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Pokémon tengo cuatro sistemas y soy un entrenador muy fuerte
Фандом: Pokémon
Создан: 20.05.2026
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El Despertar del Heredero de las Sombras: Sistemas y Promesas
El sol de Alola siempre había sido un recordatorio cruel para Yuta Asami. Mientras los turistas disfrutaban de las playas de Melemele, en el norte de la isla Ula-Ula, el aire era más pesado, cargado con el olor a salitre y el recuerdo del desastre. Po Town no era el paraíso que los folletos mostraban; era un refugio de paredes grafiteadas y techos rotos, el lugar donde los olvidados por la Fundación Æther y la Liga Pokémon terminaban sus días.
Yuta se miró en el reflejo de un charco de agua tras la lluvia matutina. A sus ocho años recién cumplidos, su apariencia era inusual, casi etérea. Su cabello blanco, con las puntas negras como el carbón, caía sobre sus ojos azules. Pero no eran ojos normales; en el centro de sus pupilas, una forma de estrella brillaba con una intensidad que a veces le asustaba. Era el único legado físico de sus padres, investigadores que habían muerto intentando cerrar un Ultraumbral que nunca debió abrirse.
—¿Otra vez perdido en tus pensamientos, Yuta? —Una voz suave rompió el silencio del callejón.
Yuta se giró para ver a Cecilia, una de las cuatro niñas que se habían convertido en su única familia en este agujero del mundo. Cecilia, a pesar de su ropa remendada, poseía una elegancia natural que vaticinaba la belleza en la que se convertiría. A su lado estaban Sakura, con su energía inagotable; Grecia, la más analítica del grupo; y Luna, cuya timidez escondía una voluntad de hierro. Todas ellas eran huérfanas, víctimas de las mismas tragedias que azotaban las islas.
—Hoy es el día —respondió Yuta, sintiendo una extraña vibración en la base de su cráneo—. Siento que algo va a cambiar.
—Siempre dices eso —rio Sakura, acercándose para despeinarlo—. Pero mientras sigas siendo nuestro líder, estaremos bien.
De repente, el mundo pareció detenerse. El sonido de las olas desapareció y una interfaz translúcida, invisible para las chicas, comenzó a materializarse frente a los ojos de Yuta.
[Sincronización de Alma completada al 100%...]
[Bienvenido, Huésped Yuta Asami. Los Sistemas de Soberanía han sido activados.]
Yuta parpadeó, tambaleándose un poco. Las chicas corrieron hacia él, preocupadas, pero él levantó una mano para detenerlas. Su mente estaba siendo inundada por información. No era uno, sino cinco sistemas los que se entrelazaban en su conciencia:
1. Sistema de Harem e Hijos (El legado de la sangre).
2. Sistema del Sorteo Más Fuerte (La fortuna del destino).
3. Sistema de Plantillas de Personajes (La sabiduría de los maestros).
4. Sistema de Fundación de Familia (La base del poder).
5. Sistema de Fundación Empresarial (El dominio del mundo).
—Yuta, ¿estás bien? Estás pálido —preguntó Luna, tomando su mano con fuerza.
—Estoy... mejor que nunca —susurró él, mientras leía una notificación dorada que parpadeaba en el centro de su visión.
[Regalo para Principiantes detectado. ¿Desea abrir los paquetes de inicio?]
"Sí", pensó Yuta con determinación. Si esto era lo que necesitaba para sacar a sus amigas de la miseria y vengar a sus padres, lo aceptaría todo.
[Abriendo Regalos de Principiante...]
[Obtenido: Huevo Pokémon de Potencial Grado Campeón (Especie: Beldum Variocolor).]
[Obtenido: Habilidad Pasiva "Vínculo del Soberano" (Permite una comunicación empática perfecta con tus Pokémon y aumenta su crecimiento un 200%).]
[Obtenido: Capital inicial de 1,000,000 de Poké-dólares (Depositados en cuenta fantasma).]
[Obtenido: Plantilla de Personaje (Nivel Principiante): Steven Stone (Máximo experto en acero).]
El peso de un dispositivo incubador apareció de repente en sus brazos, oculto por su gastada chaqueta. Yuta sintió un calor reconfortante emanando del objeto. Un Beldum. Un Pokémon de tipo Acero/Psíquico, raro y extremadamente poderoso. Era el comienzo perfecto.
—Escuchadme bien —dijo Yuta, mirando a las cuatro niñas con una seriedad que no correspondía a su edad—. Sé que la vida aquí ha sido dura. Sé que hemos pasado hambre y frío. Pero eso se acaba hoy.
—¿De qué hablas, Yuta? —preguntó Grecia, frunciendo el ceño—. Apenas tenemos para comer mañana.
Yuta metió la mano en su bolsillo y sacó una tarjeta de crédito negra y dorada que el sistema había materializado.
—He encontrado una forma. No solo vamos a sobrevivir, vamos a gobernar. Vamos a crear un imperio que haga que la Fundación Æther parezca una tienda de caramelos. Alola, Galar, Kanto... todas las regiones conocerán el nombre Asami.
Las chicas se miraron entre sí. En cualquier otro niño, aquello habría sonado a fantasía, pero había algo en los ojos de estrella de Yuta que les impedía dudar. La energía que emanaba de él era magnética, autoritaria pero cálida.
—Si tú vas, nosotros vamos —dijo Cecilia, dando un paso adelante y colocando su mano sobre la de él—. Siempre hemos dicho que seríamos una familia.
[Notificación del Sistema de Fundación de Familia: Primera rama establecida. Miembros: Cecilia, Sakura, Grecia, Luna. Recompensa: Mejora de aptitud física para todos los miembros.]
Un brillo tenue envolvió a las niñas por un segundo. Sus rostros, antes cansados, recuperaron un color saludable y sus ojos brillaron con una nueva vitalidad.
—Primero, necesitamos salir de Po Town —ordenó Yuta—. Vamos a comprar una propiedad en las afueras de la ciudad de Malíe. Necesitamos un centro de operaciones. Grecia, tú te encargarás de los números. Sakura, de la logística. Cecilia y Luna, quiero que empecéis a entrenar vuestra presencia; seréis las caras públicas de nuestra futura empresa.
—¿Y tú qué harás? —preguntó Sakura con una sonrisa desafiante.
—Yo seré el pilar —respondió él mientras el huevo en sus brazos vibraba—. Voy a convertirme en el entrenador más fuerte que este mundo haya visto jamás. Ash Ketchum aún es un niño pequeño en un pueblo remoto de Kanto; tengo cinco años de ventaja antes de que el "protagonista" del destino empiece su viaje. Para entonces, yo seré el dueño del escenario.
Esa misma tarde, el grupo abandonó Po Town. Nadie los detuvo; nadie se fijaba en cinco huérfanos saliendo de la ciudad amurallada. No sabían que estaban presenciando el nacimiento de una dinastía.
En su habitación de un hotel de lujo en Malíe, pagado con los fondos del sistema, Yuta observó cómo el huevo de Beldum comenzaba a agrietarse. Una luz plateada inundó la estancia.
—Beldum... —El pequeño Pokémon de metal flotó hacia él, su ojo rojo analizando a su nuevo maestro.
—Hola, pequeño —dijo Yuta, sintiendo el "Vínculo del Soberano" conectarse con la mente del Pokémon—. Vamos a hacer historia.
[Sistema de Fundación Empresarial activado.]
[Misión 1: Crear una empresa legítima de suministros tecnológicos en Alola. Recompensa: Planos de la "Ultra-Ball Mejorada".]
Yuta sonrió. La tecnología de captura era un monopolio de Silph Co. y Devon Corp. Si lograba irrumpir en ese mercado con tecnología superior, el dinero fluiría como un río. Con la plantilla de Steven Stone integrada en su mente, su conocimiento sobre minerales y tecnología de acero era ahora de nivel experto.
—Yuta, ¿estás despierto? —Cecilia entró en la habitación. Se había bañado y llevaba ropa nueva que habían comprado de camino. Su belleza era evidente, y Yuta no pudo evitar notar cómo el Sistema de Harem emitía una notificación silenciosa de "Afinidad aumentada".
—Sí, Cecilia. Solo estaba trazando el mapa de nuestro futuro.
—Es extraño —dijo ella, sentándose en el borde de la cama—. Hace unas horas buscábamos comida en la basura y ahora... esto. Tengo miedo de que sea un sueño.
Yuta se acercó y tomó su mano.
—No es un sueño. Es el derecho que nos fue arrebatado. Mis padres murieron investigando lo desconocido, y el mundo los olvidó. Yo no olvidaré. Usaré cada sistema, cada recurso y cada gramo de poder para asegurar que nadie vuelva a pisotearnos.
—Te seguimos, Yuta —dijo ella con devoción—. A donde sea.
Mientras el sol se ponía sobre el monte Lanakila, Yuta Asami miró hacia el horizonte. Sabía que en Kanto, un niño llamado Ash apenas empezaba a soñar con ser un Maestro Pokémon. En Galar, la Liga aún no conocía el potencial de las empresas privadas de energía. Y en Paldea... bueno, ese lugar no existía en este mundo, o al menos no de la forma en que otros podrían recordar.
El imperio Asami acababa de poner su primera piedra. Con cinco sistemas a su disposición y un equipo de bellezas que le juraban lealtad eterna, el mundo Pokémon estaba a punto de cambiar para siempre.
—Próxima parada: Industrias Æther —susurró Yuta para sí mismo—. Es hora de recuperar lo que es mío por derecho de sangre.
Beldum emitió un sonido metálico de aprobación, sus circuitos brillando con una potencia que rivalizaba con la de un Pokémon legendario. La conquista de Alola no era más que el primer paso de un plan que abarcaría continentes. Yuta Asami ya no era el huérfano de Po Town; era el arquitecto de un nuevo orden mundial.
Yuta se miró en el reflejo de un charco de agua tras la lluvia matutina. A sus ocho años recién cumplidos, su apariencia era inusual, casi etérea. Su cabello blanco, con las puntas negras como el carbón, caía sobre sus ojos azules. Pero no eran ojos normales; en el centro de sus pupilas, una forma de estrella brillaba con una intensidad que a veces le asustaba. Era el único legado físico de sus padres, investigadores que habían muerto intentando cerrar un Ultraumbral que nunca debió abrirse.
—¿Otra vez perdido en tus pensamientos, Yuta? —Una voz suave rompió el silencio del callejón.
Yuta se giró para ver a Cecilia, una de las cuatro niñas que se habían convertido en su única familia en este agujero del mundo. Cecilia, a pesar de su ropa remendada, poseía una elegancia natural que vaticinaba la belleza en la que se convertiría. A su lado estaban Sakura, con su energía inagotable; Grecia, la más analítica del grupo; y Luna, cuya timidez escondía una voluntad de hierro. Todas ellas eran huérfanas, víctimas de las mismas tragedias que azotaban las islas.
—Hoy es el día —respondió Yuta, sintiendo una extraña vibración en la base de su cráneo—. Siento que algo va a cambiar.
—Siempre dices eso —rio Sakura, acercándose para despeinarlo—. Pero mientras sigas siendo nuestro líder, estaremos bien.
De repente, el mundo pareció detenerse. El sonido de las olas desapareció y una interfaz translúcida, invisible para las chicas, comenzó a materializarse frente a los ojos de Yuta.
[Sincronización de Alma completada al 100%...]
[Bienvenido, Huésped Yuta Asami. Los Sistemas de Soberanía han sido activados.]
Yuta parpadeó, tambaleándose un poco. Las chicas corrieron hacia él, preocupadas, pero él levantó una mano para detenerlas. Su mente estaba siendo inundada por información. No era uno, sino cinco sistemas los que se entrelazaban en su conciencia:
1. Sistema de Harem e Hijos (El legado de la sangre).
2. Sistema del Sorteo Más Fuerte (La fortuna del destino).
3. Sistema de Plantillas de Personajes (La sabiduría de los maestros).
4. Sistema de Fundación de Familia (La base del poder).
5. Sistema de Fundación Empresarial (El dominio del mundo).
—Yuta, ¿estás bien? Estás pálido —preguntó Luna, tomando su mano con fuerza.
—Estoy... mejor que nunca —susurró él, mientras leía una notificación dorada que parpadeaba en el centro de su visión.
[Regalo para Principiantes detectado. ¿Desea abrir los paquetes de inicio?]
"Sí", pensó Yuta con determinación. Si esto era lo que necesitaba para sacar a sus amigas de la miseria y vengar a sus padres, lo aceptaría todo.
[Abriendo Regalos de Principiante...]
[Obtenido: Huevo Pokémon de Potencial Grado Campeón (Especie: Beldum Variocolor).]
[Obtenido: Habilidad Pasiva "Vínculo del Soberano" (Permite una comunicación empática perfecta con tus Pokémon y aumenta su crecimiento un 200%).]
[Obtenido: Capital inicial de 1,000,000 de Poké-dólares (Depositados en cuenta fantasma).]
[Obtenido: Plantilla de Personaje (Nivel Principiante): Steven Stone (Máximo experto en acero).]
El peso de un dispositivo incubador apareció de repente en sus brazos, oculto por su gastada chaqueta. Yuta sintió un calor reconfortante emanando del objeto. Un Beldum. Un Pokémon de tipo Acero/Psíquico, raro y extremadamente poderoso. Era el comienzo perfecto.
—Escuchadme bien —dijo Yuta, mirando a las cuatro niñas con una seriedad que no correspondía a su edad—. Sé que la vida aquí ha sido dura. Sé que hemos pasado hambre y frío. Pero eso se acaba hoy.
—¿De qué hablas, Yuta? —preguntó Grecia, frunciendo el ceño—. Apenas tenemos para comer mañana.
Yuta metió la mano en su bolsillo y sacó una tarjeta de crédito negra y dorada que el sistema había materializado.
—He encontrado una forma. No solo vamos a sobrevivir, vamos a gobernar. Vamos a crear un imperio que haga que la Fundación Æther parezca una tienda de caramelos. Alola, Galar, Kanto... todas las regiones conocerán el nombre Asami.
Las chicas se miraron entre sí. En cualquier otro niño, aquello habría sonado a fantasía, pero había algo en los ojos de estrella de Yuta que les impedía dudar. La energía que emanaba de él era magnética, autoritaria pero cálida.
—Si tú vas, nosotros vamos —dijo Cecilia, dando un paso adelante y colocando su mano sobre la de él—. Siempre hemos dicho que seríamos una familia.
[Notificación del Sistema de Fundación de Familia: Primera rama establecida. Miembros: Cecilia, Sakura, Grecia, Luna. Recompensa: Mejora de aptitud física para todos los miembros.]
Un brillo tenue envolvió a las niñas por un segundo. Sus rostros, antes cansados, recuperaron un color saludable y sus ojos brillaron con una nueva vitalidad.
—Primero, necesitamos salir de Po Town —ordenó Yuta—. Vamos a comprar una propiedad en las afueras de la ciudad de Malíe. Necesitamos un centro de operaciones. Grecia, tú te encargarás de los números. Sakura, de la logística. Cecilia y Luna, quiero que empecéis a entrenar vuestra presencia; seréis las caras públicas de nuestra futura empresa.
—¿Y tú qué harás? —preguntó Sakura con una sonrisa desafiante.
—Yo seré el pilar —respondió él mientras el huevo en sus brazos vibraba—. Voy a convertirme en el entrenador más fuerte que este mundo haya visto jamás. Ash Ketchum aún es un niño pequeño en un pueblo remoto de Kanto; tengo cinco años de ventaja antes de que el "protagonista" del destino empiece su viaje. Para entonces, yo seré el dueño del escenario.
Esa misma tarde, el grupo abandonó Po Town. Nadie los detuvo; nadie se fijaba en cinco huérfanos saliendo de la ciudad amurallada. No sabían que estaban presenciando el nacimiento de una dinastía.
En su habitación de un hotel de lujo en Malíe, pagado con los fondos del sistema, Yuta observó cómo el huevo de Beldum comenzaba a agrietarse. Una luz plateada inundó la estancia.
—Beldum... —El pequeño Pokémon de metal flotó hacia él, su ojo rojo analizando a su nuevo maestro.
—Hola, pequeño —dijo Yuta, sintiendo el "Vínculo del Soberano" conectarse con la mente del Pokémon—. Vamos a hacer historia.
[Sistema de Fundación Empresarial activado.]
[Misión 1: Crear una empresa legítima de suministros tecnológicos en Alola. Recompensa: Planos de la "Ultra-Ball Mejorada".]
Yuta sonrió. La tecnología de captura era un monopolio de Silph Co. y Devon Corp. Si lograba irrumpir en ese mercado con tecnología superior, el dinero fluiría como un río. Con la plantilla de Steven Stone integrada en su mente, su conocimiento sobre minerales y tecnología de acero era ahora de nivel experto.
—Yuta, ¿estás despierto? —Cecilia entró en la habitación. Se había bañado y llevaba ropa nueva que habían comprado de camino. Su belleza era evidente, y Yuta no pudo evitar notar cómo el Sistema de Harem emitía una notificación silenciosa de "Afinidad aumentada".
—Sí, Cecilia. Solo estaba trazando el mapa de nuestro futuro.
—Es extraño —dijo ella, sentándose en el borde de la cama—. Hace unas horas buscábamos comida en la basura y ahora... esto. Tengo miedo de que sea un sueño.
Yuta se acercó y tomó su mano.
—No es un sueño. Es el derecho que nos fue arrebatado. Mis padres murieron investigando lo desconocido, y el mundo los olvidó. Yo no olvidaré. Usaré cada sistema, cada recurso y cada gramo de poder para asegurar que nadie vuelva a pisotearnos.
—Te seguimos, Yuta —dijo ella con devoción—. A donde sea.
Mientras el sol se ponía sobre el monte Lanakila, Yuta Asami miró hacia el horizonte. Sabía que en Kanto, un niño llamado Ash apenas empezaba a soñar con ser un Maestro Pokémon. En Galar, la Liga aún no conocía el potencial de las empresas privadas de energía. Y en Paldea... bueno, ese lugar no existía en este mundo, o al menos no de la forma en que otros podrían recordar.
El imperio Asami acababa de poner su primera piedra. Con cinco sistemas a su disposición y un equipo de bellezas que le juraban lealtad eterna, el mundo Pokémon estaba a punto de cambiar para siempre.
—Próxima parada: Industrias Æther —susurró Yuta para sí mismo—. Es hora de recuperar lo que es mío por derecho de sangre.
Beldum emitió un sonido metálico de aprobación, sus circuitos brillando con una potencia que rivalizaba con la de un Pokémon legendario. La conquista de Alola no era más que el primer paso de un plan que abarcaría continentes. Yuta Asami ya no era el huérfano de Po Town; era el arquitecto de un nuevo orden mundial.
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