena y mirando hacia el horizonte, donde las torres de Mondstadt se vislumbraban a lo lejos.

—En mi mundo, la vida era un poco aburrida —confesó Damian, su tono volviéndose un poco más serio por un momento—. Siempre quise una aventura real. Y tú pareces el tipo de protagonista que necesita un empujón extra. Además, ser un ermitaño con este cuerpo sería un desperdicio, ¿no crees?

Aether soltó una pequeña risa, la primera desde que había llegado a este mundo.

—Eres una persona muy extraña, Damian.

—Me lo dicen a menudo —respondió él, comenzando a cantar suavemente *Snowman* de Sia, solo porque le gustaba la melodía—. "Don't cry, snowman, not in front of me..."

Paimon, con la boca llena de pollo, levantó una mano.

—¡Cantas muy bien! Aunque las palabras son raras. ¡Mondstadt está cerca, así que si vamos a ir juntos, tenemos que ponernos en marcha antes de que anochezca!

Damian se puso de pie, sintiendo la brisa de Teyvat agitar su vestido. Era extraño, era absurdo y técnicamente estaba atrapado en el cuerpo de una chica de videojuego, pero mientras caminaba junto a Aether y la pequeña Paimon hacia el bosque de Susurros, no pudo evitar sentir que este era el mejor "gacha" que le había tocado en la vida.

—Por cierto, Aether —dijo Damian mientras caminaban—. Si ves a un dragón azul gigante volando por ahí, no te asustes. Se llama Dvalin y solo necesita un poco de terapia y que alguien le limpie las lágrimas.

—¿Cómo sabes eso? —preguntó Aether, deteniéndose.

—Digamos que ya me leí el guion de esta película —rio Damian, empezando a correr hacia adelante con la energía de un niño—. ¡El último en llegar a la ciudad paga los tragos de sidra de manzana!

—¡Oye, espera! —gritó Paimon, revoloteando detrás de él—. ¡Paimon no puede correr tan rápido!

Bajo el sol de Teyvat, el grupo se adentró en el bosque. Damian lideraba el camino, con el corazón latiendo al ritmo de una canción de rock que solo él podía escuchar, listo para cambiar el destino de ese mundo, un acorde a la vez. No sabía cómo había llegado allí, ni si alguna vez volvería a ser el chico perezoso que jugaba en su habitación, pero mientras tuviera sus personajes y su música, Teyvat no estaba listo para lo que se avecinaba.

—"I'm waking up, I feel it in my bones..." —susurró para sí mismo, mirando hacia el cielo azul—. Sí, definitivamente esto va a ser legendario.
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