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Sombras del pasado
Фандом: transformers prime
Создан: 30.12.2025
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La Sombra del Hielo
El chirrido del motor de un GroundBridge era un sonido familiar para los Autobots en la base Omega One, pero el que se materializó esa noche trajo consigo un frío que calaba los circuitos, incluso en el ambiente controlado del búnker. Optimus Prime, con su imponente presencia, observaba cómo un equipo de exploración regresaba de un sector del Ártico, sus ópticas reflejando una mezcla de expectación y preocupación. Bulkhead, con su gruesa armadura, se encogió ligeramente.
"¿Algo inusual, Bulkhead?", preguntó Arcee, su voz resonando con una ligera impaciencia.
Bulkhead negó con la cabeza, sus ópticas enfocadas en el objeto que transportaban con sumo cuidado. "Más que inusual, Arcee. Creamos que era una lectura de energon, pero... es algo más. Estaba enterrado a mucha profundidad, y la señal era extraña, intermitente."
El objeto era grande, de forma aerodinámica, y estaba recubierto por una gruesa capa de hielo. Los humanos, Raf, Miko y Jack, se habían acercado, sus rostros iluminados por la curiosidad.
"¿Qué es, Ratchet?", preguntó Jack, tratando de ver a través del hielo opaco.
Ratchet, el médico del equipo, se acercó con su escáner, sus ópticas fruncidas en concentración. El dispositivo emitió una serie de pitidos irregulares y lecturas fluctuantes. "Las lecturas de energon son... anómalas. No es energon puro, pero tampoco está completamente corrupto. Parece haber estado en un estado de estasis durante milenios."
Mientras Ratchet continuaba su análisis, una chispa de energía azul y verde parpadeó dentro del hielo. Era débil, casi imperceptible, pero lo suficientemente visible como para que los Autobots lo notaran.
"¡Está vivo!", exclamó Miko, sus ojos grandes.
Optimus se adelantó, su voz profunda y resonante. "Procedan con precaución. Si ha estado inactivo durante tanto tiempo, su despertar podría ser impredecible."
El proceso de descongelación fue lento y meticuloso. Ratchet supervisó cada paso, ajustando la temperatura y la frecuencia de los pulsos energéticos para evitar daños. A medida que el hielo se derretía, la forma de la nave exploratoria se hizo más clara. Era elegante, con un chasis predominantemente negro metálico, salpicado de destellos azules eléctricos y verdes neón. Las alas, plegadas a lo largo de su espalda, sugerían una aerodinámica impresionante.
Finalmente, el último fragmento de hielo se desprendió, revelando al recién llegado. Era un Autobot, aunque diferente a cualquier otro que hubieran visto. Su visor, de un ámbar brillante, permanecía apagado. Paneles de su armadura, particularmente en las articulaciones, mostraban un desgaste verdoso, como si la corrosión hubiera intentado reclamarlo.
Ratchet conectó un cable de diagnóstico a un puerto en el cuello del Autobot. Las pantallas de su consola parpadearon con datos. "Sus sistemas están gravemente comprometidos. Múltiples fallas de energía, fluctuaciones en su núcleo de chispa... y una exposición prolongada a energon oscuro."
En ese momento, el visor ámbar del Autobot se encendió con un parpadeo. Sus ópticas escanearon lentamente el entorno, deteniéndose en cada rostro, cada detalle de la base. No había reconocimiento, solo una curiosidad silenciosa.
"¿Dónde... dónde estoy?", su voz era un susurro ronco, como si llevara eones sin usarla.
Optimus se acercó, su mano extendida en un gesto de bienvenida. "Estás en la Tierra, guerrero. En la base de los Autobots. Soy Optimus Prime."
El Autobot giró su cabeza, sus ópticas fijándose en Optimus. "Tierra... Autobots... Mi nombre es Oblivor. Explorador de espacio profundo. ¿Qué ha sucedido? Mi última memoria... una llamarada solar... y el choque."
Ratchet intervino. "Oblivor, has estado en estasis durante milenios. Mucho ha cambiado. La guerra entre Autobots y Decepticons ha llegado a este planeta."
La mención de la guerra pareció encender algo en Oblivor. Sus ópticas se estrecharon ligeramente, y un brillo intermitente recorrió su chasis. El desgaste verdoso en sus paneles parecía intensificarse por un momento.
"¿Guerra?", repitió, como si la palabra fuera ajena a su vocabulario. "Mi misión era la exploración, el descubrimiento... no el conflicto."
"Las circunstancias nos han obligado a adaptarnos, Oblivor", explicó Optimus. "Tu supervivencia en estas condiciones es un testimonio de tu resistencia. Tus habilidades como explorador podrían ser invaluables para nuestra causa."
Oblivor permaneció en silencio por un momento, procesando la información. Sus ópticas se posaron en los humanos, luego en los otros Autobots. Un sutil sarcasmo, casi imperceptible, se deslizó en su voz. "Supongo que mi agenda de misiones intergalácticas tendrá que esperar. Me pregunto si la burocracia de Cybertron ha mejorado en los últimos milenios."
Arcee resopló. "Lo dudo mucho."
Durante los días siguientes, Oblivor pasó por un riguroso proceso de recuperación y adaptación. Ratchet trabajó incansablemente para estabilizar sus sistemas, pero las secuelas del energon oscuro eran persistentes. Las fluctuaciones de energía eran constantes, y a veces, su chasis emitía un brillo verdoso antes de volver a la normalidad. Él mismo notó estos cambios, luchando por mantener la compostura, su rostro impasible, pero sus ópticas revelando una profunda preocupación.
"El energon oscuro ha alterado tu composición energética, Oblivor", explicó Ratchet durante uno de sus chequeos. "Te ha permitido sobrevivir, pero también te ha vuelto... sensible a su presencia. Es una espada de doble filo."
Oblivor asintió, su visor ámbar escaneando los datos en la pantalla de Ratchet. "Lo he notado. Siento una especie de... resonancia. Como si pudiera percibirlo, incluso cuando está oculta."
Esa habilidad resultó ser crucial. Días después de su despertar, un rastro débil de energon oscuro fue detectado por los sensores de la base, a unos kilómetros de distancia. Los Autobots se prepararon para investigar, pero fue Oblivor quien sintió la verdadera naturaleza de la señal.
"No es solo un rastro", dijo, su voz tensa. "Es... más denso. Más vivo. Hay una concentración de energía anómala, y no es Decepticon."
Optimus lo miró con curiosidad. "¿Cómo lo sabes, Oblivor?"
"Es la firma del energon oscuro, Optimus", respondió, sus ópticas fijas en el mapa holográfico. "Pero hay algo más. Una cualidad... antigua. Primordial. Como si la tierra misma estuviera respirando esa sustancia."
Se organizó un equipo de reconocimiento. Oblivor, con su camuflaje óptico avanzado activado, lideró la misión, flanqueado por Bulkhead y Arcee. Su nave exploratoria, ahora su modo alterno, se elevó en el aire con una gracia silenciosa, sus propulsores dejando un rastro luminoso azul.
Llegaron a una zona remota de las montañas, donde la nieve cubría el paisaje. Oblivor aterrizó suavemente, volviendo a su modo robot. Sus sensores estelares, adaptados ahora al combate terrestre, se extendieron, escaneando el área.
"Aquí", dijo, señalando un punto en el suelo. "Debajo de la superficie. Es una caverna."
Bulkhead usó sus poderosos brazos para despejar la nieve y las rocas, revelando una entrada a una cueva. El aire que salía de ella era frío y denso, con un olor metálico y dulce que hizo que los circuitos de los Autobots se erizaran.
Dentro de la cueva, el ambiente era opresivo. Oblivor encendió las luces de su visor, revelando formaciones cristalinas de energon oscuro que cubrían las paredes y el techo, pulsando con una luz verdosa y enfermiza. El suelo estaba cubierto de una fina capa de escarcha.
"Nunca he visto una concentración tan pura de energon oscuro", murmuró Arcee, su voz llena de cautela.
Oblivor se acercó a una de las formaciones, sus manos adaptables extendiéndose para tomar una muestra. Al tocarla, un escalofrío recorrió su cuerpo. La energía oscura pareció responder a su presencia, intensificándose, haciendo que sus propios paneles brillaran con un tinte verdoso.
"Hay... algo más aquí", dijo, su voz apenas un susurro. "Una presencia. Dormida. Pero poderosa."
De repente, la cueva tembló. Las formaciones de energon oscuro parpadearon violentamente, y una ola de energía oscura se extendió por la caverna. Oblivor fue el más afectado. Cayó de rodillas, sus sistemas gritando por la sobrecarga. Sus ópticas se volvieron salvajes, y un zumbido agudo resonó en su mente.
Bulkhead y Arcee se apresuraron a su lado. "¡Oblivor! ¿Estás bien?"
Oblivor luchó por hablar, su voz distorsionada. "La presencia... se está despertando... Ella... él... Unicrón..."
La mención de Unicrón heló la sangre de los Autobots. El nombre del Chaos Bringer era sinónimo de destrucción, la antítesis de toda vida.
"¡Unicrón!", exclamó Arcee, sus ópticas fijas en Oblivor. "¿Qué quieres decir?"
Oblivor levantó la cabeza, sus ópticas ámbar brillando con una intensidad sobrenatural. En ese momento, no parecía el explorador cauteloso y sarcástico que habían conocido. Había una oscuridad en él, una conexión profunda y perturbadora con la energía que lo rodeaba.
"Él está aquí", susurró Oblivor, señalando las formaciones de energon oscuro. "Dormido... pero su influencia se extiende. Me ha estado llamando... desde el principio."
La onda de choque se intensificó, y la cueva comenzó a colapsar. Los Autobots no tuvieron más opción que retirarse, llevando a un Oblivor semi-consciente con ellos.
De vuelta en la base, Ratchet trabajó frenéticamente para estabilizar a Oblivor. Sus sistemas estaban al borde del colapso, y las fluctuaciones de energía eran más violentas que nunca.
"Su chispa está bajo un estrés inmenso", informó Ratchet a Optimus. "La exposición prolongada a energon oscuro lo ha vuelto vulnerable a la influencia de Unicrón. Ha establecido una conexión."
Optimus miró a Oblivor, quien yacía inconsciente en la litera médica, su chasis brillando intermitentemente con el verdor del energon oscuro. La implicación era aterradora. Un Autobot, un aliado, con una conexión directa al Chaos Bringer.
"Debemos entender esta conexión, Ratchet", dijo Optimus, su voz grave. "Si Unicrón puede influenciar a Oblivor, podría usarlo como un peón. Debemos protegerlo, y proteger a la Tierra de esta amenaza."
Mientras tanto, en la mente de Oblivor, el caos reinaba. Imágenes fragmentadas de estrellas, planetas, y luego, una oscuridad inmensa, una voz que resonaba con el poder de la creación y la destrucción. Unicrón.
*Despierta, mi campeón.* La voz era un trueno que sacudía su núcleo de chispa. *Has dormido demasiado tiempo. Tu propósito te espera.*
Oblivor luchó contra la voz, contra la oscuridad que intentaba consumirlo. Él era un explorador, no un arma. Su misión era la vida, no la aniquilación. Pero la influencia era fuerte, las cadenas invisibles de energon oscuro lo ataban al Señor del Caos.
Cuando finalmente despertó, sus ópticas ámbar se encontraron con las de Optimus. Había una nueva resolución en su mirada, una mezcla de miedo y determinación.
"Optimus", dijo, su voz aún ronca, pero con una claridad renovada. "Unicrón... él me está llamando. Quiere que sea sus ojos, sus manos. Necesito entender esto. Necesito saber qué quiere de mí."
Optimus asintió, su semblante grave. "Lo haremos, Oblivor. Juntos. No permitiré que Unicrón te corrompa. Eres un Autobot, y siempre lo serás."
Pero en lo más profundo de la chispa de Oblivor, la voz de Unicrón seguía susurrando, una promesa de poder y un destino ineludible. La sombra del hielo se había desvanecido, pero una sombra mucho más antigua y peligrosa había comenzado a extenderse sobre el explorador, y sobre la Tierra. El juego de Unicrón apenas había comenzado.
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